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Centenario de la Primera Guerra Mundial

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Von Leunam
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 27/6/2014, 1:20 am

Literatura de la Gran Guerra:



Christopher Clark: Sonámbulos. Cómo Europa fue a la guerra en 1914.


Por Alejandro San Francisco.

Con ocasión del Centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial han aparecido y aparecerán numerosas publicaciones al respecto: sobre la génesis, el factor militar, el desarrollo del conflicto, sobre Europa en esos años. En el plano histórico adquiere especial importancia el año 1914, bisagra entre los factores que anunciaron la guerra y el desarrollo de la contienda en los campos de batalla.

El presente libro del catedrático de la Universidad de Cambridge Christopher Clark se concentra precisamente en los orígenes, en la Europa que precedió a la guerra a fines del siglo XIX y comienzos del XX, en la política exterior y las alianzas de las grandes potencias (y también de aquellas fuerzas menores que serían relevantes en el conflicto). La investigación es monumental y felizmente logra hacer inteligible una historia que “tiene exceso de oferta informativa”, en documentos, libros y artículos en una variedad de idiomas que hace muy difícil aproximarse a la Gran Guerra.

Después de iniciada la Primera Guerra Mundial y en los estudios posteriores, aparece como evidente que la Paz Armada, la creciente militarización de Europa y la política de alianzas seguida por las principales potencias debía desembocar necesariamente en la guerra. Un libro o una investigación cualquiera van entrelazando los datos de manera que al final resulta casi imposible evitar el conflicto armado. ¿Era realmente así?

El libro de Clark nos ilustra sobre la inmensa complejidad del escenario europeo de entonces, de sus gobernantes y monarquías, las divisiones en el interior de cada país, las pugnas entre imperialistas y pacifistas, entre civiles y militares, entre quienes profundizaban los asuntos y quienes caían en el chauvinismo fácil que pronto se volvería el signo de los tiempos.

A su vez era complejo el eje de amistades: Alemania con el Imperio austrohúngaro, a quienes se oponían Serbia, con la amistad y respaldo de Rusia (que a su vez tenía la colaboración de Francia y ésta de Inglaterra). De esta manera, una ficha o una decisión originalmente localizada iba extendiendo sus efectos hacia otros actores, y entre todos transformaban un asunto local en una cuestión de dimensiones europeas.

Así sucedió precisamente con el ataque homicida de Gavrilo Princip en contra de Francisco Fernando (heredero del trono austrohúngaro) y su esposa el 28 de junio de 1914, que se produjo en Sarajevo. El suceso, nacido desde Serbia y la organización extremista la Mano Negra —muy bien explicada en el libro—, que tenía vínculos en el corazón mismo del gobierno de Belgrado, pronto generó consecuencias dramáticas y crecientes. En julio, el Gobierno de Austria-Hungría envió un ultimátum a Serbia que, en realidad, era imposible que recibiera una aceptación global, como quedó claro con la diplomática respuesta.

Paralelamente se desarrollaron las vertiginosas y volcánicas reuniones políticas (en el interior de cada país) y diplomáticas (entre los Estados). Las posturas deambulaban entre la necesidad de respuestas enérgicas y disuasiones mostrando fuerza (a fin de evitar el conflicto bélico, como muchos querían efectivamente) y posturas que favorecían la guerra por ser el mejor momento, por las ofensas recibidas o por cierta posición atávica hacia esa forma de resolver las crisis.

Lo que en un principio era una cuestión local, en los Balcanes, reducida a Austria-Hungría y Serbia, pronto fue escalando hasta involucrar de una u otra forma a las grandes potencias del continente y a sus principales líderes, que parecían manejados o influidos por “fuerzas superiores” que los conducían al abismo.

Sin embargo, sería un error pensar en un final bélico necesario e inevitable. De hecho, en la segunda década del siglo XX había una mayor distensión y una mejor disposición hacia la paz. En muchos momentos la solución pacífica se creyó posible además de mejor. Pero, como en todo gran conflicto, son muchos los factores que explican el resultado final, así como debemos tener en mente aquellos que todavía nos resultan inexplicables.

Un aspecto clave, señala el autor, es lo “difícil que les resultaba a los contemporáneos mejor informados adivinar las intenciones de los aliados y los enemigos”. ¿Cuánto había de bravuconada en las amenazas de los adversarios y cuánto de inminencia de la guerra? ¿Hasta dónde eran realmente amigos los aliados? ¿Las armas eran meramente disuasivas o escondían el deseo de resolver los asuntos por la vía militar?

Otro aspecto crucial es el de las responsabilidades. El Tratado de Versalles y alguna historiografía han insistido en la culpa de Alemania y sus aliados. Clark nos disuade de esta explicación facilona. Por otra parte, en los estudios sobre el pasado siempre es convenientes recordar que en los asuntos históricos complejos -y este ciertamente lo es- hay que rechazar las explicaciones monocausalistas y privilegiar una visión más integradora, menos simples y, por lo mismo, más cercanas a la verdad.

Eso nos lleva a un aspecto de importancia fundamental, como es recordar que en la historia concurren las ideas, las estructuras y las personas, se entrelazan y van escribiendo los acontecimientos y los procesos de duración más larga. Así ocurrió en la génesis de la Gran Guerra. Así se articularon ideas como el honor, el nacionalismo o el equilibrio europeo; ciertas estructuras resultaron decisivas, como el Imperio, la Triple Alianza o la Triple Entente o la Mano Negra; figuras como Pasic o el zar Nicolás II, Edward Grey o el Káiser, el propio Gavrilo Princip o Francisco Fernando, el malogrado heredero de la potencia próxima a morir. Todos esos factores entrelazados para provocar un escenario temible, que nadie imaginó de la manera que se produjo y que terminó destruyendo los cimientos del mundo conocido hasta entonces.

Al finalizar el libro, Clark explica el título escogido: “Los protagonistas de 1914 eran como sonámbulos, vigilantes pero ciegos, angustiados por los sueños, pero inconscientes ante la realidad del horror que estaban a punto de traer al mundo”. Podríamos agregar que cuando despertaron ya era tarde, y la pesadilla que se disponían a vivir era una cruel realidad como no se había conocido hasta entonces.

Cuando estamos en el Centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial veremos aparecer nuevos estudios e intentos de explicar. Sonámbulos resulta una contribución de gran nivel para explicar la génesis del conflicto.


http://www.elimparcial.es/libros/christopher-clark-sonambulos-como-europa-fue-a-la-guerra-en-1914-135336.html


Conseguí el libro este lunes, voy terminando el primer capítulo acerca del nacionalismo serbio, la verdad muy interesante y recomendable.
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/6/2014, 2:17 am

Políticas erráticas, individuos difíciles y decisiones fallidas
VIRGINIA HERNÁNDEZ (Enviada especial a Oxford) y JAVIER NADALES (Vídeo)*

                                   

El porqué de la Gran Guerra ha sido una de las constantes entre los historiadores. Margaret MacMillan, de Oxford, y Christopher Clark, de Cambridge, analizan desde perspectivas opuestas las razones del conflicto. Lejos ya de Gavrilo Princip y el archiduque Francisco Fernando

Causas y culpables. La búsqueda de los dos elementos clave para el análisis de una contienda suele tender a una simplificación que la Historia termina superando. Durante mucho tiempo se apuntó a los disparos de Gavrilo Princip como la mecha que prendió la Primera Guerra Mundial. La pequeña pieza de dominó que cae, destroza equilibrios difíciles y precipita la catástrofe.

Los vencedores dejaron claro, además, que Alemania debía pagar por los nueve millones de muertos y el fin de la prosperidad que prometía el recién iniciado siglo XX. Castigo sumario para los culpables que terminaron de pagar hace bien poco. Artículo 231 del Tratado de Versalles (1919): «Los Gobiernos aliados y asociados declaran, y Alemania reconoce, que Alemania y sus aliados son responsables, por haberlos causado, de todos los daños y pérdidas sufridos por los Gobiernos aliados asociados y sus súbditos por consecuencia de la guerra que les fue impuesta por la agresión de Alemania y sus aliados».

Cien años después de aquel verano de 1914, los historiadores Margaret MacMillan (Toronto, 1943), bisnieta del que era entonces primer ministro británico, David Lloyd George, y Christopher Clark (Sydney, 1960), autores de los libros '1914. El camino hacia la guerra' (Turner) y 'Sonámbulos' (Galaxia Gutemberg), coinciden en valorar, desde perspectivas muy diferentes, los prolegómenos de la guerra que cambió el mundo.

Para MacMillan, rectora del college St. Anthony de la Universidad de Oxford, se necesitarían muchas horas de discusión para aislar las principales causas de la Gran Guerra, aunque, en su opinión, podrían resumirse en «nacionalismo, rivalidad económica, luchas por el poder en las colonias, miedos mutuos, militarismo y una serie de crisis que crearon tensiones entre las potencias que hizo pensar a la gente que la guerra quizá era una posibilidad». A pesar del falso pacifismo reinante que hacía que los enfrentamientos, que seguían existiendo después de las guerras napoleónicas, se disputaran muy lejos del continente.

Clark, profesor en Cambridge, apunta a que no hubo una única sucesión de hechos como se suele decir, sino «muchas sucesiones de hechos que convergieron» y que se encontraron con la existencia de múltiples potencias en Europa que sólo buscaban colmar sus propios intereses. Si era para conseguir sus fines, «todas estaban dispuestas a afrontar la guerra».

«Las guerras no surgen como una tormenta o como una erupción volcánica», continúa Clark sobre varios factores que parten de orígenes diferentes, pero que terminan por desembocar en el mismo río. En este caso, la declaración de guerra de Austria-Hungría a Serbia el 28 de julio de 1914 que derivó en cuatro años de batallas, muertes y penurias. «Son el resultado de unas decisiones que toman individuos y es muy interesante tratar de entender en qué clima psicológico y social se tomaron», asegura sobre las 'cabezas pensantes' de aquel periodo trascendental. El historiador señala el hecho chocante de que todos se conocieran tan bien, de que muchos fueran familia (no hay que olvidar que el rey inglés Jorge V, el káiser Guillermo II y el zar Alejandro II eran primos hermanos, todos nietos de la reina Victoria), y de que, algo tan humano, no se soportasen.



«Es como una de esas obras de teatro deprimentes de Harold Pinter, en la que todo el mundo se conoce muy bien, pero se gusta muy poco», describe gráficamente Clark. «El pan nuestro de cada día en 1914 es que todos ellos tenían ya su fama y los cables diplomáticos estaban llenos de rumores sobre las personalidades, intentando establecer cómo actuaría cada uno, por qué y a quién escucharía». De ahí que Clark insista tanto en esas personalidades: «Son el ladrillo con el que se construyen las decisiones, la política de esa época estaba muy orientada hacia las personalidades de los líderes», subraya. «Yo utilizo en mi libro el término 'sonámbulos' porque creo que no valoraban las consecuencias de esas acciones. Se produce una desconexión. Lo que para ellos parecía razonable, acabó produciendo resultados irracionales».

Un asunto que también aborda Margaret Macmillan. Había políticas estatales pero, por encima de ellas, había individuos que podrían haber parado la guerra o, como fue el caso, acelerarla. «Creo que Alemania, torpemente, comenzó una carrera naval contra Gran Bretaña, lo cual hizo que Gran Bretaña mirara hacia Francia y terminó ayudando a que Europa se dividiera en dos bandos. También estaba el imperio Austro-Húngaro determinado a sobrevivir y acabar con Serbia. Las figuras clave acercaban o alejaban a esos países hacia la guerra. Pero creo que debemos recordar que también había fuerzas orientadas hacia la paz. Y muchos pensaron que la paz duraría. Habían tenido ya un siglo relativamente tranquilo, por lo que para muchos europeos la guerra era algo casi inconcebible».

Clark prefiere plantearse su investigación desde el punto de vista de cómo surgió la guerra y dejar a los culpables para el final, un punto de vista que le ha granjeado críticas entre los sectores conservadores de Reino Unido. «Quería que los 'quiénes' aparecieran al preguntar 'por qué', y no al revés», aclara, que es según su parecer la manera en la que se han investigado los meses previos a ese fatal 1914 hasta ahora: «Teníamos un estado sospechoso, Alemania, que era más inquieta, quería asegurarse un futuro e incluso conseguir algún tipo de hegemonía, y luego se averiguaba cómo causaron la guerra. Pero yo quería llegar a cómo surgió la guerra y después preguntar cómo se distribuyen las responsabilidades», explica.

«Y cuando la gente me dice que estoy dejando a los alemanas salir indemnes, contesto que no es verdad. Sigo pensando que los alemanes tienen una parte sustancial de la responsabilidad, pero creo que la agresión, la paranoia que gobernó Berlín también se pueden encontrar en otros lugares como San Petersburgo, París o Viena», concluye sobre su tesis.

