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TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

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Von Leunam
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TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 4/8/2015, 10:18 pm

TTIP: el tratado secreto que negocian EE UU y Europa



Por filtraciones de plataformas como Wikileaks o Filtra.la, en 2014 conocimos la materia secreta de este tratado. Un mandato que otorgaba competencia exclusiva a la Comisión Europea para negociarlo. Un intrigante acuerdo de libre comercio e inversiones entre Europa y EE UU. La Unión Europea ha prometido que no se cruzarán las líneas rojas y que nuestros valores están protegidos en la negociación. Sin embargo, a nadie se le escapa que no se trata de un simple tratado comercial. Tanto por el tamaño del socio (Estados Unidos) como por su ambición, al querer renovar, armonizar o converger las barreras protectoras que dificultan los intereses del comercio en el Atlántico norte, estamos frente algo nuevo y con un potencial de impacto gigantesco.

La ciudadanía europea está en alerta, sumida en un proceso de deterioro social y con su blindaje social, el estado del bienestar, dañado por años de crisis. La desconfianza crece en un planeta en el que el 1% de la población tendrá para 2016 más dinero que el 99% restante, según el último informe de Intermón Oxfam. Algunos de los sectores que quieren liberalizar son los que cuentan con más milmillonarios, como por ejemplo las industrias farmacéutico-sanitarias, los que en mayor medida han invertido en lobbies. Lo llaman TTIP, TAFTA o ACTI, acrónimos del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones que se ha estado negociando a puerta cerrada entre la Unión Europea y EE UU.

Distintos nombres para un único propósito multisectorial: crear un área comercial con 800 millones de consumidores. El objetivo del acuerdo es negociar puntos en común entre dos bloques económicos muy importantes pero con tradiciones regulatorias distintas. Quiere establecer el faro comercial de Occidente a juicio de sus defensores, facilitando el crecimiento, liberalizando servicios y defendiendo al eje atlántico del creciente poder asiático. Será una “constitución de las multinacionales” o un “caballo de Troya” que definirá un orden legal por encima de derechos sociales y medioambientales, alegan sus detractores. El contenido, de momento, es secreto Su contenido real se encuentra aún oculto en las sombras de las negociaciones, y por eso los críticos juegan con las metáforas y lo llaman “tratado vampiro”.
La reconocida politóloga estadounidense Susan George habla del efecto Drácula. “Si sacamos el vampiro a la luz del día, retrocede y se muere”, ha afirmado en foros internacionales en referencia a que la ciudadanía nunca aceptaría sus términos. Una crítica que no tiene sentido para quienes defienden esta “oportunidad única”, ya que el tratado tendrá que ser ratificado por el Parlamento europeo y los nacionales de los 28 estados miembros. Debe ser aceptado en su totalidad y sin enmiendas. Los parlamentarios solo pueden acceder a partes del mismo en una sala de lectura cerrada, de la que no se pueden extraer fotografías ni documentos. La UE ha iniciado una campaña para mejorar la comunicación pública desde que ocupa el cargo la nueva Comisaria de Comercio, Cecilia Malström. Bajo su mandato han contraatacado, conscientes de que están perdiendo a la opinión pública.

El TTIP busca establecer el mayor mercado libre del mundo entre Europa y Estados Unidos, un intento de negociación integradora, eliminando las barreras arancelarias o buscando una mayor armonización regulatoria, es decir, aquellas leyes de protección social, laboral, medioambiental... que impiden u obstaculizan el comercio libre entre distintos marcos normativos. La UE asegura que no se trata de convencer al otro de cambiar sus respectivos sistemas, cosa difícil por su amplitud de materias. El tratado aspira a liberalizar los servicios y las inversiones.

Los aranceles son en realidad muy bajos entre ambos (alrededor del 3%), así que el beneficio está en crear un denominador común en los estándares regulatorios y burocráticos u otorgar mayor flexibilidad al acogerse a una normativa. Abrir el pastel de la contratación pública a corporaciones extranjeras. Lograr que las empresas puedan moverse con mayor libertad bajo un reconocimiento mutuo. Un complicado juego de desregularizar y regularizar, de quitar y poner barreras, de establecer derechos y minar otros. De ganadores y perdedores. “El hecho de que se haya negociado en secreto no es en sí negativo. Así se han negociado estos acuerdos sin generar mayores problemas. Se trata de no enseñar las cartas a la otra parte. Creo que ha sido una cuestión más de inercia, lo que no excluye que sea buena la transparencia y el debate público”, explica el Jordi Bacaria, director del think tank (laboratorio de ideas) CIDOB de Barcelona. Por este secretismo, alejado de los pilares de transparencia del reglamento europeo, como la Regla 1049/2001, que establece que los documentos de la UE deben ser en mayor medida públicos, acusan al TTIP de oscurantismo.
“Hay elementos importantes que nos ocultan, el propio negociador por parte de la Unión Europea, Ignacio García Bercero, reconoció que los documentos relacionados con las negociaciones estaría cerrados durante 30 años. Ahora intentan tranquilizarnos edulcorando el tratado. No les creemos, porque lo que prometen no cuadra con la esencia del acuerdo.
Está hecho a medida de las multinacionales”, explica Carlos Ruiz Escudero, de la organización Attac Miedo a las posibles consecuencias Las críticas han crecido en la UE por el temor de que acabe dándole la estocada al estado del bienestar, o entregando a las corporaciones el poder de demandar a los gobiernos mediante tribunales especiales privados. Estos sirven para denunciar a los Estados si legislan o actúan en contra de los intereses de las compañías, los presentes y también futuros, el llamado lucro cesante.
Son los mecanismos de disputa entre Inversores y Estado (ISDS), y con los que Malmström ha llevado una política errática, publicando posiciones en contra para después retractarse de ello. “Es un chantaje y un secuestro de la soberanía. Esto implicaría que si en el futuro queremos legislar contra las emisiones de CO2, por ejemplo, pagaríamos a las petroleras sus pérdidas. Institucionalizaría lo que ha ocurrido con el almacén de gas Castor, que lo estamos pagando los españoles”, explica Ruiz Escudero. Sus defensores afirman que estos tribunales no siempre dictan sentencia a favor del ámbito privado, aunque los árbitros estén compuestos por miembros del sector. Según la ONU, en 2013 dictaron un 43% de sentencias a favor de los gobiernos. Este tipo de mecanismos de demanda (inversor-Estado) están vigentes en varios tratados, algunos ratificados por la UE. La multinacional francesa Veolia, por ejemplo, ha demandado a Egipto por subir el salario mínimo de 41 euros mensuales a 72 mediante un sistema similar.

La oposición se ha movilizado a lo largo de toda la UE y también en los Estados Unidos. En diciembre, la coalición StopTTIP, que agrupa a más de 300 organizaciones de toda Europa, entregó más de un millón de firmas a la Comisión Europea en el simbólico día del cumpleaños de su presidente, Jean-Claude Juncker. Las firmas exigían el cierre de las negociaciones y que no se aprobara el CETA, un tratado de libre comercio cercano al TTIP que ya ha sido firmado con Canadá, aunque no se ha ratificado.
Como ocurre con estos tratados, el TTIP viene plagado de promesas de prosperidad: los estudios más optimistas, como los de la Fundación Bertelsmann o de la propia Comisión, esgrimen un crecimiento del entre el 0,5 y el 1% del PIB europeo (unos 119.000 millones anuales), y la suma de 545 euros anuales a la renta familiar de los europeos. “Tradicionalmente, abrir el mercado ha generado más crecimiento aunque habrá ganadores y perdedores, como ocurrió cuando entramos en la UE. Sería importante que se tuvieran en cuenta mecanismos de compensación”, explica Federico Steinberg, analista del Real Instituto Elcano.
Otros estudios auguran lo contrario. Un informe de la Universidad de Tufts (EE UU), a cargo del investigador Jeronim Capaldo, calcula que se perderán alrededor de 600.000 puestos de trabajo en la UE, entre otros efectos negativos para la economía y la vida social europea. El miedo es a la pérdida de derechos, ya que, a juicio de sus detractores, no parece plausible que EE UU quiera asumir una legislación más garantista en el ámbito laboral, ni que Europa desee regular los servicios financieros como hiciera Obama después del crack de 2008. Los críticos alertan de que el TTIP apuntalaría la desigualdad y que sería una subasta de derechos a la baja.
“Intentan engañar a la población diciéndole que esto no les afectará. Nos convertirán en mercancía. Este tratado nos devuelve a un escenario propio del siglo XIX en algunas cosas, un cambio radical contra los derechos conquistados en Europa en el siglo XX”, explica el profesor de economía de la Universidad de Barcelona, Ramón Franquesa. “Lo que buscan es convertir en derecho lo que ya es una realidad de facto, proteger las inversiones a ultranza hasta extremos inconcebibles”, añade Ruiz Escudero. Un tratado internacional de estas características tiene jerarquía normativa, por lo que la legislación nacional y europea debería adaptarse a sus términos.



La presión de las multinacionales Más que un tratado parece por tanto un lienzo, un panel de nuestros miedos presentes y futuros. Como en un cuadro de Goya, sus detractores invocan en él los desastres de la era moderna: precariedad, privatizaciones masivas, alimentos transgénicos, fracking, cesión de la soberanía, productos prohibidos (como el pollo clorado), dumping social (o cuando una empresa puede contratarte en tu país bajo las reglas laborales de un socio con menor protección social), energías sucias, malestar animal, desprotección del consumidor, destrucción de la pequeña empresa al no poder competir contra gigantes, pérdida de negociación de los sindicatos... La Unión Europea ha respondido publicando documentos con el objetivo de prometer a la ciudadanía que nunca negociaría en contra de las leyes vigentes.

En principio, todo apunta a que dejará elegir su modelo público y normativo a los estados miembros mediante la creación de listas negativas, es decir, aquellos sectores que no quieren que sean liberalizados. Elemento, que según los críticos, implicaría que todo aquello que no estuviera en esas listas no podría ser excluido en adelante de la privatización. No obstante, a falta de la letra pequeña del tratado, que es donde el derecho tiene sus dominios, nos falta mucho por conocer.

La presión de las multinacionales Más que un tratado parece por tanto un lienzo, un panel de nuestros miedos presentes y futuros. Como en un cuadro de Goya, sus detractores invocan en él los desastres de la era moderna: precariedad, privatizaciones masivas, alimentos transgénicos, fracking, cesión de la soberanía, productos prohibidos (como el pollo clorado), dumping social (o cuando una empresa puede contratarte en tu país bajo las reglas laborales de un socio con menor protección social), energías sucias, malestar animal, desprotección del consumidor, destrucción de la pequeña empresa al no poder competir contra gigantes, pérdida de negociación de los sindicatos... La Unión Europea ha respondido publicando documentos con el objetivo de prometer a la ciudadanía que nunca negociaría en contra de las leyes vigentes.
En principio, todo apunta a que dejará elegir su modelo público y normativo a los estados miembros mediante la creación de listas negativas, es decir, aquellos sectores que no quieren que sean liberalizados. Elemento, que según los críticos, implicaría que todo aquello que no estuviera en esas listas no podría ser excluido en adelante de la privatización. No obstante, a falta de la letra pequeña del tratado, que es donde el derecho tiene sus dominios, nos falta mucho por conocer.

