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PEP: Asesinos a sangre fría

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TOSTILOKOS
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PEP: Asesinos a sangre fría

Mensaje por TOSTILOKOS el 28/8/2011, 4:31 pm

El homicidio de Carlos Enrique Lucero Jaramillo, ocurrido el 14 de agosto en Mexicali, no fue resultado de la violenta e ilegal práctica de torturas en busca de información. Los policías estatales Julio Alonso Coronado Orozco, Carlos Miranda Tapia, Ismael González García y Víctor Alfonso Cuevas Cano, lo asesinaron intencionalmente.
La información pericial da cuenta de un crimen a sangre fría. Presuntamente, lo asfixiaron con una bolsa de plástico.
Las pruebas reunidas hasta el momento presentan un hueco que abre la puerta a la impunidad.
Mientras Servicios Médicos dictaminó que el carpintero fue asesinado el domingo 14, más o menos a la misma hora en que los oficiales involucrados en su secuestro -perpetrado tres días antes- fueron requeridos por sus jefes como presuntos responsables de la privación.
La información del Sistema de Posición Geosatelital (GPS) y de los videos de vigilancia de la Policía Estatal Preventiva (PEP) evidencian que fue el mismo día de la privación, jueves 11 de agosto, cuando los agentes llevaron a Lucero hasta las celdas de la corporación. Las imágenes muestran a un agente golpeándolo, y es el mismo que parece dar las órdenes para que minutos más tarde saquen arrastrando el cuerpo que se aprecia como un bulto inmóvil. A través de los movimientos de las manos parece dar indicaciones para que saquen el carro de la víctima.
El geoposicionador satelital detalla el recorrido, primero de las oficinas de la Policía a Islas Agrarias, donde se encontró el cadáver, y después al canal Tulichek, lugar en el que se localizó el automóvil de Lucero.
“Tal vez no estaba muerto cuando lo dejaron, pudieron regresar después en otro auto. Puede haber diversas explicaciones, pero el único detenido ni siquiera ha declarado”, indicó personal cercano al caso.
En las primeras indagatorias, los investigadores no definen si otro criminal de Mexicali les ordenó matarlo, o si tenían la intención de extorsionarlo y, al verse acorralados porque su delito se había hecho público, decidieron asfixiarlo.
Al cierre de esta edición, no existía orden de aprehensión por el delito de homicidio contra ninguno de los cuatro presuntos responsables, y el agente Miranda, único detenido, ni siquiera estaba preso o procesado por la privación de Lucero. La PEP lo consignó por posesión de arma, la cual no tenía derecho a portar a partir del momento en que su órgano de control interno emitió en su contra una suspensión del cargo, lo que según versiones oficiales, sucedió unas horas antes de su captura.

