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El Schindler Mexicano

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Lanceros de Toluca
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El Schindler Mexicano

Mensaje por Lanceros de Toluca el 1/10/2011, 6:54 pm

Gilberto Bosques, cónsul mexicano en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, dedicó su labor diplomática a salvar a miles de judíos que huían del nazismo alemán.

También lo hizo con los republicanos y miembros de las brigadas internacionales que escapaban del régimen de Francisco Franco en España.

Lillian Liberman, que se ha dedicado a recopilar material sobre la vida y obra de Gilberto Bosques y quien le realizó varias entrevistas entre 1992 y 1995, asegura que se puede hablar de 40 mil españoles rescatados.

En el caso de la comunidad judía, resulta difícil determinar el número exacto de personas porque el Consulado mexicano quemó el archivo con toda la información para que no fuera descubierto por el Gobierno alemán.

Gilberto Bosques firmó miles de salvoconductos a judíos para que pudieran circular por Europa, incluso buscó y logró sacar a algunos prisioneros de cárceles y campos de concentración donde estaban retenidos, cuenta Liberman a REFORMA.

La ayuda del Consulado mexicano consistió también en ocultar a ciertas personas, documentar a otras, lograr una salida para ellos de Francia así como darles protección. Desde su llegada a Francia en 1939, designado por el Presidente Lázaro Cárdenas, Gilberto Bosques tuvo un labor humanitaria con los refugiados.

Arregló con la prefectura de Marsella el arrendamiento de dos castillos que sirvieron de asilo para miles de españoles. El de la Reynarde albergaba a 850 personas y el de Montgrand unas 500. Los refugiados acudían a él y allí encontraban comida, atención médica, protección y entretenimiento. Animaban a los españoles con representaciones, se formó una orquesta, se montó un teatro y se organizaron juegos deportivos. Muchos de los que acudían a él iniciaron en Marsella o Casablanca un viaje en barco que les condujo a México, gracias a un acuerdo con el Gobierno de Lázaro Cárdenas.

Con los judíos fue diferente. El Ejecutivo sólo permitía la acogida de un número reducido de ellos. No obstante, Gilberto Bosques logró introducir en México muchos más de los permitidos oficialmente.

La lista de mujeres y hombres a los que ayudó incluye al pintor Wolfgang Paalen, la científica Marietta Blau, el escritor Max Aub, la pensadora María Zambrano o el poeta Manuel Altolaguirre. En su actividad diplomática, el Cónsul también denunció la persecución de judíos en Francia y la actuación de Jefe de Estado Phillippe Petain en la parte no ocupada por Alemania (conocida como la Francia de Vichy).

"De la zona ocupada (de Francia) fueron deportados 5 mil judíos a Alemania y en la zona no ocupada, bajo el Gobierno de Vichy, se hizo una razzia de 4 mil judíos que fueron entregados a las autoridades alemanas", documentó el propio Embajador Bosques por escrito.

"Pero en París se capturó a todos los judíos que tenían la obligación de llevar visibles, en brazo y pecho, una estrella de David amarilla, que les identificaba su religión. A esa población judía la dividieron en campos de concentración para varones, para mujeres y para niños", escribió.

Por esa razón, Bosques recomendó al Gobierno mexicano la ruptura de las relaciones diplomáticas con Francia y así se hizo. Poco después, el 11 de noviembre de 1942, Gilberto Bosques recibió en Marsella -donde estaba ubicado el Consulado- la visita de un oficial alemán y un grupo de la Gestapo, quienes ocuparon la legación e hicieron las gestiones para su salida de Francia. Era el año 1943, Gilberto Bosques, era trasladado junto a su familia y otros 39 funcionarios del Consulado a Alemania, donde permanecieron retenidos cerca de un año en un hotel de Bad Godesberg, cercano a Berlín.

Durante dos meses, la representación mexicana en Marsella fue llevada de un lugar a otro hasta ser entregada a las autoridades alemanas. Tras una ardua negociación, México logró en 1944 la liberación de sus funcionarios a cambio de presos alemanes retenidos en el Municipio de Perote, en Veracruz.

