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Policías, militares y narcos, contra una joven de 19 años

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Mayte
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Policías, militares y narcos, contra una joven de 19 años

Mensaje por Mayte el 7/8/2013, 6:40 pm

Policías, militares y narcos, contra una joven de 19 años
 
Yahaira Guadalupe Bahena, originaria de Michoacán, fue asesinada en Oaxaca. //Foto: Paris Martínez.
Yahaira Bahena, de 19 años, fue secuestrada, torturada y asesinada en 2011. Fuerzas federales y autoridades oaxaqueñas están involucradas en el caso. Margarita, su madre, narra la identificación del cuerpo y reclama justicia.


Luego de diez días secuestrada, sometida a torturas, vejaciones y privada de todo alimento, Yahaira, de 19 años, fue conducida por sus captores a un punto ubicado a cuatro horas de la ciudad de Oaxaca, donde fue decapitada y sepultada en un terreno rocoso y con arena amarilla, tal como afirmaron sus verdugos, al ser aprehendidos. Ella murió a finales de abril de 2011.


Cinco meses después, el 20 de septiembre de ese año, el Ejército se comunicó con su mamá, Margarita, para informarle que Yahaira, a quien se tenía en calidad de desaparecida, había sido finalmente localizada, muerta, aunque no a cuatro horas de la capital –donde informaron sus homicidas–, sino en una fosa clandestina distante a sólo 15 minutos de la ciudad de Oaxaca.