De manera similar a como ocurre hoy cada vez que se incendia un punto caliente, entonces se hablaba de guerra total —que algunos paradójicamente veían como una liberación— aunque la posibilidad parecía lejana. Como señalaba Clark, la sucesión de hechos se desencadenó y los equilibrios, tantas veces hipotecados por pactos secretos, se rompieron. Había que respetar el sistema de alianzas. Estalla la Gran Guerra que supuso un número enorme de consecuencias en el siglo XX y que sigue teniéndolas 100 años más tarde. «Ayudó a destruir la posición de Europa como una de las áreas que lideraba el mundo», afirma MacMillan, que añade cómo el viejo continente «perdió la fe en su propia civilización». «Los imperios europeos —continúa— empezaron a caer más rápido de lo que lo habrían hecho sin la guerra y se aceleró el ascenso de EEUU y el de Japón».  

Sobre las lecciones de la Gran Guerra, Clark subraya la necesidad de nunca dejar de dialogar porque «siempre debe haber una solución política alcanzable» y menciona ejemplos como las últimas disputas entre Ucrania y Rusia sobre Crimea. «No debemos abandonar la conversación, aunque sea frustrante y lenta. Una de las características de la escena política de 1914 era esa falta de capacidad para ponerse en el lugar de los demás, casi de autismo, y eso es algo que hay que evitar a toda costa», apunta.

Porque una guerra global, según estos dos historiadores, sigue siendo posible. Del mismo modo que lo fue 1914, describen 2014 como una época de transición. MacMillan habla de paralelismos que pueden verse en los cambios repentinos, en la globalización, en el ascenso de movimientos reaccionarios como nacionalismos o en la explosión de ideologías revolucionarias. También señala cómo EEUU va perdiendo poder, «al mismo tiempo que otros están ascendiendo», como entonces lo hacía el poderosísimo Imperio Británico. «Todo es posible, pero espero que no ocurra una Tercera Guerra Mundial. Tenemos instituciones internacionales mucho más poderosas y hay más conciencia de los costes que tiene un guerra». Los cálculos que fallaron en aquel lejano 1914.

(*) Con la colaboración de Olalla Novoa (entrevista a Christopher Clark en Madrid) y Mario Viciosa (imágenes de Margaret MacMillan en su despacho de Oxford)


http://www.elmundo.es/especiales/primera-guerra-mundial/mundo-cambiante/camino-a-la-guerra.html
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/6/2014, 2:49 am

Hoy hace 100 años del asesinato del Archiduque Francisco Frenando, heredero del Imperio Austrohungaro.



Atentado de Sarajevo



Atentado de Sarajevo fue el nombre que recibió el incidente que, el 28 de junio de 1914, causó la muerte del archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero de la corona del Imperio austrohúngaro, así como la de su esposa, la condesa Sofía Chotek, en Sarajevo, capital de la Provincia imperial de Bosnia y Herzegovina. El atentado fue perpetrado por Gavrilo Princip, miembro de la facción terrorista Mano Negra —organización cuyo objetivo era la ruptura de las relaciones de las provincias eslavas del sur y la creación de una Gran Serbia—, que habría contado con el apoyo de militares serbios. La motivación política del asesinato era compatible con la ideología del movimiento que, más tarde, fue conocido como Joven Bosnia.
Al mando de los conspiradores militares estaban Dragutin Dimitrijević, jefe del espionaje serbio; su brazo derecho, el mayor Vojislav Tankosić y el espía Rade Malobabić. Tankosić armó y entrenó a los ejecutores del atentado y Malobabić les dio acceso a los túneles utilizados por los agentes serbios para infiltrar espías y armamento en Austria-Hungría.
Todos los involucrados en el atentado que aún estaban vivos fueron apresados, juzgados, condenados y castigados. Aquellos que fueron apresados en Bosnia fueron juzgados en Sarajevo, en octubre de 1914. El resto de conspiradores fueron sometidos a una corte serbia en el frente de Salónica —entre 1916 y 1917 bajo control francés. Esto culminó con la ejecución de los tres principales oficiales involucrados. Gran parte de lo que se conoce sobre los asesinatos del archiduque y su esposa tuvo origen en la información obtenida en esos juicios.
La verdadera responsabilidad sobre el atentado es un tema controvertido ya que el ataque supuso el estallido de la Primera Guerra Mundial un mes después.

http://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_de_Sarajevo
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/6/2014, 2:53 am

La ciudad donde murió Europa



Aquí murió Europa, dos veces. En Sarajevo. Esta es una tierra roja de tanta sangre. El 28 de junio de 1914 bastaron dos disparos de pistola, casi nada: y hace 20 años, fueron mil días en los que los bárbaros derramaron sangre como si fuese agua. Sí, el veneno de Sarajevo ha llegado hasta nosotros. Este es el corazón de las tinieblas, en el que, desde entonces, agoniza la conciencia europea bajo las ruinas de su universo. Hay que venir aquí, a los Balcanes, para comprender los obtusos egoísmos que asesinaron a Europa, en este campo de batalla atravesado por el choque no solo entre ejércitos, sino entre pueblos hostiles. La guerra, que hace mejor a los buenos, disuade a los débiles y animaliza a los malvados. Y realza todas las realidades humanas.

Sin embargo, esta ciudad, anunciadora desmesurada de la degradación universal, es plácida, gris y amarilla, tendida en abanico sobre montañas escarpadas, marañas de casitas, grupos de techos minúsculos, una red demasiado intrincada para poderla distinguir, en la que solo destacan las cúpulas de cebolla de la catedral ortodoxa y los minaretes como lanzas en alto.

Los muecines ya no hacen oír su vibrante llamada. Pero no lejos de aquí, en Gornia Maucia, están los wahhabíes, los barbudos fudamentalistas, que viven con arreglo a la sharia. En la neblina gris, suspendida en serpentinas entre los montes que lo rodean, el bosque parece recoger el calor de todo el día, conservar la bondad de la naturaleza para estos hombres que tanto la necesitan. Sí, la montaña extiende los brazos y envuelve las casas. Pero es en la periferia gris, lúgubre, que poco a poco se enciende, empieza a palpitar y, tras algún gesto inesperado, cobra vida, donde todavía cuentan, al cabo de los años, las heridas de Sarajevo, en los edificios inmensos de cemento desgastado, sobre los que apetece pasar la mano para acariciar, una a una, las cicatrices de las bombas y la metralla, sobre las costuras hechas a toda prisa, a lo pobre, con ladrillos distintos, que desde lejos parecen costras. En la calle principal los niños mendigos nos siguen sin descanso, delante del monumento a los caídos situado en la calle del mariscal Tito, golfillos atrevidos que se calientan mientras ríen al fuego de los héroes. En el mercado de los mártires, en Markale, todo está escondido, incluso la lápida con los nombres de las víctimas, por las cajas de naranjas y verduras. Frente a esta serenidad que cubre las tragedias, algo en nuestro interior protesta, como si el olvido no fuese una ley natural que nos permite vivir, sino una injusticia voluntaria de los hombres.

Era una ciudad que no tenía una nación pero abarcaba todas, como ocurre a veces milagrosamente en la historia, cada una con su raza, sus costumbres y su lengua. Hoy ya no existe, y fueron aquellos disparos de hace 100 años los que la mataron.

Escojo dos lugares para recordar, ambos a lo largo del curso del Miljiacka, que emite desde el agua débiles resplandores como de metal antiguo. En esta esquina, en el desgraciado verano de hace 100 años, el destino depositó la suerte del mundo, durante un vertiginoso instante, en las manos nada fiables de un menudo estudiante serbio, tuberculoso y enloquecido, que mató al heredero de un imperio milenario. Una fecha que a partir de entonces dejó de ser un día en el calendario para convertirse en una señal imperiosa del fin y el inicio de periodos opuestos.

Hay un pequeño museo en la esquina fatídica, uno de los pocos abiertos en la ciudad: en los demás la lluvia cae dentro, han recortado los fondos en este afán de corrupción, de deseo de recuperar el tiempo perdido con el socialismo y la guerra insensata. Escasos objetos, mínimos letreros que no reproducen nada de la inmensidad trágica de aquel gesto y sus consecuencias. Y aun así... La fuga de ideas es imposible, porque estas se convierten aquí en representaciones, y el veloz mecanismo es misterioso: las columnas de jóvenes masacrados por el mazo ensangrentado de la Muerte convertida en industria, una generación entera, la flor y la nata de Europa aniquilada por la guerra que se detuvo en las trincheras durante años y se pudrió como las aguas, el grito de los nacionalismos y el odio étnico.

Aquí, en este rincón, comenzó el siglo infeliz, murió asesinada la idea de que, el mal está arraigado en el mundo, por supuesto, y es imposible eliminarlo del todo, pero es un hermoso consuelo luchar en nombre del bien; de que el progreso es inevitable y el egoísmo, al final, tendrá que plegarse a la generosidad. Aquí surgieron el sibaritismo de la venganza y las acusaciones imperdonables.

Será por eso por lo que el aniversario sigue causando divisiones. Del 19 al 21 de junio se celebrará un gran congreso, pero hay algunos países, como Serbia, que han organizado otro con Francia (la vieja alianza de los tiempos de Sarajevo se renueva...) En Belgrado, todo se vive con gran fervor nacionalista, no quieren que al héroe Gavrilo, sobre el que florecen libros y espectáculos, se le describa como un terrorista culpable de la Gran Matanza. Husnija Kamberovic, director del Instituto de Historia que organiza el congreso, y un hombre apacible, que habla de manera cordial y razonable, pero llena de doctrina, uno de esos profesores que gustan a los estudiantes, sigue avanzando sin descorazonarse por el laberinto de estas interpretaciones opuestas: “Alguno se ha retirado, es verdad. ¡No importa! Contamos ya con 140 ensayos históricos de 27 países, no está mal para una institución local como la nuestra. Gavrilo Princip será siempre un héroe para los serbios y un terrorista para los demás, pero ese no es un enfoque histórico. El autor del atentado fue manipulado por los círculos militares serbios. Y los círculos militares austriacos también deseaban la guerra. El problema, sobre todo para nosotros aquí, es la memoria. No podemos cambiar la historia e inventarnos un pasado mejor, pero tampoco podemos ignorarlo, porque no estaremos informados. Una alumna mía ha escrito una tesis en la que quería contar los crímenes cometidos por los serbios contra Sarajevo, y yo le sugerí que contara también los que se cometieron aquí, dentro de la ciudad”.

De la otra guerra, la que terminó hace nada, se habla con una especie de lúgubre orgullo, como se habla en Europa de la peste negra.

Los días de la sanguinaria epopeya se han marchitado de tanta decepción. En el café Boris Smoje, donde se reúnen los chicos de la Academia de Bellas Artes, la elocuencia insistente y expresiva de la lengua serbia llega como un chorro de agua fresca. La calle lleva el nombre de Stepan Radic, un diputado croata asesinado en los años veinte por un serbio. Más crímenes... “El problema es que, en Sarajevo, todos piensan en el pasado, y nadie mira hacia delante”. Marin Bersic es un joven periodista que trabaja para Al Jazeera-Balcanes. “Para ustedes, la crisis es un momento histórico, aquí es un estado de ánimo. Todos se consideran víctimas, los bosnios, los serbios, los croatas. Como en la Primera Guerra Mundial: todos habían sido agredidos. Pero tarde o temprano habrá que encontrar algún culpable...”

Hace dos meses encontraron en Tomascica una fosa común, y siguen excavando.

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/14/actualidad/1389704776_144512.html
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/6/2014, 5:14 pm

Boicot de los serbobosnios al centenario del magnicidio en Sarajevo

Ni la imagen de una paloma sobrevolando Sarajevo, ni la cara del magnicida Gavrilo Princip. Los coleccionistas no guardarán un sello conmemorativo bosnio del centenario de la I Guerra Mundial. Tras meses de negociaciones, las administraciones del país balcánico no se han puesto de acuerdo para poner en circulación un timbre de aniversario. Un siglo después del asesinato del archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía en una calle de Sarajevo, el suceso --que desencadenaría la I Guerra Mundial-- y la figura del tirador reflejan un país partido. Para algunos serbobosnios, el joven de 19 años era un héroe que buscaba liberar el territorio de la ocupación, para muchos bosnios y croatas, el tirador era un terrorista que desencadenó un conflicto que segaría millones de vidas, destruiría cuatro imperios y redibujaría el mapa europeo. Ha pasado un siglo, pero las dos balas que cambiaron el mundo ahondan en la división de Bosnia.