Asesinato y fuga

Un sinuoso camino de tierra marca el inicio en la carretera que une a los ejidos Cuernavaca e Islas Agrarias, cerca de 15 kilómetros al Este de Mexicali. Junto al dren y por la parte norte de un humilde cementerio, el camino serpentea a la par del canal y cada vehículo que cruza el terregoso camino levanta una gran polvareda. Vuelta a la izquierda, vuelta a la derecha, de un dren se pasa a otro y aparecen más curvas, más tierra y una vuelta en “u”. Del lado sur se ve un campo de algodón; al norte, matorrales y chamizos que tapan la vista del sucio canalón.
Ahí fue encontrado la mañana del lunes 15 el cuerpo de Carlos Enrique Lucero Jaramillo, de 22 años, levantado de su domicilio la mañana del jueves 11 de agosto por cuatro agentes encapuchados de la PEP, quienes llegaron a bordo de las patrullas 279 y 582. En los bancos oficiales de datos se indica que Lucero no tenía antecedentes penales en las corporaciones policíacas, que no había denuncias en su contra ni era sujeto de alguna investigación oficial. Su esposa, familiares y varios vecinos atestiguaron el hecho. También se llevaron el auto del detenido, un Toyota blanco localizado dos días después en un paraje al sur de la ciudad. De acuerdo al resultado de la autopsia, el joven de oficio carpintero murió por asfixia debido a la obstrucción de las vías respiratorias.
De acuerdo a datos registrados en bitácoras del GPS la mañana del jueves 11, las patrullas acudieron al domicilio de la colonia Independencia Magisterial y se trasladaron a las instalaciones de la PEP en el Centro Cívico, donde llegaron y, sin entrar al área administrativa, se fueron hasta las celdas, en la parte posterior, donde duraron cerca de 15 minutos. Acciones que también quedaron registradas en las cámaras de video-vigilancia.
Después, manejaron hasta el Valle de Mexicali, en una zona agreste entre los ejidos Islas Agrarias, Cuernavaca y Tula -donde fue localizado el cuerpo- y, de acuerdo al geoposicionador, permanecieron en ese lugar por 25 minutos.
El domingo 14, con el escándalo y la información de la desaparición de Carlos Enrique, tres de los agentes ya no se reportaron a la base. Esa tarde, las dos patrullas aparecieron en las afueras de las instalaciones de la PEP junto con las armas y el equipo de radio tipo Matra. Tres de ellos -Carlos Miranda Tapia, Ismael González García y Víctor Alfonso Cuevas Cano-se dieron a la fuga, localizando únicamente a Julio Alonso Coronado Orozco para su posterior detención, a quien se le vencía el término de 48 horas el jueves 18 por la noche, para ser presentado ante el juez de garantías del Nuevo Sistema de Justicia Penal.
“Los vamos a detener a los cuatro”, aseguró el secretario de Seguridad Pública, Daniel de la Rosa, en relación a los desertores, quienes podrían enfrentan cargos por asesinato y abuso de autoridad, con una pena de 50 años de prisión.
El de Lucero Jaramillo es el segundo caso en lo que va de 2011, donde agentes de la PEP son vinculados a una desaparición. La primera, aún no esclarecida, tuvo que ver con Jesús Francisco Valderrama Sánchez, de 30 años de edad y detenido por los PEP el 4 de abril de 2011.Desde entonces su familia no sabe nada del muchacho, hubo ocho agentes suspendidos y detenidos, pero la PGJE no los “aceptó”, debido a la detención sin flagrancia, como lo exige el Nuevo Sistema de Justicia Penal. Hoy esos elementos siguen suspendidos, en proceso de remoción, pero libres.

El secuestro
Después de las siete de la mañana del jueves 11 de agosto, las dos patrullas de la PEP llegaron hasta la calle José María Michelena, en la colonia Independencia Magisterial. Eran cuatro hombres con uniforme de la corporación, de acuerdo al rol de trabajo: Julio Alonso Coronado, Carlos Miranda Tapia, Ismael González García y Víctor Alfonso Cuevas Cano. Todos irrumpieron violentamente en la casa aledaña al número 500, donde se encontraban Carlos Enrique Lucero, su esposa y dos hijas. La familia relata que en el momento que el carpintero se levantó para asomarse, los agentes tumbaron la puerta, lo tiraron al piso y lo encañonaron.
“¿Dónde están las armas? ¿Dónde está la droga? ¿Dónde están las cosas?”, le gritaron entre insultos y golpes. Los agentes revisaron minuciosamente la casa, pero no encontraron nada.
“Vámonos”, fue la orden para llevárselo, pese a que Lucero Jaramillo vestía ropa interior. De acuerdo a la versión de sus parientes, los agentes también se llevaron cerca de 5 mil pesos en efectivo y otros mil que resguardaban en una alcancía, dos teléfonos celulares y un auto.
Los familiares esperaron todo ese jueves. Dijeron “porque no sabían qué hacer” y fue hasta el viernes por la tarde que empezaron a movilizarse, visitando dependencias, hospitales y el Servicio Médico Forense (SEMEFO).
En la PEP les contestaron que no sabían nada, que no había operativos ni orden de aprehensión en su contra. En la PGJE interpusieron una denuncia por privación ilegal de la libertad y, el sábado 13 por la tarde, acudieron a los diarios.
Al día siguiente llegó a la casa de Lucero el subsecretario de Seguridad Pública, Eduardo Montero, para ampliar la información, tomar las primeras declaraciones y ofrecer el apoyo de la dependencia.
Fueron a las instalaciones de la PEP, donde les mostraron el álbum de fotos, pero no pudieron identificarlos por las capuchas. Ese mismo día localizaron abandonado el vehículo de la víctima, en las inmediaciones del rancho Las Truchas.
El 14 de agosto por la tarde, los agentes que tenían asignadas las unidades implicadas ya no respondieron a los requerimientos de su inmediato superior, el comandante Agustín Brambila López.
La mañana del 16 de agosto trascendió que un cuerpo había sido localizado en el Valle de Mexicali, hacia el Oriente y en la confluencia de los ejidos Islas Agrarias, Cuernavaca y Tula. Ese medio día, el paraje fue resguardado por una docena de agentes de la Policía Ministerial, y finalmente el cuerpo fue levantado casi a las dos de la tarde pata trasladarlo hasta SEMEFO, donde la familia identificó un tatuaje en la cara externa del brazo derecho.
De acuerdo al reporte del Forense, en el cadáver no se encontraron huellas físicas de violencia -ni disparos o contusiones-, aunque localizaron una deformación en el rostro causada por la posición en que quedó el cuerpo. Técnicamente la causa de la muerte fue asfixia por sofocación, con modalidad de obstrucción de vías respiratorias altas. Uno de los especialistas detalló que dada la condición del cuerpo, la obstrucción del aire podría haberse producido por la utilización de una bolsa de plástico para bloquear la respiración. Calcularon que tenía más de 35 horas de fallecido, lo que indica que habría sido asesinado el domingo.