Han pasado, desde el hallazgo, un año y diez meses, tiempo en el cual los restos fueron  identificados, con toda certeza, luego de cinco análisis forenses, el último y definitivo practicado por un equipo de peritos de Argentina, especializado en el reconocimiento de cadáveres extraídos de fosas clandestinas, y cuyos resultados se entregaron a los deudos hace dos semanas.
Yahaira, pues, volverá en los próximos días a su hogar, luego de reunirse sus restos, repartidos en distintos laboratorios forenses, para ser sepultada en un sitio en el que su familia pueda visitarla y honrar su memoria. “Pero esto –dice Margarita, con rabia y angustia mezcladas– no ha terminado,yo quiero saber ¿quién ordenó secuestrarla y asesinarla? ¿Quién sacó el cuerpo del lugar identificado inicialmente por sus asesinos como el sitio donde la sepultaron, ubicado a cuatro horas de Oaxaca? ¿Y quién enterró nuevamente su cuerpo en otro punto, para que, oficialmente, la diera por localizada el Ejército?”
Michoacán
Yahaira se asentó en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, porque en ese municipio había sido destacamentado su esposo, un soldado con el que recientemente había contraído nupcias, pero ella, en realidad, era originaria de Michoacán. Ése, señala su madre, “fue su único delito”.
A poco tiempo de instalada en Oaxaca, el entonces comandante de la procuraduría estatal Honorio Abel Nava –quien junto con otros funcionarios brindaba protección a la célula local de Los Zetas– señaló a Yahaira como una posible “enviada” del cártel de La Familia, “y por eso había que levantarla”, según su propia confesión.
El rapto de Yahaira estuvo a cargo del agente antisecuestros Jesús de la Rosa Ambrosio, quien junto con un grupo de hombres armados ingresó a la casa de la joven, y se la llevaron consigo, en un convoy que fue escoltado por patrullas de la policía estatal, según informaron testigos.
“Mi hija duró diez días viva –narra Margarita–, diez días torturada, violada y vejada, diez días que estuvo sin comer”, cautiva dentro en una casa de seguridad, custodiada por una mujer llamada María Fernanda, a merced de los integrantes de la célula delictiva, apodados El Zombie, El Vampiro, El Lagarto, El Sapo, El Papi, todos ellos hoy presos, aunque no por el secuestro y homicidio de la joven, sino por narcotráfico.
“Todos ellos están procesados en diferentes penales del país por delincuencia organizada y por delitos contra la salud –dice Margarita–. Sin embargo, por el crimen cometido contra mi hija sólo enfrentan cargos Honorio y Jesús de la Rosa, mientras que otros cinco funcionarios de la procuraduría de Oaxaca, que brindaban protección a Los Zetas, permanecen prófugos… en total, fueron alrededor de 15 las personas involucradas en el crimen contra mi niña.”
De Yahaira, pues, los delincuentes sospecharon que tenía vínculos con un cártel rival y por eso se la llevaron. Sin embargo, tras diez días de torturas, confesaron luego, sus captores quedaron convencidos de que “la niña estaba limpia”. A pesar de ello decidieron ejecutarla, en vez de ponerla en libertad. Tres hombres fueron los encargados del homicidio.
“Según el testimonio de El Vampiro –dice Margarita–, a mi hija la llevaron en un auto al municipio de Etla, ahí la bajaron y comenzaron a caminar, durante cuatro horas, hasta llegar a un cerro, que El Vampiro describe como un lugar donde había mucha piedra y en donde fue muy difícil escarbar una fosa. Él dice que la orden era matarla y sepultarla en un lugar donde no pudiera ser encontrada. Ya estando ahí, mi niña tuvo que esperar otras tres horas a que los delincuentes terminaran de excavar, y durante ese tiempo ella suplicó por su vida… (durante su confesión) el tipo apodado El Papi incluso imitó la voz de mi niña cuando le gritaba ‘¿Qué me van a hacer, yo no he hecho nada?’, y él dice que le respondió ‘no m’hija, no te preocupes, no te va a pasar nada, ya te vas a ir a tu casa’.”
Tan pronto como la fosa fue concluida, Yahaira fue decapitada y arrojada dentro. Luego los homicidas “jugaron con su cabeza, besándole los labios”, y partieron.
“La niña no les había hecho nada –dice Margarita–, ellos mismos reconocen que la niña era inocente, que la niña estaba ‘limpia’, así dijeron, y que la orden de matarla era de arriba. De quién, no sé. Pero la orden era de arriba… Y yo me pregunto: ¿qué peligro podía representar una niña de 19 años para una delincuencia tan bien organizada como la de ellos?”
Los de arriba