Una línea también parece seccionar los eventos de aniversario que inundan estos días Sarajevo y otras ciudades del país, de unos 3,8 millones de habitantes. En la capital, bosnios musulmanes y croatas –católicos— conmemoran con conciertos, conferencias y exposiciones ese trasfondo histórico. Eventos que, según la alcaldía, buscan “impulsar una imagen de paz en la región”, pero a los que no han asistido representantes de la comunidad serbobosnia –ortodoxos--, que tienen conmemoraciones paralelas, que también hablan de “pacificación”. Este sábado, cientos de personas se reunieron en Visegrad (en la entidad serbia República Srpska) en los actos diseñados por el cineasta Emir Kusturica, que coinciden con la inauguración de Andricgrad, su proyecto cultural en homenaje al escritor y Premio Nobel Ivo Andric.

Imposible introducir esa dualidad en un pequeño pedazo de papel timbre. Pero la idea del fallido sello, analiza la activista Vedrana Kolar, no es símbolo sólo de esa doble visión de lo ocurrido en 1914. También lo es del día a día político de un país paralizado por un sistema burocrático inmanejable. Los acuerdos de Dayton, que pusieron fin a la guerra de los Balcanes en 1995, diseñaron una arquitectura administrativa en la que las tres comunidades tienen presencia equilibrada pero que se divide en tantas partes –dos entidades autónomas, la República Srpska de Bosnia y la federación croata-bosniaca, dividida a su vez en cantones; además de los Gobiernos municipales— que cualquier gestión gubernamental es complicada. “La mayoría de los proyectos quedan bloqueados por el veto de las diferentes administraciones”, explica Kolar.

Como el sello. Vetado, según algunas fuentes, por el representante serbio del Consejo de Correos de Bosnia Herzegovina porque el musulmán se había opuesto a un timbre sobre Andricgrad que circularía sólo en República Srpska. “En Bosnia, la maraña burocrática no nos deja levantar cabeza”, reconoce el economista Damir Saljic. Porque además, de la parálisis que acarrea, el enorme aparato administrativo se come casi el 70% del presupuesto público. Una cifra “inexcusable”, dice, en un país espoleado por la crisis y con un 28% de desempleo --–cifra oficial, los estudios independientes aseguran que es el 40%--. “Tarde o temprano las costuras terminarán estallando”, augura el analista económico del Instituto para la Política Exterior, un think tank de Sarajevo.

La fragmentación burocrática que espanta a Saljic alcanza también al sistema educativo. En Bosnia Herzegovina no hay un plan único, sino varios; y son muchos los agentes que ponen algo más que comas en su redacción. “Teóricamente hay un grupo nacional de asignaturas: Lengua, Historia y Geografía, pero sus contenidos los deciden primero los ministerios, luego los cantones y después la propia escuela”, explica Semir Hambo, profesor de secundaria en un colegio de Sarajevo. Lengua, dice, porque en Bosnia hay tres oficiales: serbio, croata y bosnio –“Pero, salvando que el serbio se escribe en cirílico, son casi iguales”, introduce la traductora—. Y Geografía e Historia porque se podrían considerar temas “delicados”, dice, en un país que hace dos decenios salió de un conflicto fraticida que segó la vida de 110.000 personas. Una guerra, reconoce Hambo, en la que no se profundiza en la escuela.

Este profesor de 29 años, miembro del Instituto de Historia de Sarajevo, ha tenido la oportunidad de comparar contenidos que dan sus compañeros en la Republica Srpska (la entidad serbia) o en las comunidades de mayoría serbia de Sarajevo, y encuentra ciertas diferencias. De nuevo la figura del magnicida de 19 años Gavrilo Princip es una de ellas. De nuevo héroe o villano, según quien revisite la historia.

“No sé que hay que discutir. El chico era un asesino”, dice Esma, que regenta un kiosko de prensa y tabaco a unos metros de la fatídica esquina en la que Francisco Fernando y Sofía, que estaba embarazada, fueron tiroteados. En Visegrad, a unos 130 kilómetros, Dusko, no lo ve igual. Para él, que trabaja como “anfitrión” en la ciudad cultural de Andricgrad, como para muchos serbios, Princip luchaba por liberar a su país. “Creo que es Alemania quien está impulsando esta revisión histórica porque busca sacudirse la herencia de haber comenzado las dos mayores masacres de la historia. Las dos primeras veces empezaron con las armas; ahora, con la economía”, dice.

El profesor Hambo cree que no es malo comentar o discutir la historia. “Siempre que se asuma que ocurrió lo que ocurrió”, dice. Cree que son los políticos quien, ya desde la escuela, se empeñan en fomentar las diferencias. “Bosnia es un país pequeño, las distintas comunidades compartimos costumbres. Están creando un grave problema en una población que va a vivir unida. La diversidad es buena, pero esto es otra cosa”, dice.

Emir Muhamedagic, portavoz de los estudiantes de la Universidad de Sarajevo (unos 40.000) explica que esa diferencia cultivada desde la burocracia dificulta, por ejemplo, los traslados de expediente escolar entre municipios. “La población sufre las consecuencias de una organización fallida”, zanja. La organización institucional es, de hecho, uno de los elementos que más aleja a Bosnia --que fue el primer país en iniciar la carrera para lograr el estatus de candidato y que se ha quedado el último-- de la UE. Su Constitución, con tres presidentes rotatorios, uno por cada una de las tres comunidades que habitan el estado, impide que representantes de las minorías judía --unos 1.500, la mayoría sefardíes-- o romaní, por ejemplo, sean elegidos. Un obstáculo insalvable, incide Andy McGuffie, portavoz de la UE en ese país, que vulnera los tratados internacionales. “La UE quiere que Bosnia entre. Y los bosnios también lo desean; pero si la Constitución no cambia no lo hará”, dice.

Cada intento de modificarla ha fracasado. Como descarrilan otras muchas reformas. La última, que según fuentes del Gobierno bosnio aún se está negociando, es una ley contra el blanqueo de capitales y la financiación de organizaciones terroristas. Sin ella, Bosnia entraría en la lista de países que carecen medidas para luchar contra estos delitos. Un nuevo lastre, dice el economista Seljic, que alejará la inversión extranjera que, en los últimos años, ha sido fundamentalmente rusa y turca. Europa, que nutrió (y aún lo hace, aunque menos) al país con ayudas durante años, está ahora mucho más pendiente de su propia crisis.

“¿Gavrilo Princip? ¡Qué importa! Todo aquello ocurrió hace cien años. No entiendo el interés y el afán por analizar eso. Y como todo lo demás es cosa de los políticos, porque si no generaran esas diferencias no tendrían excusa para mantener el sistema que les da de comer”, apunta amargamente el excombatiente bosnio Sufret Ibrahimovic. Originario de Srebrenica, donde los serbios cometieron una de las mayores masacres de la guerra de 1992, insiste en que está harto de la Administración. “Es una lucha continua; pero, salvando las distancias, antes sabías quien te disparaba. Ahora no sabes de donde llegan las balas. Es como pegarse contra una pared”, lamenta.


Las inundaciones mitigan la llama de las protestas

El pasado febrero la frustración ciudadana por la situación política y la crisis económica sacó a miles de serbios de todas las comunidades a la calle. La llama de las protestas parece ahora algo mitigada pero, apunta la activista Vedrana Kolar, no se ha apagado en absoluto. La población sigue exigiendo reformas. “La sociedad civil ha despertado. Queremos avanzar y no nos dejaremos enredar en si las distintas comunidades pensamos diferente o no”, esgrime Kolar.
Pero las calles están tranquilas. El mensaje del miedo que la Administración transmitió, comparando la quema de contenedores y edificios con lo sucedido entre 1992 y 1995, y las inundaciones de las últimas semanas, en cuya recuperación han participado de manera inédita todas los entes gubernamentales unidos, han alejado la huella de los disturbios.
Emir Emir Muhamedagic, portavoz de los Estudiantes de la Universidad de Sarajevo, se muestra sin embargo esperanzado del despertar social. "Antes la gente estaba desmotivada. Ahora, la semilla de la movilización está sembrada, ha cambiado la mentalidad", dice.
Mina Dinic, estudiante de 22 años que participó en las manifestaciones de hace unos meses, critica la respuesta del Gobierno a lo sucedido. “No estuvo bien que se tratara de quemar edificios [como el del archivo nacional o el de la presidencia de Sarajevo], pero comparar aquello con el asedio a la ciudad es tremendo. Y sabes qué, antes eran otros los que quemaban, ahora somos nosotros. Todo esto es nuestro, de los ciudadanos”.


http://internacional.elpais.com/internacional/2014/06/28/actualidad/1403967474_407254.html
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Von Leunam
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/6/2014, 5:16 pm

“Gavrilo Princip era un joven idealista”



Nikola Princip entrelaza las manos y fija la mirada. “Yo estoy orgulloso de Gavrilo Princip. ¡Claro! No lo escondo”, dice resuelto. La historia siempre marca sus huellas, pero en este hombre de 78 años son, quizá, algo más profundas. Y las reivindica. Gavrilo Princip, el hombre que segó la vida de Francisco Fernando de Austria y de su esposa Sofía en una esquina de Sarajevo, es su tío abuelo. Hoy, un siglo después del magnicidio que desencadenó la I Guerra Mundial y años de incesantes convulsiones en la región, Princip define a su antecesor como un revolucionario. “Gavrilo tenía 19 años, era un idealista. Ni un héroe ni un terrorista. Buscaba expulsar al ocupante, el imperio austrohúngaro”, incide.

Durante los últimos meses este serbobosnio ha revisitado esa parte de su legado familiar muchas veces. Los ojos de medio mundo miran estos días hacia la capital bosnia, donde numerosos actos conmemoran el centenario del asesinato que cambiaría el mundo, y Princip, que cobra una escasa pensión de 250 euros al mes con la que viven él y su esposa Nada, trata de obtener su porción del pastel. Pide 200 marcos (100 euros) por una entrevista. “Todos tenemos que comer”, comenta encogiéndose de brazos. Pero, igual que Nada, tiene ganas de hablar con la visita de España y la petición queda olvidada entre las pareces de su pequeño apartamento de Sokolac, en la entidad de mayoría serbia República Srpska, a algo más de una hora de Sarajevo.

Princip, mecánico, nació en Obljaj (cerca de la frontera con Croacia), a dos pasos de la casa natal de su tío Gavrilo. En 1992 --al inicio de la guerra de los Balcanes-- llegó desde Sarajevo a Sokolac como refugiado, y en el humilde barrio de casas sin asfaltar y de improvisados campos de baloncesto entre la hierba –a dos pasos de uno de los enclaves que sirvió de base a los serbios durante el asedio a Sarajevo--, se ha quedado con Nada, sus dos hijos y, ahora, siete nietos y tres bisnietos.

“Muchos dicen ahora que Gavrilo era un nacionalista radical serbio. No es cierto, formaba parte de un grupo multiétnico y creía en la diversidad”, apunta Nikola Princip. Habla de Mlada Bosnia (Joven Bosnia), la organización que ideó el atentado contra el archiduque y a la que pertenecía Gavrilo. El antiguo mecánico alisa un par de arrugas inexistentes en el hule verde que cubre la pequeña mesa del comedor y mira a Nada que, en la pequeña cocina, trastea con unos cacharros. Se atusa el bigote canoso y elude hablar de los dos disparos que en 1914 causaron el estallido de la Gran Guerra. En cambio, recuerda los “tiempos buenos”. “Mi madre hablaba mucho Gavrilo, siempre contaba que después de todo se arrepintió por no haber logrado avanzar en su idea de una Yugoslavia interétnica y unida. Lo más cerca que hemos estado fue en época de Tito (Joseph Broz, presidente de Yugoslavia desde el final de la II Guerra Mundial hasta su muerte en 1980). Pero como ves tampoco cuajó”, dice masticando las palabras.

Se entristece, pero aparece su nieta Garona, recién casada con apenas 20 años –“qué le vamos a hacer, se ha enamorado”— y le cambia la cara. La joven no conoce Obljaj, tampoco la casa natal de Gavrilo. Su hermano Novak, de 16, sí. Su abuelo le llevó a visitar el edificio, destruido y reconstruido tantas veces como las diferencias de una región convulsa han resucitado –“y utilizado”, dice-- el nombre de su antecesor, que durante la época de Tito era considerado un héroe que luchó contra la ocupación. En la aldea aún viven su hermano, de 82 años, y un primo. Pero la mayoría de los Princip dejaron la zona de Bosansko Grahovo. Algunos, explica Nikola, abandonaron el país durante “la última guerra” y no volvieron.

Otros sí. A 60 kilómeros de Sokolac, en un barrio cercano a la base militar internacional de Sarajevo, Gavrilo Princip dirige un hotel de carretera y una gasolinera. Tiene 60 años, pero salvando la edad y el cabello canoso, sus facciones y sus ojos hundidos, recuerdan al joven que mira desde el cartel conmemorativo que cubre un lado de la esquina del magnicidio, en el otro, Francisco Fernando. Gavrilo, a quien todos llaman Bato, también es sobrino nieto del tirador –que falleció en una cárcel húngara en 1918, a los 23 años—pero se muestra algo hastiado por la expectación mediática que genera su antecesor.

