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Niños Héroes, mito o realidad

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Hitman
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Niños Héroes, mito o realidad

Mensaje por Hitman el 4/1/2012, 10:05 am

La veracidad de los acontecimientos en el Castillo de Chapultepec en 1847, constituyen tal vez uno de los capítulos más cuestionados de nuestra historia. Y es que en gran parte de los sucesos narrados, son más las cosas que no tienen una explicación lógica que las que se han probado. Las versiones oficiales de la historia se han encargado de enaltecer hechos que no ocurrieron o que fueron distorsionados para colocar a los combatientes de Chapultepec en la gloria de la patria. Lo que no se puede negar, es que combatieron en una batalla que sabían perdida, junto con más de 600 miembros del ejército mexicano que perdieron la vida aquel 13 de septiembre de 1847.



Aunque la historia de los niños héroes ya se conocía desde el porfiriato, por razones políticas adquirió una mayor dimensión en el periodo presidencial de Miguel Alemán. Esto se debió a que en marzo de 1947, el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, realizó una visita oficial a México cuando se conmemoraban 100 años de la guerra entre ambos países. Entre sus actividades diplomáticas colocó una ofrenda floral en el altar de la patria. Sin embargo, el homenaje tocó las fibras más sensibles del nacionalismo mexicano y desató el repudio hacia el vecino del norte, a tal grado que, al caer la noche, cadetes del Colegio Militar retiraron la ofrenda colocada por la mañana y la arrojaron a la embajada estadounidense.

Para apaciguar los ánimos y resaltar los valores de la mexicanidad, el gobierno decidió recurrir a la historia. Poco después de la visita de Truman se dio a conocer una noticia que ocupó las primeras planas de los diarios. Durante unas excavaciones realizadas al pie del cerro de Chapultepec se encontraron seis calaveras que se dijo pertenecían a los niños héroes. A pesar de las dudas de historiadores y peritos, nadie se atrevió a contradecir la "verdad histórica", avalada por el presidente, con un decreto donde declaró que aquellos restos pertenecían indudablemente a los niños héroes. Evidentemente todo se trato de una acción planeada, quizás para sanar algunos viejos rencores con el país vecino o bien para darle a los mexicanos un ejemplo a seguir. Independientemente a la intención que haya tenido el gobierno al crear ese mito, fue a partir de ese momento que la historia de los Niños Héroes fue tomando fuerza, pero todo tiene un ciclo y hoy en día, la gesta de Chapultepec es muy cuestionada.

A partir de esa Historia creada, los "niños héroes" adquirieron otra dimensión. La dramática escena del cadete Juan Escutia, tomando el lábaro patrio entre sus manos, envolviéndose en él y arrojándose al vacío para evitar que cayese en manos invasoras parece también ser falsa. Ninguna relación histórica del siglo XIX da cuenta de ese hecho. Algunas fuentes señalan que la bandera que estaba en el castillo fue arriada por los estadounidenses, quienes la llevaron a su país como trofeo de guerra y la devolvieron apenas hace algunos años. Además, cuando se recogieron los cadáveres nadie dijo nada de un chico que estuviese arropado en una bandera. Juan Escutia nació el 22 de febrero de 1827, en Tepic, Nayarit, ignorándose quienes fueron sus padres, pues en el Colegio Militar no existía expediente suyo, ya que era sólo alumno irregular, presentándose algunos días antes de su muerte en Chapultepec. Fué admitido como agregado a la Escuela Militar, mientras podía tramitar su debido ingreso. Murió en la batalla de Chapultepec cuando tenía 20 años de edad.

Nació el 26 de junio de 1828 en la ciudad de México. Era hijo del general de división, artillero, don Faustino de la Barrera, fundador de la fábrica de pólvora de Santa Fe, y de la señora doña Dolores Valenzuela, hija del oidor del virrey. Tuvo 23 hermanos, entre ellos Francisco, que después de alcanzar el grado de coronel en el ejército, siguió la carrera eclesiástica; y el general Faustino de la Barrera. Contaba apenas doce años de edad, cuando en 1842 fue admitido en el Colegio Militar gracias a la posición de su padre, aunque no tenía la edad requerida.

