Este es un foro dedicado a las Fuerzas Armadas Mexicanas así como de los diferentes Cuerpos de Policía y demás entes que se dedican a la Seguridad interna de México.


Combatientes voluntarios contra Estado Islamico

Comparte
avatar
Von Leunam
Coronel
Coronel

Mensajes : 7386
Masculino
Edad : 29
Localización : Imperial City, Coruscant

Combatientes voluntarios contra Estado Islamico

Mensaje por Von Leunam el 6/4/2015, 4:32 pm

“Luchamos contra el fascismo que encarna el Estado Islámico”



La guerra en Siria e Irak ha atraído a miles de combatientes extranjeros —europeos en un número significativo— pero la brutalidad del Estado Islámico (EI) está galvanizando un cierto apoyo foráneo en torno a los grupos que luchan contra él, especialmente los kurdos. Quienes combaten al yihadismo han comenzado asimismo a recibir voluntarios del exterior —también españoles— si bien en un flujo mucho menor que el que ha engrosado las filas de la organización yihadista dirigida por Abu Bakr al Bagdadi.

El grupo de brigadistas españoles —perteneciente a Reconstrucción Comunista, una escisión de las juventudes del Partido Comunista de España— llegó a Siria a inicios de año e, integrado en un batallón compuesto por miembros de distintas nacionalidades, estableció su base en Serekaniye (Ras al Ayn, en árabe), una ciudad controlada por las Unidades de Protección Popular (YPG), la milicia kurda que ha expulsado al EI de varios cantones de Siria y se opone tanto al califato como al régimen de Bachar al Asad.

Los brigadistas españoles aseguran que allí recibieron entrenamiento militar y, durante unos días, fueron enviados a luchar al frente, un punto corroborado a este diario por fuentes de la inteligencia turca y un periodista local.

“Salvo algunos camaradas de nuestra organización, nadie sabía que veníamos. Pero hay veces que hay que dejar a un lado tu propia felicidad e incluso la felicidad de la gente que más te importa”, asegura uno de los voluntarios españoles, que se hace llamar Paco Arcadio, en una de las varias entrevistas telefónicas mantenidas con este diario durante las últimas semanas.

El combatiente declina confirmar cuántos integran la “delegación” española por “razones de seguridad” y sólo reconoce la presencia de dos personas, aunque la fuente de inteligencia mencionada cree que el número es mayor.

Los motivos que han empujado a estos jóvenes a tomar las armas para combatir al Estado Islámico son lo que denominan el “internacionalismo proletario” y apoyar la lucha “revolucionaria” de las fuerzas kurdas: “No es una lucha contra el islam, sino por la convivencia entre diferentes culturas, y no sólo a favor de los kurdos, sino de toda la humanidad. No podemos caer en el simplismo de decir que esto es culpa del islam y promover así movimientos racistas y xenófobos. Nosotros no luchamos contra los musulmanes, luchamos contra el fascismo que encarna el Estado Islámico, como se luchó en España en 1936 o en Stalingrado en 1943”.

La situación en Serekaniye (Siria) no era excesivamente complicada, pero ahora el batallón de brigadistas ha pasado a palabras mayores. Hace un mes, la dirección de la milicia kurda YPG decidió destinar a los combatientes extranjeros al frente de Sinjar (Irak), al otro lado de la frontera que el EI y la guerra han borrado.

Sinjar es uno de los puntos calientes de la ofensiva contra el EI después de que el pasado verano fuese arrasada por los yihadistas, que mataron a cientos de vecinos —la mayoría kurdos de religión yazidí— y provocaron un gran éxodo. En Sinjar hay movimiento de tropas, afirma Arcadio, mientras al otro lado del teléfono se oyen disparos y explosiones. El español asegura haber participado él mismo en operaciones de hostigamiento al Estado Islámico, por ejemplo la última semana de marzo, cuando junto a otros compañeros dice que atacó una posición enemiga en un ataque en el que murieron 15 yihadistas.

Reconquistar Sinjar tendría una importancia capital ya que así las fuerzas kurdas cortarían una de las principales vías de comunicación entre los territorios que controla el EI en Irak y Siria. Sin embargo, las órdenes no están claras ya que en el campo antiyihadista se mezclan diversas organizaciones: además de las YPG, hay milicias yazidíes y cristianas, y militantes de grupos armados de Turquía, además de las tropas peshmerga del Gobierno kurdo de Irak. Y los recelos entre estos grupos son más que notorios.