Bato sacude la cabeza cuando explica que en los últimos seis meses le han preguntado más veces sobre Gavrilo que en toda su vida. “Durante un tiempo, quizá en tiempos de Tito, el apellido Princip podía abrir algunas puertas. Después nada en absoluto. Mira ahora…”, dice. Ahora, la figura de su tío abuelo genera cierta división en Bosnia. Para los serbobosnios, que el viernes inauguraron una estatua en el Este de Sarajevo en su honor, es un héroe; para los bosnios un criminal que llevó a Europa a un conflicto que ha dejado un gran lastre.

De nuevo en Sokolac, a Goran, el hijo de Nikola Princip, no le apetece hablar de Gavrilo. Alto --casi dos metros--, con el cabello muy corto, camisa blanca y traje oscuro, comenta que tiene un negocio, que se gana la vida de cara al público, y que no conviene. “Yo no hablo de la historia. La gente mayor puede contar lo que quiera”, dice. Pero para su padre, al que parece que ha reñido cariñosamente por ahondar tanto en el pasado, su legado es importante. “No me gusta que estemos volviendo atrás, utilizando la figura de Gavrilo, pero la historia nunca la escriben los que perdieron. Aunque ahora quieran corregir la historia, o maquillarla, pasó lo que pasó”, dice el sobrino-nieto del magnicida.


http://internacional.elpais.com/internacional/2014/06/28/actualidad/1403942109_180866.html
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Von Leunam
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/6/2014, 5:26 pm

La chapuza con la que estalló la primera Guerra Mundial



Nunca un cúmulo de casualidades tan insólito ha tenido unas consecuencias tan pavorosas. Las posibilidades de que Gavrilo Princip desatase en Sarajevo con dos disparos una guerra mundial, un atentado del que se cumplen 100 años este sábado, eran mínimas pero ocurrió. “Era un don nadie, que sin embargo lo cambió todo”, explica Tim Butcher, un escritor de viajes británico que acaba de publicar un ensayo sobre Princip, The trigger. Hunting the assassin who brought the world to war (El gatillo. En busca del asesino que llevó al mundo a la guerra). La mayoría de los historiadores coinciden en que, sin aquel magnicidio, la Primera Guerra Mundial, la catástrofe de la que surgen todas las demás catástrofes del siglo XX, no habría estallado. Sin embargo, este joven serbio de Bosnia de 19 años, un tirador sin experiencia, mató al archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Austrohúngaro, del que Bosnia era entonces una remota provincia, y a su esposa, Sofía, después de encontrarse con ellos por casualidad: ni el asesino ni sus víctimas tenían previsto estar en el sitio en el que se cruzaron. Con dos certeros e improbables disparos, destruyó el mundo tal y como se conocía hasta entonces.

“El atentado de Sarajevo es un suceso de consecuencias mundiales, una especie de Zona Cero de la época”, explica el escritor bosnio residente en Francia Velibor Colic, autor de un relato borgiano del magnicidio, Sarajevo omnibus (Gallimard). “Fue un complot muy bien organizado pero a la vez muy caótico, en el que el azar jugó el papel principal. Fue un vaudeville, una tragicomedia cuyas consecuencias, desgraciadamente, conocemos todos”. Butcher asegura sobre el improbable protagonista del mayor magnicidio de la historia (sólo comparable al asesinato de Kennedy en Dallas en 1963, en el que también hubo una comitiva, un coche descubierto y un debate nunca acabado sobre los responsables últimos): “No dejó descendientes directos, porque murió muy joven. Provenía de una familia extremadamente pobre, de siervos, que debían entregar sus ganancias al señor feudal. Seis de sus hermanos murieron. Cien años después, cuando conocí a sus familiares, seguían hablando de la pobreza".



El asesino se encontró ante el convoy en el que viajaban los príncipes frente a la pastelería Moritz Schiller, que ahora alberga un museo sobre el magnicidio. Princip estaba allí por casualidad pero, lo que es más grave, el archiduque y su esposa, también. La leyenda dice que el asesino se estaba comiendo un emparedado pero, como tantos otros detalles de aquella mañana, no está confirmado porque muchos documentos se perdieron a lo largo de las guerras que asolaron Europa desde entonces. Se sabe que formaba parte de un complot para llevar a cabo el magnicidio que, en aquel momento parecía haber fracasado tras un intento fallido y después de que tres terrorista no se atreviesen a utilizar las bombas y las pistolas que llevaban. De repente se topó de bruces con la comitiva regia y decidió disparar.

Contra toda la lógica, pese a haber sufrido un atentado fallido esa misma mañana, Francisco Fernando decidió continuar con su visita a Sarajevo como si nada ocurriese y formase parte de las costumbres locales lanzar una bomba contra el coche en el que viajaba el heredero de un imperio. La lógica indicaba que el ataque no era una casualidad entre otras cosas porque la visita tenía lugar en una fecha de enorme contenido simbólico: los serbios celebran su día nacional el 28 de junio, San Vito, cuando perdieron su independencia frente a los turcos en batalla del campo de los mirlos en 1389, en Kosovo. La escritora Rebecca West, autora del gran libro de viajes sobre los Balcanes, Cordero negro, halcón gris, escribió en los años treinta tras entrevistarse en Sarajevo con varios testigos del magnicidio: “Nadie trabajó tanto para que el atentado tuviese éxito como las propias víctimas”.

Tras la visita prevista al Ayuntamiento, el gobernador de Bosnia, Oskar Potiorek, convenció al archiduque para acortar y cambiar el recorrido, evitando las estrechas calles del centro de Sarajevo. Pero a nadie se le ocurrió informar al conductor. Cuando se dieron cuenta del error, la comitiva real se detuvo en mitad del camino con el propósito de cambiar de rumbo: hubo que empujar el coche a mano porque carecía de marcha atrás. La parada tuvo lugar ante la pastelería Moritz Schiller, aunque podía haber ocurrido en cualquier otro lugar. Pero, justo ahí, un joven armado que tal vez estaba allí para comerse un sándwich se encontró con un blanco perfecto, se subió al alero del coche y cumplió la misión para la que se había conjurado con otros siete Jóvenes Bosnios, por orden de una misteriosa y letal organización de Belgrado, la Mano Negra (el grado de participación del Gobierno serbio sigue siendo un misterio, aunque está claro que las armas venían de Serbia). La princesa Sofía murió casi inmediatamente, el archiduque Francisco Fernando media hora después. Eran las 11 de la mañana y el siglo XX acababa de empezar. Treinta y siete días después, estallaba la Primera Guerra Mundial.

El historiador Christopher Clark, autor de Sonámbulos, el más influyente ensayo de todos los publicados este año del centenario, insiste en el aspecto casual y pone sobre la mesa una idea muy inquietante dada la dimensión del desastre que se avecinaba (la desaparición de cuatro imperios, la Revolución Rusa, el cambio de las fronteras mundiales, el nacimiento del fascismo y el nazismo, otra Guerra Mundial, el Holocausto...): si Gavrilo Princip llega a fallar, Francisco Fernando, que no era un belicista, hubiese evitado la guerra. Sin embargo, Tim Butcher, que ha pasado años investigando la figura de Princip y que ha recorrido Bosnia en busca de sus huellas, tiene una visión muy diferente, no de la chapuza de aquella mañana, pero sí de lo que el asesino representaba. “Encarna el principal cambio que surgió con el siglo XX: la era de los jóvenes, de la gente que no tenía voz y que de repente la tuvo. En aquellos años surgieron los nacionalismos violentos en Irlanda, en Palestina, en lo que sería Yugoslavia. Es una figura que cobra sentido en medio de todas estas fuerzas que estaban estallando entonces”. Enmarca el asesinato de Sarajevo dentro de la lucha de los eslavos del sur por tener un país, que se llamaría Yugoslavia hasta que los mismos nacionalismos lo destruyeron, y dentro de las revoluciones europeas de 1848, la Comuna de París en 1870, la rebelión de los jóvenes turcos en 1908... El asesinato fue una casualidad, pero la guerra era algo que llevaba un siglo forjándose. La primera mañana del siglo XX fue una larga digestión del pasado.

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/06/26/actualidad/1403783382_798269.html
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/6/2014, 7:39 pm

Concierto de la Orquesta Filarmónica de Viena desde Sarajevo
28 jun 2014

Justo cuando se cumplen 100 años del atentado de Sarajevo contra el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, considerado el detonante del inicio de la Gran Guerra, la Orquesta Filarmónica de Viena ofrece un concierto en Vijécnica, la mítica biblioteca muy cercana al lugar donde se produjo el asesinato del archiduque.Bajo la dirección de Franz Welser-Möst y con la participación del Coro del Teatro Nacional de Sarajevo, interpreta obras de compositores de países de ambos lados de la contienda: austriacos, alemanes y franceses, como Joseph Haydn, Franz Schubert, Alban Berg, Johannes Brahms, Maurice Ravel, Josef Strauss, o Beethoven, entre otros. Es una coproducción de las televisiones francesa FR2 y alemana ZDF, con la colaboración de la bosnia BHRT, y el acto principal organizado por la UER para conmemorar el centenario.
Contenido disponible hasta el 5 de julio de 2014.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/los-conciertos-de-la-2/concierto-orquesta-filarmonica-viena-desde-sarajevo/2636845/
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Motul Ajaw
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Motul Ajaw el 28/6/2014, 10:18 pm

Le felicito por sus aportaciones, estan exelentes. Hay le dejo un punto bien ganado.
Un saludo ¡¡¡
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 2/7/2014, 1:07 am

Las amapolas que transformaron Gran Bretaña para siempre



MARIO VICIOSA y VIRGINIA HERNÁNDEZ (Enviados especiales a Londres)

Laura, Dan, Holly, Paul, Ivor, Simon, Diane… los británicos que aparecen en este videorreportaje son historiadores, conservadores de museos, guías, directores pero, todos, detrás de sus apellidos, tienen un pasado familiar que les relaciona con la Primera Guerra Mundial. Antepasados que lucharon en la contienda o, como en el caso de Dan Smith, divulgador de la BBC, dos ascendientes de libro de Historia: por el lado materno, el primer ministro David Lloyd George; por el paterno, Thomas D'Oyly Snow, uno de los generales de la fatídica batalla del Somme.

«Fue nuestra guerra más sangrienta. Una que ganamos pero también perdimos: nos arruinamos, nuestros jóvenes murieron en el extranjero, perdimos la supremacía comercial y financiera... permitió que EEUU nos ganara terreno y que dejáramos de ser la gran superpotencia», recuerda este historiador y presentador televisivo sobre el conflicto que fue motivo de disputa entre sus ancestros, que ni sospechaban que compartirían parentesco. «El primer ministro y el general se odiaban, porque el primero era de la clase trabajadora de Gales y el segundo de la élite. Y el primer ministro pensaba que los generales estaban haciendo un trabajo desastroso en la guerra».

Cualquiera que pasee por las calles de Londres se topará en cada esquina con memoriales de las decenas de guerras que libró el imperio británico. Siempre en perfecto estado de revista y con flores depositadas en el último aniversario. No importa los años que hayan transcurrido desde la batalla. Aquí no hay lugar para el olvido. El propio Snow trata de enseñarnos un monumento de la Gran Guerra y por un momento lo confunde con otro de la guerra de Crimea (1854-1856). Hasta hay una web que ayuda en la tarea de localizar este tipo de recordatorios (no todos bélicos) en la capital británica, la que fue la gran metrópoli.

Listas de nombres grabadas en piedra con fechas de nacimiento y muerte en iglesias, bajas en combate detalladas en estaciones de tren, monumentos con descripción de escuadrones, buques hundidos, de lugares casi siempre lejanos: como Crimea, Trafalgar, Waterloo… aunque los uniformes puedan dar una idea, muchas veces hay que acercarse hasta las placas para comprobar si el enorme soldado de bronce o el general armado con todos los laureles posibles pertenece a la Primera o a la Segunda Guerra Mundial.

La historia de Reino Unido está trufada de victorias, de viejas glorias, de éxitos militares, pero es que los británicos son verdaderos especialistas en recordarlo. En un pueblo al que le gusta preservar las tradiciones, los 100 años de la Primera Guerra Mundial debían conmemorarse a lo grande: es una cifra lo suficientemente redonda como para no pasarla por alto. No hay más que mirar el enorme Cenotafio (tumba vacía en griego) en pleno Whitehall, construido en 1919 y decorado con la contundente frase 'Los muertos gloriosos'. En su base siempre tiene coronas de amapolas, flores de tela, símbolo de la Gran Guerra.

60 millones de presupuesto
Gran Bretaña es, de los países contendientes, la que más presupuesto dedica a la conmemoración de la efémeride, unos 60 millones de euros. Reino Unido rememorará lo acontecido entre 1914 y 1918 de forma continuada durante los próximos cuatro años con actos de todo tipo, como exposiciones, conferencias, lecturas, conciertos y la remodelación de los edificios relacionados con la contienda y sus consecuencias. Eso a pesar de la polémica sobre si el centenario debía ser la celebración de la victoria o un recordatorio de la catástrofe que llenó Europa de cementerios y propició el auge de los fascismos.