“Como en todos los miedos, tiene una parte de irracional. Creo que surge por el tamaño del otro socio. Existe el temor de que sea él quien se coma a Europa. Pero estamos ante unas negociaciones muy simétricas. Lo importante es que la suma de las ventajas supere a la de las desventajas... Podría cambiar el escenario geopolítico, porque va más allá de lo económico. Tampoco se trata de dar barra libre a las multinacionales, dependerá de lo que se negocie”, argumenta Jordi Bacaria. A la crítica de que las reuniones se hayan producido a puerta cerrada se suma la circunstancia de que casi todas se han celebrado con representantes de las grandes multinacionales. Según un análisis del observatorio Corporate Europe, el 92% de las mismas (560 reuniones) han sido con lobbies empresariales.

Para Federico Steinberg es “lógico”, ya que son ellos los que conocen los obstáculos al libre comercio. “¿A quién vas a preguntar sobre cómo armonizar la regulación de seguridad de un cinturón de conducir? Ellos tienen la información relevante y tampoco tengo la impresión de que los negociadores estén atrapados por las multinacionales”, añade. En esta fase de la partida estamos en una auténtica guerra de lobbies, y cada sector tiene sus intereses. El Consejo Nacional de Productores de Cerdos de los Estados Unidos ha publicado sus exigencias al TTIP. Exigen que se retire la prohibición de la ractopamina de la UE (un hormona que estimula el crecimiento de los animales), ya que según ellos “no tiene sustento científico”. Competir contra cerdos que crecen más rápido podría perjudicar a los mercados nacionales, lo que llevaría a la homogeneización de su uso. Lo que parecen reclamar es la eliminación del principio de precaución que opera en la UE, por el que si existen dudas para la salud (humana, animal o vegetal) de un producto, este no puede comercializarse. Pero en EE UU la normativa opera al revés: se retira el producto solo cuando existen pruebas fehacientes.

Abolir este principio podría llevar a que productos hoy prohibidos (desde los modificados genéticamente o clonados, a pesticidas o medicamentos) tengan una puerta de entrada en la UE. Una apuesta de Obama “Es un puzle sabiamente articulado. Esto obligaría al resto de productores a competir en este marco aunque no quieran, y a los Estados a legislar a favor por una distorsión de la competencia”, afirma Ramón Franquesa. Lobbies de alimentación y cultivos, como ECPA (europeo) y su homóloga estadounidense Croplife America, han reclamado “una armonización del cálculo del riesgo” en el control de los pesticidas. La posición del Gobierno de EE UU, en palabras del embajador estadounidense de la UE Anthony L. Gardner, es hacer ver a Europa que “está legislando en contra de los criterios científicos”, en referencia a la carne hormonada o los pollos limpiados con cloro.
A ello hay que sumar otra exigencia de los lobbies estadounidenses: retirar las obligaciones de etiquetado y de denominación de origen, ya que alegan que afecta a la libre competencia; así, el consumidor tampoco podría saber si estos productos contienen materias dudosas o determinar si un Rioja o un queso de Parma habría sido producido en Texas u Oregón. La apertura de los servicios sanitarios y de educación o el agua (y su posible privatización), las políticas de protección de datos (comercializar con la privacidad de los consumidores), el aumento del poder de las patentes y de la propiedad intelectual, o el hecho de que en protección laboral Estados Unidos no haya ratificado 70 convenios, algunos fundamentales, de la Organización Mundial del Trabajo, entre otras aristas, siguen siendo asuntos espinosos.
A pesar de tratarse de un tratado en extremo complejo –”cosa casi de ingenieros”, según Bacaria–, existe cierta prisa para que llegue a buen puerto. Este mes se celebrará la octava ronda de negociaciones oficiales en Bruselas, y el objetivo es que se apruebe este año o como muy tarde en 2016. La premura la marcan las elecciones de EE UU, ya que este tratado es una aspiración de la Administración Obama. Y Rajoy dijo en sede parlamentaria que una de sus prioridades era la aprobación del tratado. Sin embargo, tanto detractores como defensores consideran que lo tiene difícil para llegar a buen puerto, o si lo consigue será un acuerdo de mínimos que siente las bases de negociaciones futuras.
En este sentido preocupa la creación del Consejo de Cooperación Regulatorio, en el que las multinacionales podrían tener voz para influir en las futuras regulaciones de ambos bloques económicos. ¿Un regalo o un caballo de Troya? ¿Una visita próspera o la caída de Europa? A falta de artículos concretos en su redacción, y debido a la ambición del TTIP, la ciudadanía haría bien en estar atenta, puesto que la posibilidad de un referéndum está cerrada y el tratado podría cambiar sus vidas para siempre.



Otros tratados polémicos Los contrarios al TTIP citan otro acuerdo como «experiencia empírica»: NAFTA, tratado de libre comercio entre EE UU, México y Canadá. Se firmó con grandes promesas de beneficios que después no se cumplieron, ya que México no creció espectacularmente, se rebajaron salarios y se impulsó un modelo de fábricas maquilas. Para sus defensores, el TTIP no es equiparable al NATFA, pues la UE no tiene la misma posición negociadora que México. Antes, el AMI (Acuerdo Multilateral de Inversiones), se retiró por las protestas antiglobalización; también se intentó el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), rechazado por los países latinoamericanos. En la actualidad están levantando ampollas el CETA, firmado por la UE y Canadá, y el TISA, un acuerdo sobre el comercio de servicios, también negociado en secreto y que afecta a cincuenta países, incluida la UE.

Los puntos más conflictivos El TTIP toca asuntos polémicos que generan alarma en la ciudadanía de todos los Estados miembro de la UE. Dependerá de cómo quede la regulación final, y si EE UU y Europa acaban por ponerse de acuerdo en lo que llaman "eliminar las barreras comerciales" (suprimir aranceles, normativa innecesaria, restricciones a la inversión, etc.) y simplificar la compraventa de bienes y servicios. Los críticos creen que detrás de estos conceptos hay una voluntad oculta de imponer una doctrina neoliberal por encima de los derechos ciudadanos y medioambientales.

TRABAJO Y PIB. Para sus defensores, gracias al TTIP habrá creación neta de empleo, con 400.000 puestos de trabajo de los cuales prometen 150.000 para España. Sin embargo, otros estudios han alertado de que entre 430.000 y 1,1 millones de empleos podrían verse desplazados como consecuencia de la implementación del tratado.

TRIBUNALES DE DISPUTAS PRIVADOS. Una de las bestias negras. Se trata de crear tribunales ad hoc privados que capacitan a las multinacionales a demandar a los Estados, y sin instancia superior. La Unión Europea, después de una consulta pública, dice buscar el medio para hacerlos transparentes y asegurar el derecho a legislar.

CONTRATOS PÚBLICOS. El TTIP prevé que empresas de ambos lados puedan optar a licitaciones públicas de los Estados. Los críticos consideran que las multinacionales apartarán a las empresas locales. En EE UU se han encontrado con una gran oposición a retirar la Ley BuyAmerica, que da prioridad a compañías nacionales.

SEGURIDAD ALIMENTARIA. La UE ha afirmado que no rebajará los estándares de seguridad. Para los críticos, podría implicar la entrada en la UE de productos transgénicoso modificados genéticamente (se estima que el 70% de los productos que procesa EE UU los contienen). Europa prohíbe unos 1.400 productos químicos, EE UU solo 12.

ENERGÍA. Una de las principales líneas de negociación es la energía, con la intención de la UE de abastecerse de EE UU, ya que es el principal productor de gas de fractura hidráulica o fracking, con más de 500.000 pozos, según Ecologistas en Acción. Los críticos temen que esta técnica se extienda por la UE.

LIBERALIZACIÓN. El 80% de las ganancias del TTIP podrían provenir tanto de la reducción de los "costes" impuestos por la burocracia y las regulaciones, como de la liberalización del comercio en servicios y en la contratación pública.

DERECHOS LABORALES. Armonizar dos modelos laborales tan distintos preocupa a la opinión pública. La Unión Europea ha prometido que con el TTIP no se rebajarán los estándares laborales. Comparando: España ha ratificado 133 convenios de la OIT; Estados Unidos solo 14, y restringe la negociación colectiva y la huelga.

PROTECCIÓN DEL CONSUMIDOR. La UE afirma que busca en el tratado una mayor protección del consumidor, abaratando precios y mejorando la competencia, manteniendo niveles de seguridad y salubridad y un comercio sostenible. La oposición afirma que estos estándares serán a la baja y no se protegerá la privacidad.

SECRETISMO. El nombramiento de la Comisaria de Comercio ha significado un giro en cuanto a comunicación respecto a las reuniones para desarrollar el TTIP, pero lo cierto es que la opinión pública ha conocido estas negociaciones por filtraciones de organizaciones como Wikileakso Filtra.la, o parlamentarios críticos.

BENEFICIO ECONÓMICO. 95.000 millones de dólares es el beneficio que obtendría la economía americana, según dicen, si el TTIP se implantara. A eso habría que sumar los 119.000 millones de euros de la europea, según la UE.

PROTECCIÓN MEDIOAMBIENTAL. Los tribunales arbitrales podrían servir a las empresas para demandara los Estados si estos quieren implementar medidas de protección. Son utilizados en casos relacionados con la protección del medioambiente, como cuando Alemania decidió cerrar sus centrales nucleares, o Ecuador multar a Chevron por daño ecológico.

REGULACIÓN FINANCIERA. Por el momento todo apunta a que Estados Unidos ha querido excluir de las negociaciones al sector financiero para no tener que modificar la Ley Dodd-Frank (norma aprobada en 2010 que establece medidas de control bancario). Por su parte, Europa ha querido dejar fuera a las empresas del sector audiovisual.

PODER DE LAS MULTINACIONALES. 269 lobbies del sector privado fueron consultados durante las negociaciones entre 2012 y 2013, según Corporate Europe Observatory. El 90% de las empresas en Europa son pequeñas y medianas. Los críticos creen que destruirá empleo por no poder competir y la UE dice que el tratado las ayudará.

EXPORTACIONES. El 46% del PIB mundial es lo que representan EE UU y Europa. El 25% de las exportaciones mundiales son suyas, así como el 57% de las inversiones.El TTIP promete un incremento del 28% en las exportaciones.

BIENESTAR ANIMAL. La UE es menos permisiva con hormonas del crecimiento, piensos modificados genéticamente, y antibióticos. Los críticos alegan que EE UU tienen leyes de transporte animal anticuadas, y que hay seres que están excluidos de medidas de protección como los de granja o los usados para experimentación.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2358772/0/ttip/acuerdo-libre-comercio-inversiones/eu-eeuu/#xtor=AD-15&xts=467263


Última edición por Von Leunam el 2/5/2016, 9:28 am, editado 1 vez
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 10/10/2015, 1:33 pm

Al menos 150.000 personas se manifiestan en Berlín contra el TTIP



Unas 150.000 personas, según la policía, se han manifestado en Berlín contra el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP), en una de las protestas más multitudinarias de los últimos años en Alemania.