Según el brigadista ahora es buen momento para la ofensiva pues “la moral del EI está hecha pedazos” tras haber sido expulsado de la ciudad siria de Kobane o de la iraquí de Tikrit: “Hemos comprobado cómo en los ataques de las [milicias] YPG, incluso teniendo ellos más y mejor armamento y siendo las YPG inferiores en número, el Daesh se retira abandonando a sus compañeros heridos y el armamento”. El Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington, comparte esta visión y considera que los últimos ataques del EI en países como Yemen o Libia están destinados a “contrarrestar la percepción de su declive en Irak”.

En las últimas semanas un australiano y un británico han fallecido en las filas de las milicias kurdas. Pero Arcadio asume los riesgos: “Combatiremos hasta que sólo nos quede una bala en el cargador, la que impedirá que nos capturen con vida. No vamos a dar [al EI] el placer de ejecutarnos en público”.



Los problemas legales de los foráneos

La detención, el pasado febrero, de ocho españoles que presuntamente se integraron en las milicias prorrusas de Ucrania, abrió un debate sobre la situación legal de los combatientes nacionales en conflictos extranjeros.

El brigadista Paco Arcadio y sus compañeros saben que ellos mismos podrían tener problemas legales si regresan a España tras combatir en Siria e Irak por lo quisieran que el Gobierno español se comprometiera a que “nadie que se una a las [milicias kurdas] YPG sufra represión alguna por parte del Estado”. “Con ir a una manifestación en París no se derrota al Daesh [denominación del Estado Islámico en árabe], ya es hora de que el Gobierno actúe y sea consecuente con lo que dice”, justifica Arcadio.

Existe un precedente: la Fiscalía de Holanda, tras conocerse el caso de los integrantes de un club de moteros neerlandés enrolados en las milicias kurdas, aseguró que no perseguirá judicialmente a los ciudadanos de su país que combaten al Estado Islámico.


http://internacional.elpais.com/internacional/2015/04/05/actualidad/1428260708_373508.html
avatar
Von Leunam
Coronel
Coronel

Mensajes : 7386
Masculino
Edad : 29
Localización : Imperial City, Coruscant

Re: Combatientes voluntarios contra Estado Islamico

Mensaje por Von Leunam el 6/7/2015, 9:50 pm

Un ejército de cruzados cristianos para combatir al Estado Islámico





Delgado, alto, con barba, traje y chaleco negros, Matthew VanDyke parecería un poeta romántico perfecto si no fuera por el pelo. En vez de una cabellera flamígera y revuelta, lo tiene impecablemente engominado.

Pero VanDyke ha hecho algo muy típico de los románticos: irse a pelear a una guerra lejos de su país. Lord Byron se fue a Grecia, a ayudar a ese país en su Guerra de Independencia. VanDyke es americano, así que hace las cosas a una escala más grande. Su objetivo es organizar un ejército de cristianos en Irak para combatir al Estado Islámico. Y luego, si todo va bien, en Libia. Y, después, en Nigeria. También dice tener peticiones de Pakistán y de Filipinas.

En lo que va de año, VanDyke ha entrenado a cerca de 400 cristianos iraquíes para combatir al IS (Estado Islámico, según sus siglas en inglés). En enero y febrero, formó a unos 330. En mayo, a otros 21. Todos ellos son miembros de la Unidad de Protección de la Llanura de Nínive (NPU, en inglés). A finales de este mes espera reanudar los entrenamientos con un plan más intensivo que le permita crear «la mejor fuerza de infantería de Irak».

De los entrenamientos se han encargado hasta la fecha cinco voluntarios y empleados. Todos ellos son ex militares de Estados Unidos, entre ellos, según VanDyke, tres tenientes coroneles y al menos un miembro de los Boinas Verdes, una unidad de élite especializada, precisamente, en entrenar a fuerzas locales. Su organización recibe cientos de ofrecimientos de voluntarios que quieren irse a Irak, pero solo acepta a alrededor del 1%.

«Esa gente está feliz de trabajar con los cristianos iraquíes, porque están muy motivados, justo al contrario que los afganos con los que habían estado lidiando hasta hace poco», explica VanDyke en Philadelphia. Está en esa ciudad esperando la licencia del Departamento de Estado de EEUU para que su organización -SOLI, el acrónimo en inglés de Hijos de la Libertad Internacional- vuelva a operar en Irak en calidad de empresa privada de seguridad.
Operaciones ofensivas

«Es la primera vez que solicitamos la licencia. Antes no lo hicimos porque teníamos prisa, ya que pensábamos que el Frente Norte de la guerra [donde opera NPU] se iba a abrir este año», declara. Pero entonces el IS tomó la ciudad de Ramadi, cerca de Bagdad, y la ofensiva, que debería culminar con la reconquista de la ciudad de Mosul ha quedado aplazada para 2016. VanDyke también quiere expandir sus actividades a otras milicias cristianas aparte de NPU, sobre todo a grupos que sean capaces de lanzar operaciones ofensivas, algo que no es fácil para estas organizaciones, que representan a una comunidad minoritaria «y con una tradición de ser víctima y de depender de otros para su seguridad».

