Este es un foro dedicado a las Fuerzas Armadas Mexicanas así como de los diferentes Cuerpos de Policía y demás entes que se dedican a la Seguridad interna de México.


Victoriano Huerta, el traidor sobreviviente

Comparte
avatar
Hitman
US Army Major
US Army Major

Mensajes : 3244
Masculino
Edad : 107
Localización : Entre Helheim y Muspelheim

Victoriano Huerta, el traidor sobreviviente

Mensaje por Hitman el 22/11/2010, 3:15 pm

MÉXICO, D.F., 22 de noviembre.- Si Victoriano Huerta y su red de secuaces pensaron que la historia los absolvería, se equivocaron. Sus nombres han sido y seguirán ligados a la más baja actitud en el espectro cristiano de la existencia: la traición.”

Tal dijo Enrique Krauze –Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010 en el campo de la historia– hace 17 años, con motivo del octogésimo aniversario del asesinato de Madero, a manos de los esbirros de la fiera de Colotlán. Asombrado, he visto cómo el equivocado fue Krauze. Huerta es admirado, “mucho” o “algo”, por 41% de los entrevistados en una encuesta levantada en vísperas de celebrar el centenario del comienzo de la Revolución.

El Grupo Reforma –que publica el diario de ese nombre en la Ciudad de México, así como El Norte, en Monterrey, y Mural en Guadalajara– realizó ese sondeo por el 5 y 6 de noviembre. “Los resultados son representativos de los adultos que tienen una línea telefónica en su domicilio”, se explica en la nota metodológica. No sorprende que los protagonistas de la Revolución más admirados sean Zapata y Villa, por encima de Madero. Me dejó estupefacto, en cambio, que un porcentaje tan alto –cuatro de cada 10– admiren al traidor de febrero de 1913, si bien esa cifra es menor que la de los encuestados que lo execran, que llega al 46%.

Quizá aferrado en exceso a mi subjetividad, me parece que es necesario explicarnos lo que juzgo una anomalía, que lo es no condenar de modo unánime a ese chacal. Ese error moral puede deberse a ignorancia, es decir, a no saber quién fue Huerta, qué hizo y a quién. También podría ocurrir que ese resultado sea producto de la confusión, y que la gente que dijo admirar a Victoriano Huerta haya creído opinar en favor de Adolfo de la Huerta, el sonorense que rompió con Obregón, su amigo y jefe, 10 años después de la felonía del jalisciense.

Sería más sorprendente, sin embargo, que la admiración por Huerta proviniera de la información de que dispone el grueso de la sociedad, una información que trate con lenidad al asesino de Madero. En refuerzo de esa hipótesis recuerdo la normalidad con que el secretario de Gobernación Carlos Abascal ordenó incluir al traidor en la galería de sus antecesores, como si hubiera ocupado ese cargo en circunstancias normales, que no fueran producto de un forzamiento militar. En esa misma línea de la interpretación panista de la historia, encuentro natural el modo benevolente en que la página oficial del centenario de la Revolución, el sitio del gobierno de la República presenta la ficha biográfica de Huerta.

Afirma que participó “en la pacificación de Yucatán en 1901”. Ese es el modo porfirista de referirse a la gran matanza de indios mayas ordenada desde el centro y ejecutada con gran brutalidad por Huerta, que con la experiencia de ese lance también incurrió en genocidio contra el pueblo yaqui. Es peor, sin embargo, el perdón que la historia oficial del presente extiende a Huerta. Lo llama “presidente interino”, en vez de llamarlo sencillamente “espurio”, pues si bien el Congreso le extendió el nombramiento, lo hizo forzado por el peso del Ejército al que Huerta había vuelto contra su jefe legítimo.