Nació el 28 de agosto de 1829 en la ciudad de Chihuahua, siendo sus padres el coronel Esteban Melgar y la señora María de la Luz Sevilla. Al cumplir los dos años de edad, murió su padre; la viuda quedó en la penuria. Terminó la instrucción primaria y perdió a su madre, quedando solo en el mundo, por lo que marchó a la ciudad de México, ya con la idea de ingresar al Colegio Militar. El 4 de noviembre de 1846 se presentó en Chapultepec y solicitó su ingreso en el Colegio Militar allí instalado, llevaba una carta de solicitud, que en parte decía: "Excmo. señor: El ciudadano Agustín Melgar, ante S.E. respetuosamente comparezco y digo: que deseoso de pertenecer a la gloriosa carrera de las armas, a que mi padre sirvió y murió de inspector en Chihuahua, y tal vez útil a mi patria, impetro la gracia de V.E. a fin de que se digne admitirme en el Colegio Militar, para cuyo efecto acompaño los documentos de estilo, exceptuando la fe de bautismo, por hallarse en Chihuahua, pero protesto hacerlo tan luego como llegue..." Fue recibido, al día siguiente, el 7 de noviembre; pasó por cajas, para recibir su equipo de cadete. En el mes de febrero de 1847, durante la rebelión de los "polkos", Agustín Melgar era recluta, pero como faltara a la revista del comisario, el 4 de mayo, fue dado de baja. Sin embargo, el 19 de agosto fue readmitido al colegio, después de que diariamente se presentaba a pedir su reingreso, ofreciendo sus servicios ante la invasión norteamericana. Se le recibió en calidad de "agregado", y así concurrió a la defensa del Castillo, pues carecía de familia con la cual vivir, cuando se les envió a sus casas a los cadetes, deseando además ayudar a su defensa. En 1924 fue rehabilitado como cadete efectivo del colegio, in memoriam, en premio a su heroica hazaña.


Nació el 29 de mayo de 1829 en Atzcapotzalco, siendo hijo de don José María Montes de Oca y de doña Josefa Rodríguez de Montes de Oca. En 1847, al ver invadida su patria por los norteamericanos, sintió deseos de aprender a defenderla, por lo que solicitó su ingreso al Colegio Militar, en el mes de enero de ese año. Ingresó el 24 de ese mes, causando alta en la Primera Compañía de Cadetes, en la que empezó su aprendizaje en la carrera militar. Su solicitud de ingreso fue concebida en los siguientes términos: "Señor director: Fernando Montes de Oca, hijo de D. José María Montes de Oca, difunto, y de doña Josefa Rodríguez, ante V.S., con el debido respeto, hace presente que, deseando servir en la gloriosa carrera de las armas y teniendo la suficiente edad para comprenderla, así como los conocimientos necesarios de primeras letras, viendo al mismo tiempo lo invadida que está nuestra República y queriendo serle útil en la actual guerra con los Estados Unidos del Norte; juntando con esta los certificados y escritos que se me piden, a V.S. suplica encarecidamente se sirva admitirlo en la clase de alumno en el Colegio Militar, que dignamente manda..." Murió a la edad de 17 años. Su madre obtuvo, después, ocho centavos diarios de pensión.


