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El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»

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Von Leunam
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El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»

Mensaje por Von Leunam el 30/5/2014, 8:00 pm

El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»
gonzalo lópez sánchez / madrid




Puerto de El Ferrol, 11.40 de la mañana del 27 de mayo de 1941. Bajo el cielo plomizo, el viento agita el pelo de un niño que observa la mole grisácea de un barco de guerra a punto de partir. Las ocho calderas rugen en las entrañas del «Canarias» y los alrededor de 1.000 tripulantes están listos para hacerse a la mar a la orden del capitán, Benigno González-Aller y Acebal.

Apenas una hora antes, a unas 700 millas al noroeste, la quilla del acorazado «Bismarck» se sumerge bajo el agua gélida del Atlántico, ante la emocionada mirada de varios centenares de naúfragos embadurnados de petróleo y que se debaten en el agua. Junto a los marineros que se ahogan, se hunde el emblema de la Kriegsmarine (Marina de Guerra de Alemania), el acorazado más poderoso y moderno de Europa y el barco que hizo saltar por los aires al «Hood», una de las nave de batalla más pesadas de la Royal Navy.

El almirantazgo británico se propuso entonces «hundir al "Bismarck"» a toda costa, y para ello movilizó a 64 buques de guerra, entre ellos 2 portaaviones y 5 acorazados. En ese momento, comienza la misión del crucero español «Canarias»: rescatar a los supervivientes del «Bismarck».

«Mi padre me lo contó. Y aunque era pequeño, entendí que había sido muy emocionante. Y peligroso. El "Canarias" podría haber sido torpedeado», cuenta José Ignacio González-Aller. Es hijo del comandante del «Canarias» en 1941 y contraalmirante retirado que ha escrito la historia del rescate. «Se había dado aviso a los británicos, y el barco iba perfectamente iluminado, con la bandera nacional pintada en las amuras y en las aletas, pero aún así cualquiera podía atacarle». Tenía seis años cuando fue al puerto de El Ferrol acompañado del repostero de su padre para ver zarpar al crucero. «Era un día muy nublado, con mucho viento y muy desagradable. [...] Aquella historia se comentó muchísimo en El Ferrol».

El crucero español enfila la ría de El Ferrol bajo la lluvia y el granizo. A las 12.12 h., con fuerte marejada y un viento del oeste de fuerza 3 a 4, la nave aumenta su velocidad a 22 nudos. La mayoría de los de a bordo no sabe cuál es su misión, pero se rumorea que España le va a declarar la guerra a la Gran Bretaña y que se va a interceptar el tráfico de mercantes aliado en el Atlántico.

¿Por qué si no internarse en la galerna y en un océano envuelto en una guerra sin cuartel? Podría ser que Franco finalmente hubiera accedido a entrar en la contienda. Al fin y al cabo, en 1941 Hitler es el dueño de Europa. Sus ejércitos han derrotado a Francia, sus aviones acosan a Gran Bretaña y sus barcos y submarinos estrangulan el talón de Aquiles de «Commonwealth»: el tráfico de mercantes.



Pero la verdad era otra. Mientras que el «Bismarck» aún luchaba en medio del temporal con el timón atascado y los británicos acercándose para cañonearle desde una distancia de tan solo 4.000 metros, el jefe del Estado Mayor del «Seekriegsleitung», almirante Otto Schniewind, le hizo a la Armada española, una petición de auxilio en previsión del fatal desenlace.

Por eso la proa del «Canarias» cabalga a duras penas la cresta de las olas. A pesar de sus 13.230 toneladas de desplazamiento y su eslora de 193,9 metros, sufre los embates del mar. Los dos destructores que iban a acompañarele, el «Gravina» y el «Alcalá Galiano», no le siguen, probablemente a causa del mal tiempo. El barco cruje, el viento de través le lleva a dar bandazos, y se producen daños en el pallete de colisión y en el tangón de babor. Así que su comandante, el capitán González-Aller, se ve obligado a aminorar la marcha hasta los 18 nudos en medio de una mar cada vez más gruesa.