Taimado, Huerta había transitado de su condición de alto comandante del Ejército federal a ganar la confianza de Madero. Cuando el 9 de febrero de 1913 se inició lo que pretendía ser la contrarrevolución, la restauración del antiguo régimen con Bernardo Reyes a la cabeza, en el ataque de un batallón de la escuela de aspirantes al Palacio Nacional el defensor del baluarte, el fiel general Lauro Villar, fue herido, por lo que se hizo necesario reemplazarlo. Para ello, según refiere Vasconcelos en su Ulises criollo, Madero aprovechó “el ofrecimiento que en ese instante hizo de su espada el general Victoriano Huerta. De momento se había convertido así en el jefe militar del país”.

Impedidos de tomar la sede del gobierno, a la que llegó Madero para simbolizar que estaba en pleno ejercicio del poder, los rebeldes encabezados por el sobrino de su tío, Félix Díaz, y por el también traidor general Manuel Mondragón, se hicieron fuertes en la Ciudadela. Desde allí atacaron el Palacio Nacional. Huerta no combatió con toda su fuerza a los alzados: “Aun para los que no estaban acostumbrados a observar el desarrollo de una acción militar –reflexionó el después general Francisco L. Urquizo–, la batalla por la recuperación de la Ciudadela ya estaba resultando un tanto rara, extraña, fuera de lo que era natural que de ella se esperara, sobre todo si se tomaban en cuenta las declaraciones que reiteradamente había hecho el comandante militar de la plaza y jefe de las operaciones en la ciudad, general Victoriano Huerta, quien había asegurado una y otra vez, ante quien quiso oírlo, que tomar posesión de la Ciudadela y acabar con sus defensores era una operación sumamente sencilla y que no entrañaba ningún peligro de fracaso”.

Semejante extrañeza manifestó Vasconcelos mientras los sucesos ocurrían: “¿Por qué, pregunté dirigiéndome al ministro de Guerra tras uno de esos disparos, por qué los sublevados tienen tan buena puntería y en cambio los nuestros nunca le pegan a la Ciudadela? ¿Por qué no asaltan y acaban en dos horas con ese manojo de ratas?, insistí. Es una vergüenza que 400 hombres tengan en jaque a toda la nación que está en paz y apoya al gobierno”.

Era que la traición estaba en curso. El historiador Stanley R. Ross fija su consumación a pocas horas después de iniciada la Decena Trágica, como se llamó al tenso e intenso periodo del 9 al 22 de febrero: “El martes 11, a las 10.30 de la mañana, escasamente 15 minutos después de que empezó la ofensiva federal, el general Huerta y Félix Díaz conferenciaban (…) El primer fruto del pacto se produjo en las horas avanzadas de la tarde, cuando a un destacamento de las fuerzas rurales se le ordenó avanzar al descubierto sobre la calle de Balderas. Las ametralladoras de los rebeldes de la Ciudadela (…) hicieron pedazos la cerrada formación de los rurales”.

Alfonso Taracena retrata, como si hubiera estado presente, la dimensión del fingimiento del traidor ya en obra: “Un armisticio concertado al amanecer es roto a las 2.00 de la tarde, debido a que no se llega a un acuerdo para la introducción de víveres en la Ciudadela, si bien Huerta dice a Madero que debían enviar a los sublevados hasta mujeres y licores para que cuando la fortaleza caiga no quede uno de ellos en toda la ciudad. Y levanta al presidente diciéndole: ‘Está usted en brazos del general Victoriano Huerta’”.

El 18 de febrero se precipitan los acontecimientos. Huerta se descara y arresta personalmente a Gustavo A. Madero, hermano del presidente, conocido por su influencia sobre don Francisco, y a éste mismo, en el Palacio Nacional. Para garantizar la paz según su modo de entenderla, el embajador estadunidense Henry Lane Wilson reúne en su oficina al rebelde Díaz y al infidente Huerta. El acuerdo entre ambos estaba siendo puntualmente cumplido, pero el diplomático metiche quiso ser parte y beneficiario del convenio. Allí se firmó el Pacto de la Embajada, según el cual Huerta asumiría la Presidencia y convocaría a elecciones que ganaría el sobrino del dictador huido a Francia; los intereses estadunidenses quedarían bien preservados en uno y otro caso.