Los organizadores de la manifestación, bajo el lema "Por un comercio mundial justo" y que protestó también contra el acuerdo económico y comercial con Canadá (CETA), incrementaron a 250.000 el número de participantes.

La marcha partió de la estación central de Berlín y recorrió las calles principales de la capital alemana hasta la Columna de la Victoria, pasando por el distrito gubernamental.

La participación en una de las protestas más multitudinarias de los últimos años en Alemania fue tan masiva que miles de manifestantes todavía no habían comenzado a caminar cuando la cabeza de la marcha ya había llegado a su destino. Nunca antes había salido tanta gente a las calles en Europa para protestar contra el TTIP, según los organizadores.

La protesta había sido convocada por organizaciones sociales, ecologistas, sindicales y de protección al consumidor.

Los detractores de esos dos tratados comerciales temen un debilitamiento de las normas europeas y un deterioro de los estándares ecológicos y sociales y exigen poner fin a las negociaciones con Estados Unidos y no ratificar el acuerdo alcanzado con Canadá.

Algunos de los participantes en la marcha iban disfrazados, entre otros de sepultureros que cargaban ataúdes con la inscripción "Estado social", "Protección del medio ambiente" y "Democracia", mientras otros portaban pancartas con lemas como "El TTIP nos convierte en esclavos". Otro grupo de manifestantes portaba letras gigantes, una por persona, que juntas lanzaban el mensaje "Stop. TTIP. CETA".

Entre los oradores en la Columna de la Victoria se encontraba el presidente de la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB), Reiner Hoffmann. Los sindicatos no están en contra del comercio mundial ni rechazan la globalización, dijo, pero opinó que "los frutos de la globalización siempre están mal repartidos".

Según Hoffman, el comercio mundial no puede funcionar sin derechos fuertes para los trabajadores. "Uniendo nuestras fuerzas debemos evitar que los derechos de los trabajadores se conviertan en un juguete a merced de la globalización desenfrenada", declaró.

Mientras, el vicecanciller y titular de Economía de Alemania, Sigmar Gabriel, hizo campaña a página completa en varios diarios a favor del acuerdo comercial con EEUU. "El TTIP no es ni bueno ni malo, sino que depende de lo que nosotros hagamos con él", escribe el ministro. Según Gabriel, Europa tiene la oportunidad de participar en el diseño de las reglas que regirán la globalización y en cuán "justas" y "sostenibles" serán. "Tenemos la oportunidad de sentar estándares nuevos y buenos a nivel mundial para el creciente comercio global, estándares medioambientales y de consumo ambiciosos y con condiciones justas para las inversiones y para los trabajadores. Ese debe ser nuestro objetivo", agrega.

http://www.elmundo.es/economia/2015/10/10/56192fa646163f5d178b45e5.html
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 18/10/2015, 4:37 am

¿CONFIDENCIALIDAD O DIVULGACIÓN? LA RESPUESTA DE WIKILEAKS AL TTIP



Una recompensa de 100.000 euros para el que ayude a revelar el texto del más importante tratado de comercio internacional: la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, más conocido como Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), que Europa está negociando en secreto con los Estados Unidos desde el 2013. Esta es la nueva idea de WikiLeaks, la asociación de Julian Assange, para hacer público un texto que no sólo afectará las reglas del comercio mundial, sino las normas sobre trabajo, medioambiente y salud que reglan diferentes actividades locales, tanto en la Unión Europea como en los EEUU. Se trata de un pacto de importancia histórica, porque pondrá en juego aproximadamente el 45% del PIB mundial, y tendrá repercusiones sustanciales sobre las relaciones internacionales. Por un lado, hay expertos que apoyan explícitamente la implementación del tratado. Se piensa que el TTIP protegerá las economías occidentales, aislando la economía Rusa y conteniendo el crecimiento incansable de China. Por el otro, hay gente indignada por la confidencialidad de un tratado conocido por unos pocos, y que afectará a millones de personas.

¿Qué es el TTIP?

Las negociaciones entre EEUU y la UE para forjar el ambicioso TTIP empezaron en julio de 2013. Implementado, el tratado tendrá un impacto en los 28 países de la UE y en los 50 estados norteamericanos para un total de 820 millones de ciudadanos. Afectará a numerosas acciones del comercio internacional y de la inversión extranjera directa, siendo la relación comercial entre las dos potencias la mayor en el mundo: los bienes y los servicios comerciados entre EEUU y UE tienen aproximadamente un valor de 2 mil millones de euros cada día.

En uno de los pocos documentos publicados por la UE, que todavía no corresponde al tratado oficial, se resumen vagamente los elementos claves del TTIP: el acceso al mercado, los obstáculos no-tarifarios y las cuestiones normativas. Estos tres componentes se negociarán paralelamente y formarán parte de un único acuerdo que garantice “un resultado equilibrado entre la eliminación de derechos y de obstáculos reglamentarios innecesarios al comercio, y la mejora de las normas, logrando resultados importantes en cada uno de estos componentes y una apertura efectiva y recíproca de los respectivos mercados”. Sin embargo, los objetivos enumerados en el documento de la UE son todavía demasiado ambiguos. Faltan descripciones claras y concretas de las acciones que vendrán implementadas en caso de suceso de las tratativas.

¿Dónde leerlo?

La información disponible para los ciudadanos europeos está resumida en el sitio web de la Comisión Europea. Estas páginas revelan la idea básica del TTIP: la creación de un mercado único, con las mismas normas y estándares para la UE y los EEUU, para simplificar las relaciones comerciales y potenciar las ocasiones de negocios entre empresas. No obstante, el público no puede acceder a descripciones más detalladas del acuerdo. Para ir contra estas restricciones, algunos sitios y revistas han publicado partes del tratado. El periódico alemán Zeit Online desveló la parte relativa al e-commerce, mientras que el Huffington Post ha publicado un documento sobre la energía y las materias primas.

Si vives en Europa, hay otras pocas maneras para leer el borrador del tratado. Hay reading rooms en Bruselas, a las cuales pueden acceder solamente los miembros del parlamento de la UE. Además, nuevas reading rooms han sido recientemente abiertas en las embajadas estadounidenses en los países miembros de la UE. El acceso es disponible por dos horas, dos días cada semana, para representantes nacionales seleccionados por sus gobiernos. Ellos pueden entrar sólo con un papel y un lápiz. Todavía no es claro lo que pueden hacer con las informaciones clasificadas contenidas en el borrador: el leaking de las informaciones obtenidas en las reading rooms implicaría consecuencias penales.

¿Por qué mantenerlo en secreto?

Una pregunta surge espontánea: ¿Por qué tanta confidencialidad? Emily O’Reilly, Defensor del Pueblo Europeo, explica que “hay una disparidad entre la cultura de transparencia de los EEUU y de la UE”. Los EEUU consideran todos los documentos y acuerdos comerciales ‘clasificados’, mientras la UE tiene estándares menos rígidos. Sin embargo, Bruselas no se ha quejado de la decisión de Washington de mantener el pacto en secreto durante las tratativas. De hecho, como fue comentado por le Monde Diplomatique, la UE cree que para asegurar el éxito de las tratativas del TTIP “es necesario respetar un cierto grado de confidencialidad. De otra manera, sería como mostrar las cartas al oponente durante un partido”.

Por otro lado, hay gente que cree que la confidencialidad del TTIP no es dictada por el deseo de maximizar los éxitos de las negociaciones. Molly Scott Cato, eurodiputada británica, después de su visita a una reading room, expresó sus preocupaciones sobre las razones de tanto secretismo. De hecho, el 92% de los que participan en las consultas están afiliados a corporaciones. De todos los encuentros que la Comisión Europea ha tenido, sólo el 4,6% fue con grupos de interés público, como sindicatos o consumidores. La eurodiputada cree que la confidencialidad que rodea el proceso es una manera para esconder la realidad del TTIP, la cuya discusión es dirigida por las corporaciones, no por los ciudadanos.

La Respuesta de Wikileaks

WikiLeaks quiere publicar un borrador del tratado para que todos los ciudadanos de la UE puedan conocer sus contenidos, participar en el debate e influenciar las decisiones de sus gobiernos. Las opiniones de WikiLeaks son explicadas en un video. No sólo el grupo de Julian Assange cree que el tratado promueve un régimen donde los ciudadanos tendrán menos poder sobre cuestiones como la seguridad laboral, el sistema sanitario y la presencia de organismos genéticamente modificados en los productos alimentarios, sino tiene miedo de que los gobiernos perderán su soberanía sobre estos asuntos también. De hecho, según el investor-state dispute settlement (ISDS), elemento clave del TTIP, las compañías podrán denunciar todo lo que afecta sus lucros e ingresos. Eso podría originar injusticias: un ejemplo es el caso de Veolia, una multinacional francesa que denunció el gobierno egipcio por su decisión de incrementar el sueldo mínimo.

Sin embargo, el grupo de Assange justifica su protesta con preocupaciones no sólo económicas, sino geopolíticas. WikiLeaks considera el TTIP como parte de una gran estrategia geopolítica para contrarrestar el crecimiento de China. La estrategia global iniciada por los EEUU comprende la ratificación de las ‘tres Ts’: el TTIP, el Trans-Pacific Partnership (TTP) y el Trade in Services Agreement (TISA). Estos tres tratados de libre comercio excluyen la participación de China y de los otros países BRICS y son considerados una manera para reafirmar la hegemonía estadounidense en la economía global.

La decisión de WikiLeaks de publicar el TTIP marca una nueva etapa para los whistleblowers de Assange. El filósofo Slavoj Žižek ha observado que antes la estrategia de WikiLeaks se centraba en desvelar cómo nuestras vidas son monitoreadas y reguladas por los servicios de inteligencia. Ahora su enfoque ha cambiado: el grupo quiere mostrar cómo el capital controla el mundo. El cambio de estrategia de WikiLeaks es paralelo a la afirmación del capital como fuerza dominante en el orden internacional actual.

¿El fin justifica los medios?

Hay diversos expertos que se oponen a las actividades de WikiLeaks, no por sus objetivos finales, sino por los métodos que utilizan para alcanzarlos. Steven Aftergood, activista estadounidense, a pesar de su apoyo a la libertad de expresión, ya ha criticado el trabajo de WikiLeaks. Él cree que la publicación de documentos clasificados por razones de seguridad, pero no necesariamente corruptos, es un mero ataque al secretismo, no una lucha contra la injusticia y la censura. En el caso del TTIP, la publicación de su borrador podría ser un error: como se ha explicado por diversos representantes de los EEUU y de la UE, la confidencialidad durante las tratativas es legítima y necesaria. Publicando el acuerdo, WikiLeaks no parece intencionado a solucionar el sistema, sino a derrotarlo.