Nació en 1834 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Quedó huérfano de padre, y su madre se unió en segundas nupcias con el capitán de caballería don Francisco Ortiz, de quien el niño aprendió el amor a las armas. El 4 de enero de 1847, cuando contaba con 13 años de edad, ingresó al Colegio Militar, cuando ya el general Zacarías Taylor, jefe de las tropas invasoras norteamericanas, se encontraba en Saltillo, y el general Winfield Scott preparaba la invasión de México, por el Puerto de Veracruz. Su madre se presentó a las autoridades militares del colegio, con el siguiente escrito: "Digo yo, Micaela Paniagua de Ortiz, que por ésta me obligo a sostener con todo aseo posible y decencia regular, en el Colegio Militar, a mi hijo Francisco Márquez, que ingresa a dicho establecimiento con el objeto de instruirse en los ramos que allí se enseñan; y para que conste, doy la presente obligación en México, a 14 de enero de 1847". Francisco Márquez fue el más joven de los seis Niños Héroes, su edad consta en el escrito que acompañó al de su madre, como solicitud de ingreso al colegio, y que dice así: "Exmo. señor: El c. Francisco Márquez, de 13 años de edad, entrados a 14, ante la justificación de S.E., con el respeto debido pasa a manifestar que, deseoso de emprender la carrera de las ciencias, a la que ha tenido una positiva afición, sus padres han movido cuantos resortes han estado a su alcance para darle este cultivo; mas dos circunstancias lo han impedido: la primera ha sido que el capitán del 9º Regimiento de Caballería. D. Francisco Ortiz, padrastro del que representa, se halla continuamente expedicionando hasta hoy en el Ejército del Norte, y la madre existe en esta capital, con muy escasos recursos para vivir; la segunda causa es la carencia de otros arbitrios, pues no contando con más haberes que la paga del expresado capitán y ésta repartida, no puede absolutamente alcanzar para la educación que desea el exponente..." El colegio lo recibió, atendiendo sobre todo a que era hijastro de un capitán del ejército, que se encontraba luchando contra los norteamericanos en Coahuila, y lo destinó a la Primera Compañía de Cadetes, donde empezó su instrucción de soldado.


Nació el 3 de abril de 1833, en la ciudad de Puebla, siendo hijo del primer ayudante de caballería, Miguel Suárez, y de la señora María de la Luz Ortega de Suárez. Sin embargo, en su acta de bautizo se dice ser hijo legítimo de José Ignacio Suárez y de María Tomasa Vázquez. En 1845, cuando contaba con 13 años de edad, ingresó al Colegio Militar, seguramente mintiendo en cuanto a su edad, pues sólo eran recibidos muchachos entre los 14 y 18 años. En su solicitud de ingreso, de fecha 21 de octubre, dice haber estudiado ya gramática y cuentas. También pudo ingresar a esa edad, porque los hijos de los militares eran aceptados desde los 12 años, aunque contra el reglamento del colegio. Vicente era de familia humilde, y en su breve vida cargó a cuestas una gran pobreza. Estando ya en el colegio, a una solicitud de ayuda, que hizo en 1846, se le contesta que si hay dos alumnos a los que se les proporcionan zapatos, "es porque uno de ellos es indigente de solemnidad y el otro descendiente de don José María Morelos y Pavón. En febrero de 1847, un escrito señala a seis jóvenes que pedían seis pesos mensuales para poder subsistir, y entre ellos está Vicente Suárez. Tenía 14 años.


... un "niño héroe" sobreviviente al ataque norteamericano en el Castillo de Chapultepec fue fusilado por el gobierno de Benito Juárez Hoy sabemos, que los seis cadetes que cayeron combatiendo no eran los únicos que tomaron las armas para defender a la patria. Había otros, particularmente uno, que resultó herido y logró sobrevivir. Ese otro "niño héroe" tuvo la fortuna de salir con vida de la batalla, no obstante que se mantuvo firme en su posición defensiva. Un poco más crecidito, nuestro "niño héroe" se convirtió en la mejor espada del partido conservador y en acérrimo enemigo de los liberales y de don Benito Juárez. De haberlo tenido en sus manos lo hubiera hecho fusilar, como don Benito hizo con él tiempo después. Nuestro "niño héroe" -desconocido para casi todos-, de haber militado en las filas liberales, también por decreto pudo haber sido llamado: "el niño héroe presidente" ya que ocupó la primera magistratura del país a los 27 años de edad, pero se equivocó de bando y por consiguiente fue condenado al infierno cívico. Su nombre: Miguel Miramón.
El Primer Presidente de México en habitar el Castillo de Chapultepec

