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El general perdedor

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PILATUS
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El general perdedor

Mensaje por PILATUS el 23/1/2014, 9:32 am

El general perdedor
23 de enero del 2014

Toma d posesión mayo 2013. Foto: EspecialCarlos Hugo Castellanos Becerra, un abogado oriundo de La Barca, Jalisco, fue designado hace una semana como nuevo secretario de seguridad pública de Michoacán en sustitución del general Alberto Reyes Vaca, un militar cuyo paso al frente de la dependencia está considerado un desastre. Parte de la crisis que se vive en esa entidad, no se explica sin la incompetencia que en materia de seguridad exhibió durante poco más de siete meses el enviado del alto mando de la Defensa.

México, 23 de enero.- Alberto Reyes Vaca estaba muy nervioso aquella mañana de abril del 2013 cuando le tocó su turno para realizar el examen de polígrafo. Era el primer intento que tenía para responder a las preguntas y evaluaciones que por ley, se aplican a quienes asumirán un cargo público en áreas de seguridad. Transcurridos unos minutos, los resultados indicaban que no había acreditado el primero de tres intentos. Vino el segundo y de nuevo fue rechazado. Ya en su tercera oportunidad, comentó ante la mirada de varios testigos:

—No me concentro—.

El general brigadier, quien había sido llamado días atrás por el alto mando de la secretaría de la Defensa Nacional para que encabezara una comisión integrada por cuatro jefes militares para hacerse cargo de la seguridad pública en el estado de Michoacán, lucía sudoroso y nervioso. A su alrededor se encontraban un par de coroneles, José Luis Castro Herrera y Samuel Nares Hernández, así como otros jefes militares como el teniente coronel Eduardo Navarrete Montes. Los tres junto al general Reyes Vaca, formaban la comisión que saldría días después a Morelia para asumir las riendas de la secretaría de seguridad pública del estado.

El examen lo realizaron en la planta baja del edificio central de la secretaría de la Defensa Nacional, en un salón contiguo al estudio fotográfico de la dependencia. En el último intento, con demasiado esfuerzo y después de varias horas, el general pudo aprobarlo.

Reyes Vaca era un oficial de infantería especializado en fuerzas especiales que había ocupado meses atrás el mando del batallón 80. Hace algunos años tuvo un proceso penal en el fuero militar por el delito de abuso de autoridad, de acuerdo a versiones de fuentes militares quienes refieren que el caso fue cerrado. No hubo sentencia porque las acusaciones se vinieron abajo vía un amparo, dice un oficial de justicia militar que conoció el caso.

Fue un episodio del que tenía prohibido a sus cercanos que lo mencionaran. Se sabía que como segundo comandante de una unidad de fuerzas especiales adscrita al Primer Cuerpo del Ejército, tiempo atrás cuando ostentaba el rango de teniente coronel, sus subordinados lo acusaron de robarse varios objetos en cateos en operaciones contra el narcotráfico. Las versiones fueron del conocimiento del ministerio público militar pero no se pudo precisar si ameritaron alguna indagatoria penal.

Quizá por ello el nerviosismo de Reyes Vaca estuvo a punto de causarle una mala pasada aquella mañana de abril del 2013, cuando el examen de control de confianza mostraba que el militar tenía problemas en su presión arterial, ritmo cardiaco y frecuencia respiratoria, considerados los primeros reactivos positivos en la llamada “máquina para detectar mentiras”.

¿Es lo mismo un GAFE que un policía?


De aquellos cuatro jefes militares el único que tenía idea de cómo organizar planes y estrategias en materia de seguridad pública era el teniente coronel Navarrete Montes. No solo porque tenía anotado en su hoja de servicios que había realizado el curso de Gendarmería en Francia, sino porque junto a otras cuatro especializaciones en el extranjero, que incluían fuerzas especiales en Fort Bragg, Carolina del Norte, el curso de operaciones especiales Kaibil en Guatemala, el de guerra en la selva en Brasil, y el de Ranger en la escuela de infantería del ejército de Estados Unidos, se le sumaba que estudiaba la licenciatura en seguridad pública.

Una tarde antes de que se les notificara a los cuatro jefes militares que su nombramiento en Michoacán estaba aprobado, el general Reyes Vaca realizaba unas consultas en Internet sobre las condiciones de seguridad en el estado, de pronto detuvo su mirada en la pantalla y mandó llamar al teniente coronel.

—Oyes Navarrete ¿qué es nepotismo? Por qué dice aquí que corrieron al general Ruíz (Manuel García Ruíz) o le pidieron la renuncia por nepotismo. No sé que es nepotismo.