Entonces, ¿el proyecto de WikiLeaks es vandalismo o altruismo? Sin duda, crear una campaña de crowdfunding para compensar un posible whistleblower por cometer un acto oficialmente considerado vandálico es una decisión controversial. ¿El que lo filtre estará inspirado por la recompensa de 100.000 euros o por su deseo de emancipar a los ciudadanos europeos? La recompensa financiera ofrecida por Julian Assange marca la frontera entre criminalidad y filantropía desinteresada. Sin embargo, los 100.000 euros serán difícilmente suficientes para defender el alertador de las consecuencias de su acto, como pagar un buen abogado, afrontar un despido laboral o incluso emigrar.

Quizás la recompensa no pretende despertar el apetito de algunos indecisos, que todavía no saben si vale la pena traicionar la confidencialidad prometida cruzando el umbral de las reading rooms. La razón de ser de la recompensa podría ser otra. De hecho, el dinero prometido es obtenido a través del crowdfunding, o sea una financiación colectiva llevada a cabo para conseguir una causa común. Ya una amplia gama de personajes notorios ha ofrecido soporte económico a este proyecto, como el ex Ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, o Vivienne Westwood, fashion designer británica. Quizás los 100.000 euros son una suma simbólica, una manera para demostrar complicidad con la causa de Julian Assange. Con cada donación, la responsabilidad de WikiLeaks viene compartida. Recompensar el whistleblower no significa necesariamente corromper sus ideales, sino distribuir su responsabilidad entre los que apoyan su causa. Así el “chivato” no es uno, sino cientos.

Hasta ahora WikiLeaks ha llegado a la suma de 98.000 euros, faltando poco para alcanzar la cantidad establecida. Sin embargo, ¿desafiará alguien las reglas de los acuerdos y enviará el texto del TTIP a WikiLeaks? ¿Podrán los ciudadanos europeos leer el borrador del acuerdo antes de su implementación?

http://elordenmundial.com/economia/confidencialidad-o-divulgacion-la-respuesta-de-wikileaks-al-ttip/
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Von Leunam
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 2/5/2016, 9:08 am

Greenpeace publica documentos de la negociación del TTIP entre la UE y EEUU



Greenpeace Países Bajos ha difundido este lunes documentos de las negociaciones que la Unión Europea mantiene con Estados Unidos para la firma de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en el inglés). Hasta ahora, la postura de Washington se había mantenido en secreto y los críticos del acuerdo internacional cargan contra la opacidad del proceso negociador.

De los textos se desprende que EE UU está tratando de presionar para rebajar los niveles de regulación europea en materia de salud, medio ambiente, alimentación, agricultura y barreras comerciales. "Si le preocupa el medioambiente, el bienestar de los animales, los derechos laborales o la privacidad en Internet, debería estar preocupado acerca de lo que se revela en estos documentos", expone Greenpeace.

Los usuarios pueden descargar los documentos filtrados por la ONG a través de esta página web: http://www.ttip-leaks.org.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/02/actualidad/1462184270_490617.html
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Von Leunam
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 2/5/2016, 9:11 am

EE UU presiona en secreto para rebajar las reglas de la UE en el TTIP



Las sospechas se hacen realidad. Estados Unidos presiona lejos de los focos para rebajar sensiblemente los niveles de regulación europea en algunos de los asuntos más espinosos del tratado comercial con la Unión Europea (TTIP, por sus siglas en inglés), tal y como temían los más críticos con esa oscura negociación, de la que hasta ahora solo se conocían las pretensiones europeas. Una filtración a la que ha tenido acceso EL PAÍS revela por primera vez, negro sobre blanco, la posición de Estados Unidos. Y pone de manifiesto la enorme influencia de los lobbies europeos y norteamericanos sobre los negociadores del acuerdo.

Básicamente, según el documento filtrado, Washington trata de modificar el proceso legislativo en la UE. En algunos de los asuntos más polémicos, relacionados con el medio ambiente y la salud, Estados Unidos persigue reducir los estándares de la regulación europea. La industria de los cosméticos y el uso de pesticidas en la agroindustria son dos de los ejemplos más evidentes. Pero la posición norteamericana es esa, por norma general, en las negociaciones relativas a alimentación, agricultura, barreras comerciales y protección del medio ambiente y de la salud de los consumidores.

Greenpeace Holanda se ha hecho con un jugoso documento del pasado abril, justo al comienzo de la última ronda de contactos, en Nueva York. El borrador, de 248 páginas, aporta información sustancial sobre la posición europea y sobre todo la norteamericana, que se ha mantenido en secreto hasta hoy por expreso deseo de la Administración de Barack Obama. En su reciente visita a Europa, Obama y la canciller Angela Merkel subrayaron la necesidad de acelerar las negociaciones. A la vista de las posiciones de ambas partes, el acuerdo no se cerrará este año: al creciente rechazo en las opiniones públicas de varios países —e incluso entre partidos de Gobierno como los socialistas franceses o los ultras austriacos, rotundos ganadores en las últimas elecciones presidenciales— se suman las grandes diferencias que exhiben los dos equipos negociadores. A pesar de que Europa se ha mostrado muy conciliadora en público, el texto recoge "discusiones muy difíciles" en muchos asuntos, como los relacionados con la industria de los cosméticos, que en Estados Unidos permite usar animales en las pruebas de laboratorio; Europa rechaza esas prácticas. La parte europea ve "muy limitada la posibilidad de fijar una posición común" al respecto.

Obama y Merkel se conjuraron para cerrar las negociaciones este año: del documento se deduce que eso solo es posible si Europa accede a rebajar notablemente la protección al consumidor y sus estándares regulatorios. Ni eso parece sencillo, ni el escenario político es el más adecuado, con EE UU ya inmersa en la batalla por la presidencia y con Europa a la expectativa de elecciones clave en sus dos grandes potencias, Francia y Alemania, previstas para el año próximo. Partidos ultra como el UKIP británico o el Frente Nacional francés coinciden con los socialistas franceses o las opiniones públicas en los países más exportadores de Europa, como Holanda y Alemania, en el rechazo al TTIP. En Estados Unidos sucede lo mismo: en contra del acuerdo están Bernie Sanders (segundo en la carrera del partido demócrata) y Donald Trump (claro favorito entre los republicanos).

Las dos grandes críticas en Europa han sido hasta ahora la falta de transparencia y las sospechas de que el acuerdo puede suponer una rebaja de los estándares normativos de la Unión. Hace dos años y medio, justo al inicio de las negociaciones, Europa y EEUU ponían el énfasis en los beneficios económicos del acuerdo: varios puntos de PIB y decenas de miles de empleos. Esos beneficios son cada vez más inciertos, y han obligado a ambas partes a buscar otra narrativa: la posibilidad de que el TTIP permita fijar a las potencias del Atlántico los estándares normativos al resto del mundo. El documento filtrado deja a las claras la posición norteamericana al respecto, con algunos detalles sorprendentes: la Comisión Europea considera que el Gobierno Federal de EEUU es la única Administración relevante para fijar los estándares regulatorios; Washington fija como interlocutores tanto las instituciones europeas —básicamente, la Comisión Europea— como los Gobiernos nacionales. El texto, además, arroja algo más de luz sobre las sospechas de falta de transparencia. Estos son algunos de los aspectos más importantes.

1. La influencia de los 'lobbies'. En el documento hay continuas referencias a consultas con las grandes empresas y patronales, hasta el punto de que en asuntos delicados como la agricultura o la industria química los negociadores llegan a admitir que no pueden tomar una decisión sin consultar antes con la industria. "Estados Unidos expresa que tiene que consultar su posición [sobre tarifas de productos químicos] con la industria química", apunta el documento. Europa va más allá: en ocasiones presenta ofertas y contraofertas "basadas en la posición conjunta de la industria europea y estadounidense" en la negociación agrícola. Las ONG y los sindicatos han denunciado repetidamente que su acceso a los negociadores es mucho más limitado. El documento, además, desvela la creación de numerosos comités, formados por funcionarios, que en materia de regulación pueden condicionar el debate posterior, según Greenpeace. "El sector empresarial tiene oportunidades para participar en la toma de decisiones para intervenir en las primeras fases del proceso", advierte esta organización ecologista.

2. El objetivo de Estados Unidos. El gran valor del documento filtrado es que por primera vez deja clara la postura de Estados Unidos en aspectos clave del acuerdo. Washington quiere acceso directo a la toma de decisiones en Europa sobre los aspectos regulatorios: en los debates europeos sobre el proceso de estandarización en materia de regulación habrá expertos estadounidenses, "sin garantía de reciprocidad": no tiene por qué haber expertos europeos en los debates que se produzcan en Estados Unidos. Washington insiste una y otra vez en la confidencialidad a la hora de compartir información de las empresas en todo lo relativo a los productos químicos. En general, la UE tiene estándares más elevados en medio ambiente y protección de la salud (aunque la aplicación no es siempre tan estricta, como ha demostrado el escándalo Volkswagen): por ejemplo, Europa no permite las importaciones de carne estadounidense tratada con hormonas, por posibles vínculos con el cáncer y otras preocupaciones relativas a la salud. La UE tiene también reglas más estrictas en el sector químico, los pesticidas o todo lo relativo a los organismos genéticamente modificados (OGM, traducidos en ese texto con un eufemismo que raya la genialidad: Agricultura Tecnológica Moderna). El departamento de Estado de EEUU ve esas reglas sobre agricultura, pesticidas, productos químicos o carne tratada con hormonas como "barreras al comercio".

3. Medio Ambiente. El documento filtrado revela una rebaja en la protección medioambiental por parte de ambas partes. No tiene en cuenta el reciente Acuerdo de París para reducir las emisiones de CO2. Pasa por alto las excepciones que permite la Organización Mundial de Comercio para que un país pueda restringir las relaciones comerciales "para proteger la vida o la salud de seres humanos, animales y plantas", o para "conservar los recursos naturales". Tanto en medio ambiente como en protección del consumidor el texto no es concluyente, pero sí hay un sesgo claro en las aportaciones norteamericanas, siempre en la dirección de que se imponga una especie de competencia a la baja en los estándares acordados y de no poner en marcha nuevas regulaciones si no es estrictamente necesario y si no hay un análisis previo coste-beneficio. Para Jorgo Riss, director europeo de Greenpeace, "los documentos filtrados confirman lo que veníamos diciendo desde hace tiempo: el TTIP pone los intereses corporativos en el centro de la toma de decisiones políticas, en detrimento del medio ambiente y de la protección del consumidor. Sabíamos que la posición de partida de Europa era mala, sin apenas líneas rojas. Ahora sabemos que la posición de EE UU es aún peor y que no respeta esas líneas".