Proceso administrativo de la SSPE
Ese mismo día, la Secretaría de Seguridad Pública del estado inició una “investigación administrativa” por la denuncia de desaparición del joven, explicó el secretario Daniel de la Rosa, quien refirió que ubicaron a los cuatro elementos porque eran los asignados a las patrullas y era su horario de trabajo.
“Estaban en funciones y atendiendo cualquier reporte tanto del 066 o cualquier denuncia ciudadana”, dijo De la Rosa, además de aclarar que en este caso, la acción policial no fue en respuesta ninguna de las dos situaciones mencionadas. “Respecto a ese domicilio no existe ninguna motivación”, afirmó.
Identificaron a los agentes y los citaron en las instalaciones de la PEP. Fueron llamados por el comandante operativo Brambila, pero no se presentaron, sólo dejaron abandonadas las unidades afuera de las instalaciones de la PEP. Por la tarde fueron puestas a disposición de Servicios Periciales de la Procuraduría, al igual que las armas y los demás elementos encontrados. En esa parte de la investigación se revisó el equipo GPS de las patrullas y remitieron a la Procuraduría del estado bitácoras de horarios, asignaciones e información de los expedientes de los presuntos implicados.
Simultáneamente, como parte del proceso interno, la PEP localizó a Julio Alfonso Coronado Orozco, uno de los agentes y presuntos participantes, en un domicilio de la colonia Industrial. Al resto no los pudieron ubicar.
Al cuestionar al funcionario por qué en todo ese tiempo no se dieron a conocer públicamente las imágenes de los policías involucrados en la desaparición y crimen, explicó:
“Nosotros informamos los nombres inmediatamente, también entregamos las fotografías a la Procuraduría, pero en base al nuevo sistema no se pueden dar a conocer hasta que no se judicialice el caso, para no entorpecer las investigaciones de ellos. Toda esa información la tiene la Procuraduría.”
De la Rosa agregó que a la par de la búsqueda de los otros tres agentes participantes, buscan el seguimiento interno de carácter administrativo para determinar quién omitió el cumplimiento de los protocolos relativos a la detención y consignación ante la autoridad correspondiente. Por lo pronto el comandante de la PEP en Mexicali, Agustín Brambila, fue destituido del cargo.
“Otro de los aspectos fundamentales es la revisión a fondo de lo institucional, se está evaluando el trabajo de los subdirectores estatales de la PEP y del director incluido. En esa evaluación se tienen que tomar las medidas pertinentes, por eso la remoción del comandante de la PEP en Mexicali”, detalló.