—Bueno mi general, nepotismo es cuando usted enrola a su familia en el servicio público—respondió.

—Ah bueno, eso no lo voy a hacer…—

Las lagunas conceptuales en la formación del general Reyes Vaca, más allá de que en su hoja de servicios se resalta que cursó la maestría en administración militar para la seguridad y defensa nacional en el Colegio de Defensa Nacional, se agudizaban cuando se trataba de abordar el tema de la seguridad pública.

“El general desconoce el tema de la seguridad en lo absoluto, porque no existe comparación en la actividad militar y la actividad policial. Son dos cosas totalmente distintas. La actividad militar es una actividad ciega, cerrada. Y la actividad policial debe ser una actividad muy abierta. Entonces él no entendía conceptos, no entendía formas, no conceptualizaba dentro de su forma de pensar militar, no conceptualizaba cómo podía ser la seguridad. Una vez me preguntó cómo podía ser una estrategia en seguridad pública. Le dije que yo tenía un concepto que había estado estudiando desde hace mucho tiempo, pues yo estudio la seguridad pública, entonces me dijo que si se lo podía describir. Empecé a explicar cómo plasmar una estrategia sistemática, organizada, y empecé a describir, creo que le excedí en detalles, y creo que eso fue lo que le molestó a mi general”, dice Navarrete Montes en una charla sostenida en Mazatlán, Sinaloa, donde se encuentra procesado por el delito de abuso de autoridad, cargo por el que se encuentra en libertad bajo caución y sujeto a proceso desde octubre del año pasado.

Navarrete ocupó durante poco más de mes y medio el cargo de director de seguridad pública del estado de Michoacán, era subordinado del general Reyes Vaca, quien se desempeñó hasta el pasado viernes 17 de enero como secretario de seguridad pública de la entidad. Sus desavenencias surgieron de aquella explicación que intentó dar el teniente coronel sobre su idea de cómo plasmar una estrategia de seguridad para el estado. Algo que el general, dice Navarrete, nunca entendió.

“Los planes son la parte material, tangible de la estrategia, la estrategia no solo es una conceptualización de ideas, la estrategia en realidad no es tangible, es conceptos, y lo que es la parte material son los planes. La estrategia tiene que partir de un análisis, la estrategia es idea, tiene que partir de un análisis de las dos partes que se contraponen, de ahí viene la palabra, hay dos partes que se contraponen, adversas las dos. Una es delincuencia organizada y común y otra es gobierno. En este caso tengo que analizar todas las posibilidades y amenazas de la delincuencia común, y tengo que analizar las posibilidades y limitaciones de las instituciones de seguridad pública. Lo que hice fue analizar la situación que guardaba la institución de seguridad pública en su aspecto administrativo, operativo, de liderazgo”, dice mientras repasa cómo conceptualizó sus planes que puso en marcha en Michoacán, pese a que nunca tuvo una directiva ni un plan ordenado por el general.

De sus desavenencias surgió un roce que se tradujo en acoso constante con medidas administrativas. Le cortaron el uso de recursos y se centralizaron el manejo de los dineros en la persona del general Reyes Vaca. El plan que tenía Navarrete de mejorar las condiciones internas de la policía estatal se truncó. Pese a ello hubo una ligera disminución de los índices delictivos en Morelia y los municipios circundantes.

“La dirección (de seguridad pública) era un completo desorden, porque la gente que había manejado esa dirección, no sabía cómo organizar a la gente, no sabía cómo estructurarla, no sabía darle funciones, darle divisiones, no sabía orientarla, no sabía conjugar todos los factores que se deben manejar para hacer una unidad operativa y capaz. Deben saber cuáles son esos factores, y cuándo y cómo valorar la capacidad personal de un mando, de un policía. Entonces los mandos habían estado asignados por compadrazgos, intereses personales, definitivamente me doy cuenta desde el primer día que las patrullas salen, sin gente, y no dan ningún resultado. (…) Sabemos cuál es la realidad de todas las instituciones, prácticamente son inoperantes. Todas, no solo en Michoacán, en algunas mas, en algunas un poco menos. Han perdido la función básica para la que fueron creadas. La seguridad pública en el estado de Michoacán totalmente desorientada, confundida, la gente había perdido su función para la que fueron colocados, organizados de esa manera. Teníamos que darle rápidamente, la gente lo que quería era seguridad. Se trata de prevenir, es una de las funciones principales. Me basé muchísimo en la prevención”.