Muchas millas al noroeste,los barcos británicos abandonan la operación de rescate de los náufragos del acorazado, por temor a la presencia de submarinos alemanes prestos a vengar al «Bismarck» e ignorando los gritos «angustiosos» de centenares de hombres que aún quedan en el agua. En total, han rescatado a 110 supervivientes, de una dotación de 2.206 personas. Las heridas, el agotamiento y el agua, a 13ºC, van acabando con los que aún viven.
Comienza la búsqueda de supervivientes

El día 28 a las 13.10, un día después de su salida y del hundimiento del «Bismarck», el «Canarias» llega a la zona de rescate en medio de una mar muy gruesa. El jefe del Estado Mayor de la Escuadra formada únicamente por el crucero radia el siguiente mensaje: «Situación al medio día 48ºN y 14º30ŽW, rumbo 290, velocidad 15 nudos, mar muy (...), viento NW fresco, achubascado. Mar dificulta extraordinariamente exploración. Dudo ver náufragos a no ser que casualidad nos lleve a ellos. Considero imposible operaciones salvamento si hubiera lugar. A 1100 avisté avión a través estribor. Desapareció rápido sin hacer señal».

A las 13.50 el crucero avista un salvavidas rojo. A las 14.17 el «Canarias» establece contacto de radio con el submarino alemán U-74, capitaneado por Eitel-Friedrich Kentrat, que le indica las coordenadas de «numerosos cadáveres y restos "Bismarck"». Ya a las 22.45, el crucero contacta con el barco meteorológico alemán «Sachsenwald», que le comunica que ha rescatado a dos supervivientes. En total, los alemanes rescatarían a 5 náufragos.


El mar se calma. La exploración continúa durante la noche y el día siguiente. A medida que se avistan objetos flotando (maderos, una &%(*&%, palletes, enjaretados, cajones, etc) y manchas de aceite, el barco maniobraba para reconocer su naturaleza, pero sin rastro de supervivientes. A las 12.19 del 29 de mayo, un Focke-Wulf-200C alemán da dos vueltas sobre el Canarias antes de alejarse hacia la Francia ocupada. A las 19.40 se avista otro submarino alemán (probablemente el U-74) y el «Canarias» se aproxima a él. El sumergible le comunica por medio de señales luminosas: «El comandante pregunta si tiene algún "sobrevivo" a bordo».
Dos marineros del «Bismarck»

El crucero contesta negativamente y continúa la búsqueda. A las 20.10 se avista otro submarino, quizás el U-48, y poco después, a las 21.21, al U-556. El día siguiente amanece con buena visibilidad y mar tendida. Se avistan otros dos submarinos (quizás el U-48 y el U-73) y entre las 8.20 y las 10.00 el «Canarias» encuentra dos cadáveres flotando. Los iza a bordo por medio de rezones, después de una complicada maniobra de aproximación que se realiza gobernando las máquinas a la voz del comandante.

Una vez a bordo los cadáveres, se da por cumplida la búsqueda de supervivientes. A las 10.15 el Canarias pone proa a La Coruña y manda este mensaje al Ministro de Marina: «A 9 horas, en 47 grados 45 minutos Norte y 15º 50 minutos Oeste, recogiendo cadáveres, tengo dos a bordo. Avisté 3 submarinos y un avión».

El capitán médico Rodríguez Gutiérrez examina los cuerpos y las placas de identificación de los dos marineros del «Bismarck. Se trata de un músico, Walter Grasczak, y de un señalero, Heinrich Neushwander. Los dos presentan heridas, pero el médico concluye que han muerto por «inhibición-asfixia», es decir, ahogados.

Al parecer para evitar «manifestaciones progermanas», el Mando le ordena al comandante que los cadáveres sean devueltos al mar con honores militares. Los cuerpos son amortajados en dos cois, lastrados y amarrados entre sí. Después, los colocan sobre un tablero y los cubren con la bandera alemana.