Las obras han cerrado durante un año el majestuoso Imperial War Museum (IWM), inaugurado en 1917 para que el conflicto no se olvidara. El estudio del arquitecto Norman Foster se ha encargado de una remodelación preparada para estas fechas, que incluye un atrio y unas nuevas galerías dedicadas en exclusiva a la Primera Guerra Mundial.

«Se trata de conectar con la gente a través de su historia familiar o a través del memorial de guerra de su comunidad local. Tenemos un proyecto digital enorme que se llama 'Lives of the First World War' y que pretende tener ocho millones de historias para el final de 2018», explica Diane Lees, directora del Museo y la primera mujer al frente de esta institución, frente a los apabullantes cañones de las puertas, utilizados en aquella época. «Queremos que la gente entienda lo que ocurrió y cómo ocurrió, para recoger lecciones de vida, pensando en qué haríamos ahora para evitar que sucediera».

«La Guerra cambió la sociedad aquí, en Gran Bretaña», prosigue Laura Clouting, conservadora del IWM y una de las responsables en hacer llegar ese legado a los más jóvenes. «Tuvo un impacto inmenso. Todo el mundo se involucró en esa guerra. La mayoría de las familias tenía a alguien combatiendo. Por lo que fue habitual contribuir al esfuerzo haciéndose cargo de la producción para la guerra o con la recaudación de fondos para el frente, porque había un sentimiento generalizado de que había que estar allí».

De su propia historia familiar, Laura recuerda a dos tíos, uno de los cuales murió en el frente. «Muchas familias en Gran Bretaña tienen una conexión similar. Aunque ahora tenemos la primera generación que está creciendo sin el recuerdo vivo de la Primera Guerra Mundial, no quedan veteranos que nos puedan contar su experiencia. Nuestro trabajo es que la gente entienda la relevancia de una contienda que también nos afecta ahora. El impacto perdura. Fue la guerra que cambió Gran Bretaña». Una que se recuerda con amapolas.

http://www.elmundo.es/especiales/primera-guerra-mundial/gran-guerra/cien-anos-de-la-primera-guerra-mundial.html
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 2/7/2014, 1:17 am

«Alemania apretó primero el gatillo»



Gerd Krumeich, historiador alemán

¿Cree que la Primera Guerra Mundial podría haberse evitado?

Sí, claro, hasta el último minuto se habría podido hablar y frenar las movilizaciones. Pero es cierto también que, estructuralmente, la guerra era ya inminente. Desde 1911, Europa había vivido en una especie de preguerra, algo que todo el mundo sabía. En todo caso, no sabemos qué habría pasado si la crisis de julio se hubiera frenado.

¿Alemania se lanzó con rapidez al conflicto bélico?

Sí, demasiado rápido, de ahí que ella fuera la mayor responsable. Alemania pensó aprovechar la crisis entre el Imperio Austro-húngaro y Serbia para 'probar' la voluntad de guerra de Rusia. Los generales y los políticos temían la fuerza militar rusa, que iba en aumento. Estaban convencidos de que en dos años no podrían controlar a los rusos. De ahí que en julio pensaran: si hay que hacer la guerra, hagámosla ahora.

¿Alemania desencadenó la Gran Guerra? ¿Tuvo Alemania toda la responsabilidad o culpa de la Primera Guerra Mundial?

No toda la responsabilidad. Alemania no era más militarista ni imperialista que las demás naciones europeas. Pero fueron los alemanes quienes apretaron el gatillo en 1914. Ahí es donde está su gran responsabilidad.

¿Cómo fue la brutalidad de la Primera Guerra Mundial en comparación con los crímenes nazis?

No hay comparación alguna en la medida que los nazis la emprendieron contra los civiles desarmados y provocaron una 'guerra de razas', dispuestos a exterminar a quien fuera. Y, a pesar de todo los males de la Gran Guerra, a pesar de las atrocidades de agosto y septiembre de 1914 contra civiles belgas y franceses, hay un abismo entre las mentalidades de 1914 y las de 1939.

¿Habría existido la Segunda Guerra Mundial sin la Primera Guerra Mundial, sin la humillación de Versalles?

En efecto, la "ve#$%&/üenza" del Tratado de Versalles, esa injusticia que experimentó Alemania, le pudo hacer pensar que hacía falta la revancha. Y cuando Hitler la prometió, los alemanes se pusieron bien contentos. Jamás Hitler fue tan popular como cuando en 1940 la victoria sobre Francia se vendió como haber ganado al fin la Primera Guerra Mundial.

¿Cree que la humillación de Versalles fue una excusa para la generación alemana de los años 60 para calmar o atenuar el sentimiento de culpabilidad por los crímenes nazis?

Sin duda fue así. Yo mismo lo he vivido. Yo, que nací en 1945, cuando en los años 60 comencé a hacer preguntas a la generación de mis padres sobre cómo fueron capaces de llegar tan lejos, la respuesta era siempre la misma: 'Fue Versalles quien nos creó a Hitler'. De manera que nosotros, los jóvenes, no quisimos ya más hablar de ello y nos pusimos a buscar por otras partes, encontrando bastante: el carácter autoritario, el impacto del militarismo prusiano...

¿La culpabilidad de dos guerras impide a Alemania llevar una política exterior responsable en Europa hoy día?

Para los alemanes de avanzada edad, en parte sí, ya que 'una política responsable' significa recurrir a las armas. Pero ya estamos en un proceso de cambio de mentalidad. Cada vez más, aquellas generaciones que no tienen nada que ver con los crímenes nazis están ocupando los puestos de poder y son conscientes de las obligaciones que implica ser una gran potencia en el seno de Europa.

¿Qué actitud tiene la población alemana respecto al aniversario de la Gran Guerra?

Cada vez hay más interés. Sin embargo, es como si la Primera Guerra Mundial no fuera parte integrante de nuestra historia. Espontáneamente, para la mayoría de los jóvenes alemanes, nuestra historia comienza en 1933 o en 1945.

¿Está a favor de que se conmemore en Alemania? ¿Y en Reino Unido, Francia….?

Cada nación responde según el desarrollo de su Historia. Es inútil discutir esta cuestión…

Siempre se asegura que el nacionalismo provocó la Gran Guerra, ¿los nacionalismos de hoy día son una amenaza similar?

No en Europa. Aunque sí en otras zonas donde se mezcla nacionalismo y religión y rápidamente se decretan guerras santas. Como nos ocurrió a nosotros hace 100 años. Pero ya ha pasado y no se repetirá. Estoy bien seguro.

¿Cree que la guerra debería ser siempre el último recurso?

Como dijo Clausewitz [militar e historiador prusiano], «la guerra es la continuación de la política por otros medios». Y si la política no consigue frenar a un Hitler o a un Sadam, entonces se podría seguir de otra manera. Si Francia y Reino Unido hubieran combatido verdaderamente a Hitler en 1939, tras su declaración de guerra, le habrían derrotado. Esto es, para nada estoy en contra de los intentos de apaciguamiento, pero los dictadores deben saber también que corren el riesgo de perder su poder y su vida.


«Gran Bretaña fue responsable pasiva»

David Stevenson, historiador británico



¿Qué le lleva a sostener que la Primera Guerra Mundial pudo evitarse?

La vieja idea de que fue un error o algo inevitable ya no se sostiene. En los años previos a 1914 hubo mucha tensión internacional y creció la posibilidad de guerra. La división de Europa en dos grandes bloques, la carrera armamentista, las crisis de Marruecos y los Balcanes o la evolución de la opinión pública fueron señales claras de peligro. Pero se habían vivido periodos anteriores de tensión que no abocaron en una guerra europea. La situación se hubiera destensado de no ser por una serie de decisiones claves tomadas en el verano de 1914.

¿Esas decisiones respondieron al convencimiento de que la guerra era la mejor alternativa?

Se vio como la alternativa menos mala, aunque nadie esperaba una guerra de cuatro años y medio y 10 millones de muertos. Los gobiernos creyeron que echarse atrás o aceptar un compromiso acarraría peores consecuencias. Alemania pensó que dejaría de ser una superpotencia si no protegía a Austria. Rusia se vio en una situación similar: perdería poder si no entraba en acción. Y ambos bandos asumieron que tenían perspectivas razonables de victoria.

¿Culpa a Alemania de iniciar la guerra cuando sugiere que no exploró todas las alternativas?

El gobierno alemán fue a la guerra con demasiada celeridad. No es cierto que hubiera agotado todas las opciones, ya sea la vía diplomática o armamentística. Alemania y Austria deberían haber conservado la calma y evitado recurrir a la violencia. Pero no se les puede culpar completamente de la guerra. Alemanes, austriacos, franceses y rusos comparten la responsabilidad. Todos tomaron decisiones que condujeron al enfrentamiento.

¿Y los británicos?

Se argumenta que pudieron hacer más para prevenirlo, pero yo no estoy convencido de que un ultimátum hubiera disuadido a Alemania. En todo caso, Gran Bretaña tuvo una responsabilidad pasiva.

¿El nacionalismo, detonante de la Gran Guerra, presenta una amenaza similar en el siglo XXI?

Es la cuestión que enfrenta en Asia a China con Japón y EEUU. Hay un paralelismo con 1914: si vemos a EEUU en la posición de Gran Bretaña, China es la potencia emergente, como entonces era Alemania, y ambos van a la confrontación. El nacionalismo ruso puede causar un daño enorme: sucedió en Georgia en 2008 y se repite en Ucrania. Putin quiere recuperar el dominio sobre los países fronterizos y esto puede llevar a un enfrentamiento mayor. La democracia y la globalización no impidieron la guerra en 1914. Ya no podemos asumir que estos factores garantizan la paz. Hoy más que nunca hay que renunciar a la guerra. Dependemos más unos de otros y las consecuencias afectarán a todo el mundo.

¿Ignoran las potencias las lecciones del pasado?

La guerra debería ser el último recurso. Esa es la única conclusión. Yo no adopto una posición absolutamente pacifista porque la inacción también puede ser un recurso peligroso. Esa es la lección de los años 30. Pero 1914 demostró que es muy difícil controlar una guerra. La lógica lleva a la escalada del conflicto. Es peligroso suponer que una guerra puede ser limpia, simple y la vía para alcanzar los objetivos marcados.

¿Cómo explica el consenso popular que hubo a favor de la Gran Guerra?

Los últimos estudios sugieren que la gente reaccionó con miedo, incertidumbre e indecisión al estallar la guerra. El apoyo creció tras los primeros combates y particularmente debido al masivo número de víctimas. Los gobiernos argumentaron que los soldados no podían morir en vano, que luchaban en una guerra defensiva, justa y provocada por el otro bando. Incluso Austria sufrió una agresión: los asesinatos de Sarajevo por nacionalistas serbios es lo que ahora llamamos terrorismo de Estado.

¿Qué impacto tuvo la neutralidad para España?

España tuvo un papel estratégicamente importante como suministrador de minerales de hierro para los aliados desde Bilbao. También se benefició con exportaciones de fruta y verduras. Pero la experiencia de 1914-1918 contribuyó a polarizar la sociedad española.

http://www.elmundo.es/especiales/primera-guerra-mundial/imprescindibles/historias-paralelas.html#
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 2/7/2014, 1:19 am

Motul Ajaw escribió:Le felicito por sus aportaciones, estan exelentes. Hay le dejo un punto bien ganado.
Un saludo ¡¡¡

Gracias Motul Ajaw, seguire aportando a este tema conforme tenga oportunidad y ahora que estamos mas cerca de la fecha, habrá mucha tela de donde cortar.

Saludos.
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 3/7/2014, 10:47 pm



Última edición por ·¦·Füµ®€R·¦· el 4/7/2014, 1:09 pm, editado 1 vez (Razón : Edición de contenido a petición del usuario)
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 4/7/2014, 6:35 pm

Paul Emil von Lettow-Vorbeck



Paul Emil von Lettow-Vorbeck nació en 1870 en Saarlouis, ciudad fronteriza con Francia que en la época pertenecía a Prusia. Saarlouis era también un puesto militar fronterizo al cual estaba asignado su padre; un oficial del ejército que pertenecía a la pequeña nobleza de Pomerania. Paul pasó su juventud en escuelas de Berlín y cuando tuvo la edad necesaria pudo cumplir su sueño de emular a su padre, ingresando en al Academia de Oficiales de Potsdam, Berlín, en la cual se graduó como Teniente en 1890.

En 1900, Paul von Lettow-Vorbeck fue destinado a participar en la fuerza expedicionaria internacional que acudía a China para sofocar la “Rebelión de los Bóxers” y “salvaguardar” los intereses Occidentales en éste país, en definitiva una aventura colonial en toda regla desatada por las potencias europeas, EEUU y Japón, con la pretensión de adueñarse y repartirse los puertos comerciales chinos y dominar políticamente éste prospero país.