Cuando Yahaira desapareció, Margarita buscó ayuda en la Procuraduría de Oaxaca, sin saber que los agentes encargados de la atención de secuestros y delitos contra la salud estaban coludidos con los narcotraficantes que dominan la plaza, y que eran ellos, de hecho, quienes se la habían llevado. Como única respuesta, los agentes estatales le aseguraron que Yahaira había escapado con un supuesto amante.
Luego, la madre de la joven buscó la ayuda del Ejército, ya que su hija era cónyuge de un soldado. “Pero ellos me dijeron que no podían hacer nada, porque mi hija era civil, y que este caso debía ser atendido por las autoridades civiles. Esa fue la respuesta que me dieron por escrito, a través de un oficio”.
Fue por ello que Margarita tomó la investigación en sus propias manos.
“Me fui a Oaxaca y anduve de un Forense a otro, cada vez que me decían que habían llegado cuerpos de mujeres, porque son muchas las muchachitas que, día con día, aparecen asesinadas en el estado, yo incluso vi a niñas de 12 o 13 años desmembradas, y yo me preguntaba ¿qué podría haber hecho una criatura de esa edad, para que le hicieran algo tan aberrante?”.
La búsqueda, sin embargo, no era sólo de un cuerpo, dice Margarita, sino que “yo principalmente la buscaba viva, suponía que mi niña podía ser víctima de trata con fines de explotación sexual, y me di cuenta que alrededor de los cuarteles militares de Oaxaca hay diversos prostíbulos, en los que hay muchas menores de edad, que son obligadas a prostituirse con los soldados, y entonces comencé a buscar por esa línea”.
Disfrazada como trabajadora sexual, Margarita pagó a dos soldados para que la introdujeran a una de estas casas de prostitución, y “ahí pude ver su forma de operar: llegaban los militares, los oficiales, y las niñas no estaban ahí, sino que eran traídas desde una bodega en donde las tenían cautivas, según las iban pidiendo los militares. Entonces yo denuncié este hecho, le informé a las autoridades dónde estaba la casa y dónde estaba la bodega en la que había en ese momento decenas de niñas raptadas, y yo tenía la esperanza de que mi hija estuviera entre ellas, pero la Procuraduría no acudió sino hasta pasados seis meses, ya que tanto la bodega como la casa habían sido abandonadas por sus ocupantes, y ninguna de esas niñas pudo ser rescatada. Les dieron todo el tiempo que necesitaron para cambiarse de lugar”.
Fue luego de estas denuncias, que involucraban a militares de Oaxaca con bandas de la delincuencia organizada, que a Margarita se le notificó del hallazgo de un cuerpo, sin cabeza, en un lodazal. Y, extrañamente, fue el Ejército, y no las autoridades encargadas de la búsqueda, las que le dieron la noticia.
“A pesar de que los militares se había negado a ayudarme en la búsqueda, alegando que mi hija era civil, fue un comandante del Ejército el que se comunicó conmigo para decirme que habían encontrado a mi niña. No me lo informó gente del gobierno estatal, de la procuraduría de Oaxaca o de la Procuraduría General de la República, que para ese momento ya estaba también investigando el caso. No: fue un militar.”
Un cuerpo
“¿Cómo podía yo identificar un cuerpo sin cabeza, y con seis meses en proceso de descomposición?”, se repite Margarita. “¿Cómo podían ellos estar seguros de que se trataba de mi hija, si no habían hecho ningún estudio forense? Eso me lo confirmó el militar, me dijo que no habían hecho ningún estudio, pero que estaban seguros que se trataba de mi hija y que estaban seguros que había sido ejecutada poco después de su secuestro, porque así se lo habían señalado a ellos.”
La pista la había proporcionado El Vampiro, uno de los integrantes del cártel de Los Zetas, capturado no por el homicidio de la joven, sino por delitos contra la salud, y quien, ya estando en prisión, reveló la forma en que mataron a Yahaira, así como la identidad de las autoridades que les habían dado protección y, también, la ubicación de la fosa donde inicialmente fue sepultada –a cuatro horas de Oaxaca–. Es en esta declaración en la que supuestamente se basaron las autoridades para dar con el cadáver.
Sin embargo, en los hechos, la fosa en donde oficialmente fue descubierto el cuerpo no coincide en su ubicación ni en sus características con la fosa descrita por El Vampiro, quien aseguró que excavaron en un “suelo rocoso y seco”, mientras que la fosa en la que supuestamente el Ejército halló el cuerpo es una zona lodosa, húmeda.