Con su captura por parte del Gobierno alemán y su posterior liberación, terminó la etapa diplomática de Gilberto Bosques en Francia, pero no tardó mucho en volver a Europa.

En 1946 lo designaron Embajador en Portugal y desde allí siguió trabajando en favor de los refugiados españoles que huían de la España de Franco.

"Hizo un pacto de caballeros con el dictador portugués António de Oliveira, él ayudaría a los españoles, si les atrapaban, Oliveira le echaría la culpa a él", señala Liberman.

Posteriormente fue también Embajador de Finlandia, Suecia y Cuba, donde vivió la revolución y donde terminó su carrera política. Se retiró a México y aquí murió en 1995 a los 103 años de edad.

Su obra durante la Segunda Guerra Mundial ha quedado grabada en muchos sobrevivientes de aquella época, las autoridades de Viena pusieron su nombre a una calle cerca del río Danubio, la "Promenade Gilberto Bosques" y es conocido incluso por algunos escritores como el "Schindler mexicano".
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Takeda
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Re: El Schindler Mexicano

Mensaje por Takeda el 8/12/2012, 1:31 pm

Las Visas de Bosques

Gracias a la película ‘La Lista de Schindler’ de Steven Spielberg hemos conocido las acciones riesgosas realizadas por Oskar Schindler para salvar a unos 1200 judíos del holocausto nazi.

Sin embargo pocos hemos oído hablar de la labor del mexicano Gilberto Bosques para salvar la vida de más de 40 mil personas durante la ocupación nazi en Europa.

Gilberto Bosques Saldivar fue el Cónsul General de México en Francia de 1939 a 1944, quien respondiendo al llamado de su propia conciencia, ayudó desde su posición diplomática a huir de los regímenes franquista y nazi a refugiados españoles republicanos, judíos franceses, libaneses, socialistas, comunistas y otros perseguidos, entre ellos líderes políticos europeos de oposición y miembros de la resistencia antifascista, quienes habían sido señalados para ser enviados a los centros de concentración, ofreciéndoles a todos ellos residencia y nacionalidad mexicana.

Cuando París estaba a punto de ser tomada por los alemanes, Bosques sale de la ciudad y tras varios viajes decide asentar el consulado en Marsella, el puerto de la zona del Gobierno francés de Vichy, nominalmente independiente de los alemanes.

Su primera preocupación fue defender a los mexicanos residentes en la Francia no ocupada, pero al conocer las atrocidades de la persecución nazi protegió también a otros grupos.

Apoyó a libaneses con pasaporte mexicano y a refugiados españoles que buscaban huir de los nazis.

De hecho, se cree que fue él quien convenció al presidente Lázaro Cárdenas de abrir las puertas de México a los republicanos españoles que eran miles, de espanoles que no tenian a donde ir, y Mexico les abrio sus puertas.

Era tan grande la afluencia de refugiados que buscaban una visa mexicana que Bosques alquiló dos castillos (el de Reynarde y el de Montgrand) para convertirlos en centros de asilo mientras se arreglaba su salida hacia México.

Entre 800 u 850 fueron alojados en uno de los castillos, mientras que en el otro se albergaron 500 niños y mujeres.

Adicionalmente, rentó varios barcos que salieron del puerto de Marsella transportando Judíos y otros perseguidos hacia países Africanos donde más tarde fueron trasladados a México, Brasil, Argentina y otros países de América.

En un periodo de dos años, bajo su auspicio, poco más de 40,000 visas fueron expedidas para quienes deseaban huir de la tiranía nazi.

Al concedérseles visas mexicanas, las autoridades francesas los dejaban salir del país porque consideraban que ya no serían un problema político para ellas.

Más complicado fue el caso de los judíos.

El consulado ocultó, documentó y les dio visas a numerosos judíos, pero era mucho más difícil sacarlos de Francia.