El 19 de febrero Madero y el vicepresidente Pino Suárez, prisioneros en Palacio, son obligados a renunciar. Una Cámara entre timorata y temerosa acepta las dimisiones. El secretario de Gobernación, Pedro Lascuráin, suple a los renunciantes durante 45 minutos, suficientes para nombrar secretario de Gobernación a Huerta, que ha urdido toda la trama. Lascuráin se retira y Huerta es presidente. Que los reaccionarios en 1913 y en 2010 lo llamen “interino” no lo libra de su verdadero carácter de espurio.

Su felonía irá aún más lejos. Huerta mismo y el embajador de Washington engañan al cuerpo diplomático y a la familia de Madero, a quienes aseguran que el expresidente podrá salir al exilio. En vez de eso, Huerta ordena el traslado de sus eminentes prisioneros a Lecumberri. Y en el camino, los matones Cárdenas y Pimienta, a las órdenes de Aureliano Blanquet, un feroz traidor casi a la altura de Huerta y acatando instrucciones del espurio, asesinan al presidente y al vicepresidente. Como ocurre en 2010, se simula un tiroteo, y se informa que Madero y Pino Suárez fueron víctimas del fuego cruzado entre sus custodios y una banda que pretendió rescatarlos. Un daño lateral, pues.

Huerta se rodea de gente “decente” que no vacila en servir a un asesino, a quien en vez de vituperar se ensalza por haber salvado a México del peligro que era Madero para el país. En los siguientes meses, el espurio se portó como quien era: “En la persecución a los opositores a su gobierno destacó el asesinato del senador Belisario Domínguez y de los diputados Serapio Rendón y Adolfo Gorrión, así como el encarcelamiento de los integrantes de la legislatura, con el fin de elegir otra que aprobara todas sus medidas”, escribe el doctor Álvaro Matute en la muy sintética visión de esta época aparecida en la Historia de México, un volumen coordinado por la doctora Gisela von Wobeser, directora de la Academia Mexicana de la Historia con que el gobierno de Calderón festejó los centenarios.

“Huerta –continúa– se enfrentó al problema de que a pocos días de tomar el poder hubo cambio en el gobierno de Estados Unidos. El nuevo presidente Wodrow Wilson no aprobó la manera mediante la cual Huerta había llegado al poder y no le otorgó reconocimiento diplomático. Más adelante, ya en 1914, un incidente naval en Tampico, donde fue atacado un barco de Estados Unidos, propició el desembarco de tropas de ese país en Veracruz. Así, el gobierno de Huerta tenía que atacar varios frentes: la intervención, el Ejército Constitucionalista que avanzaba del norte al centro del país, y los zapatistas en el sur.”

Tras sucesivas derrotas militares, Huerta tuvo que renunciar el 15 de julio de 1914 y huyó del país. Pretendió volver año y medio después, y se radicó en El Paso, en una finca de su propiedad. Pero por burlar la ley migratoria (y hacer un guiño de buena voluntad al triunfante carrancismo) fue llevado preso a Fort Bliss. Allí murió víctima de cirrosis hepática. El salvaje bebedor que fue sucumbió al alcohol el 13 de enero de 1916.

En noviembre de 2010, vísperas del centenario de la Revolución que combatió, su recuerdo sobrevive, no sólo para su mal, pues sorprendentemente hay mexicanos que lo admiran.

Qué le vamos a hacer.