Homicidio calificado

A pesar de pruebas documentales y en video que muestran a los agentes Julio Alonso Coronado Orozco, Carlos Miranda Tapia, Ismael González García y Víctor Alfonso Cuevas Cano como los hombres encapuchados que circulaban en las patrullas 279 y 582, a la hora y el día en que Carlos Enrique Lucero fue privado de la libertad, y que los recorridos del GPS corroboran que estuvieron en casa de la víctima, la PGJE aún no los contempla oficialmente como sospechosos, ni del secuestro ni del posterior homicidio.
Y se justifican en los tiempos.
La esposa de Lucero denunció el viernes 12 de agosto ante la Subprocuraduría de Zona, y el asunto se remitió a la Fiscalía de Desapariciones forzadas para su investigación.
El caso duró casi 48 horas en esa agencia sin avances hasta que el domingo 14, tras una investigación administrativa. La PEP le entregó elementos para identificar a los presuntos responsables, pasaron otras 48 horas sin que solicitara órdenes de aprehensión.
Encontraron el cuerpo del carpintero el 16 de agosto y el expediente pasó a la Unidad Especializada contra Delincuencia Organizada para estrenar a su titular, el subprocurador Abel Galván.
Pasadas las cuatro de la tarde de ese martes, la unidad investigadora solicitó a la PEP y al área de Desaparecidos, los videos, acceso a las unidades de la PEP, el recorrido del GPS y la bitácora de labores, para determinar los lugares por los que circuló la patrulla durante varios días; corroborando así la presencia de los autos en el domicilio de Lucero y en el lugar donde se abandonó el cadáver.
“Siguiendo las coordenadas del GPS fue como encontraron los restos de Lucero”, indicó uno de los investigadores, pero no aclaró qué área de la PGJE lo hizo.
En el expediente 202/2011, el 17 de agosto el Ministerio Público de la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UECO) se dedicó a ampliar declaraciones de testigos; proceso de recopilación testimonial que no incluyó al agente Alonso Coronado, porque aún no le han fincado posible responsabilidad.
Hasta el jueves 18 de agosto, Servicios Periciales continuaba sin emitir resultados del análisis del contenido de los videos y el levantamiento de huellas dactilares en las patrullas, el auto y la casa de la víctima.
Por el informe forense, la PGJE sabía que la víctima no había sido torturada físicamente, determinando que los daños visibles detectados en el cuerpo habían sido provocados por las condiciones climáticas, el tiempo, la flora y fauna de la zona.
Abel Galván explicó que el elemento de la PEP detenido no está a su disposición.
“Estamos trabajando el acta para obtener los mandamientos correspondientes, porque bajo las reglas del Nuevo Sistema tenemos el tema de la flagrancia, en el nuevo sistema acusatorio las reglas cambian, existen lineamientos a seguir para obtener la objetividad y el éxito de la propia integración. Tenemos que documentar muy bien para hacer la petición de medidas cautelares al juez”.
En el nuevo sistema acusatorio, las reglas cambian ante la ausencia de flagrancia, “Para darle seguridad jurídica al expediente, tenemos que concatenar las diversas diligencias químicas periciales, los testimoniales, bitácoras, recorridos acreditados por los GPS, estado de fuerza unidades asignadas, videos, buscar las circunstanciales, probar en este caso; es un tema técnico jurídico para lograr que se nos otorguen los mandamientos judiciales”.
Galván fue abordado respecto a la hipótesis manejada al interior de la PEP, en cuanto a que los policías inmiscuidos recibieron órdenes de una célula del crimen organizado para asesinar a Lucero, limitándose a decir: “Los motivos y condiciones en que decidieron el homicidio de la víctima son una parte accesoria de la investigación que también se están tomando en cuenta”, pero no están considerándolos como básicos en esta primera etapa, en la que pretenden obtener la consignación de los presuntos responsables.
“De entrada no se trata que el o los homicidas nos confiesen o nieguen haber cometido el delito y porque, de establecer legalmente con pruebas que ellos lo hicieron, para que sean sujetos a proceso”, expuso.