La Unión y EE UU dan diferentes tratamientos a los mismos productos. Ocurre así, por ejemplo, con el glifosato. La entrada de pesticidas y herbicidas en la Unión está sometida a la aprobación de la Comisión Europea. El 13 de abril, el Parlamento Europeo propuso importantes cortapisas al glifosato, un polémico herbicida que pese a las dudas científicas es defendido desde hace años por la Administración de Estados Unidos. La OMS, sin embargo, considera que es posible que sea cancerígeno. El reciente pronunciamiento de la Eurocámara aboga por prohibir su empleo fuera de usos "profesionales". Y pide vetar el glifosato cerca de centros educativos y parques infantiles, en parques públicos y se imponen limitaciones pasa su uso antes de la cosecha. Pero la recomendación del Parlamento es solo eso, una recomendación. Quien manda es la Comisión Europea, que tomará una decisión final a mediados de este mes. En uno de los últimos borradores de decisión que maneja la Comisión, se ignoran los vetos de la Eurocámara.

4. Resolución de conflictos. El acuerdo pretende potenciar el negocio de las empresas europeas al otro lado del Atlántico y viceversa. Para solucionar posibles disputas que puedan encontrar las empresas de un bando con las autoridades del otro lado, el pacto fijaba un acuerdo de resolución de conflictos con un arbitraje técnico para evitar los tribunales. Tras una formidable oposición pública al respecto, Bruselas ha propuesto un tribunal formado por jueces. En la versión filtrada del texto no hay una sola referencia al respecto sobre la posición estadounidense. La viabilidad de esa propuesta, por tanto, resulta aún más dudosa que antes.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/01/actualidad/1462117710_697215.html
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Von Leunam
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 2/5/2016, 9:12 am

El tratado de libre comercio entre la UE y EE UU resucita el discurso antiglobalización



Los movimientos sociales contrarios al TTIP (como se denomina el acuerdo por sus siglas en inglés) crecen en la UE conforme Washington y, sobre todo, Bruselas pisan el acelerador para tener redactado un documento antes de que el presidente Barack Obama salga de la Casa Blanca. Y la oposición va tomando fuerza.

Según explican los opositores al TTIP —representantes de ONG, políticos y activistas— la diferencia que marca el sentimiento de rechazo al tratado comercial con EE UU del que marcó las sonadas protestas altermundistas de principios de siglo (contra el G8 en Alemania, el Banco Mundial en Barcelona o de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle) radica en la organización. "Hay elementos de continuidad, pero ahora [el movimiento] está mucho mejor organizado y coordinado. Es paneuropeo", explica Ernest Urtasun, europarlamentario catalán del grupo de Los Verdes en Bruselas y asistente en varias protestas antiglobalización a principios de los 2000.

Con él coincide la portuguesa Luisa Santos, directora de relaciones exteriores de Bussines Europe, la patronal europea, y fiel defensora del acuerdo comercial. "Hay factores similares [a antes]. La gente que protesta está en contra de la globalización y del comercio internacional en general", explica. Tom Kucharz, de Ecologistas en Acción, lleva 20 años luchando en contra de la política comercial internacional de la UE y desde su experiencia cuenta que el movimiento anti TTIP —y CETA, el acuerdo de libre comercio entre Bruselas y Canadá— está siendo "impresionante" y añade varios factores que en los movimientos antiglobalización de hace años no estaban presentes: la suma de sindicatos, organizaciones profesionales y empresariales, municipios y gobiernos regionales. 1.600 localidades en la UE se han declarado ya oficialmente contrarios a la firma de este acuerdo comercial, entre ellas Barcelona.

Otro punto de continuidad entre las protestas antiglobalización que comenzaron en EE UU en 1999 es que la ideología que impera en las protestas callejeras anti TTIP es habitualmente de izquierdas y progresista. “La extrema derecha [como el Frente Nacional francés de Marine Le Pen] también está en contra de la firma de este tratado, pero por diferentes motivos”, explica Lola Sánchez, eurodiputada de Podemos. Y los ilustra: el puro nacionalismo y el puro proteccionismo, característicos de las utraderechas ideológicas. Santos, sin embargo, discrepa e ilustra que en el referéndum holandés sobre el tratado comercial entre la UE y Ucrania los más activos fueron los votantes de Partido Por La Libertad (PVV, por sus siglas en holandés) del ultraderechista xenófobo Geert Wilders.

Una oposición in crescendo

La plataforma anti TTIP inició en 2015 una Iniciativa Ciudadana Europea para “demostrar a los políticos que existe mucha oposición al TTIP y al CETA [el acuerdo comercial entre la UE y Canadá]” y poder comenzar un debate público, explica el grupo de presión en su página web. A día de hoy, ya han conseguido más de 3,4 millones de firmas de los cuatro millones que se fijaron como objetivo.

El hecho de que el movimiento antitratado comercial con EE UU —encarnado en la plataforma Stop TTIP, gestionada desde Alemania— haya tomado fuerza con el paso del tiempo ha forzado a la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, a ceder en algunas de sus peticiones: arrojar más transparencia en todo el proceso negociador o modificar el controvertido tribunal de arbitraje (ISDS, por sus siglas en inglés) como único método de resolución de conflictos entre una empresa inversora y un Estado. “La oposición presiona y eso está funcionando”, avanza Urtasun. Santos achaca la crecida de las protestas a que hay un "desencanto generalizado" hacia el sistema político en Europa, que ha encontrado en el TTIP un "vehículo" de desahogo.

Precisamente fue en Alemania —que junto con Austria es uno de los países más reticentes a la firma del TTIP— donde el presidente Obama alentó recientemente la firma del tratado para crear una de las mayores zonas de libre comercio en el mundo: ambos bloques representan el 40% del PIB mundial y, según los expertos más optimistas, la UE podría elevar sus exportaciones a EE UU un 25%. “El acuerdo es el mejor camino para crear empleos y crecimiento. El tratado reforzará el comercio y el mercado laboral en América y Europa”, declaró el presidente estadounidense, según el diario alemán Bild.

Bélgica aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el TTIP, pero sí respecto al CETA, el acuerdo con Canadá, y el resultado no fue positivo al acuerdo. La semana pasada el parlamento de la región de Valonia anunció su oposición al CETA por lo que según Kucharz, sería una contradicción que diese luz verde a un acuerdo de condiciones similares con EE UU.

Francia, uno de los pesos pesados de la UE, se muestra cada vez más reacio a la firma del TTIP y, según anunció recientemente el presidente, François Hollande, su Gobierno presentará excepciones al tratado como ya lo ha hecho con el sector cultural. Francia “se reserva el derecho a decir no [al TTIP]”, sentenció el primer ministro, Manuel Valls, la semana pasada coincidiendo con la visita de Obama a Europa.

España, por su parte, no ha presentado excepciones al Tratado; o al menos no se han hecho públicas. Fuentes europarlamentarias lo achacan a que históricamente este tipo de tratados comerciales se han acatado “sin discusión alguna”. Pero lo que los grupos anti TTIP critican es el “silencio absoluto” del Gobierno y demás partidos a mantener un debate sobre este macro tratado. “Eso genera opacidad y automáticamente impulsa a la gente a querer estar informada y protestar”, explica Sánchez. En España aún falta crear diálogo y debate, opina la eurodiputada que paradójicamente pone de ejemplo a la canciller Ángela Merkel: “Ella al menos ha opinado en público sobre el tema, ha generado debate. Aunque sea para defenderlo”, matiza.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/04/27/actualidad/1461784655_490463.html
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Rogersukoi27 el 2/5/2016, 5:59 pm



Si habia dudas de tratar de englobar a todos los paises, y anclarlos hacia una dinamica de negocios donde cada vez, se estaran regulando a traves de estos acuerdos o tratados, ya no sera novedad
que al rato, se hagan alianzas entre grupos financieros, para que los que no quieran ser miembros del clan, no tendran tan integrales los servicios, mas los requisitos adicionales que surjan!!!! scratch :/
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Rogersukoi27 el 2/5/2016, 6:31 pm

Rogersukoi27 escribió:

 Si habia dudas de tratar de englobar a todos los paises, y anclarlos hacia una dinamica de negocios donde cada vez, se estaran regulando a traves de estos acuerdos o tratados, ya no sera novedad
que al rato, se hagan alianzas entre grupos financieros, para que los que no quieran ser miembros del clan, no tendran tan integrales los servicios, mas los requisitos adicionales que surjan!!!! scratch :/


Sin duda el riesgo no anda en burro, y los temores fincados en los E.U. aun mas!!!
Les toca mover las olas, antes que lleguen las avanzadas copias fieles de los chinos de lo
mas avanzado a la fecha, y que por cierto, ya en las tiendas en nuestro pais Mexico, los
productos que estan tumbando la fabricacion de productos nacionales, ya va muy
avanzado. EL CHINO APRENDIO 2 PRACTICAS DE MEXICO- TRANSA CON MOCHE, Y NO CEDAS
CUANDO TE QUIERAN BLOQUEAR POR ANTIDUPING!!!! (Asi estan actuando, y nuestros
funcionarios en funciones, no les importa tal escenario si nos afecta o no!!!)

NOTA: La venta de nacionalidad en nuestro pais para irse a los E.U. por los tuneles de Tijuana,
ya tienen bien organizada su llegada, su documentacion y una vez en los E.U. aunque no
hablen ingles, tienen todo arreglado!!!!!
qt


President Obama: The TPP would let America, not China, lead the way on global trade

President Barack Obama. (Carolyn Kaster/AP)
By Barack Obama May 2 at 3:53 PM
Barack Obama is president of the United States.
Over the past six years, America’s businesses have created more than 14 million new jobs. To keep this progress going, we need to pursue every avenue of economic growth. Today, some of our greatest economic opportunities abroad are in the Asia-Pacific region, which is on its way to becoming the most populous and lucrative market on the planet. Increasing trade in this area of the world would be a boon to American businesses and American workers, and it would give us a leg up on our economic competitors, including one we hear a lot about on the campaign trail these days: China.

Of course, China’s greatest economic opportunities also lie in its own neighborhood, which is why China is not wasting any time. As we speak, China is negotiating a trade deal that would carve up some of the fastest-growing markets in the world at our expense, putting American jobs, businesses and goods at risk.

This past week, China and 15 other nations met in Australia with a goal of getting their deal, the Regional Comprehensive Economic Partnership, done before the end of this year. That trade deal won’t prevent unfair competition among government-subsidized, state-owned enterprises. It won’t protect a free and open Internet. Nor will it respect intellectual property rights in a way that ensures America’s creators, artists, filmmakers and entrepreneurs get their due. And it certainly won’t enforce high standards for our workers and our environment.

Fortunately, America has a plan of our own that meets each of these goals. As a Pacific power, the United States has pushed to develop a high-standard Trans- Pacific Partnership, a trade deal that puts American workers first and makes sure we write the rules of the road for trade in the 21st century.

This agreement strengthens America’s economy. The TPP brings together 12 countries representing nearly 40 percent of the global economy to make sure that private firms have a fair shot at competing against state-owned enterprises. It keeps the Internet open and free. It strengthens the intellectual property protections our innovators need to take risks and create. And it levels the playing field by setting the highest enforceable standards and by removing barriers to selling our goods overseas — including the elimination of more than 18,000 taxes that other countries put on products made in America. Simply put, once the TPP is in place, American businesses will export more of what they make. And that means supporting more higher-paying jobs.