Después de la invasión Norteamericana, el Castillo de Chapultepec continuó en manos del Colegio Militar hasta 1859, cuando el General Miguel Miramón, quién había participado en la heroica defensa del Castillo a la edad de 15 años, ordenó la construcción de nuevas habitaciones para residir en ellas. Miramón, quién llego a la presidencia a los 28 años de edad, fue el primer mandatario que vivió en el castillo. A la caída del Imperio de Maximiliano fue fusilado por el gobierno de Benito Juárez. Algunos historiadores cuentan que entre los militares que llevaron al paredón a Maximiliano, Miramón y Mejía, se encontraba Porfirio Díaz.

http://elombligodelaluna.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=109&Itemid=168

MAS SOBRE LOS MITOS
El mito más extendido es el considerarlos niños ya que la mayoría estaba en lo que modernamente consideramos adolescencia y temprana adultez, además de que para la época no era infrecuente que a los 15 años los varones se casaran y formaran una familia propia.


Monumento a los Niños Héroes en Jalisco.
El segundo es el mito del suicidio del cadete Juan de la Barrera o Juan Escutia, según sea la fuente que se consulte aunque es más popular el segundo y que en parte da pie para no creerse verídico el relato, que envuelto en la bandera nacional que ondeaba en lo alto del Colegio Militar para evitar que cayera en manos de los estadounidense;, la verdad es que esa bandera fue tomada y al parecer es aún un trofeo de guerra que se encuentra en la Academia Militar de West Point en los EE.UU., aunque en 1952, con motivo de la inauguración del Altar a la Patria, fueron devueltas a México varias banderas mexicanas tomadas durante la guerra de 1847 y en especial el día 13 de septiembre.
Aunque en la Batalla del Molino del Rey el 8 de septiembre el capitán del arma de artillería Margarito Zuazo fue llevado herido por soldados estadounidenses a una caballeriza donde encontró bajo unos petates escondida la bandera de su regimiento, la cual sacó de su asta y envolvió bajo su casaca, donde la mantuvo hasta que fue evacuado rumbo a su casa para curarle sus heridas, en el camino se encontró con un superior al que entregó la bandera, misma que estuvo en la casa del Jefe de División Luis Salcedo; el capitán murió a los seis días por sus heridas. Al parecer la historia del suicidio nació durante la ceremonia de conmemoración de 1878 cuando Manuel Raz Guzmán en un poema épico en la conmemoración de la Batalla del Molino del Rey, narro en forma poética como Agustín Melgar ( y no Juan Escutia o Juan de la Barrera).

pero tú, Melgar … rodeado de enemigos les disparas tu arma, y no teniendo esperanza, antes que rendirte te envuelves en el pabellón nacional y presentas tu pecho juvenil a las balas del invasor …
Nunca mencionando que se había arrojado y menos que lo hubiera hecho envuelto en la bandera, fue una forma de decir que estaba abrigado y abrigando a la nación, la forma fue gratamente recibida por el público y se fue desarrollando hasta quedar casi como la realidad del hecho, sobre todo por el trabajo de José Peón y Contreras.