Además, al revisar el cuerpo, Margarita pudo percatarse de que entre sus pliegues había quedado atrapada arena amarilla del primer lugar donde fue sepultada Yahaira, material que no se encuentra en la fosa donde reporta el Ejército haberla localizado, que es de “tierra negra”.
“Entonces –dice Margarita–, de ahí vino mi desconfianza, yo no podía estar segura de que en realidad ese cuerpo fuera mi hija, así que solicité que se le hicieran estudios genéticos, mismos que se dificultaron por el mal trabajo de conservación realizado por las autoridades mexicanas: incluso el FBI hizo un análisis, pero el cuerpo estaba en tan mal estado que no pudieron determinar, siquiera, si se trataba de un hombre o de una mujer”.
Y los análisis de ADN practicados por la Procuraduría de Oaxaca, por la Policía Federal y por la PGR no fueron más certeros: todos concluían que el cuerpo era de una mujer madura, y no de una joven de 19 años.
Fue por estas inconsistencias que Margarita solicitó ayuda al equipo de expertos forenses de Argentina, el cual debió esperar un año y un mes para que la pasada administración federal, de extracción panista, le autorizara tomar muestras del cadáver. Aunque la autorización para que interviniera este equipo fue pedida tan pronto se localizó el cuerpo, en septiembre de 2011, “la única forma de obtenerla fue declarándome en huelga de hambre (en octubre de 2012)”.
Cabe destacar que, en enero de 2013, cuando este equipo de forenses llegó a la Ciudad de México para tomar las muestras al cuerpo, Margarita, quien las acompañaba en otro vehículo, fue perseguida por un grupo de hombres apertrechados con armas largas, a los cuales, finalmente, lograron evadir.
“He pasado por muchas circunstancias, por los horrores de ir a los servicios forenses, por los horrores de lidiar con autoridades corruptas (…) pero recoger el cuerpo de mi niña es lo más horrible que me puede pasar”. Margarita, madre de Yahaira.
Este atentado nunca fue investigado, protesta Margarita, pero las pruebas realizadas por las peritos argentinas sí permitieron concluir, sin temor a duda, que el cuerpo hallado en septiembre de 2011 sí es el de Yahaira Guadalupe Bahena López. “Yo no quisiera aceptarlo –dice Margarita–, pero confío en los expertos argentinos y no puedo objetar nada a sus resultados”.
Epílogo: el infierno…
Margarita conversa en un hotel de la Ciudad de México, al que llega escoltada por el grupo de policías federales asignados para su protección. Se hospeda en un lugar cercano a aquel del que tuvo que escapar, en enero pasado, cuando fue perseguida por sujetos armados.
“He pasado por muchas circunstancias –narra–: por los horrores de ir a los servicios forenses, por los horrores de lidiar con autoridades corruptas, vinculadas con la delincuencia organizada, pero el enfrentarme a esto, a recoger el cuerpo de mi niña, es lo más horrible que me puede pasar, jamás yo pensé que me iba a llevar a mi hija en una caja. Me dolió mucho ver las fotografías de su cuerpo cercenado, porque hasta para hacerle los estudios de ADN tienen que quitarles partes, los dedos, las vértebras, y cuando ves en qué condiciones quedó, empiezas a revivir lo que una vez escuchaste decir a un desgraciado loco, y que yo me negaba a creer, sobre cómo la habían tratado.”
Margarita habla con firmeza, aunque a veces llora.
“Hay quien dice que ya voy a tener paz, porque voy a saber dónde está mi hija, porque voy a tener a dónde ir a verla, pero esta no era la forma en que yo quería tenerla cerca de mí. Ahora yo siento que estoy viviendo un infierno… Y yo no voy a descansar hasta que no estén tras las rejas todos los involucrados: los funcionarios de la Procuraduría de Oaxaca, los que la señalaron, los que dieron protección a los delincuentes, los que les sirvieron de muro para que se la llevaran, los que la custodiaron, los que la torturaron y vejaron, los que la asesinaron.”
Cabe destacar que, hasta el momento, los dos policías de Oaxaca aprehendidos por el crimen cometido contra Yahaira sólo enfrentan cargos por secuestro, no por homicidio, ni por violación o tortura y, mucho menos, por delincuencia organizada.
Mientras tanto, los integrantes de la célula de Los Zetas involucrados en el caso que ya están presos por delitos contra la salud, no han sido formalmente acusados de la ejecución de Yahaira, ni siquiera tras haber confesado su participación.
http://www.fafhoonoticias.org/2013/07/policias-militares-y-narcos-contra-una.html
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Re: Policías, militares y narcos, contra una joven de 19 años

