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Afganistán, la guerra de nunca acabar

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Von Leunam
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Afganistán, la guerra de nunca acabar

Mensaje por Von Leunam el 9/7/2017, 10:25 am

Afganistán, la guerra de nunca acabar



En el principio está Afganistán. La guerra actual, claro, que tiene ya 16 años de historia, desde que las tropas de Estados Unidos invadieron el país, en octubre de 2001, en respuesta fulminante a los atentados del 11-S. Pero también las raíces contemporáneas del terrorismo islamista, y más en concreto de Al Qaeda, que surgió en el caldo de cultivo de la resistencia de los muyahidines afganos, apoyados por Arabia Saudí y Estados Unidos, contra los ocupantes soviéticos que invadieron el país en 1979.

Ya es la guerra más larga en la que se haya implicado jamás EE UU y también la primera en que la OTAN realiza una acción militar fuera de su territorio. También es la primera y hasta ahora la única que resulta de la activación del artículo 5 del Tratado Atlántico en el que los socios de la Alianza se comprometen a defenderse mutuamente ante cualquier agresión exterior.

Esta guerra ha visto pasar a tres presidentes: George W. Bush, que la declaró y marcó el objetivo de desalojar a los talibanes, eliminar Al Qaeda, estabilizar el país y convertirlo en una democracia; Barack Obama, que la dio por terminada en 2014, pero sin éxito; y Donald Trump, un presidente que quiere ganar guerras, pero que ahora se ve impelido a actuar en Afganistán para no perder la primera en la que se halla involucrado.

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca se ha producido una intensificación de la actividad terrorista y el Gobierno afgano ha perdido al menos un 10% de territorio bajo su control a favor de la insurgencia, con el agravante de que al peligro de los talibanes y Al Qaeda se han unido ahora los combatientes de Estado Islámico (ISIS, en inglés). Especialmente graves han sido los atentados de Kabul con coches bomba, que demuestran la inefectividad del Gobierno para garantizar la seguridad ni siquiera en la capital.

Trump de momento ha hecho tres cosas. Ha lanzado sobre territorio afgano la llamada “madre de todas las bombas”, el mayor explosivo no nuclear jamás detonado, de efectos más propagandísticos que reales; ha aceptado el principio de un incremento de las tropas propuesto por el mando militar; y ha abandonado la acción política y diplomática a favor de la acción meramente militar, que ha dejado en manos de sus asesores y consejeros.

Bajo el mando de la OTAN se llegaron a desplegar hasta 130.000 soldados de 51 países, que empezaron a retirarse de la misión de combate en 2011 hasta convertirla a partir de 2014 en asesoramiento, asistencia y entrenamiento de las fuerzas militares afganas, a cargo actualmente de un contingente de 13.500 soldados, de los que casi 8.000 son estadounidenses.

Ninguna otra contienda contemporánea ha costado tanto dinero y tantas vidas a los países europeos de la OTAN como esta guerra errática y sin fin, iniciada con plena cobertura legal de Naciones Unidas y de la Alianza Atlántica y difuminada actualmente en una geografía de inestabilidad, guerras tribales y terrorismo. La participación de España en Afganistán, donde tiene todavía 20 militares en el cuartel de la OTAN en Kabul, ha significado el despliegue máximo de 1.500 efectivos, con un gasto de 3.500 millones de euros y la pérdida de la vida de 99 militares y dos intérpretes. El incremento en 5.000 hombres que va a proponer Trump significa pedir la contribución de unos 2.000 a la OTAN, incluyendo lógicamente a España.

Esta es una de las guerras más caras de la historia, que consume dinero y vidas humanas con una regularidad tenebrosa, sin que se sepa exactamente quién es el enemigo y cuál es el objetivo que hay que conseguir. Primero fueron los talibanes, luego Al Qaeda y ahora al parecer el Estado Islámico, que amenaza con un peligro novedoso como sería la reproducción de una guerra a la siria en territorio afgano. También es novedad el progresivo interés ruso y chino por mover fichas en un tablero donde hasta ahora jugaban solos europeos y estadounidenses. Aaron O’Connell, politólogo que asesoró al general Petraeus en Irak, sostiene la teoría de que en Afganistán se libran al menos cinco guerras distintas, algunas desde mucho antes de 2001, cuando empezó la actual.