En el amanecer del día 31, se forma una guardia de honor alrededor del túmulo, y a las 10.00 se ponen las banderas del buque a media asta. La dotación que no estaba de servicio forma «mudada de blanco», con el comandante a la cabeza y el barco parado. El capellán reza un responso, la guardia militar dispara una descarga de fusilería y la banda de música toca el himno nacional alemán, mientras se hace bascular el tablero para deslizar los cadáveres. A continuación, el crucero completa una vuelta alrededor del lugar de fondeo de los cuerpos, con la marinería en posición de firmes bajo la observación en la distancia de un hidroavión alemán.
Los agradecimientos del III Reich

El intento de rescate llevado a cabo por el «Canarias» fue agradecido por la Marina de Guerra Alemania (Kriegsmarine) a través de una fotografía dedicada del gran almirante Raeder al capitán del «Canarias, González-Aller, y una carta acompañante: «El Jefe de la Marina de Guerra alemana quiere expresar con este regalo su gratitud personal al comandante del valeroso crucero "Canarias" y a la tripulación del buque a sus órdenes». El Ministro de Marina español recibió a su vez dos fotografías dedicadas: una de Raeder y otra del mismísimo Adolf Hitler.

El diario ABC sacó a portada el intento del rescate del «Canarias» el 7 de junio de 1941. En las páginas del interior, se podía leer lo siguiente: «Ha cabido a nuestro crucero "Canarias" el honor de recoger sobre las turbulentas aguas del mar de Islandia, los restos de los marinos alemanes que perecieron, en desigual combate, después de haber realizado la hazaña de hundir a uno de los buques más poderosos del mundo. El episodio del "Bismarck", que es historia y hermoso ejemplo, ha tenido un epílogo que ahora se revela y en el cual la Marina de guerra española ha cumplido con oportuno esfuerzo las leyes del mar y sus ritos impresionantes».

«El "Canarias" forzó sus máquinas y atravesando una de fuertes temporales, puso proa al lugar en que el «Bismarck» se hundía. Veinte horas de navegación, a toda máquina, rompiendo la galerna, en angustiosa alerta todos los servicios para ganar la milla y el minuto, con una angustiada esperanza de camaradería y humanidad...».




Entrevista a José Ignacio González-Aller
gonzalo lópez sánchez/madrid
El contraalmirante José Ignacio González-Aller Hierro tenía seis años cuando se hundió el Bismarck, pero aún recuerda la salida del «Canarias» y lo que contó su padre, el capitán del barco español. Con el objetivo de contar la historia del rescate «sin imprecisiones», el que fuera director del Museo Naval en 1991, ha investigado durante varios meses el parte de campaña del «Canarias», archivos personales del capitán y el Archivo Nacional de El Ferrol, entre otros. El resultado, está publicado en la Revista de Historia Naval. (Entrevista a González-Aller aquí).
-¿Le contó su padre cómo vivió aquellos días?
-Sí, ya me lo contó entonces, cuando tenía seis años. Entendí que habia sido muy emocionante. Y una acción peligrosa. El «Canarias» Podría haber sido torpedeado. Para evitarlo iba perfectamente iluminado, con la bandera nacional pintada en las amuras y las aletas y se había dado aviso a la Royal Navy. De hecho, Towey, el almirante de la flota que hundió al «Bismarck», cita al «Canarias».
Mi padre era un excelente profesional que había mandado 10 barcos. Había luchado en la Guerra Civil y era muy apreciado en la Marina. Era muy consciente de la responsabilidad de mandar un barco con 1.000 hombres a bordo en plena Segunda Guerra Mundial.
-Habló con un superviviente del «Bismarck»...
-Conocí a un mecánico del acorazado, Kurt Heinz Trenkmann, en un encuentro en Cartagena en el que los supervivientes del Bismarck homenajearon a la Armada por el intento de rescate intentado por el «Canarias».
Me contó que cuando el acorazado se hundía por fin, con la quilla al aire, él y todos los que estaban a su alrededor se pusieron a cantar el «Deutschland über alles» (el himno alemán) con el brazo en alto. Se le saltaban las lágrimas.
Otro de los supervivientes, el oficial Müllenheim-Rechberg, escribió sus experiencias a bordo del «Bismarck». Contó los últimos momentos de Lindemann, el comandante del acorazado. Cuando los británicos dejaron de disparar y el barco ya se hundía, se fue hacia la proa con la gorra y todas las condecoraciones en el uniforme, mientras los supervivientes intentaban abandonar el barco. Un repostero que tenía al lado se negó a abandonarlo y continuó al lado de su capitán. Cuando el barco se iba a dar la vuelta, Lindemann saludó en dirección a los barcos británicos y se quedó así hasta que la escora de arrojó al agua, desapareciendo entre las olas.