Mensaje por asterix el 7/8/2013, 11:46 pm

De Yahaira, pues, los delincuentes sospecharon que tenía vínculos con un cártel rival y por eso se la llevaron. Sin embargo, tras diez días de torturas, confesaron luego, sus captores quedaron convencidos de que “la niña estaba limpia”. A pesar de ello decidieron ejecutarla, en vez de ponerla en libertad. Tres hombres fueron los encargados del homicidio.



En realidad...LA HOY DESAPARECIDA SE CASÒ CON UN MIENBRO DE LAS FFAA concretamente de la SEDENA...y de ahí VINO SU DESGRACIA......

Este caso ya habìa aparecido...desde antes....No lo subì.,....PORQUE A NADIE LE INTERESA LO QUE PASA CON LOS CIUDADANOS.....

SOLO LES INTERESAN SUS PINCHIS ARMITAS....y ya.....

pero que bueno que usted lo subiò.....

UNA DESGRACIA QUE SE DOCUMENTA....por muchas que SIGUEN EN EL LIMBO...Y TAMBIEN MERECEN JUSTICIA.....


Un saludo.
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Re: Policías, militares y narcos, contra una joven de 19 años

Mensaje por Mayte el 8/8/2013, 8:24 am

INVESTIGACIÓN DE MAMÁ DE MICHOACANA ASESINADA EN TLACOLULA
Tras los pasos de Yahaira
REVELAN NEXOS DEL CRIMEN ORGANIZADO CON PROSTITUCIÓN EN LA CAPITAL, CORRUPCIÓN EN MANDOS POLICIACOS Y NEGLIGENCIA OFICIAL
DANIEL DE LA FUENTE/AGENCIA REFORMA
15/07/2013

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MÉXICO, DF.- El pasado 3 de julio, Margarita López escribió en su cuenta de Facebook: "Quiero compartir con todos que tengo mi alma y mi corazón amputado, que he encontrado a mi niña, ayer recibí la noticia y me cuesta mucho compartirles esto, tuve hasta el último instante la esperanza de que todo fuera un sueño y que mi muchachita volvería a mis brazos con vida y con esa sonrisa hermosa que siempre le caracterizaba con todo mundo que tuvo la oportunidad de conocerla, mi alma está desmembrada de la misma forma que hicieron con el cuerpo de mi niña, y desde lo más profundo de mi alma, desde lo más profundo de mi corazón, y si es cierto que la maldición de una madre llega, maldigo mil veces a esos desgraciados que asesinaron de forma tan brutal a mi hija".

Se refiere a Yahaira Guadalupe Bahena López, quien el 13 de abril del 2011 fue sacada de su domicilio por un comando armado en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, y que desde entonces estuvo desaparecida.

Yahaira, nacida en Michoacán, tenía 19 años. Llevaba más de un año de casada con un miembro de Fuerzas Especiales del Ejército y ambos habían arribado hacía poco más de un mes a aquel municipio, procedentes de Nogales, Sonora.

Vía telefónica, Margarita describe su historia. Aquel día, acababa de comunicarse con su hija porque la chica le había preguntado cómo preparar una comida. Después, recibió una llamada de su yerno, quien se encontraba en misiones: una vecina le había llamado desde el celular de Yahaira para decirle que, tras golpearla, un grupo la había sacado en vilo de su casa.

Margarita, michoacana dedicada a la construcción, relacionó el suceso con otro que vivió su hija casi recién llegada a Tlacolula cuando unos vecinos llamaron a su puerta para decirle que habían recibido quejas de que golpeaba a sus bebés.

"Yo no tengo hijos", dijo la joven, sin abrirles la reja, lo que el grupo exigía. Luego, le preguntaron que de dónde era, que de quién era la camioneta con placas de Sonora que estaba afuera y a qué se dedicaba su esposo, a lo que ella contestó que era profesor de educación física.

"No es cierto", le dijeron. "Es militar y vienen a calentar la plaza".

Margarita suspira.

"Para cuando mi hija me platicó, ya había ido a presentar la denuncia, convencida por unos vecinos que dijeron ser familiares del comandante de la policía.

"Ella fue con el agente del Ministerio Público de guardia (quien no se identificó como tal), un comandante ministerial y el director de la policía local. Luego de interrogarla, Yahaira escuchó cómo éste último llamó por teléfono y preguntó: '¿ustedes fueron a buscar a la señora Yahaira al Fraccionamiento Yagul?'".

Al colgar, el sujeto le susurró al agente y al comandante ministerial: "Ya valió madre, éstos ya están trabajando".

Margarita regañó a su hija: que cómo confiaba en las autoridades, si todos están coludidos.

"Incluso le dije que no se identificara como de Michoacán, pues era la época en la que estaban matando a los que eran del estado. Ella decía que era de Chiapas".