This agreement also strengthens America’s national security. When fewer people suffer in poverty, when our trading partners flourish and when we bind our economy closer to others in a strategically important region, America is both stronger and safer.

But none of this will happen if the TPP doesn’t become a reality. That’s because the Asia-Pacific region will continue its economic integration, with or without the United States. We can lead that process, or we can sit on the sidelines and watch prosperity pass us by.

https://www.washingtonpost.com/opinions/president-obama-the-tpp-would-let-america-not-china-lead-the-way-on-global-trade/2016/05/02/680540e4-0fd0-11e6-93ae-50921721165d_story.html?hpid=hp_no-name_opinion-card-c%3Ahomepage%2Fstory
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Takeda
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Takeda el 15/5/2016, 11:05 am

Bajo la lupa


Avanza el ATP
Tropieza e TTIP
Los europeos se rebela
n



Alfredo Jalife-Rahme

Con debatibles cuentas alegres, el diario Washington Post consideró que con los acuerdos comerciales transpacífico y trasatlántico (ATP y TTIP), el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hará de Estados Unidos el líder del comercio globalFoto Ap
O
bama impuso el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) a sus 11 vasallos, aunque salgan dañados en forma masoquista, y se da el lujo de hacer apología en el Washington Post, que juzga hará de Estados Unidos el líder del comercio global –mediante sus debatibles cuentas alegres–, en detrimento de China (https://goo.gl/dDOoxH), mientras Greenpeace filtró la mitad del borrador del Tratado de Libre Comercio Trasatlántico y de Inversión (TTIP) (https://goo.gl/R7hDL5), en vísperas del inicio de la décimotercera ronda de negociaciones entre la Unión Europea (UE) y EU que, a juicio de Ars Technica, ha revelado las flagelantes demandas de EU en detalle (http://goo.gl/aj3d27)”.

¡Se desploman los acuerdos secretos cupulares de la bancocracia de Wall Street a espaldas de la ciudadanía en la fase de la ascendente ciber-democracia! En forma perturbadora, el portal científico británico Ars Technica comenta que aunque la UE ha mejorado su transparencia en fechas recientes y en forma rutinaria publica sus ofertas para cada capítulo, EU ha rechazado en forma consistente imitarla. Como todos sus hieráticos acuerdos cupulares, los mercantilistas neoliberales han puesto restricciones extremas en lo que los parlamentarios europeos son permitidos leer, copiar y aun decir (sic) en referencia a la posición de EU.

La filtración representa un golpe tremendo a los intentos de EU para conservar la confidencialidad (sic) de sus demandas negociadoras. Ya había adelantado los escollos secretos de los tres tratados mercantilistas de Obama: (http://goo.gl/nVGB30) y (http://goo.gl/ScTt3a).

El TTIP representa una OTAN económica que profundizaría las sanciones contra Rusia con el objetivo de marginar a la Unión Económica Euroasiática. ¡Nada más que se les atravesó el nuevo banco chino AIIB (http://goo.gl/dM1FYc)! Las reticencias de la UE no son menores y alcanzan niveles “culturales (http://goo.gl/oqUQ9c)”.

Dos rubros son ominosos: 1. El mecanismo de Arreglo de Disputas Inversiones-Estado (ISDS); y 2. La Cooperación Reguladora.

En forma increíble los países de la UE son enjuiciados en miles de millones de dólares por las trasnacionales en tribunales secretos: la diabólica inquisición mercantilista del siglo XXI, el Sistema del Tribunal de Inversiones (ICS), con los Torquemada a sueldo de las trasnacionales llegando a expropiar las ganancias futuras mediante cambios en leyes o regulaciones (http://goo.gl/eg2m6m).

John Hillary, de The Independent, alega que el “TTIP otorgará a los inversionistas de EU el derecho de enjuiciar por pérdida de ganancias (http://goo.gl/DuSo2Q)”. ¡Uf! Glyn Moody alega que la cooperación regulatoria es mucho peor que el ISDS, ya que “tratar de armonizar las regulaciones de EU y la UE puede resultar en poner de lado a la democracia (http://goo.gl/kdZ2h3)”.

Los ciudadanos conscientes en la UE se han rebelado y obligaron a la Comisión Europea (CE) a proponer un abordaje modificado al tribunal de la inquisición mercantilista controlado por las trasnacionales, el ICS, cuando EU desea todas (sic) las regulaciones, aun las que tienen que ver con la salud y la seguridad o los temas ambientales.

Según Ars Technica significa que las trasnacionales serán capaces de desafiar cualquier regulación nueva de la UE y EU que pueda tener un efecto adverso en sus ganancias. ¡Se quedan sin protección la salud pública y su seguridad!

Las negociaciones entre las dos potencias trasatlánticas son muy cerradas, ya que “EU desea conseguir un quid pro quo para abrir sus mercados”: cualquier ganancia en las exportaciones de los manufactureros de los carros de la UE, de mayor calidad que sus análogos de EU, tendrán un costo masivo (sic) a la agricultura europea.

Ahora se entiende el escándalo de Volks-wagen en EU, país que, a juicio del economista alemán Rudolf Hickel, ha explotado descaradamente para impulsar su propia industria automotriz” y así dañar a Alemania (https://goo.gl/kXWjks).

Tampoco Francia está dispuesta a firmar un tratado mercantilista tan desregulado (https://goo.gl/PpzyJY). Los pequeños agricultores de Europa son inmolados en el altar de la omnipotente tecno-agricultura de EU, sin contar las exportaciones bovinas de EU tratadas con hormonas y los pollos clorados que son anatema en Europa, en particular, los alimentos y los organismos genéticamente modificados que harían de Monsanto el emperador alimentario global. ¿Dónde queda el humanista principio precautorio?

Greenpeace señala el flagelo al medio ambiente, en especial, la inexistencia de la protección climática que desechan las reglas de excepciones generales del acuerdo GATT de la OMC.

Ars Technica aduce que los documentos filtrados están basados en estudios de la industria, con impublicables “secretos de negocios que no tienen que ver nada con su pretendida ‘evidencia científica’” cuando la ciencia es consustancialmente universal.

Un punto de debate es el glifosato de varios herbicidas y su inexistente seguridad cuando la OMS sentencia que el “glifosato probablemente causa cáncer en los seres humanos (https://goo.gl/jOA8TW)”. ¿Es cancerígeno el TTIP? ¿Y dónde queda su nihilista fracking?

También están en peligro los derechos digitálicos de los europeos, no se diga el rubro sensible de las telecomunicaciones.

EDRi, que protege la libertad digitálica, confirma los peligros del TTIP a los derechos digitálicos: las filtraciones muestran un impulso ideológico (sic) por la desregulación y la aplicación de leyes por las trasnacionales privadas, lo que afectaría “los mercados de telecomunicaciones abiertos y competitivos, así como el andamiaje legal basado en la transparencia y la aplicación de la ley(https://goo.gl/ZloRJG)”.

Lo relevante radica en que atenta contra el deseo de los ciudadanos cuando el apoyo al TTIP se desploma tanto en EU como en Alemania: menos de 20 por ciento están en favor frente a 50 por ciento en 2014 (http://goo.gl/7e6yC5). Conforme se devele el secreto esotérico de los neoliberales mercantilistas el rechazo será mayor.

El grave problema del TTIP es su carácter hierático que socava la democracia cuando una gran mayoría de ciudadanos europeos lo vislumbra como un caballo de Troya de las trasnacionales y su nefaria propaganda mercantilista global, controlada por EU, que inventa su “impulso a las economías nacionales (sic) (http://goo.gl/5DcLOS)”.

Una cosa es la cacareada armonización de las sociedades a los dos lados del Atlántico Norte, que sería plausible si fuera democrática y no hierática, y otra es el disfraz de las trasnacionales, súbditas de la bancocracia (http://goo.gl/7WeY1b) que persiste en imponer su perniciosa agenda global.

El TTIP afectará negativamente (-7.2 por cienjto del PIB per capita) al masoquista México neoliberal itamita, pese a todas las grotescas piruetas de su fracasado titular de Economía, Ildefonso Guajardo (http://goo.gl/HprdVw).

Tanto con el ATP (http://goo.gl/7Eg6GO) como con el TTIP, el México neoliberal itamita pagará los platos rotos de la geopolítica en pinzas, con disfraz mercantilista, que aplica EU contra China y Rusia (http://goo.gl/Im24uJ).

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037


ENLACE: http://www.jornada.unam.mx/2016/05/15/opinion/012o1pol
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 31/5/2016, 1:20 pm

Bruselas fuerza a los líderes europeos a pronunciarse sobre el TTIP



La Comisión Europea está molesta con las críticas que vierten algunos gobernantes sobre el tratado comercial que se negocia con Estados Unidos. El Ejecutivo comunitario asume en exclusiva la discusión con Washington, pero el mandato inicial provino de los jefes de Estado y de Gobierno. Bruselas quiere obligar a los mandatarios a retratarse y a aclarar si siguen apoyando este proyecto. El presidente comunitario, Jean-Claude Juncker, pedirá a los líderes europeos que se pronuncien en la próxima cumbre del 28 y 29 de junio.

“Juncker cree que ha llegado la hora de reafirmar el mandato dado a la Comisión Europea para continuar las conversaciones del TTIP [el tratado comercial con Estados Unidos, por sus siglas en inglés]”, ha explicado este lunes un portavoz comunitario. Bruselas pretende acabar con el doble rasero que emplean los mandatarios al calor del creciente rechazo social que suscita ese intento de homogeneizar las condiciones de comercio y de inversión entre los dos bloques. En público, algunos líderes critican la deriva de las discusiones –incluso abiertamente, como el presidente francés, François Hollande-, pero al mismo tiempo permiten que la Comisión continúe con las discusiones.

Aunque no es la primera vez que el brazo ejecutivo de la UE pide a los gobernantes que reiteren su apoyo al TTIP, la iniciativa trata de responder a los numerosos embates que sufre ahora esta negociación. La reciente filtración de documentos confidenciales –divulgados por Greenpeace- que aireaban la posición estadounidense ha reavivado los temores a que un acuerdo con Washington para armonizar regulaciones debilite la protección europea al consumidor. La sociedad civil se opone cada vez más enérgicamente y los mandatarios evitan contradecirla. Al obligarlos a manifestarse, Juncker espera “una fuerte señal política” de los Veintiocho para avanzar en el diálogo.

Los jefes de Estado y de Gobierno ya se pronunciaron sobre el TTIP en las cumbres de marzo y diciembre de 2015. En ambos casos reiteraron su apoyo, aunque a mediados de mayo Austria lamentó por escrito las “continuas reticencias de Estados Unidos a hacer concesiones en muchos sectores” y expresó inquietud por las “dudas públicas sobre la sustancia de un posible acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos”. Un aviso, en el marco de una reunión de ministros de Agricultura, que podría extenderse ahora a otros países.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/30/actualidad/1464624993_171667.html
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Mictian
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Mictian el 31/5/2016, 4:24 pm

Y cual es la repercusion para Mexico??? Es decir, nosotros tenemos un dizque tratado de libre comercion con los gringos, o sea, que todo lo que manufacturen para la venta debe decir Made in USA y lo made in mawila mexico que pedo??? Estamos perdidos o tenemos un plan al respecto??? Nos aferramos al TLC, nos afiliamos a esto o que pedo???