El cadete Fernando Montes de Oca (Edad al morir 18 años con 4 meses).
Murió en el marco de una puerta la cual defendía, en la cual cayó cuando un soldado estadounidense logró pasar por una ventana y matarle por la espalda.
El cadete Francisco Márquez (Edad al morir casi 14 años).
Murió en el castillo cuando un grupo de soldados se le acercó conminándolo a rendirse pero él disparó a uno, a quien mató para luego ser muerto por los tiros de otros.
El cadete Teniente del Cuerpo de Ingenieros Juan de la Barrera (Edad al morir 19 años con 3 meses).
Murió en la defensa del hornabeque ubicado al sur cerro, en donde luego fueron encontrados seis cadáveres que fueron identificados como los niños héroes.
Juan Escutia (Edad al morir 20 años y medio).
Según el historiador José Manuel Villalpando no era cadete, como se ha demostrado en un estudio reciente, sino que seguramente era un soldado del batallón de San Blas. Su verdadero nombre era Juan Bautista Pascacio Escutia Martínez Murió en la ladera poniente del cerro, ubicado como tirador en lo alto del acantilado fue herido por una bala y cayó por este, quedando muerto sobre una roca, a la cual le fue colocada en 1970 una placa conmemorativa.
El cadete Vicente Suárez (Edad al morir 14 años con 5 meses).
Murió en su puesto de centinela en la escalera de honor peleando a bayoneta contra los estadounidenses.
El ex cadete y Teniente Agustín Melgar (Edad al morir casi 18).
Murió al día siguiente, este se había parapetado detrás de unos colchones en el dormitorio del colegio donde acabado su parque dispuso su bayoneta en el fusil y se lanzo a la lucha cuerpo a cuerpo de donde resulto herido de varios disparos y bayonetas.
http://es.wikipedia.org/wiki/Ni%C3%B1os_H%C3%A9roes


Última edición por Hitman el 4/1/2012, 10:25 am, editado 1 vez


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Re: Niños Héroes, mito o realidad

Mensaje por Hitman el 4/1/2012, 10:22 am

Teófilo Noris

Teofilo Noris Cibrián (Nació en el mineral de El Rosario, Sinaloa, (México). El 9 de enero de 1829 - 28 de agosto de 1909). Hijo de Joaquín Noris militar del Ejercito Republicano y Victoriana Cibrián. Siguiendo la vocación de su padre en la carrera de las armas ingresa a los 16 años al Colegio Militar con grado de cabo, alcanza por meritos propios el grado de Sargento Segundo y comanda la Segunda Compañía de cadetes en la defensa del castillo de Chapultepec durante la Guerra de Intervención Estadounidense, luchando de esta manera como uno más de los Niños Héroes.
Se cree que en 1907 Genaro Estrada Félix publica en el periódico del Colegio Rosales una entrevista realizada a Teófilo Noris con motivo del 60 aniversario de la gesta heroica de los Niños Héroes.
Teófilo Noris, hablando desde la altura nevada de sus 80 años, describió en páginas que guardan amorosamente sus hijos, la epopeya:

"A nosotros se nos había confiado la guardia del Hospital de Sangre. Éste se encontraba situado al lado oriente de Chapultepec. En el occidente del Colegio, que estaba defendido por la Primera Compañía, al mando del general Monterde, el tiroteo había principiado desde por la mañana del día 13. Los de la segunda que éramos 40 alumnos, 4 cabos y yo, que era el sargento, no habíamos sido molestados en nada. Como a las 12 del día, recibimos aviso de que la posición llamada Caballero Alto se había rendido y que ya los estadounidenses se dirigían a nosotros. El oficial de nuestra compañía, Miguel Poucel, nos ordenó inmediatamente ponernos sobre las armas.
"Lo recuerdo perfectamente. Era Andrés Mellado quien estaba de centinela avanzado, y quien entre la emoción profunda que nos embargaba a los cadetes, dejó repercutir el esperado grito: -¡Alto! ¿Quién vive?- "¡Que momento aquel! Pensamos en un segundo en los nuestros, en el hogar, en los amigos, en la Patria, en el honor... Y un aliento de gloria nos trastornó, nos embriagó, y, anonadados, corrimos a las armas, volamos sobre las cajas de parque, tomamos nuestras posiciones y no hicimos esperar la respuesta a los primeros tiros de la fusilería enemiga...
"Sobre los parpetos estábamos inmóviles, cargando los fusiles y veíamos al centinela, sonríente, que se detenía de cuando en cuando para contestar alguna bala que cerca le pasaba, silbando siniestramente...
El municipio de Rosario lo considera como un personaje ilustre de Sinaloa.
http://es.wikipedia.org/wiki/Te%C3%B3filo_Noris