El día del asalto, Yahaira fue sacada con violencia frente a un vecino, una vecina y unas niñas que fueron encerradas. Ninguno más fue privado de su libertad. Al enterarse de esto por su yerno, Margarita habló con esa vecina, quien tenía el celular de Yahaira, y le extrañó lo categórica que fue al referirse al destino de la joven: "a lo mejor ya no va a volver a regresar". Esto nunca fue investigado por la autoridad, así como el hecho de que la mujer revisara el interior de la camioneta.

Margarita viajó a Tlacolula y, junto a su yerno y otros oficiales del Ejército, reunieron a todos los testigos para interponer la denuncia con el agente del Ministerio Público que no se identificó como tal frente a su hija. Ya afuera, la mujer se percató que durante su estancia era seguida por la unidad 03 de la policía municipal, la misma que, de acuerdo a testigos, estuvo cerca de la casa de Yahaira durante el arribo de los delincuentes.

Margarita se entrevistó con el entonces comandante de la 28 Zona Militar, Carlos Guillermo Murillo Soberanis, pero éste le dijo que no podía hacer nada. Ella insistió cuando lo encontró junto al Procurador de Oaxaca y otros funcionarios.

"He investigado y me han hablado del Rincón de la Alameda, donde se ejerce la prostitución", les dijo. "Quizá a mi hija la tengan ahí".

De acuerdo a Margarita, todos se voltearon a ver entre sí.

"Sírvase de gancho, vaya usted", le dijo insólitamente Murillo. "Contrate informantes, ésos que trabajan para la delincuencia. Mire: aquí afuera puede encontrarlos, están ahí en la base de taxis, traen radios en la mano".

Sola entonces, acompañada en otras ocasiones por militares francos e incluso por sus esposas, Margarita se contactó con esos delincuentes a los que les ofreció dinero, siempre con la foto de Yahaira entre las manos. La mujer acudió varias veces a ese lugar, casi siempre con pelucas, pupilentes de color, faldas y gorras, a fin de pasar desapercibida y hablar con algunas del centenar de sexoservidoras, meseras y bailarinas del lugar, muchas privadas de su libertad y provenientes del norte del país. En vano.

"Ahí me di cuenta que muchas eran de Guadalajara y del norte, por su acento, y las de Chiapas, Oaxaca y Centroamérica eran enviadas al norte o fuera del país.

"Muchas del Rincón de la Alameda trabajaban en una casa de citas que estaba ¡enfrente del campo militar! Ahí iban puros funcionarios y hasta tomé fotos, pero ya me tenían bien identificada y no pude entrar".

Margarita volvió con Murillo y lo encaró: a quién protegían como para no catear estos lugares. Consiguió que miembros de Fuerzas Especiales decidieran hacer operativos, pero, a cada salida, Murillo los enviaba a otras tareas, inexistentes.

"Juro por Dios y por mi hija que había oficiales que regresaban con los ojos llenos de lágrimas, diciendo que cómo era posible que el desgraciado ése (Murillo) les estropeara el trabajo", revive la mujer, quien pronto dejó de ser apoyada por su yerno, alejado de la zona. Hoy, desconoce su paradero.

Desesperada, la mujer no sólo transitó por el oscuro mundo de la trata sino también del asesinato. Cada día, afirma, los periódicos reportaban el hallazgo de mujeres apuñaladas, decapitadas y destazadas, la mayoría abusadas sexualmente. Muchas no tenían más de 12 años de edad.

"Me la pasé recorriendo pueblos en los que me decían que encontraban cuerpos. Cuando menos vi 60 cuerpos en anfiteatros, en busca de mi niña. Si dicen que en Ciudad Juárez hay una exageración de desaparecidas y de muertas, no han ido a Oaxaca: es un desastre".

Acosada por militares presuntamente enviados por Murillo, Margarita debió salir de Oaxaca rumbo al DF. Interpuso la denuncia en la CNDH, la cual la mandó a la SIEDO, donde afirma que Óscar Báez Soto la trató como delincuente e incluso se mostró iracundo al pedir que investigaran a las familias relacionadas con el crimen organizado en Oaxaca.