Se mueve a la seccion de futurologia...


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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Rogersukoi27 el 31/5/2016, 5:13 pm

Mictian escribió:Y cual es la repercusion para Mexico??? Es decir, nosotros tenemos un dizque tratado de libre comercion con los gringos, o sea, que todo lo que manufacturen para la venta debe decir Made in USA y lo made in mawila mexico que pedo??? Estamos perdidos o tenemos un plan al respecto??? Nos aferramos al TLC, nos afiliamos a esto o que pedo???

Se mueve a la seccion de futurologia...

Para el caso de Mexico, tiene su propia brujula en direccion a diferentes mercados:
Tiene el tratado de libre comercio con Europa (27 paises) y el del Norte (E.U., Canada y Mexico),
con los Paises europeos no alineados(Finlandia,Suecia, Noruega, etc), con Corea de Sur, con el Japon, con la Alianza del Atlantico sur (Chile, Peru, Colombia, y Mexico), ahora con el TTIP,etc,
asi que lo que decida Europa en forma directa con el bloque Sudasiatico, no nos
debe de crear complicaciones.
Ellos mismos se las estan bloqueando, como lo hicieron con Rusia, y Rusia
volteo hacia China y Sudasia.
Los menos beneficiados seran los mismos Europeos, ya que China, se vera
bienvenida por ellos, mas de lo que ya les hicieron estragos con algunas industrias
locales.!!!!!
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Von Leunam
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 30/8/2016, 2:33 am

Francia va a pedir que se paralice la negociación del tratado de libre comercio con Estados Unidos



Francia está a punto de dar un golpe de gracia a las controvertidas negociaciones sobre el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos. Matthias Fekl, secretario de Estado francés de Comercio, ha anunciado esta mañana que Francia pedirá el mes que viene la paralización “definitiva” de las conversaciones para el acuerdo transatlántico de comercio e inversiones (TTIP en sus siglas en inglés).

Fekl ha declarado a la emisora RMC que el fin de las negociaciones debe ser “puro, simple y definitivo”. “No hay más apoyo político de Francia a esas negociaciones”, que han generado “mucha desconfianza y miedo”.

Francia ha sido el país europeo más crítico con ese tratado y en abril endureció al máximo sus posiciones y llegó a amenazar con boicotear las negociaciones. Sus exigencias se concretan en la protección de sus intereses agrícolas y culturales o en la reciprocidad en el acceso a los mercados financieros y contratos públicos a ambos lados del Atlántico.

Si desaparecen los aranceles y se armonizan los controles, Francia teme la masiva llegada a Europa de productos agrícolas y ganaderos más baratos y, además, tratados con hormonas o antibióticos. También ha condicionado la continuación de las negociaciones a que, en caso de conflicto entre una multinacional y un Estado, el litigio se resolviera con mayor transparencia. Washington prefiere que se haga a través de un tribunal de arbitraje con miembros elegidos por la empresa y el Gobierno de turno y en sesiones a puerta cerrada. La Comisión Europea acepta el arbitraje, pero también pide más transparencia.

Fekl ha anunciado que explicará la posición de Francia en la reunión de ministros de Comercio de la UE prevista para finales de septiembre en Bratislava. Su anuncio se produce solo unos días después de que el vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, también dijera que las negociaciones habían fracasado. La Comisión Europea lo desmintió y dijo confiar en que habría una solución antes de fin de año.

El anuncio francés se concreta en pleno ambiente electoral, a ocho meses de las presidenciales. La dividida izquierda se ha mostrado siempre crítica con el tratado de libre comercio.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/30/actualidad/1472540858_650657.html
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Von Leunam
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 30/8/2016, 1:07 pm

Bruselas mantiene que el TTIP sigue vivo pese a las críticas de los socios europeos



Dos relatos opuestos marcan en estos momentos la situación del tratado comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP por sus siglas en inglés). La Comisión y los negociadores comunitarios insisten en los avances que registra el acuerdo. "Las negociaciones no han fracasado", ha afirmado este martes la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, que ha matizado: "Están siendo difíciles, por supuesto, pero sabíamos que sería así desde el principio", ha añadido. La respuesta de la Comisión llega después de que mandatarios de las dos mayores economías de la UE, Alemania y Francia, hayan proclamado abiertamente el fracaso de las negociaciones y pidan su final.

Bruselas hace de momento oídos sordos a los recados que llegan de Berlín y París. Este martes, un portavoz europeo repetía el mensaje en el que han venido insistiendo en las últimas semanas: "Tenemos un mandato claro de los Estados miembros. No negociamos para debilitar nuestros estándares europeos, tenemos la ambición del reconocimiento universal de esos estándares". En las conclusiones de las últimas reuniones, celebradas en Bruselas entre el 11 y el 15 de julio, el negociador jefe de la UE, el español Ignacio García Bercero aseguraba: "Tenemos buenas sensaciones sobre el futuro acuerdo".

El comienzo de las negociaciones

Las reuniones en torno al TTIP comenzaron en julio de 2013 con el objetivo de relanzar el intercambio de bienes, servicios e inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea. Los dos mayores bloques económicos del mundo suman cerca del 60% del PIB mundial, un tercio del comercio internacional de bienes y servicios y 800 millones de consumidores. Según cálculos de ambas potencias, contribuiría a elevar el PIB anual en ambos bloques un 0,5% del PIB a los diez años de ponerse en marcha y generaría hasta dos millones de empleos en los países industrializados. Para poner en marcha el acuerdo es necesario armonizar regulaciones, lo que ha despertado temores en muchos colectivos ante la posibilidad de que esa homogeneización suponga una rebaja de la protección en ámbitos que la UE regula más estrictamente.

¿En qué punto está el acuerdo?

Hasta el momento se han celebrado 14 rondas negociadoras, y la próxima está prevista para este otoño, si bien su futuro es incierto dado que Francia ya ha manifestado que propondrá el fin del diálogo en la reunión que los ministros de Comercio mantendrán el 23 de septiembre en Bratislava (la capital de Eslovaquia, que ejerce este semestre la presidencia rotatoria de la UE). El informe de la última ronda negociadora señala un intercambio record de propuestas entre ambas partes en la mayoría de los 30 capítulos que conforman el acuerdo. Ello no significa que haya consenso respecto a los textos. En reuniones anteriores el foco se centró en cuestiones de cooperación regulatoria mientras que en la última sesión el centro de los debates fue el acceso de las empresas a contrataciones públicas.

El negociador jefe de la UE, Ignacio García Bercero, consideró “un motivo de preocupación grave” la falta de progresos en uno de los capítulos que más interesan a la UE: el acceso de empresas europeas a contrataciones públicas en Estados Unidos.

¿Qué obstáculos afronta?

El rechazo de la opinión pública en países como Alemania o Francia se ha trasladado de las multitudinarias manifestaciones en la calle a las declaraciones de los mandatarios de ambos países, que afrontan en los próximos meses convocatorias electorales. Otros comicios, los de Estados Unidos, se marcaron en un principio como una fecha decisiva. Convencidos de que el TTIP morirá si el candidato republicano, Donald Trump, gana las elecciones estadounidenses el 8 de noviembre, los representantes políticos quieren pisar el acelerador este otoño. Si la vencedora es Hillary Clinton, el interés por el pacto permanecerá según fuentes europeas, pero el escenario es muy incierto.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/30/actualidad/1472548664_898602.html


La verdad no se porque este tema esta en Futurologia, si es algo estilo Brexit, para mantenerse informado y actualizado, pero bueno.
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Von Leunam
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 17/9/2016, 7:35 pm

Decenas de miles de personas protestan contra el TTIP en Alemania



Siete grandes ciudades alemanes se convirtieron este sábado en el escenario de una multitudinaria protesta ciudadana, que salió a las calles para tratar de impedir que el Gobierno suscriba y apruebe dos polémicos acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y Canadá (TPPI y CETA, en sus siglas en inglés respectivamente) y que está negociando la Unión Europea con ambos países. Las manifestaciones, que fueron convocadas bajo el lema “Por un comercio mundial justo”, tuvieron lugar en las ciudades de Berlín, Hamburgo, Múnich, Colonia, Fráncfort, Leipzig y Stuttgart.

La jornada de protesta sabatina había hecho temer a la policía que la capital alemana volvería a quedar colapsada, como ocurrió en el mes de octubre del año pasado cuando más de 250.000 personas invadieron el centro histórico de la ciudad para expresar su rechazo a unos tratados que consideran antidemocráticos y una amenaza para la calidad de la alimentación y el medio ambiente.

Pero la protesta en Berlín, convocada al igual que en las otras ciudades, por una interesada alianza de sindicatos, organizaciones de protección del medio ambiente y partidos políticos como los Verdes e lzquierda, fue menor de lo esperado a causa de una intensa lluvia que azotó a la ciudad. En total, unas 320.000 personas, según los organizadores, salieron a las calles para expresar su desconfianza por los acuerdos, una expresión de descontento que fue calificado como “una clara señal” dirigida a los políticos por la Organización “Stop TTIP”.

“Los acuerdos representan un claro peligro para la democracia y lo estándares sociales y de medio ambiente en el país”, señaló un portavoz de la organización en Berlín. “Por eso hay que impedir su ratificación”. Según varios sondeos que han sido publicados por la prensa germana, uno de cada tres alemanes rechaza el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y solo un pobre 19% de la población está a favor, una realidad que hizo posible que más de 60.000 personas se reunieran en el mes de abril pasado en Hannover para protestar por el polémico TTIP, en vísperas de la llegada a la ciudad del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

La protesta de este sábado, además de denunciar los supuestos peligros de ambos tratados, también estuvo dirigida contra el actual ministro de Economía, el socialdemócrata, Sigmar Gabriel, quien también detenta el cargo de vicecanciller del Gobierno federal alemán y presidente del SPD. Los manifestantes portaron carteles donde se podía leer, “Gabriel villano, has engañado al pueblo”, en una directa alusión al apoyo que brindó el ministro al acuerdo con Canadá.

Gabriel, en su calidad de ministro de Economía, defiende ambos acuerdos, pero tiene un problema grave en el seno de su partido. El próximo lunes unos 200 delegados a una reunión extraordinaria del SPD en Wolfsburg deben aprobar o rechazar el apoyo del partido al acuerdo con Canadá. Si los delegados lo rechazan, Gabriel se verá obligado a renunciar a su cargo de ministro y posiblemente también a dejar la presidencia del SPD.