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/85637


___________________________________
"In my dreams I hear again the crash of guns, the rattle of musketry, the strange, mournful mutter of the battlefield"
Douglas MacArthur
avatar
Monakyo101
General de Brigada
General de Brigada

Mensajes : 9075
Masculino
Edad : 40
Localización : The loone star estate

Re: Victoriano Huerta, el traidor sobreviviente

Mensaje por Monakyo101 el 7/1/2015, 12:14 am

Visitantes creen que sigue causando daño; una asociación organiza recorridos nocturnos
Victoriano Huerta: de dictador a fantasma para turistas y propiedad del estado de Texas
Foto
La tumba del usurpador Victoriano Huerta Márquez es hoy el principal atractivo turístico del panteón Evergreen, el más antiguo de El Paso, Texas, ubicado cerca de la zona centroFoto Rubén Villalpando
Rubén Villalpando
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 2 de enero de 2015, p. 24
Ciudad Juárez, Chih.

La tumba del ex Presidente Victoriano Huerta Márquez es el principal atractivo turístico del panteón Evergreen, en El Paso, Texas, el más antiguo de esa ciudad. Los visitantes, mexicanos y estadunidenses de origen latino, le atribuyen poderes paranormales y creen que sigue causando daño con sus fuerzas malignas.

Miembros de la Asociación Paranormal de El Paso organizan visitas nocturnas entre las tumbas donde, dicen, se escucha el galopar de los caballos de los Soldados de Búfalo (como se conocía a los integrantes del Décimo Regimiento de Caballería de Estados Unidos) y las risotadas de Huerta.

Visitantes de Durango y Albuquerque han escuchado que El Chacal aparece de noche y que su cripta tiene poderes paranormales contra los que deben hacer un conjuro, como santiguarse antes de retirarse. También les han dicho que no deben llevar niños pequeños, porque les causa enfermedades y otros males.

El General de División fue enterrado en el panteón Concordia, a un costado del Evergreen. Ambos albergan 60 mil tumbas, donde descansan lo mismo pioneros de Juárez y El Paso hasta personajes como Huerta.

El historiador paseño Fred Morales explica que Huerta fue inhumado en El Paso y sus restos nunca fueron reclamados por sus familiares ni por el gobierno de México. De la tumba en el panteón Concordia fueron exhumados y enterrados en el cementerio Evergreen hace casi 100 años.

En su libro El cementerio Concordia, publicado en 1997, la escritora Deen Underwood señala que este panteón –donde Huerta estuvo primero– acoge desde infantes hasta ancianos, santos y pecadores, así como guardianes de la ley y delincuentes, además de afroamericanos, asiáticos, protestantes, católicos, mormones, judíos y budistas.

Los visitantes de la sepultura afirman que Huerta llegó a El Paso luego del exilio porque en esta ciudad tenía dos hermanas, quienes lo protegieron antes de que fuera apresado, a los 62 años de edad, con cirrosis e ictericia, producto de su alcoholismo, que lo llevó a la muerte el 13 de enero de 1916.

En 1913 Huerta derrocó al primer gobierno surgido de la Revolución Mexicana y se convirtió en el jefe de un mandato contrarrevolucionario.

En 1999 el gobierno de Texas cambió la placa destruida de su tumba y puso una con un mensaje en inglés y una breve historia del personaje, además de señalar que sus restos son ahora propiedad del estado de Texas.
http://www.jornada.unam.mx/2015/01/02/estados/024n1est


Última edición por Monakyo101 el 3/11/2015, 11:45 pm, editado 1 vez
avatar
Mictian
Mando Supremo
Mando Supremo

Mensajes : 10156
Masculino
Edad : 106
Localización : La Tierra de Dios y de Maria Santisima

Re: Victoriano Huerta, el traidor sobreviviente

Mensaje por Mictian el 7/1/2015, 12:48 am

Monakyo101 escribió:Victoriano Huerta:de dictador a fantasma para turistas y propiedad del estado de Texas
http://www.jornada.unam.mx/2015/01/02/estados/024n1est

Que se lo queden...

Siempre fue su hijo de puta... ahí que se intoxiquen con sus restos...