"Báez Soto estaba furioso y me dijo que si le daba los nombres de mis informantes elevaba el acta circunstanciada a averiguación previa. Tuve desconfianza, no le dije nada".

Decepcionada, Margarita volvió a Michoacán, donde se encontró con la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza Javier Sicilia. El poeta la propuso para que su caso fuera revisado por el Secretario de Gobernación Francisco Blake Mora, cuyo equipo al fin escuchó a la madre desesperada.

"Revisaron por satélite que era verdad lo que les decía de las casas de seguridad y de las cuevas en Tlacolula donde tenían personas. A ellos sí los contacté con mis informantes, pero tardaron muchos meses en catear el Rincón de la Alameda y la casa de citas frente al campo militar. No hallaron más que mujeres obesas, no a las jóvenes que vi, jóvenes y esclavizadas".

Cuando Margarita llegó con las fuerzas federales supo que cuando menos 15 Zetas que operaban en Oaxaca ya estaban detenidos. Así, pudo hablar en la cárcel de Perote con Marcos Carmona Hernández "El Cabrito", jefe de la plaza oaxaqueña, quien le reveló que su hija había sido secuestrada y asesinada por ellos debido a que el comandante de la ministerial Honorio Abel Lara Ruiz, el mismo que las escuchó a ella y a su hija, les dijo que Yahaira pertenecía a La Familia Michoacana. Aquel, al igual que Jesús de la Rosa Ambrosio, agente de la Procuraduría oaxaqueña asignado a secuestros, están detenidos.

Desde la cárcel, "El Cabrito" dio la orden de matarla. Por ello, queriendo saber dónde se encontraban sus restos, Margarita acudió con el cómplice de aquel, Encarnación Martínez Colorado "El Lagarto", también detenido, quien le contó, creyendo que era defensora de derechos humanos, cómo abusaron sexualmente de la joven, la torturaron y la dejaron sin comer por más de una semana.

"Me dijo: 'la chamaquita estaba limpia; para como la torturamos nos dimos cuenta que decía la verdad, que era de Michoacán, pero que no tenía nada que ver con la Familia'", le dijo a Margarita y le dio detalles tan espeluznantes que la mujer debió esforzarse para contener su rabia, indignación y tristeza.

"¿Y por qué la mataron si sabían que era inocente?", le preguntó.

"Me dieron la orden, que como quiera la matara y la desapareciera", le contestó el asesino, quien le trazó en un cuaderno la ruta del crimen, que inició desde la casa en que la tuvieron prisionera, entre Tlacolula y Tule, en un pueblo cuyo nombre no recordó pero que su presidencia estaba justo al frente del lugar en que la tuvieron secuestrada y que al parecer es de algún funcionario.

Ahí, contó "El Lagarto", confinaron a Yahaira más de una semana y la sacaron para recorrer durante cuatro horas un camino que incluyó terracería.

Al llegar, narró el sicario, caminaron un trecho y la joven debió esperar tres horas a que los delincuentes cavaran frente a ella su sepultura en un terreno de piedra muy dura. Una cómplice le habría introducido en el pantalón una estampa de la Santa Muerte y le dijo que se encomendara a ella.

"No me maten", suplicó Yahaira, de acuerdo a "El Lagarto", quien imitó su voz.

"No, ahorita te van a dejar ir", le dijo el criminal, quien le dio la espalda y encendió un cigarro de mariguana mientras sus cómplices la decapitaban viva.

Margarita se describe a sí misma en esos momentos dolorosísimos.

"Juro por Dios que cuando me contó esto tuve ganas de saltar la mesa y despedazarlo con mis manos... no entendía tanta crueldad", afirma sobre el fin de Yahaira, su única hija; la chica que concluyó secundaria, que se casó enamorada, que no podía concebir por un quiste en el cerebro, que probaba el oficio de estilista y que solía escribir largas cartas de cariño a su madre y hermanos.