http://www.abc.es/historia-militar/20140530/abci-crucero-canarias-rescate-nazi-bismarck-201405211349.html
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Re: El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»

Mensaje por Monakyo101 el 30/5/2014, 11:55 pm

Órale con el gesto de buena voluntad de los españoles.
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Re: El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»

Mensaje por estril_02 el 31/5/2014, 12:07 am

Si, esa historia no la había escuchado, sin duda una muy buena acción, aun exponiéndose, con la rivalidad que tenían Gran Bretaña y España.
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Re: El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»

Mensaje por Rogersukoi27 el 31/5/2014, 11:48 am

Es interesante la misión que este buque Español aplico para un supuesto rescate de sobrevivientes alemanes,  lo inimaginable es ver al Almirante en misión de buena voluntad, mostrando postura
cuasi-neutral (La relación de Franco con Hitler, nunca dejo de mostrar su jubilo), enfocados a
no interferir el enfrentamiento de los Ingleses vs Alemanes, más si buscar que no quedaran
abandonados a la deriva.  
 No indica cuantos marinos del Bismarck fueron rescatados por los Gachupines, ni cuantos quedaron flotando en la superficie congelada de 13 grados celsius.


EN ESTA CITA, SEÑALA EL NUMERO DE SOBREVIVIENTES DESPUES DEL HUNDIMIENTO DEL BISMARCK;  (EL BUQUE ESPAÑOL APARECE COMO DATO HISTORICO EN LA MISMA NOTA):

En la mar quedaron a la deriva alrededor de 800 marinos alemanes que habían logrado saltar del buque a tiempo. El resto, muchos de ellos todavía vivos se hundieron con el Bismarck. Aproximadamente una hora después, el Dorsetshire recogió a 85 hombres y el Maori a 25 más. A las 1140, el Dorsetshire avistó un periscopio y abandonó el lugar del rescate. Horas más tarde, el U-74 (teniente de navío Eitel-Friedrich Kentrat) rescató a tres marineros. Al día siguiente el buque meteorológico alemán Sachsenwald (alférez de navío Wilhelm Schütte) encontró a otros dos.5 Mientras tanto, el crucero pesado español Canarias (capitán de navío Benigno González-Aller), había salido a la mar a las 1140 del 27 de mayo desde el puerto de El Ferrol para rescatar supervivientes. El 30 de mayo, después de encontrarse con el Sachsenwald, encontró a dos cadáveres flotando que fueron izados a bordo, y más tarde devueltos a la mar con todos los honores tras una breve ceremonia.

Imagen de rendición de honores a los 2 alemanes cadaveres abordo del Crucero Canarias.


imag

Fuente de información sobre el recorrido del Bismarck en Mayo de 1941.

http://es.kbismarck.com/rheinubung.html


No se puede dejar en el olvido el escarmiento que tuvo el Buque HOOD Ingles, el cual no tuvo
tiempo de reaccionar ante un ataque fulminante del Bismarck!!!!!

 IMAGEN DEL HMS HOOD VOLANDO ANTE EL IMPACTO DEL BISMARCK


sube imagenes

A las 0600, el Hood y el Prince of Wales volvieron a caer otros 20º a babor para poder por fin utilizar sus torres de popa. Pero a las 0601, y a una distancia inferior ya a 9 millas (18.236 yardas - 16.668 metros), la quinta salva del Bismarck alcanzó al Hood, atravesó su coraza vertical, y penetró en uno de los pañoles de municiones de las torres de popa haciéndolo saltar por los aires. Los observadores alemanes quedaron impresionados por la enorme explosión. El Hood, el mítico Hood, orgullo de la Royal Navy y durante veinte años el buque de guerra más grande del mundo, se partió por la mitad y se hundió en apenas dos minutos en posición 63º 22´ norte y 32º 17´ oeste. Primero la popa y luego la proa. Ni siquiera hubo tiempo para ordenar el abandono del buque.

 Entre misiones de buena voluntad, y misiones para neutralizar a las fuerzas acorazadas,
estas no demuestran que son frágiles cuando se trata de enfrentamientos en alta mar.
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Re: El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»

Mensaje por Rogersukoi27 el 29/5/2016, 9:50 pm







De la misma fuente, podemos rescatar la nota periodistica del 28 de Mayo de 1941, cuando el Acorazado Aleman BISMARCK, fue finalmente hundido, despues de haber sido afectado por los torpedos lanzados desde 15 naves Swordfish Britanicos, y que los dejaron con
el timon fuera de servicio, siendo asi, una nave sin control propio para navegar.