Hay una primera guerra secular de los pastunes, la etnia mayoritaria, contra las otras etnias. Hay otra tribal interpastún, entre los durrani y los ghilzai, que tuvo su extraña expresión en la derrota del emir Omar, un talibán ghilzai, y la entronización por los estadounidenses del todopoderoso presidente durrani Hamid Karzai. Hay una tercera entre religiosos reaccionarios y cosmopolitas progresistas, de la que salieron perdedores estos últimos con la derrota soviética en 1989. Una cuarta, menos visible, es el resultado de la proyección de la guerra fría entre Pakistán e India sobre suelo afgano, donde Karachi busca profundidad estratégica y recluta partidarios para la causa de la Cachemira disputada con Nueva Delhi. Finalmente hay una guerra intrapaquistaní, entre el régimen de Karachi y los talibanes paquistaníes, aliados de los afganos, que también se proyecta sobre el país vecino.

Las anteriores presidencias intentaron buscar soluciones integrales, con la clara consciencia de que no había solución exclusivamente militar sino que era necesario ayudar a los afganos a la construcción de un país estable. Trump sabe lo que quiere evitar, pensando sobre todo en su imagen, pero no tiene idea alguna respecto a cómo ganar esta guerra o al menos salirse de ella en un plazo razonable. Le acompaña el magro consuelo de que tampoco lo sabían sus antecesores. El politólogo Stephen Walt ha señalado que “EE UU está luchando en Afganistán desde hace tanto tiempo que ya es fácil olvidar por qué estamos allí”. “De hecho —ha añadido en un artículo en la revista Foreign Policy—, no estoy seguro de saberlo ni yo mismo”. Lo mismo sucede con el objetivo: si es vencer a los talibanes, destruir a Al Qaeda o conseguir que el país cambie, de forma que las mujeres afganas dejen de esconderse tras los burkas y las niñas acudan de nuevo a la escuela.

Si antaño sirvió el argumento de que los países occidentales defendían allí su propia seguridad, la extensión de las guerras civiles y los estados fallidos en la geografía más próxima a Europa obliga al menos a una evaluación de los esfuerzos de la OTAN en el combate contra el terrorismo y sobre todo de su distribución entre las distintas regiones en crisis.

La única justificación de la actual presencia internacional en Afganistán e incluso del incremento de tropas es el principio vigente en las tiendas de vajilla, en las que el cliente que rompe un plato lo paga. Difícilmente se puede defender una retirada total de Afganistán y mucho menos lavarse las manos de sus guerras civiles cruzadas, después de invadir el país y fracasar durante 16 años en su estabilización. Otra cosa es que los países europeos de la OTAN quieran seguir practicando una solidaridad ciega con EE UU, en el momento en que su presidente tiene una dificultad innata para comprender los principios fundacionales de la Alianza Atlántica.

https://internacional.elpais.com/internacional/2017/07/07/actualidad/1499444790_265189.html
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Re: Afganistán, la guerra de nunca acabar

Mensaje por Monakyo101 el 21/7/2017, 10:33 pm

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[size=36]Policías afganos mueren en bombardeo de EU[/size]
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Afp |  viernes, 21 jul 2017  16:25

       

Miembros de las fuerzas de seguridad afganas participan durante un operativo militar en el distrito de Nawa en la provincia de Helmand, Afganistán, el 17 de julio de 2017. Foto Xinhua



Washington. Varios policías afganos resultaron abatidos este viernes por error en un ataque aéreo en la provincia de Helmand, informaron funcionarios de Afganistán y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
"Durante una operación con el de apoyo de Estados Unidos, disparos aéreos resultaron en la muerte de policías de las fuerzas afganas amigas, que estaban reunidas en un complejo", dijo en un comunicado, la misión de la OTAN en Afganistán.
El ataque ocurrió este viernes en la tarde en el distrito de Gereshk en la provincia de Helmand, que en gran parte está bajo control de los talibanes.
"Quisiéramos expresar nuestra profundas condolencias a las familias afectadas por este desafortunado incidente", agregó el comunicado, que señala que se abrirá una investigación sobre por qué se produjo el error.
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2017/07/21/policias-afganos-mueren-en-bombardeo-de-eu
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Re: Afganistán, la guerra de nunca acabar

Mensaje por Monakyo101 el 5/8/2017, 7:12 pm

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[size=36]Atacan talibanes convoy de OTAN en Afganistán[/size]
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Afp |  miércoles, 02 ago 2017  09:09

       