SOLI es una compañía sin ánimo de lucro. «Empecé con la idea de una ONG, pero me lo desaconsejaron por varios motivos. Uno es que las otras ONGs nos atacarían con ferocidad. Otro, que los peshmerga [los milicianos kurdos que controlan la zona en la que viven los cristianos de Irak] nunca dejarían que una ONG entrenara a milicias. Ése es el terreno de las empresas de seguridad. Incluso las regulaciones del Departamento de Estado están hechas para empresas», explica.
Fracaso de la comunidad internacional

Los fondos de SOLI proceden de donativos de más de 20 países, aunque en su inmensa mayoría de la comunidad cristiana estadounidense. El dinero se puede entregar de múltiples formas: desde por medio del sistema de pagos online paypal, hasta cheques, transferencias o pago por tarjeta de crédito. SOLI acepta incluso donativos en la moneda online bitcoin.

VanDyke se define como «cristiano», y declara que siente «afinidad por otros cristianos», pero niega que su religión esté detrás de SOLI. «La razón por la que me he embarcado en esto es para tratar de encontrar una solución al problema del IS», declara. «He visto durante años el fracaso que ha protagonizado la comunidad internacional en Siria y, por el contrario, fui testigo de cómo en Libia bastó una intervención muy modesta de la OTAN para cambiar las cosas para mejor y derrocar a Gadafi».

Pero también hay un motivo personal, con nombres y apellidos: James Foley y Steven Sotloff, dos periodistas decapitados por el IS hace casi un año y que, además, compartieron cautiverio con el corresponsal de EL MUNDO Javier Espinosa, que fue liberado por los terroristas en marzo de 2014.

«Yo era amigo de James y de Steven. De hecho, estuve con ellos apenas dos semanas en Siria antes de que los secuestraran, y hasta llegué a estar a punto de seguir con ellos, con lo que me habrían capturado a mí también», recuerda. «Pero pensaba que sus captores los habían asesinado hacía tiempo. Cuando me llamaron por teléfono para decirme que los habían matado, comprendí que habían estado vivos durante meses. Es extraño, pero fue una sensación abrumadora, de modo que me puse a mover mis contactos en Irak, porque sentí que tenía que hacer algo. Así es como nació SOLI».

Esta aventura es, por ahora, la última de este treintañero de Baltimore al que en 2003 una nevada le impidió completar el proceso de selección para entrar como becario en la CIA, y que, en 2007, ya graduado del Master de Relaciones Internacionales de la Universidad de Georgetown (especialidad, previsiblemente, Oriente Próximo), se embarcó en un viaje de cuatro años en moto de Madrid hasta Afganistán.
Odisea filmada

Acabó harto. «Me veían como si fuera un cajero automático andante», recuerda. A medida que fue avanzando hacia el Este, las cosas se hicieron más complicadas. En Irak «me arrestaron como 20 veces, y la policía me pegó una paliza en Bagdad». En Afganistán no sólo le apalearon la policías, sino, también, los civiles, en el valle del Panjshir. Su intento de hacerse contrabandista de coches robados entre Marruecos, Mauritania y Mali se acabó cuando el robaron a él el coche que trataba de colar de extranjis.

Así que en 2010, cuando volvió a EEUU, VanDyke no quería saber nada más de Oriente Próximo, el Norte de África o Asia Central. Pero entonces estalló la Primavera Árabe, y sus amigos motoristas de Libia se unieron a la rebelión contra Gadafi. Y él se unió a ellos. Fue hecho prisionero en la ciudad de Brera y pasó en la cárcel cinco meses, tres de ellos en aislamiento. Su odisea está grabada en el documental 'Point and Shoot', del que él abjura, aunque ha ganado varios premios en EEUU, entre ellos el del prestigioso festival de Tribeca.

La vida de Matthew VanDyke continúa ahora dividida entre Estados Unidos e Irak, en un intento de salvar a la comunidad cristiana de ese último país del exterminio. En su opinión, el problema es que «hoy la gente no se moviliza. Cuando estalló la Guerra Civil española era mucho más difícil viajar y, aun así, hubo miles de estadounidenses que se alistaron en la Brigada Lincoln. Hoy, estamos convencidos de que darle a me gusta en Facebook es suficiente para cambiar las cosas».


http://www.elmundo.es/internacional/2015/07/06/55997113268e3e395f8b4577.html?cid=SMBOSO25301&s_kw=facebookCM

    Fecha y hora actual: 20/8/2017, 2:42 am