___________________________________
[center]
Hola Invitado. Bienvenido(a) al foro Todo por México.

Recuerda visitar las Reglas del Foro
Si tienes dudas y sugerencias puedes postear en el Buzon
O solicitar asistencia vía Mensaje Privado
        [url=https://twitter.com/#!/Todo_por_Mexico][img]


No te sientas vencido ni aun vencido, no te sientas esclavo siendo esclavo. Tremulo de pavor piensate bravo y arremete feroz ya mal herido!!!. Que muerda y vocifere vengadora, en el polvo ya rodando tu cabeza!!!(Almafuerte).
Desde la creacion de los Ejercitos han existido los exmilitares, pero no existen los exsoldados (Mictian).
Fuiste todo un guerrero mi Max!!! Dios te tenga en su gloria...
avatar
Monakyo101
General de Brigada
General de Brigada

Mensajes : 9075
Masculino
Edad : 40
Localización : The loone star estate

Re: Victoriano Huerta, el traidor sobreviviente

Mensaje por Monakyo101 el 3/11/2015, 11:54 pm


Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Victoriano Huerta
El Sol de México
10 de marzo de 2013
El Chacal, el Magnicida

Murió de cirrosis hepática. Se había bebido, en promedio, durante casi toda su vida, al menos tres botellas al día de coñac Hennesy, aunque no se embriagaba como todo alcohólico. No bebía agua, ni jugo de naranja ni ningún jugo, el coñac era el sustento líquido de su organismo. Tenía setenta y un años de edad.

Renunció a la Presidencia de la República el 15 de julio de 1914, tras que las tropas de Francisco Villa derrotaron al Ejército Federal en Zacatecas el 24 de junio de ese año. Huerta partió al exilio hacia Inglaterra y luego a la ciudad de Barcelona, España, y embarcó en el puerto de Cádiz, el 31 de marzo de 1915 hacia Nueva York, donde fue recibido por un grupo de mexicanos y entró en contacto con elementos políticos y militares interesados en que regresara a México para de nuevo tomar el poder. En España, antes, entró en contacto con agentes del Gobierno alemán que le ofrecieron armas y respaldo económico para volver a hacerse del poder. En Estados Unidos estuvo en estrecho contacto con los agregados naval y militar de la Embajada de Alemania en Washington, Franz von Rintelen y Franz, von Papen, que llegaría ser embajador plenipotenciario durante el régimen de Adolfo Hitler.

El Gobierno de Estados Unidos, alarmado por estos contactos y las pláticas que de continuo tenía Huerta con los generales Pascual Orozco, Ignacio Bravo y Vicente Calero ve#$%&/és, con el licenciado Enrique Goroztieta y con otros políticos y militares mexicanos, lo puso bajo estricta vigilancia y, finalmente, cuando iba camino a El Paso, Texas, al bajarse del ferrocarril en Newman, Nuevo México, el 26 de junio, junto con Pascual Orozco, fueron hechos prisioneros.



w La caída y la muerte

Los prisioneros fueron conducidos ambos a El Paso, en donde quedaron libres bajo fianza. Luego Huerta volvió a ser encarcelado, primero en la prisión del condado y luego en la prisión militar de Fort Bliss. La familia de Huerta había llegado de España y se había trasladado e instalado en El Paso.

Huerta enfermó gravemente en la prisión y fue llevado al lado de sus familiares, junto a los cuales murió el 13 de enero de 1916 de cirrosis hepática.

El Gobierno norteamericano había acumulado voluminoso expediente de sus actividades subversivas en Estados Unidos y lo había citado para comparecer ante el Gran Jurado a fines del mismo mes. Huerta se libró de la comparecencia, había muerto y fue sepultado en El Paso.



w Un huichol de primera

Nació el 22 de diciembre de 1850 en la ranchería del Agua Gorda, municipio de Colotlán, Jalisco, hijo de Jesús Huerta y de María Lázara del Refugio Márquez Villalobos, ambos indígenas huicholes.