Un helicóptero militar estadunidense sobrevuela el sitio del ataque con bomba suicida contra un convoy de la OTAN, en Kandahar, Afganistán el 2 de agosto de 2017. Foto Ap



Kandahar/Beirut. Los talibanes perpetraron este miércoles un atentado con coche bomba contra un convoy de la OTAN cerca de Kandahar, en el sur de Afganistán, causando "varias víctimas".
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"Alrededor del mediodía (07H30 GMT), un coche bomba atacó un convoy de fuerzas extranjeras en la zona de Daman en Kandahar", dijo un portavoz de la policía provincial, Zia Durrani.
La OTAN confirmó en un comunicado el ataque contra el convoy y aseguró que éste "causó víctimas", sin dar más detalles.
“Vi un vehículo de fuerzas extranjeras en llamas tras el ataque", contó un testigo, el comerciante Mohamed Azim. "Poco después, unos helicópteros aterrizaron en la zona, sacaron tres cadáveres del vehículo y se los llevaron. Había tres vehículos blindados en el convoy", indicó.
Los talibanes, que perpetraron numerosos ataques en la provincia de Kandahar, han reivindicado el atentado mandando un SMS a la AFP, unas dos horas después del ataque.
La OTAN finalizó su misión de combate en Afganistán a finales de 2014, tras una década de intervención en el país asiático. Desde entonces, el ejército y la policía locales han intentado combatir a la insurrección talibana mientras afrontaba la creciente amenaza del grupo yihadista Estado Islámico (EI).
Ofensiva talibana
Los talibanes han intensificado su ofensiva contra las fuerzas gubernamentales durante el verano, un periodo en que las temperaturas más cálidas tienden a provocar un aumento de los ataques del grupo extemista suní.
El anterior atentado contra las tropas de la OTAN en Afganistán tuvo lugar a primeros de mayo en Kabul y dejó ocho muertos y 28 heridos. Tres soldados de la coalición sufrieron lesiones, pero la mayoría de las víctimas fueron civiles.
En julio, un soldado estadunidense murió y otros dos resultaron heridos en la provincia de Helmand, vecina de la de Kandahar, mientras llevaban a cabo una operación contra los talibanes.
Esos atentados ocurrieron en un momento en que el presidente estadunidense, Donald Trump, se plantea enviar más tropas a Afganistán, casi 16 años después de la invasión estadunidense para derrocar al régimen talibán.
El contingente de Estados Unidos se eleva a 8 mil 400 soldados en Afganistán, una presencia muy inferior a los 100 mil militares estadunidenses que había en el país seis años atrás. Su labor consiste, sobre todo, en formar y asesorar a las fuerzas locales. Los aliados de Estados Unidos en la OTAN tienen, por su parte, a cinco mil soldados en Afganistán.
El mando estadunidense en Afganistán solicitó miles de tropas adicionales para afrontar la doble ofensiva de los talibanes y el Estado Islámico, y se espera que el nuevo secretario de Defensa, Jim Mattis, presente próximamente una nueva estrategia estadunidense en el país.
Ataque a mezquita deja 29 muertos
El martes, un atentado suicida dejó cerca de 29 muertos en una mezquita chiita de Herat, en el oeste de Afganistán.
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó el atentado, que causó 29 muertos y decenas de heridos, según las autoridades.
"Un ataque cometido por combatientes del EI en una mezquita en Herat dejó cerca de 50 muertos y 80 heridos chiitas", indicó Amaq, el órgano de propaganda del grupo extremista sunita.
Desde hace un año, el grupo Estado Islámico atacó en varias ocasiones a grupos de personas y mezquitas chiitas, minoría en el país.

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2017/08/02/atacan-talibanes-convoy-de-otan-en-afganistan
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Re: Afganistán, la guerra de nunca acabar

Mensaje por Von Leunam el 22/8/2017, 9:01 pm

Afganistán obliga a Trump a dar un giro en su política exterior



Estados Unidos seguirá en Afganistán, habrá más soldados desplegados y se explorarán acuerdos políticos con los talibanes. Lo envenenado de la guerra afgana ha podido con Donald Trump. El presidente anunció la noche del lunes una nueva hoja de ruta para este conflicto que resulta una enmienda a la totalidad de aquel discurso suyo que llamaba a dejar las guerras lejanas, especialmente esta en la que los americanos llevan 16 años atrapados. Trump confirmó un refuerzo de la presencia militar y renunció a fijar fechas de retirada, pero advirtió: “Ya no vamos a construir países; vamos a matar terroristas”.

