Este es un foro dedicado a las Fuerzas Armadas Mexicanas así como de los diferentes Cuerpos de Policía y demás entes que se dedican a la Seguridad interna de México.


Ecos de los crímenes del nazismo: los esclavos del Tercer Reich

Comparte
avatar
Enemigo Público
Kapitan - Sovetskaya Armiya
Kapitan - Sovetskaya Armiya

Mensajes : 7838
Masculino
Edad : 29
Localización : Huaxyacac

Ecos de los crímenes del nazismo: los esclavos del Tercer Reich

Mensaje por Enemigo Público el 28/6/2011, 2:32 am

Ecos de los crímenes del nazismo: los esclavos del Tercer Reich




15:20 27/06/2011Serguei Varshavschik, RIA Novosti

Tras sus programas de exterminio en los campos de concentración, uno de los peores crímenes del Tercer Reich es el trabajo forzado a que sometieron a millones de personas traídas de todos los rincones de Europa y, en primer lugar, de la Unión Soviética.

A este hecho está dedicada la exposición “Trabajos forzados. Los alemanes, los campos de trabajo y la guerra”, organizada por historiadores alemanes y que abrió sus puertas el 22 de junio en el Museo Central de la Gran Guerra Patria.


Una soga para el obergruppenführer

La historia nunca registró una esclavización tan masiva de personas libres como la llevada a cabo por el nazismo. En la categoría de “ostarbeiter”, o trabajador venido del Este, entraron no solamente los prisioneros de guerra, muy abundantes en la primera etapa de la contienda, sino también la población civil, en grandes cantidades. Los nuevos amos tampoco le hicieron ascos al trabajo infantil, llegando en 1943 a rebajar la edad mínima para trabajar hasta los diez años.

La mano de obra esclava era empleada en todas las ramas de la economía, desde la industria militar hasta los ferrocarriles, pasando por las faenas agrícolas. Este tipo de trabajo fue empleado por más de doscientas empresas alemanas, entre las cuales estaban las muy respetables y hoy conocidas Daimler-Benz, Deustche Bank, Siemens-Schuckertwerke, Volkswagen, etc...

La verdadera dimensión de esta brutal violación de los derechos humanos fue reflejada con claridad meridiana en los procesos de Nüremberg, cuyo tribunal condenó al comisario para la gestión de la mano de obra del Tercer Reich y líder del partido nazi en la región de Turingia, el obergruppenführer (general) de las SS Ernst Friedrich Christoph “Fritz” Sauckel, a morir en la horca por la deportación forzada de trabajadores extranjeros.


El reconocimiento de la culpa

Sin embargo, tanto en Rusia como en Alemania se necesitó mucho más tiempo, decenios, para analizar a fondo lo sucedido. Como señaló uno de los organizadores de la exposición, el presidente de la Fundación “Recuerdo, responsabilidad y futuro”, Doctor Martin Zalm, la principal razón para tan largo proceso fue la Guerra Fría, que esclerotizó todo tipo de relaciones.

Por su parte, el director del museo, Vladimir Zabarovsky, valoró este proyecto, que se encuentra bajo el patronazgo directo del presidente de Alemania, como un paso importante en el desarrollo de las relaciones ruso-germanas. Y lo ve como un signo más de reconocimiento por parte de Alemania de su responsabilidad por el desencadenamiento de la más terrible guerra en la historia de la humanidad.

Según datos de que dispone el señor Zabarovsky, durante la guerra ocho millones setecientas mil personas abandonaron el territorio de la URSS, de las cuales sólo volvieron cinco millones setecientas mil. Unas setecientas mil se quedaron a vivir en Europa Occidental. Los demás perecieron.

El historiador alemán, Doctor Wagner, colaborador de la exposición, aporta el terrible dato de que unos veinte millones de personas se vieron envueltos en el trabajo forzado nazi. Trece millones de esclavos trabajaron para la economía del Tercer Reich en Alemania. Los demás lo hicieron en los territorios ocupados. Estos datos son nuevos, producto de las últimas investigaciones y están siendo todavía corroborados.