Cuando tenía quince años de edad, el General Donato Guerra visitó la ranchería y le pidió ser su secretario particular ya que Huerta sabía leer y escribir y se ofreció para el cargo. En recompensa a sus servicios el General le concedió una beca para estudiar en el Colegio Militar, donde Huerta obtuvo notas sobresalientes en matemáticas y astronomía que le hicieron merecedor de un reconocimiento de Benito Juárez que entregó a los cadetes destacados: "De los indios que se educan como usted, la patria espera mucho".



w Carrera militar

Los primeros años, tras su graduación, los llevó a cabo en la Comisión de Cartografía Mexicana, estando en ese puesto ocho años, hasta que en 1894 ascendió a coronel y tuvo a su mando al 3er. Batallón de línea. En 1903 y durante varios años sometió a los yaquis del estado de Sonora y a los indígenas mayas de Yucatán, a las órdenes del General Ignacio A. Bravo, en la que se conoce como Guerra de Castas en Yucatán, y en 1910 asumió el mando de la represión de los zapatistas en Morelos y Guerrero. Lo hizo "con violencia, brutalidad y traiciones".

El 26 de mayo de 1911 recibió la comisión de escoltar a Porfirio Díaz hasta Veracruz, quien partió a bordo el barco alemán Ipiranga rumbo al exilio en Francia. Antes había participado en una conspiración contra Díaz, aunque no quiso actuar sin antes obtener su baja del Ejército. Cuando le fue negada, declaró que tenía que obedecer "al Presidente de la República, aunque éste fuera el Arzobispo de México".



w Hombre leal

Atendiendo a su fama de hombre leal, el Presidente Francisco I. Madero lo nombra jefe de Operaciones del Norte, en campaña contra las fuerzas sublevadas de Pascual Orozco, y, el 12 de abril llega a Torreón y forma la División del Norte. Estuvo a punto de fusilar a Francisco Villa, a quien se conmutó la pena por el confinamiento en la prisión de Tlatelolco.

Venció a Orozco en Conejos, Rellano, La Cruz y Bachimba, y ganó la banda de General Divisionario, y el 24 de septiembre fue concentrado en la capital de la República, bajo el cargo de desacato a las órdenes de la Secretaría de Guerra.



w El cuartelazo

Escribe Jorge Vera Estañol en su obra "La Revolución Mexicana. Orígenes y resultados", publicada en 1957: "Huerta lo aprovechó todo: esperó pacientemente por una semana a que llegaran a la ciudad los refuerzos militares con el objeto de poderlos manejar conjuntamente en el momento decisivo. Deshizo el batallón mejor organizado de irregulares, mandando que su dotación completa de 500 hombres, en carga cerrada de caballería, asaltara la Ciudadela, que estaba defendida por cañones y ametralladoras en abundancia. Hizo que se retardara la marcha del 29° Batallón de Aureliano Blanquet, para que entrara en acción en el tiempo preciso a sus planes; se insinuó artificiosamente con los senadores para sondear sus pensamientos y provocar confidencias, en espera, sin éxito, de una invitación formal a la defección; se puso en contacto con el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, quien le había solicitado al presidente Madero cincuenta mil pesos al mes para sus gastos, cosa a la que se negó Madero y de allí su encono contra el Presidente, para conocer la actitud personal de éste a la vez que la del Cuerpo Diplomático y a Lane Wilson le entregó cincuenta mil pesos para mantener el estipendio que el embajador mensualmente disfrutaba del presidente Porfirio Díaz.

Aterrorizó a la población con el continuo cañoneo a los edificios particulares y el nutrido matraqueo de las ametralladoras y fusiles, aunque sin causar daño sensible a los rebeldes, y, "cuando consideró que el Gobierno ya estaba perfectamente desmoralizado y que los habitantes de la ciudad, sin exceptuar al populacho, postrados con la prolongación de las hostilidades, lo que ansiaban era que éstas terminaran cuanto antes, decidió dar el golpe de Estado y sin titubeos lo consumó".



w El régimen de Huerta

El régimen de Huerta tuvo tres etapas. En la primera el presidente estuvo limitado por el Gabinete, cuyos miembros no le eran adictos, ya que unos representaban los intereses de Félix Díaz, sobrino del dictador y otros los deseos de estabilidad y orden de un amplio sector de la sociedad.