Desde Marsella el embajador mexicano también tuvo que hacer frente al hostigamiento de las autoridades pro alemanas francesas, al espionaje de la Gestapo, del gobierno de Franco y de la representación diplomática japonesa, que tenía sus oficinas en el mismo edificio de la delegación mexicana.

Finalmente México rompió las relaciones diplomáticas con el Gobierno de Vichy.

Gilberto Bosques presentó la nota de ruptura.

Poco después el consulado fue tomado por asalto por tropas de la Gestapo alemana, que confiscaron ilegalmente el dinero que la oficina mantenía para su operación.

Bosques, su familia (su esposa María Luisa Manjarrez y sus tres hijos: Laura María, María Teresa y Gilberto Froylán; entonces de 17, 16 y 14años, respectivamente)9 y el personal del consulado, 43 personas en total, fueron trasladados hasta la comunidad de Amélie-les-Bains.

Después, violando las normas diplomáticas, se les llevó a Alemania, al pueblo Bad Godesberg, y se les recluyó en un “hotel prisión”.

Bosques fue finalmente liberado y regresó a México en abril de 1944.

Miles de refugiados españoles y judíos lo esperaban en la estación de ferrocarril de la capital para recibirlo con honores y gran respeto por haber salvado sus vidas y haberles dado una visa como ciudadanos Mexicanos.

Su júbilo zumbaba en el andén de la estación ferroviaria.

Lo cargaron en hombros.

Era al México generoso y libre al que ellos exaltaban en Gilberto Bosques, el más sobresaliente ejemplo del característico espíritu de la solidaridad de los mexicanos.

Una de sus más grandes lecciones de vida es que aunque resulte difícil, no es imposible mantener la decencia de uno frente a la maldad moral.

Pues al ayudar a otra persona quien en tu comunidad, tu sociedad o tu nación se ha convertido en un paria, un rechazado, y sabiendo que al hacerlo puedes ganarte el desprecio, el escarnio, e incluso el poner en riesgo tu vida, es tomar una posición moral de valor incalculable, que puede alterar y dar un rayo de luz y un viento de esperanza en medio de lo que parezca un reinado de terror omnipotente.

El 4 de junio de 2003 el gobierno austriaco impuso a una de sus calles, en el Distrito 22 de Viena, el nombre Paseo Gilberto Bosques.

Los pocos que conocen la historia de Gilberto Bosques suelen llamarlo "El Schindler Mexicano".

Y así como Schindler tuvo su lista de trabajadores judíos protegidos, Bosques tuvo sus visas a la libertad: “Las Visas de Bosques”.
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Re: El Schindler Mexicano

Mensaje por Monakyo101 el 9/12/2012, 12:00 am

Muy buena compañero Takeda. Cool
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Von Leunam
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Re: El Schindler Mexicano

Mensaje por Von Leunam el 16/7/2015, 11:25 pm

La gesta del cónsul Bosques



En Marsella ha habido este miércoles 15 de julio una cita con la historia. El presidente francés François Hollande y el mexicano Enrique Peña Nieto han rendido un pequeño homenaje a un gran héroe que salvó la vida a cientos de judíos y antifascistas y, sobre todo, a miles de exiliados españoles que huyendo del franquismo se toparon con la Francia sometida al dictado de Hitler. El cónsul mexicano Gilberto Bosques se unió con las eficaces armas de la diplomacia a la Resistencia. Su hija, Laura Bosques, no ha podido acudir a un homenaje que considera sobradamente merecido y que retrotrae a una época gloriosa de México como libertador del fascismo.

Federica Montseny, Max Aub, Manuel Altolaguirre, Abraham Polanco, pero también perseguidos alemanes, polacos o austriacos figuran en las listas de las miles de personas que pudieron contar con la ayuda de México gracias a las gestiones de su cónsul Gilberto Bosques entre 1939 y 1942. El maestro francés y doctor en lengua y literatura española Gérard Malgat, autor de un documentado libro sobre Bosques, no tiene dudas sobre la valentía de sus acciones: “Se jugó el pellejo”.