No todo es dinero en este asunto

El presidente de la Unión internacional de prisioneros menores de edad del nazismo y miembro de la Academia de Ciencias de Rusia, Nikolai Makhutov, ofreció la siguiente estadística general: la proporción de pérdidas humanas en combate entre los alemanes y los rusos fue de 10 a 13, los muertos en campos de concentración: de 10 a 70. Esta proporción se registró entre la población civil, siempre desfavorable a los rusos. En lo que respecta a los niños, las cifras se disparan y por cada 10 menores de edad alemanes que perdieron la vida durante el desarrollo de la conflagración, cayeron alrededor de 150 soviéticos. Estas son, evidentemente, cifras provisionales, y los historiadores todavía tienen mucho trabajo de análisis al respecto.

También habrá que profundizar en el tema del supuesto colaboracionismo, acusación por la cual, sobre todo tras la guerra, decenas de miles de personas en la URSS dieron con sus huesos en la prisión, fueron deportadas u obligadas a cumplir trabajos forzados.

El tema más candente es el del pago, por parte de Alemania, de las compensaciones a las víctimas. Supuestamente, esta aportación es única y voluntaria. No obstante, debido a las habituales trabas burocráticas que surgen en estos casos, parece que no va a cubrir a todos, y, en concreto, a los numerosísimos “ostarbeiter” de entre los prisioneros de guerra soviéticos.

Por lo que respecta a las otras categorías, por ejemplo, de 2001 al 2006 se envió dinero y ayuda humanitaria a más de un millón seiscientos mil supervivientes. Hoy, asegura el Doctor Zalm, las ayudas monetarias se han terminado, pero los proyectos humanitarios continúan.

Pero, a veces, lo importante no es el dinero. En una conferencia de prensa, una señora mayor, de 75 años, con lágrimas en los ojos suplicó a los científicos alemanes ayuda para encontrar la tumba de su padre que murió en cautiverio… hace ya 70 años, mucho tiempo, pero hay heridas que nunca se cicatrizan.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI


http://www.sp.rian.ru/opinion_analysis/20110627/149520072.html
avatar
Takeda
Coronel
Coronel

Mensajes : 7006

Re: Ecos de los crímenes del nazismo: los esclavos del Tercer Reich

Mensaje por Takeda el 27/2/2015, 11:47 am

Creo que éste artículo podría ir aquí, aunque es un análisis materialista aplicado a nuestra realidad:

El campo, el capitalismo y la ideología


Maciek Wisniewski*

1) La irrupción del tema de Auschwitz en el conflicto UE-Rusia, en el contexto del 70 aniversario de su liberación (véase La Jornada, 13/2/15), es otra señal de que, a pesar de los hegelianos de derecha, la lucha ideológica no ha llegado a su fin. Además, si bien el campo emerge aquí solo como pretexto, conviene recordar que es una figura entrelazada íntimamente con la modernidad (capitalista), algo oscurecido por la ideología dominante (igual que, por ejemplo, las raíces sistémicas y rivalidades de potencias detrás de la guerra en Ucrania).

2) La hasta hace poco inimaginable insistencia en el origen étnico de los verdaderos liberadores de Auschwitz –los ucranios (¡sic!)– revela un importante cambio en la ideología del capitalismo tardío: las comunidades ya no se mueven según las divisiones políticas/clasistas, sino por pasiones étnicas/identitarias (en la Polonia socialista las víctimas de campos nazis eran conmemoradas como víctimas del fascismo, sin importar su nacionalidad; la narración histórica de hoy celebra las víctimas nacionales de las dos ocupaciones: nazi y comunista). Es un paso adelante que tiene todas las características del retroceso: sabor de anti-Luces y anatomía del nuevo medievo.

3) Decir que fueron los ucranios quienes liberaron Auschwitz y no el Ejército Rojo es como decir que fueron los indígenas estadunidenses quienes liberaron Dachau y no el ejército de su país (algo igualmente legítimo: los siux, cherokees, kiowas o navajos estaban entre las tropas de la 45 división que entró al campo en abril de 1945). Revindicar así a los ucranios podría parecer incluso una necesaria descolonización de la historia –siendo Ucrania víctima del colonialismo ruso, polaco y alemán–, si no fuera un simple y burdo intento de rescribirla.

4) Giorgio Agamben, en Homo sacer: el poder soberano y la nuda vida (1995), analizó famosamente al campo como el paradigma de la modernidad, nomos político y herramienta de despolitización. En otro lugar subrayaba: “Campo es parte del territorio que existe afuera del orden político-jurídico, materialización del ‘estado de excepción’ (...) Se crean nuevos espacios: el modelo israelí de territorios ocupados compuesto de barreras que excluyen a los palestinos es exportado a Dubai para crear las hiperseguras islas turísticas...” ( Telerama, 10/3/12).