Tras el éxito de la expedición a China, Paul von Lettow-Vorbeck fue enviado a la colonia alemana de “África del Sudoeste”, actualmente Namibia. En 1904, el líder de la tribu “Herero”, Samuel Maharero se alzó en armas contra el salvaje colonialismo alemán que los estaba exterminando iniciándose un cruento conflicto en el que los indígenas serían diezmados. Paul von Lettow-Vorbeck participó en esta guerra bajo las ordenes del general alemán Lothar von Trotha, quien en agosto de ese mismo año de 1904 aplastó la rebelión tras su victoria en la “Batalla de Waterberg”. Tras la victoria, el general von Trotha ordenó el asesinato masivo de los hereros supervivientes, o su deportación al desierto, desatando así un feroz genocidio que casi exterminó a esta antigua tribu africana, solo su líder Samuel Maharero y unos mil supervivientes, consiguieron escapar a los territorios británicos donde fueron asilados y protegidos. Pese a no estar de acuerdo con este genocidio, von Lettow-Vorbeck debía acatar las órdenes de su superior y participar en el mismo como oficial que era.



Poco después de este exterminio se sublevaron los indígenas “Nama”, una rama de la tribu Khoikhoi (llamada “Hotentotes” en Occidente), tribu que sufrió el mismo triste destino que los Hereros, siendo masacrados por las tropas coloniales alemanas.

Estas genocidas campañas contra los indígenas duraron entre 1904 y 1906 y asentaron fuertemente el poder de Alemania sobre sus colonias, desde entonces, los indígenas temerían tanto a los alemanes que serían sumamente fieles a estos. Durante los combates de 1906, von Lettow-Vorbeck recibió una herida en el ojo izquierdo y tuvo que pasar un buen tiempo recuperándose en un hospital británico de Sudáfrica, lugar donde hizo amistad con el gran militar y político sudafricano Jan Smuts, quien curiosamente tiempo después será su principal enemigo.

En 1907, von Lettow-Vorbeck fue destinado al Estado Mayor del 11º Cuerpo de Ejercito, para permitirle descansar de la feroz campaña africana y mejorar la recuperación de su ojo. En 1909 Paul fue ascendido por sus grandes capacidades y meritos a comandante del 2º Batallón de la Infantería Marina del Káiser, una tropa de élite de reserva asentada en Wilhelmshaven, en la Baja Sajonia de Alemania.

En Octubre de 1913, von Lettow-Vorbeck fue de nuevo destinado a su querida África, esta vez como comandante de las “Schutztruppe” o Tropas de Protección de la colonia alemana de Camerún. Pero justo antes de que pudiera asumir su nuevo mando, el 13 de abril de 1914 llegó una orden de transferencia a un nuevo destino, siendo designado como comandante de las escasas tropas alemanas que defendían la colonia del “África del Este Alemana”, la actual Tanzania.



Esta colonia, tenía muy poca importancia política y económicamente su única importancia consistía en sus puertos comerciales. Pese a esto, era una colonia ambicionada por ingleses y belgas por su importancia estratégica, al ser un territorio que limitaba al norte con el África del Este Británica, hoy en día Kenia y Uganda, al este con el Congo Belga y la Rhodesia británica o Zambia y al sur con Mozambique, colonia de los portugueses, tradicionales aliados de los británicos. Los ingleses ambicionaban el territorio para unir sus colonias y tener mas salidas al mar, al igual que los belgas. La colonia alemana estaba por tanto rodeada de enemigos y el estallido de la Primera Guerra Mundial en julio de 1914 puso en graves aprietos a los alemanes que debían protegerla. Los alemanes, conocedores de su inferioridad militar en África pretendían que el conflicto se redujera a Europa y que las colonias fueran respetadas, pero la invasión alemana de la “neutral” Bélgica cambio todo esto y la guerra comenzó también en África.

Para defender la colonia de África del Este, von Lettow-Vorbeck disponía de un experto cuerpo de oficiales y suboficiales alemanes compuesto de 260 hombres, los cuales, mandaban una tropa de 2.500 guerreros indígenas llamados “Askaris”. Por otra parte, el gobernador de la colonia contaba con otros 60 oficiales alemanes y 2.000 Askaris encuadrados en fuerza de policías y usados como reserva en caso de invasión.
Este ejército bien entrenado tenía su principal carencia en la falta de unidades de artillería, von Lettow solo contaba con algunos pequeños cañones de 37 mm, utilizables solo a corto alcance. Tampoco tenía unidades de caballería ni de transporte mediante mulas, ya que las hordas de moscas Tse-Tsé impedían el uso de animales equinos.
El transporte de aprovisionamientos para el ejército alemán de la colonia debía ser llevado a cabo con el uso de unos 250 porteadores nativos que llevaban los bultos sobre la espalda y la cabeza.



Por si fuera poco, los Askaris solo tenían un puñado de los excelentes fusiles Máuser Gewehr 98, usados por el resto del ejército alemán en Europa y en el resto de colonias de África(al ser mas importantes económicamente para Alemania tenían mejor material militar que la colonia de África del Este). La mayoría de fusiles usados por los Askaris eran los viejísimos Máuser de 1871, los cuales usaban munición de 11 mm de pólvora negra, munición que al dispararse producía un cegador humo. Por ultimo, Von Lettow solo contaba con un puñado de ametralladoras de estilo Maxim, las cuales eran operadas solo por suboficiales blancos y en caso de que estos fueran heridos o murieran en acción serían inútiles al no saberlas usar los Askaris. Esta desventaja en armamento era un serio hándicap para los alemanes, pero von Lettow estaba dispuesto a suplirla con el mejor entrenamiento de sus hombres, su mayor dinamismo y una fuerte agresividad en combate.

Al iniciarse la guerra en Europa, Lettow-Vorbeck desoyó las órdenes de mantener la neutralidad en África y no provocar conflictos en la zona, sabedor de que tarde o temprano la guerra se extendería a África y ante la inferioridad numérica debía por lo menos tener la iniciativa. Su primer proyecto de ataque, un raid para cortar el vital ferrocarril británico a Uganda, fue desestimado por el gobernador de la colonia; Heinrich von Schnee. Un grave error estratégico que von Lettow-Vorbeck no permitiría que se repitiese, así que desde entonces decidió actuar sin solicitar permiso al gobernador, pero ya era demasiado tarde, el retraso en sus operaciones producido por la falta de apoyo del gobernador, favoreció que la iniciativa pasara a manos británicas y estos serán los que comenzaran la guerra en África.

Para conquistar el África del Este Alemana, los británicos decidieron mandar una expedición desde la India comandada por el general Arthur Aitken y compuesta por varios buques de guerra y por 8.000 soldados indios fuertemente armados. El primer objetivo de Aitken era capturar el puerto de Tanga, el más importante de la colonia, ubicado al norte de la misma, a los pies del famoso monte Kilimanjaro y cercano a la frontera con las colonias británicas del norte. La conquista de Tanga era vital para que los británicos pudieran desembarcar nuevas tropas y suministros con los cuales avanzar fácilmente hacia el sur y conquistar así el resto de la colonia alemana.

El 2 de noviembre de 1914 los británicos llegaron a la zona, cogiendo por sorpresa a los alemanes, los cuales en un primer momento decidieron no defender el puerto y declararlo abierto, con el fin de evitar que fuera bombardeado por los buques británicos. Pero tras enterarse de la noticia, Von Lettow-Vorbeck decidió hacer caso omiso a las autoridades civiles y defender el puerto a toda costa. En primer lugar hizo circular el falso rumor de que el puerto estaba minado y de que lo defendían más hombres de los que en realidad había, (en realidad solo estaba defendido por una compañía de Askaris). Los británicos creyeron estos rumores y durante varios días se mantuvieron dubitativos, no sabiendo si desembarcar o no sus tropas. Este tiempo fue vital para que Von Lettow reuniera todos los refuerzos que pudo, 1.100 hombres, y acudiera rápidamente a la zona, (usando el ferrocarril), para impedir el desembarco enemigo. Finalmente, el general británico, Arthur Aitken, cansado de esperar y temeroso de encontrarse con minas si desembarcaba en el puerto, decidió desembarcar algunos kilómetros al sur del puerto y desde allí conquistar la ciudad por tierra.

La decisión de los británicos de atacar por tierra fue un grave error, ya que previamente debían atravesar la jungla africana, un hábitat sumamente hostil para los soldados indios, los cuales debieron enfrentarse a continuas emboscadas de los Askaris que les causaron enormes bajas y encima a las terribles picaduras de las agresivas abejas de la zona. (Por ello los ingleses denominan esta batalla como “Battle of the Bees” o “Batalla de las Abejas”)

Tras varios intentos infructuosos de conquistar Tanga, los británicos decidieron hacer una pausa en su ofensiva para recomponer sus tropas y reorganizarse, esta pausa fue aprovechada por Von Lettow-Vorbeck para lanzar un agresivo contraataque que obligó a los británicos a reembarcarse y abandonar la zona. Ésta victoria de Von Lettow demuestra la gran talla de este hombre como general, ya que estando superadas sus tropas por una diferencia de 8 a 1 decidió atacar al enemigo, saldándose su osadía con una merecida victoria que le permitió capturar gran cantidad de armamento y munición abandonada por los solados británicos en su apresurada huida hacia los botes. En lugar de masacrar a los británicos en retirada, Von Lettow les permitió embarcarse en sus botes y solicitó una conferencia en la playa con el general Aitken, a la que éste accedió gustoso. Increíblemente, ambos generales, como caballeros de antaño, se dedicaron a pasear por la playa comentando la batalla acontecida mientras tomaban juntos una botella de brandy. Otra muestra de la caballerosidad de Von Lettow fue ordenar a sus médicos que atendiesen a todos los soldados indios heridos.

Mientras Von Lettow defendía Tanga, otra columna británica avanzó desde las colonias británicas del norte hacía el sur para invadir el África del Este Alemana. Sin embargo fue derrotada al intentar traspasar las fuertes defensas alemanas en el monte Kilimanjaro.

En respuesta a las ofensivas británicas, Von Lettow decidió lanzar “raids” o rápidos ataques sorpresa sobre las principales vías de ferrocarril del África del Este Británica. Esta guerra de guerrillas y ataques sorpresa continuó durante todo el resto del año y comienzos del siguiente. El plan de Von Lettow era hacer durar la guerra en la zona el máximo tiempo posible, obligando así a los británicos a distraer numerosas fuerzas que de otra forma podrían estar combatiendo contra Alemania en el frente de Europa.



No contento con la acción guerrillera, Von Lettow decidió también avanzar hacia el norte capturando una pequeña porción de la franja costera para de esa forma alejar la frontera británica de la importantísima ciudad portuaria de Tanga. Su éxito duró poco, porque los británicos reconquistaron el terreno perdido poco tiempo después y avanzaron hasta Jassin, ciudad fronteriza alemana, situada a tan solo 50 km de Tanga.
Viendo que estaba perdiendo la iniciativa y temiendo una nueva aproximación británica sobre Tanga, Von Lettow decidió reconquistar la frontera norte dirigiéndose a principios de 1915 hacia Jassin, la cual solo estaba guarnecida por 300 soldados indios.

En la Batalla de Jassin, acontecida el 18 de enero de 1915, Von Lettow volvió a derrotar a los británicos, pero la eficaz defensa británica le salió muy costosa, ya que perdió a 27 oficiales y suboficiales alemanes, incluido el capitán Tom von Prince, su segundo al mando y hombre de confianza. Estos experimentados hombres eran irremplazables ya que era imposible que acudieran refuerzos de nuevos oficiales desde Alemania, debido al dominio marítimo británico. Pese a estas dolorosas pérdidas, Von Lettow felicitó a los capitanes británicos Hanson y Turner, los encargados de defender Jassin y los liberó bajo promesa de que estos no volverían a pelear contra él.

Con el objeto de no volver a sufrir tantas bajas, Von Lettow volvió a su estrategia defensiva-guerrillera, lanzando ataques relámpago contra el ferrocarril británico de Uganda. A su vez, Von Lettow se dedicó a aumentar sus fuerzas, integrando en ellas a los policías Askaris y reclutando a varios contingentes de ciudadanos austriacos que vivían en la colonia e incluso a antiguos militares alemanes jubilados, como el general en retiro, Wahle, a quien Von Lettow otorgó el mando del sector defensivo oeste, para defender la colonia de los posibles ataques belgas. Algunos voluntarios no se incorporaron al ejército regular, sino que formaron compañías de francotiradores que actuaban como guerrilleros realizando pequeñas incursiones contra el enemigo.
A principios de 1916, Von Lettow había aumentado sus fuerzas a 3.000 alemanes y 12.000 Askaris, aunque muchas de estas tropas no tenían la calidad necesaria y necesitaban un gran entrenamiento.