Trump hereda de Barack Obama el problema que este recibió a su vez de George W. Bush. Tras los atentados del 11-S, los americanos lideraron una coalición internacional para destruir a Al Qaeda y expulsar a los talibanes de Afganistán, pero década y media de invasión no ha servido para ninguno de estos objetivos. Los americanos y sus aliados no han sido capaces de ganar la guerra ni tampoco de dotar a las fuerzas locales de autonomía suficiente como para abandonarlas. Los halcones del Pentágono han impuesto su discurso y han logrado luz verde para sumar otros 4.000 soldados a los 8.400 ahora desplegados, según los planes discutidos en julio, aunque de momento no se ha confirmado ningún detalle del nuevo contingente ni un calendario de envío.

“Una retirada apresurada crearía un vacío que los terroristas, incluidos el ISIS [siglas en inglés del Estado Islámico] y Al Qaeda llenarían de inmediato, tal y como ocurrió antes del 11-S. Y, como sabemos, América se fue de Irak de forma equivocada y apresurada”, admitió Trump en un discurso a la nación en horario de máxima audiencia, desde la base militar de Fort Myer, en Arlington (Virginia).

El mandatario no ocultó que se trataba de una capitulación en toda regla. “Comprendo la frustración de los americanos”, dijo al principio de su discurso. “Mi primer instinto era salir, y a mí, históricamente, me ha gustado seguir mis instintos, pero he oído toda mi vida que las decisiones son muy distintas cuando te sientas en la mesa del Despacho Oval”, explicó. Fue el mayor reconocimiento público desde que llegó a la presidencia, el pasado 20 de enero, de lo distintas que se ven las cosas desde el poder. Distintas de cómo las juzgaba en la campaña electoral o de cuando, por ejemplo, en 2012, tuiteaba este mensaje: “Es tiempo de salir de Afganistán. Construimos carreteras y escuelas para gente que nos odia. No favorece nuestro interés nacional”.

Minifaldas en 1972

Contaba este martes The Washington Post, en una reconstrucción de los entresijos del camino hasta esta decisión, que, para convencer a Trump de que no todo estaba perdido en Afganistán, el general H. R. MacMaster, consejero de Seguridad Nacional, le enseñó una fotografía de 1972, de unas muchachas paseando en minifalda por la calles de Kabul. Era una forma de explicar que hubo un Afganistán lejos de los burkas y de los talibanes.

La nueva Administración americana ha optado por decidir el repliegue militar del país en función de las “condiciones” y no de un calendario, a diferencia de Barack Obama, cuyas previsiones quedaron en papel mojado. El demócrata prometió al llegar a la Casa Blanca que comenzaría el repliegue en 2011 y en 2014 aseguró que se completaría antes de finalizar su mandato. Esos más de 8.000 que permanecen en el territorio suponen una parte mínima de los 100.000 que llegó a haber.

Afganistán fue un foco de frustraciones para Obama y puede serlo también para Trump. Hasta ahora, la guerra se ha llevado por delante la vida de 2.400 soldados estadounidenses y ha engullido 700.000 millones de dólares del contribuyente. El Gobierno de Kabul ha perdido terreno, solo tiene control indiscutible en el 57% del país, frente al 72% de un año antes. Resulta muy optimista pensar que los efectivos adicionales vayan a suponer un giro de la situación a corto plazo. Tampoco exhibiciones de fuerza, como la llamada “madre de todas las bombas” que Estados Unidos lanzó en abril, lo hizo.

El plan de Trump simboliza el triunfo de los generales —MacMaster y jefe del Pentágono, Jim Mattis— sobre el ya exestratega jefe de Trump, el defenestrado Steve Bannon, valedor de la retórica más aislacionista. Breitbart News, la publicación a la que Bannon ha regresado como editor y que constituye un referente de la extrema derecha, ha criticado el cambio de tercio de Trump respecto a esta guerra.

Con todo, el presidente lanzó una advertencia al Ejecutivo de Kabul. “Estados Unidos trabajará con el Gobierno afgano siempre que veamos determinación y avances. Pero nuestro compromiso no es ilimitado, y nuestro apoyo no es un cheque en blanco. El pueblo estadounidense espera ver reformas reales y resultados reales”, dijo.