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Re: Niños Héroes, mito o realidad

Mensaje por aaron_wolf el 4/1/2012, 3:31 pm

Gracias por el aporte esta excelente, lastima que jamas podremos cambiar los libros que nos enseñan la Historia de Mexico.

Lo guardare para el recuerdo.
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Re: Niños Héroes, mito o realidad

Mensaje por Flysandpaper el 5/1/2012, 10:52 am

Gracias por los relatos, enserio a mi me gusta mucho leer esto.
Y si podremos cambiar la historia de los libros, solo falta voluntad.
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Re: Niños Héroes, mito o realidad

Mensaje por Rock Black el 5/1/2012, 12:45 pm

Gracias por la informacion esta muy interesante lamentablemete hay muchas cosas que no sabemos de nuestra historia
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Re: Niños Héroes, mito o realidad

Mensaje por Monakyo101 el 13/9/2017, 7:24 pm


[size=12]NACIONAL
13/09/2017 12:15
[/size]
La otra verdad sobre la historia de los Niños Héroes

AUTOR: REDACCIÓN


CIUDAD DE MÉXICO. 
Muchas veces a lo largo de nuestras vidas se ha manejado la versión de que la historia oficial no correspondería, en perfecto rigor, a lo que nos han contado los libros de texto, e inclusive los libros de historia, y siempre ha existido esa duda sobre si realmente los acontecimientos en el Castillo de Chapultepec se produjeron con tal heroismo. 
Alejandro Rosas es un divulgador de la historia y escritor mexicano que tiene su propia versión. Esta. 

 