El 12 de junio, Díaz aceptó que Huerta modificará el Ministerio, rompiendo con ello el Pacto de la Embajada, entre Huerta y Lane Wilson. Blanquet sustituyó a Mondragón, Aureliano Urrutia, el que le cortó la lengua al Senador Belisario Domínguez y lo asesinó, cubrió la vacante que el 12 de abril había dejado García Granados, y Garza Aldape ocupó el sito de Vera Estañol.

En la segunda, Huerta removió a los miembros restantes del gabinete original: a De la Barra, el 26 de junio; a Robles Gil, el 8 de julio, a Esquivel Obregón, el 26, a Reyes, el 11 de septiembre, y a De la Fuente, el 13.

Mandó a Félix Díaz como embajador extraordinario en Japón, con lo cual lo inhabilitó para elecciones, ya convocadas para fines de octubre. Dividió a la oposición halagando al Partido Católico. Indujo a Manuel Calero y a Federico Gamboa a que lanzaran sus candidaturas a la Presidencia, queriendo satisfacer de ese modo la exigencia norteamericana en el sentido de garantizar "una transmisión democrática del poder". Entró en conflicto con la Cámara de Diputados al nombrar ministros a Eduardo Tamariz, primero y luego a Nemesio García Naranjo, que eran legisladores, sin el permiso previo de la Asamblea.

Quiso rendir a la oposición parlamentaria mandando asesinar al diputado Serapio Rendón y al senador Belisario Domínguez y, al fin, cuando la Cámara decidió investigar los graves actos de presión contra la Legislatura de Querétaro, mandó disolverla y aprehendió a todos los diputados federales el 10 de octubre.

El Senado, ante estos acontecimientos, acordó su propia disolución, con lo que en consecuencia desapareció el Congreso.

La tercera etapa corresponde a la dictadura: Huerta asumió personalmente los ramos de Gobernación, Hacienda y Guerra y convocó a elecciones federales para el 26 de octubre: presidente, vicepresidente, diputados y senadores, y se hizo él mismo postular como candidato a la Presidencia llevando como segundo a Aureliano Blanquet.



w La intervención norteamericana

El 13 de octubre de 1913 el encargado de negocios de Estados Unidos hizo saber a Huerta que su Gobierno desaprobaba la disolución del Congreso, y el 28 de noviembre, después de varias advertencias anunció, que, "si Huerta y los suyos no se retiraban del poder, se emplearían sucesivamente el boicot financiero, el reconocimiento de los rebeldes y la intervención armada".

Estas amenazas se fueron consumando de enero a abril de 1914. El Gobierno de Estados Unidos recomendó a Francia que no se entregase a Huerta el saldo del empréstito que por veinte millones de libras esterlinas había negociado en Europa el primer Gabinete; levantó la prohibición de exportar armas y municiones a México y, el 21 de abril, con el pretexto de un incidente baladí, los marines norteamericanos desembarcaron en Veracruz.

Con ese motivo se rompieron las relaciones diplomáticas. El día 24 siguiente, los embajadores de Argentina, Brasil y Chile, acreditados en Washington, ofrecieron mediar en el conflicto. De ahí se siguieron las reuniones de Niagara Falls, del 20 de mayo al 25 de junio, en cuyo protocolo final, a instancias de Estados Unidos, se convino formar en México un Gobierno provisional.

Ante tal decisión, Huerta disolvió su Gabinete el 10 de julio y el 14 entregó el poder al licenciado Francisco S. Carvajal y el 24 partió el exilio.

La Era del Chacal y del magnicida había terminado.
http://www.oem.com.mx/notas/n2907471.htm

Contenido patrocinado

Re: Victoriano Huerta, el traidor sobreviviente

Mensaje por Contenido patrocinado


    Fecha y hora actual: 20/8/2017, 12:43 am