20mb image hosting



Da gusto rescatar que el mismo equipo que estuvo en la busqueda del TITANIC, el Sr. Ballard,
fue el mismo que se empeño en realizar la busqueda y haber encontrado en el Atlantico,
al Acorazado BISMARCK, despues de una larga faena de localizacion.
En esta publicacion de la misma fuente periodistica, el 14 de Junio de 1989.
Mi agradecimiento a la fuente del periodico LA VANGUARDIA de Barcelona aun vigente!!!!!
cheers


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http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1941/05/28/pagina-1/33103769/pdf.html
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Monakyo101
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Re: El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»

Mensaje por Monakyo101 Ayer a las 6:02 pm

[size=41]La II Guerra Mundial en Málaga: el hundimiento del portaaviones HMS Ark Royal[/size]


Tras el torpedo de un submarino, el portaaviones Ark Royal se escoró, aunque tardó en hundirse cerca de quince horas. / FOTO: Royal Navy

[size=35]Tras el ataque de un submarino nazi, la armada británica silenció durante décadas el lugar del naufragio frente a la costa de Estepona[/size]




FRANCISCO GRIÑÁNMálaga
Sábado, 20 enero 2018, 01:40
  
[size=33]Llama la atención por su líneas. Menos curvas y más rectas -casi de aspecto piramidal- que las habituales en una embarcación. El HMS Ducan atracó el pasado lunes en el Puerto de Málaga y no ha pasado desapercibido ya que es uno de los destructores más modernos de la Royal Navy. En su trayecto desde Portsmouth a la capital de la Costa del Sol, este barco de guerra pasó muy cerca de otro emblema de la armada británica, el portaaviones HMS Ark Royal, el más moderno y majestuoso de su época. Pese a sus dimensiones, esta última embarcación no se deja ver. Las aguas se lo tragaron en 1941 cuando un submarino nazi se lo topó frente a la costa de Málaga. Concretamente en la zona de Estepona-Manilva en la que se vivió este desconocido capítulo de la II Guerra Mundial, que la propia Royal Navy se encargó de silenciar.[/size]



[size=33]El hundimiento del HMS Ark Royal fue un duro revés de la marina anglosajona, ya que este portaaviones era uno de sus emblemas. Antes de irse a pique, el buque de guerra participó activamente en la II Guerra Mundial y se apuntó importantes victorias. Estaba preparado para llevar hasta sesenta aviones y persiguió naves alemanas desde el Mar del Norte al Mediterráneo, pasando por el Atlántico. Se enfrentó a los acorazados alemanes Gneisenau y Scharnhorst, aunque su principal acción de guerra fue el ‘roto’ que le hizo al buque insignia de la marina nazi, el Bismark. Los torpedos lanzados por el Ark Royal impactaron en el sistema de navegación del acorazado, lo que dejó al barco sin rumbo y a merced de los cazas del portaaviones británico que acabaron hundiendo al barco que era el orgullo de Hitler.[/size]







El Ark Royal, en 1939, con los aviones que transportaba en primer término. / FOTO: Centro de Historia Naval de EE UU.


[size=35]Tocado a las 15,41 horas[/size]



[size=33]Pero las victorias siempre son efímeras en las guerras. Y seis meses después, el submarino germano U-81 se cobraba la venganza. El 12 de noviembre de 1941, el sumergible capitaneado por Friedrich Guggenberger había conseguido burlar los sistemas de vigilancia ingleses del Estrecho de Gibraltar y entró sigilosamente en el Mediterráneo aprovechando las corrientes. Su misión era patrullar por el Mar de Alborán a la caza de algún Goliath desprevenido que se convirtiera en su ‘víctima’.[/size]



[size=33]No tuvo que esperar mucho ya que su primer blanco se le puso a tiro al día siguiente, el 13: navegando en dirección a Gibraltar y acercándose al periscopio aparecían varios buques de la armada inglesa. El capitán alemán no tardó en fijar el objetivo en el barco más importante y, a la vez, vulnerable: el inmenso HMS Ark Royal.[/size]