CONDICIONES PARA PAKISTÁN Y PARA EL GOBIERNO DE KABUL
EFE
El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, dijo hoy que condicionará la relación de su país con Pakistán a la adopción por parte de ese país de un "enfoque diferente" ante los talibanes, y que podría presionar a Islamabad con un recorte de la ayuda militar si no hace esos cambios.

"Todo eso puede estar sobre la mesa", dijo Tillerson al ser preguntado en una conferencia de prensa por la posibilidad de un recorte de la ayuda militar.

El titular de Exteriores respondió así al ser preguntado por un posible recorte de la ayuda militar y por la opción de retirar el estatus de Pakistán como aliado prioritario de Estados Unidos fuera de la OTAN, algo que confiere ventajas financieras y militares.

Tillerson dijo que, en los últimos años, ha habido una "erosión de confianza" entre Estados Unidos y Pakistán, porque en ese país se ha dado refugio a "organizaciones terroristas" que planean "atentar contra las fuerzas estadounidenses y trastocar los esfuerzos de paz dentro de Afganistán".

El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró que Washington también adoptará una "diplomacia basada en condiciones" respecto a Afganistán.

https://elpais.com/internacional/2017/08/22/estados_unidos/1503428967_646600.html
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Re: Afganistán, la guerra de nunca acabar

Mensaje por Von Leunam el 22/8/2017, 9:03 pm

Los talibanes: “Mientras siga habiendo un solo soldado americano en nuestro país, continuaremos nuestra yihad”



“Mientras siga habiendo un solo soldado americano en nuestro país, continuaremos nuestra yihad”, ha advertido este martes un portavoz talibán en respuesta al anuncio de que EE. UU. va a reforzar su presencia militar en Afganistán. En claro contraste, el presidente afgano, Ashraf Ghani, ha celebrado la decisión de su homólogo norteamericano, Donald Trump, que supone un espaldarazo a su cuestionada gestión.

No es ninguna sorpresa. Frente a la fragilidad del Gobierno, la guerrilla, que la intervención estadounidense en represalia por el 11-S echó del poder en Kabul en 2001, está bien establecida en amplias zonas del este y del sur del país. De hecho, numerosos observadores coinciden en que, debido a la corrupción generalizada, los insurgentes tienen a menudo mayor apoyo que las autoridades estatales. Esa realidad, que se superpone a la división étnica del país, hace improbable que un refuerzo de la presencia militar occidental, incluso si va acompañada de una sustanciosa ayuda económica internacional, resulte suficiente para cambiar la situación sobre el terreno.

“En vez de proseguir la guerra en Afganistán, los americanos debieran plantearse retirar a sus soldados”, ha declarado el portavoz de la milicia insurgente, Zabihullah Mujahid, en un comunicado difundido horas después de la comparecencia televisada de Trump y del que se han hecho eco las agencias de noticias.

El analista norteamericano Brian Downing está de acuerdo. “Una mayor implicación [militar] de EE. UU. no va a facilitar ningún incentivo para la reforma [del Gobierno afgano]. Sólo su salida puede hacerlo”, estima.

Para Ghani, la decisión de Trump, quien antes defendía la retirada y ha reconocido haber cambiado de opinión tras su llegada a la Casa Blanca, supone un balón de oxígeno. “Es la prueba de que EE. UU. está con nosotros, sin límite de tiempo”, ha declarado durante una visita a Kandahar, la ciudad que fuera baluarte de los talibanes. “No podéis ganar esta guerra”, les ha dicho, pero también ha admitido implícitamente que el Gobierno tampoco podrá hacerlo cuando les ha pedido que se unan a las conversaciones de paz.

Washington llegó a tener hasta 100.000 soldados desplegados en Afganistán en 2010. Hoy, esa cifra se ha reducido a 8.400 (que alcanzan los 13.000 con las aportaciones de otros países de la OTAN). El aumento de tropas, hasta 4.000 según algunos medios estadounidenses aunque Trump no lo ha precisado, intenta elevar la moral del Ejército afgano, cuyas filas están sufriendo una verdadera sangría frente a las operaciones insurgentes y la incompetencia y corrupción de sus propios mandos. Pero el esfuerzo militar resultará insuficiente si no se busca al mismo tiempo un arreglo político con los talibanes para evitar que estos prosigan su guerra de desgaste o, en última instancia, recurran a la internacionalización y abran Afganistán a los yihadistas expulsados de Irak y Siria, como ya hicieran con los militantes de Al Qaeda a finales del siglo pasado.