No es la primera víctima

Hace cuatro meses, la indagatoria por la desaparición de Jesús Valderrama no tuvo el mismo seguimiento. Se desconocen las razones, pero con total impunidad, ni las bitácoras, recorridos, documentos de asignaciones o videos de las actividades de los ocho oficiales presuntamente implicados, fueron solicitados por la PGJE ni entregados por la Secretaría de Seguridad Pública Estatal.
Tampoco se conoció de la existencia de mandamientos judiciales para la intervención contra la víctima, y ningún policía fue detenido.
El 4 de abril de 2011, Valderrama Sánchez fue detenido por agentes de la PEP en el Kilómetro 43, en el Valle de Mexicali y desde entonces sus familiares no han sabido más del muchacho.
“Nosotros no hemos tenido ninguna solución, ni del gobernador ni de nadie que nos esté apoyando. Mi madre se puso muy mala al ver lo que pasó con el muchacho (Carlos Enrique Lucero), le recuerda mucho a mi hermano”, comentó Adriana Valderrama Sánchez, hermana de Jesús.
La semana pasada su madre fue internada, ya que se ha puesto enferma por no saber si su hijo está vivo o muerto.
“Lo que nos han dicho es que los elementos están suspendidos, pero nosotros no queremos que estén suspendidos, queremos que ellos estén bajo prisión hasta que nos digan dónde dejaron a mi hermano. Son ocho elementos y no nos quieren dar nombre, nada de ellos, no entiendo por qué el gobernador los encubre tanto”, exigió Adriana.
Detalló que se entrevistaron con el secretario Daniel de la Rosa, quien sólo les respondió que el caso pasó a la esfera de la Procuraduría estatal. “Como quien dice se lavó las manos”, señaló la hermana del joven desaparecido.
De acuerdo a Miguel Ángel García Leyva, de la Asociación Esperanza contra las Desapariciones Forzadas y la Impunidad, con el caso de Carlos Enrique Lucero Jaramillo se confirma lo que tanto han señalado: “Son elementos policíacos los actores de este tipo de acciones, de desapariciones”, actos que calificó como “terrorismo de estado”.
Además del caso de Valderrama Sánchez, recordó al joven Jesús Félix Pereira, atropellado y muerto por dos agentes de la PEP en la colonia Solidaridad, en mayo de 2010.
De un fólder sacó varias cuartillas de casos de gente desaparecida; mujeres, hombres, jóvenes, fotos y más fotos. García Leyva refiere que junto con otras organizaciones han estado respaldando este tipo de denuncias, y él mismo ha recibido amenazas y hostigamiento. En los cuatro casos ha interpuesto denuncias penales, hasta el momento sin respuesta alguna.
“Ha sido muy pasiva, muy parcial (la respuesta), no se toman las medidas adecuadas”, lamentó García, quien asume que regularmente ha habido reacciones prontas y fuertes de parte de los familiares.
“Creo que aquí el gobernador tiene que buscar a fondo, tomar en cuenta a la sociedad. Tenemos desatados a los policías por los altos niveles de corrupción (…) Hay que hacer un llamado aquí a las autoridades al Poder Ejecutivo, al Poder Legislativo para reconsiderar la existencia de esta Policía que viene de convertirse un grupo paramilitar. Actúan con toda impunidad, con la complicidad de los funcionaros que los protegen”, aseguró el abogado del grupo civil.

Última hora

La Procuraduría del estado informó que concluyó la ampliación de testimoniales y el expediente estaba completado en la primera parte, lo cual les permitiría, en el transcurso de la tarde del 18 de agosto, solicitar al juez la orden de captura en contra de Julio Alonso Coronado, Carlos Miranda Tapia, Ismael González García y Víctor Alfonso Cuevas Cano.

http://www.zetatijuana.com/2011/08/22/pep-asesinos-a-sangre-fria/
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Mictian
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Re: PEP: Asesinos a sangre fría

Mensaje por Mictian el 28/8/2011, 4:45 pm

Como siempre..no alta quien la cague pero eso no hace a la Institucion un nido de asesinos. No duden que los politicos haran el gra mitote de cada situacion que se presente ahi, esto con tal de quitar el estorbo en el que la PEP se ha convertido...


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No te sientas vencido ni aun vencido, no te sientas esclavo siendo esclavo. Tremulo de pavor piensate bravo y arremete feroz ya mal herido!!!. Que muerda y vocifere vengadora, en el polvo ya rodando tu cabeza!!!(Almafuerte).
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Fuiste todo un guerrero mi Max!!! Dios te tenga en su gloria...
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Yuriel
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Re: PEP: Asesinos a sangre fría

Mensaje por Yuriel el 28/8/2011, 4:49 pm

Todo cae por su peso.

A mi punto de ver, el titulo del tema suena amarillista.
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Don Vader
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Re: PEP: Asesinos a sangre fría

Mensaje por Don Vader el 28/8/2011, 7:22 pm

Pues a sacarle la fruta a esos pepos a ver hasta donde llega la mierda.

Lanceros de Toluca
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Re: PEP: Asesinos a sangre fría

Mensaje por Lanceros de Toluca el 28/8/2011, 8:18 pm

Es lo que digo (sin quitar que hay buenos elementos y todo y que obviamente su funcion es indispensabe) que no debemos negar que si hay algunas mentadas de madre por ahi

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Re: PEP: Asesinos a sangre fría

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