El éxito de Von Lettow a la hora de reclutar indígenas se debía al gran respeto que estos le tenían. Von Lettow era capaz de hablar fluidamente su lengua, el swahili, y sobre todo les trataba con un gran respeto e igualdad, para él, todos sus soldados blancos o negros eran “africanos” y luchaban por una patria común. Pese al aumento de sus tropas y al equipamiento capturado a los británicos, Von Lettow tenía aún una grave carencia en artillería, munición de fusil y tan solo contaba con 96 ametralladoras, (17 de ellas capturadas a los británicos), para defender toda la colonia. Este déficit en equipo obligaba a Von Lettow a esquivar las batallas campales y a seguir usando sus eficaces métodos guerrilleros. Curiosamente, un acontecimiento nefasto para Alemania; el hundimiento del crucero alemán “Konigsberg”, hundido por los ingleses en la boca del rio Rufiji, sería toda una bendición para Von Lettow, que sumaria a sus efectivos los 188 marineros y oficiales supervivientes de este crucero y sobre todo, contaría por fin con artillería pesada, al desembarcar los cañones de este buque y emplazarlos en las defensas terrestres de los puntos mas vulnerables de la colonia.



Con el aumento de sus efectivos y contando por fin con artillería, (aunque ésta no fuera móvil), Von Lettow incrementó los ataques relámpago contra las vías de ferrocarril y las comunicaciones enemigas, poniendo a los británicos en graves aprietos y obligándoles a trasladar más tropas a la zona, tropas que eran necesarias en las trincheras de Europa y que por las acciones de Von Lettow debían ser usadas en África.

A comienzos de 1916, los británicos decidieron acabar de una vez por todas con la colonia de África del Este Alemana y con las guerrillas de Von Lettow-Vorbeck, enviando desde Sudáfrica un ejército expedicionario de 45.000 hombres comandados por Jan Smuts, un experto oficial, conocedor de África y como vimos anteriormente, amigo personal de Von Lettow en tiempos de paz. Esta expedición desembarco en el África del Este Británica, con la intención de atacar la colonia alemana desde el Norte. Los británicos confiaban en que su superioridad numérica, el disponer de una brigada de caballería, algunos carros blindados (tanques primitivos) y lo más importante; una brigada de artillería con cinco baterías de cañones, les daría una fácil victoria sobre el escurridizo Von Lettow. Por si fuera poco, los belgas iniciarían al mismo tiempo una ofensiva por el oeste de la colonia con el objeto de coger a los alemanes entre dos fuegos y poco después los portugueses entrarían en guerra al lado de los aliados, amenazando el flanco sur de la colonia.



Para defenderse de esta doble ofensiva, Von Lettow contaba en la época con 2.712 alemanes, 11.367 Askaris y 2.531 irregulares (porteadores armados que hacían la función de guerrilleros y que estaban comandados por oficiales jubilados).
Con una tropa tan sumamente inferior en número y armamento a la británica, Von Lettow decidió no entablar ninguna batalla campal y esquivar a sus enemigos hasta que se presentara una oportunidad de golpearlos.

Smuts inició el avance sobre la colonia alemana dividiendo a sus fuerzas en dos columnas con el objeto de rodear al ejército de Von Lettow y destruirlo. Smuts confiaba en la velocidad de sus tropas de caballería para cortar la retirada de Von Lettow y atraparlo, pero curiosamente sus planes se verían frustrados por la acción de un pequeño insecto: la mosca Tse-Tsé. Pese a que Smuts había sido advertido del peligro que representaba esta mosca para la vida de los equinos, no creyó que fuera un peligro tan importante, pensando que podría reemplazar sus animales muertos con nuevas remesas enviadas desde el Norte, sin embargo, el numero de animales que perdía a diario era enormemente superior al de animales de refresco que recibía, lo cual impidió que sus tropas de caballería fueran eficaces y pudieran cabalgar a la captura de los alemanes.

Von Lettow esquivó todos los intentos de cercarle tramados por Smuts, pero mientras, una columna belga al mando del general Van Deventers logró cortar el ferrocarril de la colonia, impidiendo así que Von Lettow pudiera aprovisionarse. Smuts pensó que Von Lettow decidiría rendirse después de esto, pero éste ni siquiera lo pensó, su única idea era alargar la guerra para distraer del Frente Europeo al mayor numero de enemigos posible, así que, en vez de defender Tanga y las ciudades de la colonia, decidió abandonar éstas y dirigirse hacia el sur.

Por su parte, los belgas continuaron su exitoso avance, pese a los desesperados e infructuosos intentos que el veterano general Wahle y sus irregulares hacían para evitarlo. Finalmente, los belgas ocuparon la mayor parte del centro de la colonia y enlazaron con los británicos que habían ocupado el Norte.

Para fines de septiembre de 1916 todo parecía perdido para los alemanes de Von Lettow, los cuales solo retenían en sus manos el sur de la colonia. Los británicos dominaban todos sus puertos y ciudades importantes de la zona norte, los belgas toda la parte este y centro y para colmo los portugueses habían decidido atacar la zona sur aunque habían sido derrotados momentáneamente. Sin embargo, Von Lettow no se daba por vencido, sabía que sus esperanzas eran pocas, sobre todo porque no podía reponer las bajas que sufría ni contaba con reservas de municiones, pero sabía que sus enemigos también estaban también agotados y esa era su ventaja.

Los británicos habían sufrido varias bajas por las emboscadas de los guerrilleros alemanes pero esto era un problema menor comparado con la gran cantidad de enfermedades que empezaron a diezmar sus tropas y la falta de suministros que sufría un ejército tan enorme y tan difícil de abastecer en un terreno selvático y sumamente difícil. Las enfermedades causaron tantas bajas, que en Octubre de 1916 los británicos tuvieron que detener su ofensiva porque sus tropas estaban sin efectivos suficientes.

Estas enfermedades significaron la salvación para Von Lettow, quien pudo disponer así de tiempo para reorganizarse y para planear su contraofensiva. Sin embargo, uno de sus oficiales, el capitán Wintgens no quiso esperarse y partió hacia el norte en febrero de 1917 con un minúsculo grupo de hombres para atacar a los británicos. Las acciones de este intrépido aunque desobediente oficial permitieron a Von Lettow contar con más tiempo para reorganizarse, ya que los británicos pasaron varios meses dándole caza hasta capturarle finalmente en Octubre de ese mismo año.
Sin embargo, no todo serían alegrías para Von Lettow, el cual sufriría la partida de muchos hombres, quienes cansados de las penalidades que sufrían, desertaron para atacar el norte del Mozambique portugués en busca de provisiones o para regresar a sus hogares aunque fuera como súbditos británicos. Esto hizo que las tropas de Von Lettow se vieron reducidas a menos de 3.000 hombres.

Finalmente, los británicos reemplazaron las enormes bajas sufridas, aunque con soldados novatos, y decidieron enviar una columna de 5.000 hombres para acabar con los restos del ejército de Von Lettow-Vorbeck atacando a mediados de octubre Mahiwa, la base de Von Lettow en el sur. Von Lettow solo disponía de 1.500 hombres para defender su base pero había fortificado sus posiciones con trincheras y ametralladoras y los británicos sufrieron una derrota similar a las que este tipo de defensas causaba a sus compañeros en Europa cuando realizaban un ataque frontal masivo. Los británicos perdieron 2.700 hombres, mas de la mitad de sus hombres, en cambio, los alemanes sufrieron tan solo 100 muertos, aunque, para las menguantes fuerzas con que contaban, aun estas pequeñas perdidas eran importantes.



Esta importante victoria permitió a Von Lettow obtener de nuevo un respiro, ya que los británicos tardarían tiempo en reunir una expedición similar y por tanto, con objeto de obtener la iniciativa, Von Lettow se lanzó al ataque, invadiendo el Mozambique portugués.

El 25 de noviembre de 1917 Von Lettow-Vorbeck cruzo con su ejército “nómada”, el rio Rovuma, que dividía ambas colonias, y tras derrotar fácilmente a las guarniciones fronterizas portuguesas tomó la localidad de Ngomano y consiguió apoderarse de varios depósitos de municiones y suministros que permitieron abastecer a sus tropas adecuadamente para un largo periodo. La facilidad con que los portugueses eran derrotados obligó a los británicos a mandarles tropas de refuerzo, desembarcando un ejército inglés en Porto Amelia e iniciando un movimiento de flanqueo con objeto de capturar a Von Lettow entre los ejércitos ingleses y portugueses, sin embargo, Von Lettow vio la trampa antes de que aconteciera y la eludió fácilmente. Poco después, Von Lettow capturó un barco hospital y pudo aprovisionarse de los medicamentos que tanto necesitaban sus hombres, en especial de la quinina tan necesaria para combatir la mortífera malaria. Su campaña en Mozambique estaba siendo sumamente provechosa para Von Lettow, sus victorias constantes sobre británicos y portugueses le permitieron rearmarse completamente y obtener una capacidad ofensiva con la que poder atacar objetivos de mayor envergadura.

En julio de 1918 Von Lettow derrotó a la guarnición Británica – Portuguesa que defendía la importante ciudad de Namakura, y tras saquearla se apoderó de un enorme número de armas y suministros. Tras esta victoria, Von Lettow amenazó con atacar la capital de Mozambique, obligando a británicos y portugueses a concentrar sus tropas en la defensa de la capital, gracias a lo cual, Von Lettow pudo avanzar fácilmente hacía el norte y regresar al África del Este Alemana a finales de septiembre de 1918. Los británicos intentaron capturarle una vez mas, avanzando sus tropas desde el norte y el sur con el objetivo de capturarlo en el centro del país, pero Von Lettow nuevamente fue mas listo que sus contrincantes y escapó hacia el oeste, invadiendo la Rhodesia Británica y derrotando de nuevo a los británicos el 13 de noviembre de 1918 en la batalla de Kasama.

Dos días después Alemania se rendía a los aliados en Europa, acabando así la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, las noticias de la rendición no llegaron hasta Von Lettow hasta varios días después, debido a que este se encontraba en una zona recóndita y aislada de las comunicaciones. Tras corroborar que las noticias eran ciertas, Von Lettow se rindió a los aliados el 25 de noviembre de 1918, diez días después de acabada la guerra.

Al momento de su rendición, Von Lettow disponía tan solo de 155 oficiales y suboficiales alemanes, 1.168 Askaris y 3.000 porteadores, un escaso ejercito que había sobrevivido heroicamente durante cuatro años de guerra derrotado y humillado a miles de enemigos. Tras ser repatriado por las autoridades británicas, Von Lettow-Vorbeck regresó a Alemania en enero de 1919, siendo aclamado como un héroe por la población civil, para la cual, sus gestas en África habían sido motivo de alegría y esperanza durante los peores meses de la guerra. El ejército de Von Lettow había sido el único ejército alemán que no había sido derrotado en el campo de batalla y por ello, el Káiser decidió recompensar sus servició en el último edicto que promulgó antes de su deposición. Mediante este edicto, se ascendía a Von Lettow al grado de general y se le concedía la mas alta condecoración alemana de la época: la Medalla Pour le Mérite, o “Max Azul”. Ese mismo año de 1919, Von Lettow se casaba con Martha Walroth, con la cual tendrá tres hijos en los años posteriores.

Durante la dura postguerra, Von Lettow se mostró en contra de la política liberal de la República de Weimar, defendiendo siempre las políticas más conservadoras y monárquicas, y ayudando a reprimir las revueltas comunistas de la época. Esta mentalidad, hizo pensar a los nazis que podrían atraérselo a su partido para ganar así más popularidad, ya que Von Lettow era un personaje muy celebre y querido en todas las clases sociales alemanas. Pero fiel a su carácter, Von Lettow mando al infierno a Hitler, (literalmente le dijo: “vete al infierno”).

Por su negativa a ingresar en el partido nazi, Von Lettow fue alejado del reconstruido ejército alemán o Wehrmacht y mantenido al margen como un simple “General para Asuntos Especiales”, o sea, para calentar la silla de un despacho y dedicarse a actos protocolarios, con lo cual no participó activamente durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, su estilo de combate sería reutilizado durante la Segunda Guerra Mundial por Theodore von Hippel, uno de los oficiales más jóvenes y brillantes que habían servido bajo su mando en África y que era el jefe de los “Brandenburgern”, los comandos del Servicio de Inteligencia Alemán.



Al final de la guerra, Von Lettow obviamente perdió su aburrido cargo, cosa que a él no lo importó demasiado, ya que su corazón estaba destrozado por la muerte en combate de sus dos hijos varones: Rüdiger y Arnd.
Con tan solo la compañía de su mujer y su hija, y con su casa y propiedades arrasadas por los bombardeos aliados, Von Lettow sobrevivía de las pensiones y ayudas que le mandaba Jan Smuts, su viejo amigo-enemigo y otros oficiales británicos que habían combatido contra él en África.