Un voto del SPD en contra del acuerdo con Canadá haría imposible su ratificación en el seno del parlamento federal.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/17/actualidad/1474131060_203230.html
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Re: TTIP-Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Acuerdo de libre comercio EUA-UE

Mensaje por Von Leunam el 17/9/2016, 7:52 pm

El pacto comercial entre la UE y Estados Unidos hace aguas



Si algo caracteriza al protagonista de El Renacido —la película con la que Alejandro González Iñárritu ganó en febrero el Oscar al mejor director— es la constancia y la superación. Hugh Glass, el personaje interpretado por Leonardo di Caprio en la pantalla, vive una odisea para resistir el duro clima de las montañas y vengar la muerte de su hijo. La película es una adaptación del libro del mismo título de Michael Punke, que va a tener que hacer uso de esas mismas habilidades si quiere llevar a buen puerto su propia misión.  En su vida ‘civil’, Punke es el número dos del Departamento de Comercio Exterior de Estados Unidos y su embajador ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Es, además, el encargado de negociar por parte de EE UU el acuerdo de comercio e inversión con la UE, el TTIP (siglas de Transatlantic Trade and Investment Partnership), un proyecto que va a exigir una fuerza de voluntad equiparable a la que Di Caprio exhibe en la película para superar las numerosas amenazas que le acechan.  El mantra oficial de las negociaciones resuena machacón: el mandato de negociar un acuerdo comercial de nueva generación para el siglo XXI antes de final de año sigue en pie, las dos potencias que acaparan casi el 50% del produto interior bruto (PIB) mundial tienen en sus manos marcar el rumbo de las alianzas comerciales del futuro y sellar definitivamente la mayor relación bilateral económica del mundo.

“Desde la perspectiva de EEUU, hay mucho logrado y se han registrado muchos avances. Todavía es posible llegar a un acuerdo este año. El objetivo y el mandato del presidente [Barack Obama] es concluir las negociaciones en 2016 y trabajamos para que eso sea una realidad”, insistía el Punke negociador en un encuentro con periodistas durante una reciente visita a Madrid. “La Comisión Europea negocia sobre la base del mandato unánime que los Estados miembros nos dieron en 2013. La Comisión está preparada para finalizar el acuerdo a finales de año”, señalaba días antes el portavoz del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.



Pero lo cierto es que algunos capítulos de la negociación llevan más de un año sin registrar avances reales y es difícil creer que lo vayan tener en apenas unos pocos meses. Para los europeos resulta prioritario el acceso a las compras públicas de EE UU, un mercado de 320.000 millones de dólares.

“El acceso es importante no solo a nivel federal, donde la penetración europea es muy baja, sino también en el ámbito municipal y regional. Llevamos más de un año esperando una respuesta”, advierte el embajador francés en España, Yves Saint-Geours. Tampoco marchan bien las conversaciones en lo que respecta a las telecomunicaciones, el transporte marítimo y la protección de inversiones, donde la Comisión Europea ha planteado la creación de un tribunal específico para dirimir las diferencias entre los Estados y las multinacionales —un modelo que se ha incorporado al acuerdo comercial con Canadá, que previsiblemente se firmará en octubre—.

Sin avances y propuestas concretas en estos ámbitos, los europeos se resisten a hacer concesiones en el capítulo agrícola, prioritario para los estadounidenses pero de especial sensibilidad en el caso europeo. Pero incluso donde las negociaciones marchan por buen camino, como en el sector farmacéutico y el automovilístico “aún queda mucho trabajo por hacer. Hay que ser claros. De momento hay capítulos a los que no se ve solución”, admite el negociador europeo, Ignacio García Bercero, en una conversación telefónica.

Visión optimista

Los estadounidenses venden una visión más optimista del momento negociador. “Hay muchos avances, ya se ha pactado acabar con el 97% de los aranceles aunque nuestro objetivo es eliminar el 100%. Pero la mayoría de los acuerdos comerciales no llegan al 90%”, apunta el embajador Punke. “Sin embargo, uno no pone en marcha una negociación de estas características para limitarse a eliminar los costes arancelarios. Ese no es el mandato para el TTIP”, puntualiza el embajador Saint-Geours.

A las dificultades propias de un acuerdo comercial tan ambicioso como el TTIP y la larga lista de desencuentros técnicos entre las dos potencias económicas, se suman los numerosos desafíos políticos en ambas orillas del Atlántico. Barack Obama dejará la presidencia el 20 de enero de 2017 y debe lograr de aquí a entonces que el Congreso ratifique el acuerdo de asociación con el Pacífico, firmado el pasado mes de febrero y que ha suscitado el rechazo de los dos candidatos a sucederle. Por su parte, en Europa, la fuerte contestación social a la alianza comercial con Estados Unidos dificulta el apoyo de aquellos responsables políticos que aspiran a la reelección: las dos potencias europeas, Alemania y Francia, celebrarán elecciones el próximo año, ambos amenazadas por el auge de los populismos que han hecho del rechazo al TTIP una de sus banderas.

La decisión británica de abandonar la Unión Europea añade más incertidumbre a toda la negociación. No solo porque Reino Unido es uno de los principales defensores de los acuerdos comerciales y disfruta de una relación preferente con EE UU, sino porque aún queda por definir cuál será en el futuro la relación que Gran Bretaña mantendrá con la UE y eso puede condicionar el saldo de la negociación. Y todo ello con la premura de cerrar el acuerdo antes de que acabe 2016. Ni el Renacido sería capaz de tanto.

Oficialmente, los negociadores insisten en la importancia de los avances alcanzados durante las 14 rondas de negociación y los muchísimos encuentros bilaterales que han celebrado ambas delegaciones. El último, sin ir más lejos, el pasado jueves en Bruselas, que se saldó con un comunicado tan breve como lacónico. “Hemos tenido un buen encuentro en el que hemos pasado revista al sustancial progreso de las negociaciones y hemos discutido los próximos pasos para avanzar. Hemos indicado a nuestros equipos que progresen tanto como sea posible durante la próxima ronda, que tendrá lugar en la semana del 3 de octubre en Nueva York”, rezaba la nota de la Comisión Europea.

Antes de viajar a Nueva York, Malmström deberá lidiar con los ministros de Comercio Exterior en Bratislava, una cita convocada para el próximo día 23 con el fin de analizar la marcha de las conversaciones y pulsar el grado de compromiso de los Estados miembros tras de la catarata de críticas de las últimas semanas. El dirigente socialdemócrata alemán y vicecanciller, Sigmar Gabriel, aseguraba a finales de agosto que “las negociaciones con EE UU han fracasado de facto aunque nadie realmente lo admite”. La canciller, Angela Merkel, sin embargo, reiteraba su apoyo al TTIP. Pocos días después de las declaraciones de Gabriel, el secretario de Estado de Comercio Exterior francés, Matthias Fekl, anunciaba la intención de París de pedir la paralización “definitiva” del acuerdo precisamente durante la reunión ministerial de Bratislava. Su posición fue respaldada de inmediato por el ministro austríaco.

La aparición de dos bandos europeos en torno al TTIP se ha materializado esta misma semana cuando los ministros y secretarios de Estado de 12 países europeos (Reino Unido, Dinamarca, España, Italia, Finlandia, Portugal, Suecia, Letonia, Lituania, Irlanda, Estonia y República Checa) han remitido una carta a la comisaria Malmström instando a Europa “a demostrar un liderazgo claro en las negociaciones de los acuerdos de libre comercio si queremos generar el crecimiento que necesitamos para superar nuestros desafíos futuros”. Las negociaciones del TTIP “han mostrado avances, teniendo en cuenta el amplio ámbito y las elevadas ambiciones del acuerdo. Sin embargo, quedan asuntos pendientes y debemos concentrar nuestra atención en encontrar soluciones”, agregan. Sus homólogos de Alemania, Francia y Austria no se encuentran entre los firmantes.

Oposición francesa

“Queremos un tratado pero no un acuerdo asimétrico. Y no estamos tan solos en esta postura”, justifica la Embajada francesa en Madrid. Aunque será difícil que los críticos con el TTIP lleguen a tumbar las negociaciones en la reunión de Bratislava, sus cancillerías recuerdan que el acuerdo con Estados Unidos, igual que el de Canadá, deberá ser ratificado por cada uno de los Parlamentos nacionales, a diferencia de lo que sucedía con pactos anteriores. Y ahí puede llegar el veto. “Pero no hace falta llegar tan lejos”, dicen fuentes diplomáticas.

La perspectiva de un fracaso en la negociación es cada día más patente pero nadie quiere blandir la espada y dar por muerto el Tratado. “Esa es la cuestión, que nadie quiere asumir la responsabilidad del fracaso en las negociaciones“, aseguran fuentes diplomáticas europeas.

Estados Unidos ha empezado a jugar la baza del Brexit en la negociación porque lo cierto es que Reino Unido es un mercado muy importante para sus productos: Gran Bretaña representa el 25% del total de sus exportaciones hacia la Unión Europea, un porcentaje que asciende al 65% en el caso de los vinos y al 50% en los servicios financieros. “No estamos retirando nada de las negociaciones por el Brexit, para nosotros aún es un acuerdo muy valioso, pero en el balance entre lo que ganamos y perdemos con el TTIP, el saldo se desequilibra y habrá que tenerlo en cuenta”, desliza Michael Punke.

La realidad, sin embargo, es que la Comisión tiene el mandato aún en vigor de “negociar en nombre de los Veintiocho. Hasta que no se active el artículo 50 y veamos qué implica no cambia nada. Las empresas y la industria británica siguen formando parte activa de la negociación, como las de otros países”, puntualiza García-Bercero. De hecho, un británico, Michael Bowles, jefe para Europa de Asuntos Públicos y Corporativos del banco Standard Chartered, encabeza el grupo de asesores de la Comisión Europea para el TTIP. La UE a Veintiocho aún es una realidad en el ámbito comercial.

Ante esa perspectiva empieza a emerger con fuerza la idea de buscar una salida digna a la negociación. Aunque EE UU negocia el TTIP directamente con los responsables de la Comisión y no con los Estados miembros, en las últimas semanas Punke ha estado de gira por varias capitales europeas (Madrid, Roma y Bruselas, solo en su último viaje) para tomar el pulso a los Estados e intentar aquilatar los avances logrados, aunque sean más que insuficientes respecto al propósito inicial.

El plan pasaría por rebajar las ambiciones y firmar un acuerdo de mínimos que permita exhibir un compromiso político entre las dos potencias económicas y asentar los avances logrados en la negociación, especialmente dada la incógnita que se abre ante el cambio en la presidencia de EE UU. “Italia ya planteó esa propuesta en 2014, bajo su presidencia rotatoria. Y fue rechazada”, recuerdan fuentes diplomáticas. Sería una especie de TTIP light, que permitiría seguir negociando los aspectos más espinosos del tratado sin la presión del calendario pero que también haría mucho más difícil cerrar esos capítulos pendientes.

No obstante, todo este planteamiento sencillamente no resulta realista a ojos de Bruselas. “La Comisión siempre ha defendido la aproximación global. El tratado solo entrará en vigor cuando se haya pactado en su totalidad”, explica el negociador europeo. Francia va más allá y advierte: “No se trata de una señal política, sino de un acuerdo comercial. Y eso no respetaría el mandato del TTIP”.

http://economia.elpais.com/economia/2016/09/16/actualidad/1474046146_770152.html

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