Navarrete fue cesado en junio del 2013, se reincorporó al ejército y semanas después, cuando se encontraba asignado a un batallón de infantería en la zona militar de Pachuca, Hidalgo, fue detenido por la policía judicial militar y llevado al penal castrense de la tercera región con sede en el puerto de Mazatlán. A los pocos días alió libre bajo fianza y comenzó su juicio. A la distancia dice que el cargo por el que lo acusan estaba archivado desde hace varios años por falta de elementos. Fue por las desavenencias y choques con el general Reyes Vaca, asegura, que la reactivaron. El abuso de autoridad se basó en una imputación hecha por el cabo Juan Manuel Pérez Rojas, cuando se encontraba en un curso de policía en el Centro Nacional de Adiestramiento. Un supuesto insulto fue el motivo de la acusación, la cual al paso del tiempo se supo fue por órdenes de los altos mandos que presionaron al cabo para que lo denunciara. Hace unas semanas el cabo se desistió de la acusación ante el juez, declaró que todo fue un montaje ordenado por sus superiores para perjudicar al teniente coronel Navarrete. Pese a ello, el juicio sigue su curso.

“Estoy procesado porque el general Reyes Vaca movió su círculo de influencia, de diplomados de estado mayor en el ejército, y me echaron a andar una causa que ya estaba suspendido, el juez la archivó porque no encontró pruebas, en su momento esa causa fue fabricada”.

La sombra de la duda

El mismo día, viernes 17 de enero, en que se anunció su cese como titular de seguridad del estado, el general Reyes Vaca tuvo que ser hospitalizado de emergencia en Morelia. De acuerdo a reportes de prensa local, corroborados con otras fuentes en la capital michoacana, el brigadier fue internado en la clínica Star Médica por dolores en el pecho que fueron considerados como un pre infarto. Los médicos diagnosticaron un dolor precordial, relacionado con problemas cardiacos, por lo que pasó esa noche en el nosocomio.

Al ser dado de alta, Reyes Vaca se reportó en la secretaría de la Defensa Nacional donde hasta hace pocos días no se sabía qué asignación tendría. Por lo pronto, se dijo, se encuentra a disposición del estado mayor de la Defensa.

Su gestión como titular de seguridad pública tuvo dos momentos clave. El primero cuando se filtró en noviembre pasado a la prensa una lista de funcionarios del gobierno del estado vinculados con los Caballeros Templarios, donde aparecía mencionado un general de quien no se citaba su nombre. El brigadier declaró al día siguiente que si se le requería, estaba en la mejor disposición de declarar al respecto. Un segundo momento vino cuando se comenzó a mencionar el manejo poco transparente del presupuesto que, por orden suya, tenía centralizado en su oficina. Tras la denuncia de Navarrete en junio del 2013 sobre esta situación, meses después otros mandos de la corporación se quejaron por la falta de recursos para las tareas mínimas de la dependencia.

Con esa sombra de duda, el general Reyes Vaca dejó la comisión que le asignó el alto mando y tras su paso por el hospital en su tierra natal, se reincorporó a las filas del ejército.

Juan Veledíaz

@velediaz424

Estado Mayor

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Re: El general perdedor

Mensaje por asterix el 23/1/2014, 3:42 pm

¿Es lo mismo un GAFE que un policía?

De aquellos cuatro jefes militares el único que tenía idea de cómo organizar planes y estrategias en materia de seguridad pública era el teniente coronel Navarrete Montes. No solo porque tenía anotado en su hoja de servicios que había realizado el curso de Gendarmería en Francia, sino porque junto a otras cuatro especializaciones en el extranjero, que incluían fuerzas especiales en Fort Bragg, Carolina del Norte, el curso de operaciones especiales Kaibil en Guatemala, el de guerra en la selva en Brasil, y el de Ranger en la escuela de infantería del ejército de Estados Unidos, se le sumaba que estudiaba la licenciatura en seguridad pública.


En este párrafo esta escrito lo medular....y es sobre lo mismo que SIEMPRE HE ABORDADO.....

Un MIlitar con ESPECIALIZACIÓN en guerra Encubierta o Irregular, (Kaibil, GAFE, Contrainsurgencia), NO tiene porque saber de políticas de seguridad POLICIACAS vs el Crime Organizado......

Ese es el error GARRAFAL....desde siempre.....equiparar a LOS MILITARES con los POLICIAS....????

Ovbiamente los usos, actos y resultados de su utilización SIEMPRE SERAN DISIMBOLOS....

En fin....

No entendemos.


Un saludo.

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PILATUS
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Re: El general perdedor

Mensaje por PILATUS el 14/2/2014, 2:54 pm

Y pusieron otro a la par.

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