Jan Smuts

En 1959, Von Lettow decide retornar a África para reencontrarse con su viejo amigo, Jan Smuts, (que había llegado a ser presidente de Sudáfrica), y agradecerle en persona la ayuda que le estaba dando y que le había cuando mas falta le había hecho. Von Lettow visitó también África del Este Alemana, o Tanzania y se reencontró con varios Askaris que habían servido a su ordenes y que le acogieron de forma muy emotiva.

Finalmente, Von Lettow regresó a Alemania, donde vivió de una pensión que le otorgó su amigo Smuts hasta que la muerte le sorprendió en Hamburgo en 1964. A su muerte, el gobierno federal de Alemania tuvo la consideración y la decencia de acordarse de sus antiguos Askaris y otorgar una pensión de dinero para todos los que Askaris que aún vivían en la época.

Con la muerte de Von Lettow desaparecía el último guerrero legendario del siglo XX, al igual que a Lawrence de Arabia, la paz fue para ellos peor que la guerra. Su sitio estaba en los campos de batalla, donde el enemigo venia de frente y no en la paz, en la cual acechaba desde cualquier esquina política.

Autor: Marco Antonio Martín García


http://senderosdelahistoria.wordpress.com/2009/11/04/paul-von-lettow-vorbeck-1870-1964/
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Von Leunam
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/7/2014, 1:12 pm

Hoy hace exactamente 100 años, El Imperio Austro-Húngaro le declara la guerra a Serbia, dando comienzo a las hostilidades que en unos días mas se convertiría en la Primera Guerra Mundial.

Austria y Serbia recuerdan el inicio de I Guerra con mensajes de paz

Austria y Serbia recuerdan hoy con mensajes de paz el inicio de la I Guerra Mundial hace un siglo, un conflicto que se desencadenó cuando Viena declaró las hostilidades a Belgrado el 28 de julio de 1914,y que causó más de 10 millones de muertos.
El ministro austríaco de Exteriores, Sebastian Kurz, subrayó hoy la importancia de la Unión Europea (UE) como proyecto de paz y reconciliación a la hora de recordar "los desastres de las guerras del siglo XX".
"No hay duda de que el modelo europeo de paz no tiene alternativa", indicó en un comunicado. "Esta primera guerra global de la historia se cobró la vida de un número inédito de víctimas, sobre todo entre la población civil", y que el ministro cifró en más de 17 millones de personas.
En Serbia se inaugurará este lunes una exposición de documentos sobre la denominada "Crisis de julio" de 1914, en el edificio del Parlamento en Belgrado a la misma hora, las 12.30, en el que el entonces Gobierno de Nikola Pasic recibió de Viena el telegrama de declaración de guerra.
La nota, que será presentada en la exposición, siguió después de que Serbia rechazara un ultimátum de Viena del día 23, que prácticamente responsabilizaba a Serbia del asesinato, un mes antes en Sarajevo, del heredero al trono austro-húngaro, Francisco Fernando, a manos de un joven serbo-bosnio.

http://www.dw.de/austria-y-serbia-recuerdan-el-inicio-de-i-guerra-con-mensajes-de-paz/a-17813417
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 28/7/2014, 1:14 pm

Este video interactivo del El País en colaboración con The Guardian es altalmente recomendable:

http://elpais.com/especiales/2014/primera-guerra-mundial/historia-de-un-conflicto/

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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Rogersukoi27 el 28/7/2014, 5:45 pm

Von Leunam escribió:Hoy hace exactamente 100 años, El Imperio Austro-Húngaro le declara la guerra a Serbia, dando comienzo a las hostilidades que en unos días mas se convertiría en la Primera Guerra Mundial.  

Austria y Serbia recuerdan el inicio de I Guerra con mensajes de paz

Austria y Serbia recuerdan hoy con mensajes de paz el inicio de la I Guerra Mundial hace un siglo, un conflicto que se desencadenó cuando Viena declaró las hostilidades a Belgrado el 28 de julio de 1914,y que causó más de 10 millones de muertos.
El ministro austríaco de Exteriores, Sebastian Kurz, subrayó hoy la importancia de la Unión Europea (UE) como proyecto de paz y reconciliación a la hora de recordar "los desastres de las guerras del siglo XX".
"No hay duda de que el modelo europeo de paz no tiene alternativa", indicó en un comunicado. "Esta primera guerra global de la historia se cobró la vida de un número inédito de víctimas, sobre todo entre la población civil", y que el ministro cifró en más de 17 millones de personas.
En Serbia se inaugurará este lunes una exposición de documentos sobre la denominada "Crisis de julio" de 1914, en el edificio del Parlamento en Belgrado a la misma hora, las 12.30, en el que el entonces Gobierno de Nikola Pasic recibió de Viena el telegrama de declaración de guerra.
La nota, que será presentada en la exposición, siguió después de que Serbia rechazara un ultimátum de Viena del día 23, que prácticamente responsabilizaba a Serbia del asesinato, un mes antes en Sarajevo, del heredero al trono austro-húngaro, Francisco Fernando, a manos de un joven serbo-bosnio.

http://www.dw.de/austria-y-serbia-recuerdan-el-inicio-de-i-guerra-con-mensajes-de-paz/a-17813417

En lo personal, felicito al copañero Von Leunam por sus aportes en este tema, que en su detalle, estan muy bien documentados.  cheers cheers 
En lo personal, me reservo la "celebracion europea" de paz que se enuncia por el Ministro Austriaco de Exteriores, repitiendo las mismas posturas diplomaticas gestoras de paz a toda costa,
olvidando que los despertares de violencia actuales, por distintas causas y razones, y replicando
escenarios similares en tiempos de conflagracion, Europa se tuvo que meter de nuevo en la 2 guerra para equilibrar los excesos en contra de sus alianzas comprometidas.
Aunque hay otras organizaciones en la actualidad que se ven más sólidas para neutralizar
o reducir los daños inevitables, las calenturas de algunos cerebros poco controlables, parecieran
las motivaciones de otros encuentros fuera de rango!
Veremos sus evoluciones y comentaremos otros frentes tambien!!
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Rogersukoi27
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Rogersukoi27 el 3/8/2014, 3:32 pm



Celebrar el 100 aniversario entre los paises que enfrentaron el principal evento
con sus territorios mutuos con ataques reciprocos, parece una celebración con
difuntos recordados, y preparando un altar conmemorativo de dicha historia épica.
No basta con los monumentos al soldado desconocido para recordar sus efectos.



Conmemora Francia y Alemania la Primera Guerra Mundial

François Hollande y Joachim Gauck firmaron una declaración común en la ceremonia de colocación de la primera piedra del museo Hartmannswillerkopf, que abrirá en 2017.






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El presidente francés, Francois Hollande, y el presidente de Alemania, Joachim Gauck, asisten a una ceremonia para conmemorar el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial.
El presidente francés, Francois Hollande, y el presidente de Alemania, Joachim Gauck, asisten a una ceremonia para conmemorar el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial. (EFE)
AFP
03/08/2014 12:49 PM
Francia
Los presidentes de Francia, François Hollande, y de Alemania, Joachim Gauck, conmemoraron juntos este domingo en Hartmannswillerkopf (este de Francia) la Primera Guerra mundial e hicieron un llamamiento a seguir avanzando en la construcción europea.

"Francia y Alemania, más allá de los sufrimientos y del duelo, tuvieron la osadía de reconciliarse. Fue la mejor manera de rendir homenaje a los muertos y de dar a los vivos garantías de paz", dijo Hollande en su discurso.

"Es cierto, Europa es un proyecto difícil pero las generaciones que nos precedieron, a nuestros ancestros que lucharon aquí en Hartmannswillerkopf, o en el Marne o en Verdún ya les habría gustado tener nuestros problemas", dijo por su parte Joachim Gauck.

Cuando se cumplen exactamente cien años de la declaración de guerra de Alemania a Francia, los dos presidentes abogaron por la idea de Europa desde este lugar donde hubo combates entre ambos países y que los soldados franceses (los llamados 'poilus') bautizaron como "El viejo Armando".

Acompañados solemnemente por cerca de 60 ex combatientes del departamento francés del Alto Rin con banderas, Hollande y Gauck recorrieron juntos la "trinchera de honor" que conduce a la cripta del Monumento de Hartmannswillerkopf que conmemora las víctimas del conflicto (1914-1918).

Los dos presidentes también firmaron una declaración común en la ceremonia de colocación de la primera piedra del museo Hartmannswillerkopf, que abrirá en 2017, la primera institución dedicada a esta guerra creada conjuntamente por los dos Estados que fueron enemigos.

Hollande y Gauck se detuvieron unos instantes en la cripta, delante de un escudo de bronce debajo del cual se calcula que están las cenizas de 12 mil soldados franceses y alemanes que murieron en los combates.

Luego, bajo el objetivo de las cámaras, se dieron un cálido abrazo.

"Es un testimonio de la fuerza de la amistad entre los dos países, que les permite mirar juntos su historia común, incluso la más dramática", subrayó la presidencia francesa.

El simbolismo todavía mayor porque aquel 3 de agosto de 1914 "abrió un periodo de 30 años de conflictos, rencores, masacres y barbarie entre Francia y Alemania", según el Elíseo.

François Hollande y Joachim Gauck desayunarán juntos en la granja de Molkenrain, donde se filmó la película "Jules et Jim" del cineasta francés François Truffaut.

El lunes volverán a verse en Lieja (Bélgica) junto a una decena de otros líderes para conmemorar el centenario de la invasión alemana del Reino de Bélgica, el 4 de agosto de 1914.

Aunque las cifras varían según los historiadores, se calcula que más de 70 países participaron en la Primera Guerra Mundial, en la que combatieron 70 millones de soldados y que dejó cerca de 10 millones de muertos.

http://www.milenio.com/internacional/Francia-Alemania-Primera_Guerra_Mundial-Francois_Hollande-Hartmannswillerkopf_0_347365348.html
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Von Leunam
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Von Leunam el 3/8/2014, 9:04 pm

Empiezan las ceremonias de conmemoracion:

Felipe VI asiste en Bélgica a los actos por el centenario de la Primera Guerra Mundial



El Rey Felipe VI participa este lunes, junto con representantes de casi medio centenar de países, en los actos de conmemoración del centenario de la Primera Guerra Mundial. Este 4 de agosto se cumplen 100 años del principio de la ofensiva del imperio alemán contra occidente que comenzó con la invasión de Bélgica que, a su vez, provocó la entrada del Reino Unido en la Gran Guerra en la que fallecieron casi 10 millones de soldados.

La jornada comenzará en la abadía de San Lorenzo, un edificio del siglo XI en el que los reyes de Bélgica, Felipe y Matilde, recibirán uno a uno a todos los invitados, entre ellos 17 jefes de Estado. Entre los invitados, además del Rey de España, también estarán el príncipe Guillermo, duque de Cambridge, y su esposa Kate Middleton; el Gran Duque Henri de Luxemburgo; el presidente de Francia, François Hollande, y el presidente de Alemania, Joachim Gauck. Otros asistentes serán los jefes de Estado de países como Austria, Irlanda, Serbia, Montenegro, Rumanía, Bulgaria, Armenia o Albania, además del todavía presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, o del secretario de la Armada de Estados Unidos, John McHugh.

A continuación, tendrá lugar el acto principal de conmemoración en el Memorial Interaliado de Cointe, financiado por la mayoría de los países que obtuvieron la victoria en el conflicto. En la ceremonia se pondrá el acento en la reconciliación internacional, los esfuerzos para lograr la paz y la memoria colectiva. Tras este acto, todos los invitados almorzarán en el Palacio de los Príncipes Obispos de Lieja y la jornada finalizará con un desfile y la entrega a la ciudad de la Cruz de la Legión por parte del ejército de Francia.
Resistencia a la invasión

Lieja fue la primera gran ciudad que trató de plantarle cara al ejército germano y, de hecho, consiguió, al igual que el resto de Bélgica, oponer una resistencia mucho más fuerte que la que los alemanes esperaban. Durante todo el fin de semana, muchas actividades han sido organizadas en la localidad valona para que los habitantes puedan participar en la conmemoración del centenario de la Gran Guerra.

Durante todo el año, Bélgica se ha volcado en el recuerdo del conflicto con múltiples actos de conmemoración. Otro evento internacional destacado ya tuvo lugar el pasado 26 de junio en Ypres, en el noroeste del país, donde se celebró una Cumbre Europea en la que los líderes honraron la memoria de los más de medio millón de soldados caídos en esa zona de Flandes durante la Primera Guerra Mundial.


http://www.elmundo.es/espana/2014/08/04/53de7017e2704eea228b4581.html
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Monakyo101
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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

Mensaje por Monakyo101 el 5/11/2014, 5:53 pm


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Re: Centenario de la Primera Guerra Mundial

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