Bosques vivió el final de la guerra, durante un año y tres meses, preso en Bad Godesberg (Alemania) junto a su esposa, María Luis Manjarrez, y sus tres hijos Gilberto, Laura y Teresa. “Me acuerdo perfectamente”, explica desde Ginebra Laura Bosques, 90 años. “Primero nos llevaron al refugio de Montgrand [junto a Marsella] y de allí a Alemania, donde estábamos presos de los nazis todos los latinoamericanos. Finalmente, nos canjearon en Lisboa por prisioneros alemanes”.



Gilberto Bosques (1892-1995) fue nombrado por el presidente Lázaro Cárdenas cónsul general en Francia en 1939. Desembarcó en el país en enero de ese año a bordo de un transatlántico de nombre premoritorio sobre el famoso desembarco posterior: Normandía. La misión encomendada por Cárdenas: ayudar a los republicanos españoles tras la guerra civil. La pronta ocupación alemana le obligó a dejar París y trasladar el consulado a Marsella, zona dominada por el gobierno colaboracionista del mariscal Philippe Pétain.

Allí, en Marsella, con unas oficinas estrechamente vigiladas por la Gestapo, desplegó todo su oficio diplomático para lograr lo que la cineasta mexicana Lillian Liberman llama los “visados al paraíso”. Se estima que logró rescatar a 40.000 perseguidos. Malgat prefiere no ser tan preciso. “Los alemanes destruyeron los archivos. El propio Bosques eliminó muchos documentos para que no cayeran en manos de los nazis”.

La avalancha de refugiados (muchos de ellos confinados en campos de concentración franceses) era tan enorme que Bosques llegó a habilitar dos castillos para organizar el exilio: el de Reynarde para hombres y el de Montgrand para mujeres y niños. En ellos terminaría su propia familia camino de la cárcel alemana después. Malgat, autor de Gilberto Bosques. La diplomacia al servicio de la libertad y de Max Aub y Francia o la esperanza traicionada (ediciones L’atinoir), cree que su acción desbordó la mera misión diplomática encomendada. “Hay testimonios que aseguran que incluso acompañaba a algunos refugiados hasta los barcos para evitar su detención”. Cárdenas ofreció a todos la opción de nacionalizarse en México.

Bosques instituyó en Marsella, con abogados españoles y franceses, una oficina jurídica. Franco exigía a Francia la extradición de los republicanos más notables y Bosques le plantó cara desde el derecho. “Ni siquiera la Francia de Pétain permitía tales extradiciones sin mandato judicial”, explica Malgat. “La oficina ganaba casi todos los pleitos porque los expedientes franquistas eran débiles, cargados de falsas acusaciones que la justicia francesa desenmascaraba”. El dinero para mantener toda la estructura de la labor de Bosques la aportó México, pero también en una gran parte el gobierno español en exilio.

Laura Bosques no ha podido acudir a Marsella. Una mala caída le ha impedido el viaje. Está en Ginebra, en casa de su hermana Teresa. En el homenaje oficial de este miércoles, consistente en la emisión de sellos conmemorativos del diplomático mexicano, no ha habido ningún representante de la familia. Tampoco los tres países que se dan la mano en esta historia son hoy los mismos de antaño. “Bosques era maestro, como yo, y en su lucha estaba muy comprometido con la educación”, dice Malgat. “No se le puede rendir homenaje sin compartir la exigencia de justicia y de verdad de las familias de los 43 estudiantes [asesinados en Iguala en septiembre pasado] y de tantos mexicanos que sufren la vulneración de los derechos humanos”. Son los que defendió en Europa el México de Cárdenas a través de su cónsul Bosques, que dejó escrito: “A veces hay que salirse de la legalidad para entrar en el derecho… ¿Cuál derecho? El derecho que tienen los hombres a la libertad”.

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/15/actualidad/1436976633_077860.html

jjcasil
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Re: El Schindler Mexicano

Mensaje por jjcasil el 24/7/2015, 11:36 am

Por gente como él, la diplomacia mexicana, tiene gran prestigio en el extranjero

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