LOS NIÑOS HÉROES: UN FRAUDE ÓSEO

 
Sólo era cuestión de hacer algunas sencillas operaciones aritméticas para saber que algo no cuadraba cuando nos contaban la gesta heroica de los niños héroes. De acuerdo con la historia oficial, el 13 de septiembre de 1847 el ejército invasor se lanzó al asalto del Castillo de Chapultepec con 1200 soldados que se enfrentaron a… ¡6 cadetes del Colegio Militar! La lucha desde luego, se antojaba ligeramente desigual; haciendo cálculos, cada muchacho debía acabar con 200 soldados enemigos para cantar victoria. ¡Por eso perdimos!
La historia oficial se encargó de reducir la batalla de Chapultepec exclusivamente al sacrificio de los jóvenes cadetes, pero aquel 13 de septiembre había poco más de 800 soldados mexicanos, que fueron apoyados por el batallón activo de San Blas con 400 hombres más y medio centenar de cadetes del Colegio Militar, no sólo 6.
Al término de la jornada las cifras eran escalofriantes: cerca de 400 soldados habían desertado; alrededor de 600 murieron y de los cadetes 6 perdieron la vida. Cada 13 de septiembre cuando en la ceremonia cívica se escucha el grito: “¡Murió por la Patria!”, habría que pensar en todos los caídos y no sólo en los “niños héroes”.
Todo tipo de historias se crearon alrededor de los “niños héroes”. En aras de la construcción del altar de la patria -a donde el sistema político mexicano del siglo XX llevó a sus héroes para legitimarse en el poder-, muchas se exageraron, otras se distorsionaron y no pocas fueron inventadas. El término “niños héroes” se convirtió en sinónimo de amor a la patria y pureza cívica, revestido de cierto romanticismo cursi que terminó por empañar la reconstrucción objetiva del acontecimiento.
Desde finales del siglo XIX, la epopeya de los cadetes del Colegio Militar ya había permeado en la conciencia colectiva como una de las narraciones clásicas de la historia de México. Uno de los mejores ejemplos es la poesía de Amado Nervo titulada “Los niños mártires de Chapultepec” y cuyo más conocido verso dice: “Como renuevos cuyos aliños,/ un viento helado marchita en flor,/ así cayeron los héroes niños,/ ante las balas del invasor”. Definirlos cómo mártires les otorgaba una connotación de religiosidad cívica y los colocaba lejos de la realidad histórica.
El gran mito del cadete que se arrojó con el Lábaro Patrio.
Se dice que los niños héroes, “ni eran niños ni eran héroes”. Ésta es una verdad a medias. Indudablemente no eran niños: en septiembre de 1847, Francisco Márquez y Vicente Suárez andaban por los 14 años de edad; Agustín Melgar y Fernando Montes de Oca tenían 18; Juan de la Barrera 19 y Juan Escutia 20.
Sin embargo, no queda lugar a dudas que sí fueron héroes por varias razones –aunque el concepto en sí mismo es excesivo-: por haber tomado las armas para defender el territorio nacional; porque no tenían la obligación de permanecer en el Castillo por su condición de cadetes y decidieron quedarse voluntariamente; porque con escasas provisiones y pertrechos militares, resistieron el bombardeo de más de un día, bajo el fuego de la artillería enemiga que hacía cimbrar Chapultepec entero. Frente a estos hechos, la edad poco importaba.
Quizás el mayor mito que rodea a los “niños héroes” es la conmovedora escena en la cual, Juan Escutia -que no era cadete del Colegio Militar-, toma la enseña tricolor y decide arrojarse desde lo alto del Castillo de Chapultepec antes que verla mancillada por los invasores. Escutia no murió por un salto ni envuelto en una bandera, cayó abatido a tiros junto con Francisco Márquez y Fernando Montes de Oca cuando intentaban huir hacia el jardín Botánico. La bandera mexicana fue capturada por los estadunidenses y fue devuelta a México hasta el sexenio de José López Portillo.
Por razones políticas, la historia de los niños héroes adquirió la dimensión de un “cantar de gesta” durante el periodo del presidente Miguel Alemán. La razón era sencilla, en marzo de 1947 el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, realizó una visita oficial a México cuando se conmemoraban 100 años de la guerra entre ambos países.

Para tratar de agradar a los mexicanos colocó una ofrenda floral en el antiguo monumento a los niños héroes en Chapultepec y expresó: “un siglo de rencores se borra con un minuto de silencio”. La frase de Truman y el homenaje tocaron las fibras más sensibles del nacionalismo mexicano y desató el repudio hacia el vecino del norte, a tal grado que, al caer la noche, cadetes del Colegio Militar retiraron la ofrenda del monumento y la arrojaron a la embajada estadunidense.
 
Hay mucho más de esta historia. Síguela aquí
http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/09/13/1188101
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Re: Niños Héroes, mito o realidad

Mensaje por Gato Salvaje el 14/9/2017, 12:21 pm

Muy buena informacion. Lo que es cierto es que defendieron el castillo al igual que muchos otros heroes desconocidos. Creo que el 13 de Septiembre deberia ser conmemorado como la defensa de chapultepec y honrar a los cadetes del colegio militar y del ejercito mexicano que perdieron la vida en esos dias y no solamente como "gesta heroica de los niños heroes".

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Re: Niños Héroes, mito o realidad

Mensaje por fvg3000 el 14/9/2017, 6:36 pm

SALUDOS.

Y a poco no es un cuento muy bonito, que les encanta a los niños cuando son pequeños en edad de la primaria. Perdón pero a mi en esa edad me encantaba que un chavalin se aventara cubierto de la bandera para defenderla de un invasor malvado. jejejejejejeje.

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Re: Niños Héroes, mito o realidad

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