5) Ideológico hilo rojo: los primeros campos de concentración nazis –como Dachau (1933), experimento y modelo para otros– fueron pensados para los enemigos ideológicos del Tercer Reich (comunistas, socialistas, etcétera); las primeras víctimas de las cámaras de gas de Auschwitz que sirvieron de experimento para esta fábrica que produjo 1.1 millones de muertos (la mayoría judíos) eran los POW soviéticos (comunistas/comisarios).

6) El trabajo humano en los campos nazis cumplía tres funciones: a) fue parte del mismo proceso de exterminio (bajo el cínico lema “ Arbeit macht frei”); b) alimentaba la máquina de guerra nazi (los grandes campos contaban con decenas de subcampos/talleres), y c) fue fuente de plusvalía para las compañías privadas que explotaban la mano de obra esclava (IG Farben, Krupp, etcétera). Si bien después de la guerra algunas empresas hicieron mea culpa, por razones geopolíticas y para dar la luz verde al éxito económico alemán de los 50, se dejó de hablar del vínculo campos-capitalismo totalitario monopolista (Franz Neumann dixit).

7) Es sintomática la diferencia entre campos nazis y gulags soviéticos: mientras la estructura productiva de los primeros –que usaba la más avanzada ciencia y tecnología– estuvo orientada al exterminio (su producto principal eran los cuerpos muertos), en los segundos el exterminio mediante el trabajo –con uso de métodos más primitivos– fue (en la aberrante visión estalinista) vehículo de modernidad y civilización (Enzo Traverso, La historia como campo de batalla, 2011, p. 208).

Cool En otro lugar Traverso, analizando la ideología y la biopolítica nazi, describe el campo de exterminio como una fusión de anti-Luces e industria moderna, fábrica en que el taylorismo fue casado con el racismo (división biológica de trabajo), dónde había tensión entre explotación y exterminio de la fuerza del trabajo y donde “la producción en serie de commodities fue sustituida por la producción y eliminación industrial de cuerpos”. Y apunta a una paradoja: los nazis exterminaban a su chivo expiatorio por el avance del capital –el judío– con métodos puramente capitalistas ( Los orígenes de la violencia nazi, 2004, pp. 50-59).

9) Norman Pollack, analizando la guerra en Ucrania, apunta que ésta es apenas un ensayo; lo que está en juego es Rusia (y China): si bien estos países abrazaron al capital (creando sus propios modelos oligárquicos), esto no es suficiente para el bloque EU-UE-FMI-OTAN, decidido a expandir a toda costa su fundamentalismo del mercado, ideología que se apoderó de estructuras mentales del anticomunismo. El capitalismo revela aquí su inclinación hacia la nazificación, no la cámara de gas, pero sus analogías sociales: la estratificación clasista como nunca antes en el mundo moderno, el estado de guerra permanente y empobrecimiento permanente de víctimas selectas, subraya ( Counterpunch, 4 y 16/2/15).

10) Siguiendo a Agamben, no extraña que todos construimos campos (http://en.wikipedia.org/wiki/
List_of_concentration_and_internment
_camps); pero tiene razón Traverso al señalar que su análisis es deficiente, incluso a-histórico ( La historia..., p. 235): aparenta que todos en algún momento construimos una versión del campo nazi (y no es así). Aunque la recurrencia del fenómeno es un hecho (Agamben: una matriz oculta de la sociedad): desde los proto-campos rusos para los insurrectos polacos deportados a Siberia (s. XVIII), campos de concentración británicos para los civiles boers, campos nazis, soviéticos, camboyanos, en ex Yugoslavia, hasta gulag-Guantánamo y centros de detención de migrantes en Europa, sin olvidar los campos/centros de detención y tortura en Chile o Argentina, cruciales para la ofensiva neoliberal y penetración del capital. Seguimos y seguiremos construyendo campos; incluso –¡Adorno!– después de Auschwitz (¡sic!).

* Periodista polaco

Twitter: @periodistapl


Enlace: http://www.jornada.unam.mx/2015/02/27/opinion/026a2pol

    Fecha y hora actual: 20/8/2017, 12:25 pm