“A pesar de los aproximadamente 70.000 millones de dólares que Estados Unidos ha invertido [en ellas], las fuerzas armadas afganas aún no son capaces de asegurar todo el país”, advertía el Inspector General para la Reconstrucción de Afganistán del Congreso estadounidense a principios de año. Según sus datos, apenas controlan un 57 % del territorio afgano. Los talibanes han ido reconquistando el resto desde que la OTAN pusiera fin a su misión militar a finales de 2014.

https://elpais.com/internacional/2017/08/22/actualidad/1503388363_333839.html
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Re: Afganistán, la guerra de nunca acabar

Mensaje por Monakyo101 el 19/10/2017, 7:45 pm

[size=35]
[size=36]Fuerte ofensiva talibán en Afganistán deja 50 soldados muertos[/size]
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Afp |  jueves, 19 oct 2017  09:13

       

En la imagen, miembros de las fuerzas de seguridad afgana participan en una operación militar contra el Estado Islámico (EI), en el distrito de Marawar de la provincia de Kunar, en el este de Afganistán el pasado 14 de octubre. Foto Xinhua



Kandahar, Afg. Los talibanes intensificaron su ofensiva contra las fuerzas gubernamentales afganas, que sufrieron tres importantes ataques en 48 horas, el último de ellos el jueves, que causó al menos 50 muertos en una base militar del sur del país.
Según el ministerio de Defensa "había más de sesenta soldados en la base, 43 murieron, nueve resultaron heridos y seis están dados por desaparecidos. Diez asaltantes murieron"
Un responsable provincial habló sin embargo de un balance de "50 muertos y 20 heridos".
Una fuente local que requirió el anonimato consideró que los asaltantes pudieron beneficiarse de complicidades en el interior de esta base, modesta y alejada. Las sospechas se centran naturalmente en los "seis desaparecidos".
El ataque se produjo la madrugada del jueves a las 02 horas, cuando un grupo de insurgentes atacó la base de Shashmo en el distrito de Maiwand, según el ministerio.
Uno o varios Humvees (vehículos militares ligeros, ndlr) con explosivos fueron usados para lanzar al ataque. "No queda nada de la base militar, que fue totalmente incendiada", dijo a la AFP el portavoz del ministerio, el general Dawlat Waziri.
En un mensaje a la prensa, los talibanes reivindicaron la operación, y afirmaron haber utilizado "dos Humvees" en el ataque, en el que "60 soldados (presentes) murieron".
"Los últimos ataques suponen un claro mensaje a Estados Unidos y al gobierno de Kabul, que no nos atemorizan con su llamada nueva estrategia" aseguró su portavoz en el sur, Qari Yusuf Ahmadi. "Vamos a continuar" amenazó.
El ejército estadunidense, que cuenta con unos 11 mil hombres en Afganistán, anunció el refuerzo de al menos 3 mil soldados suplementarios.
Las fuerzas estadounidenses en Kabul aseguraron a la AFP haber llevado a cabo el jueves "un bombardeo aéreo durante una operación en el distrito de Maiwand, bajo el mando de las autoridades antiterroristas".
El portavoz no precisó si la operación se produjo antes o después del ataque de los talibanes.
- Humvee robados -
Según una fuerza de seguridad "un solo Humvee, robado al ejército" había sido utilizado, y explotó a la entrada de la base.
Esta fuente indicó que los talibanes habían "amenazado" varias veces esta base.
Este es el tercer ataque reivindicado por los talibanes en 48 horas. Eleva el balance oficial de las víctimas a más de 120 muertos y 250 heridos desde el martes, en su mayoría miembros de las fuerzas de seguridad.
Cada vez, los talibanes han recurrido a uno o varios Humvee repletos de explosivos, robados a las fuerzas de seguridad, y que hicieron estallar para abrirse paso o destruir su objetivo.
Paralelamente, se acusa a los insurgentes de haber llevado a cabo este jueves al alba otro ataque en un distrito de Ghazni, al sur de Kabul, causando la muerte a dos policías que se hallaban en una comisaría. Esta misma comisaría ya fue objeto de otro ataque, el martes, según el jefe de la policía provincial de Ghazni, Mohamad Zaman.
Al menos 25 personas habían muerto el martes en este primer ataque. Ese mismo día otro ataque contra un complejo policial en Gardez (sudeste) dejó más de 60 muertos.

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