[size=33]El resto de navíos, varios destructores, servían de escolta al gran buque, aunque no pudieron evitar que cuando el portaaviones enseñó su costado, Guggenberger ordenara el lanzamiento de los torpedos. Uno de ellos impactó en el blanco. A estribor del HMS Ark Royal, a la altura de la torre. Tocado a las 15,41 horas.[/size]

[size=33]El U-81 no lanzó un segundo ataque. Desapareció de la zona para evitar ser localizado por la guardia pretoriana que acompañaba al portaaviones. Lo logró, pero corrió la misma suerte que su víctima, el Ark Royal, o la víctima de su víctima, el Bismark. El U-81 siguió bajo agua hasta el 9 de enero de 1944, cuando fue destruido por bombas estadounidenses. Su ‘currículum’ da susto: antes de zozobrar hundió 26 barcos. El más sonado fue el todopoderoso HMS Ark Royal. Tocado y hundido.[/size]



- Un barco auxilia a la tripulación del Ark Royal durante la evacuación del portaaviones. / Foto: Royal Navy.




[size=35]Duro informe de la marina[/size]



[size=33]La pérdida de este buque de guerra fue un gran revés para la marina británica, ya que fue el tercer portaaviones naufragado desde que comenzó la II Guerra Mundial. Las aguas del litoral malagueño se tragaron tres millones de libras de la época –lo que costó su construcción en la década de los 30–, aunque afortunadamente las bajas sólo se redujeron a un marinero de los 1.580 tripulantes del barco. Una supervivencia que se vendió como un triunfo como muestran documentales propagandísticos de la época con la tripulación volvieron a casa por Navidad .[/size]



Imagen del hundimiento con el barco escorado y con los aviones todavía sobre su pista de despegue. / Foto: Royal Navy.


[size=33]No obstante, la historia ha juzgado duramente al capitán Loben E. Maund, que se encontraba al mando del Ark Royal desde abril de 1941 y que había sido el héroe del hundimiento del Bismarck. Tras el ataque del submarino U-81 y atendiendo a la supervivencia de la tripulación, ordenó la evacuación del barco y dio la nave por perdida. Pese al gran humo y la inmediata escora del navío tras el impacto del proyectil nazi, la marina consideró que el control de daños no fue asumido a tiempo ni el remolque de la nave a Gibraltar. Desde que el portaaviones fue alcanzado hasta su hundimiento pasaron cerca de 15 horas, por lo que finalmente la armada inglesa declaró al capitán culpable de negligencia.[/size]



[size=35]Una historia silenciada[/size]



[size=33]Con el portaaviones se hundió también algo del orgullo británico. A lo que hay unir el escenario del ataque del submarino alemán a pocas millas de la costa de un país neutral en la II Guerra Mundial como fue España. Así, la marina británica mantuvo reservado el lugar exacto del naufragio y, el propio diario SUR del 15 de noviembre de 1941 se hacía eco de la noticia bajo un llamativo titular en primera página –‘El Ark Royal, torpedeado y hundido’–, aunque no decía una palabra del lugar de su naufragio, a pesar de que había sido frente a las mismas costas de Málaga. Aquel mismo día, el diario 'ABC' informaba igualmente del naufragio con la escueta frase de que se había producido al “este de Gibraltar”. Aunque no se mencionaba que había ocurrido frente a territorio español.[/size]

[size=33]Con el final de la II Guerra Mundial y el triunfo aliado, el rastro del portaaviones británico quedó bajo las aguas del olvido. Aunque la localización de su pecio se convirtió en un reto para historiadores y arqueólogos. Hubo que esperar más de 60 años desde su naufragio para que su historia saliera a flote. Aunque el esqueleto del HMS Ark Royal sigue en el mismo sitio desde 1941. Al este de Gibraltar. Frente a la costa de Estepona.[/size]



Humareda que se originó tras el impacto del torpedo lanzado por el submarino nazi. / Foto: Royal Navy.[size=38]http://www.diariosur.es/malaga/guerra-mundial-malaga-20180119135811-nt.html[/size]

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Re: El día que España intentó rescatar al acorazado nazi «Bismarck»

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