Para cuando el 20 de septiembre de ese año, 2011, el Ejército le informó que el cuerpo de su hija había sido encontrado pero en otro lugar muy distinto al descrito por "El Lagarto", incluso junto al de un chico asesinado en 2010 (lo que el sicario negó), Margarita entró en la vorágine de no saber quién mentía. Pidió a la SIEDO que investigara, lo que no sucedió. Ella atribuye el cambio a esta dependencia.

Cansada de pedir exámenes confiables, lo que en dos ocasiones no sucedió, Margarita se lanzó con otras madres a una huelga de hambre en noviembre del 2012 para que el Equipo Argentino de Antropología Forense efectuara la investigación. Fue hasta enero de este año cuando se le permitió a aquel tomar las muestras, aunque debido a los nulos protocolos de conservación de los cuerpos fue imposible sacar el ADN nuclear, por lo que se optó por el mitocondrial, que coincide con el de la madre.

Por si fuera poco, en esos días, acompañada por los peritos y escoltas asignados por la SIEDO, Margarita sufrió un intento de ataque desde un vehículo hacia el suyo, ambos en marcha por la Ciudad de México. Su seguridad desenfundó a tiempo, lo que alejó a los criminales.

Con los resultados dados a conocer por los peritos argentinos, descorazonada ya por tanto tiempo en la oscuridad -dos años, dos meses y 20 días, ha contado ella- y tras realizar una nueva huelga de hambre en mayo pasado para exigir que la SIEDO busque el sitio donde "El Lagarto" afirma haber sepultado a Yahaira, Margarita dio a conocer en Facebook la triste confirmación pericial. Ahí, la inquebrantable madre demandó nuevamente justicia.

También, se preguntó por el paradero de Dios.

"Mi niña ya descansa y no sé si decir gracias a dios porque yo la esperaba viva, dónde estaba dios cuando permitió que la torturaran y asesinaran de una forma tan brutal, dónde está dios que no voltea sus ojos a tanto dolor en miles de mexicanos".

"El Lagarto", quien le pidió a Margarita ayuda para su mujer y un hijo, creyéndola defensora de derechos humanos, hoy debe saber que no era tal: era la madre de la joven que mató. Faltan muchos cómplices por caer, añade ella, tanto zetas como funcionarios municipales, estatales, federales y militares, entre ellos Murillo; el subprocurador Artemio Alvarado Ramírez, el responsable del área de secuestros, Ezequiel Santiago, y Jaciel Vázquez Castro, su colaborador, nombres publicados ya por otros medios.

Herida en lo más profundo, Margarita suspira de nuevo: sabe que no está sola.

"Como la mía, hay miles de historias en el país donde los padres se exponen a cualquier peligro por sus hijos. A veces uno cae en la locura por tantas cosas que se ven.

"Por ejemplo, tanto me dice la policía que no encuentra el lugar en el que tuvieron secuestrada a mi niña, que yo mismo lo voy a buscar".

¿Qué ganaría si encontrara ese lugar?, se le pregunta. Ya tiene identificada a su hija tras recorrer, temeraria, sus últimos pasos. Ya la llevará finalmente de vuelta a casa, en Michoacán.

"Quiero saber...", afirma, sin dudarlo un momento.



LA LUCHA DE UNA MADRE

2 Años y tres meses lleva la investigación la mamá de la víctima.

2 Huelgas de hambre ha realizado.

FRASES

"(Su marido) es militar y vienen a calentar la plaza".

AMENAZA DE DESCONOCIDOS A LA MUJER MICHOACANA ANTES DE SER ASESINADA

"Ella fue con el agente del Ministerio Público de guardia, un comandante ministerial y el director de la policía local. Luego de interrogarla, Yahaira escuchó cómo éste último llamó por teléfono y preguntó: '¿ustedes fueron a buscar a la señora Yahaira al Fraccionamiento Yagul?". Al colgar, el sujeto le susurró al agente y al comandante ministerial: "Ya valió madre, éstos ya están trabajando". MARGARITA LÓPEZ, MADRE DE LA VÍCTIMA

CRONOLOGÍA DEL CRIMEN

13 de abril del 2011.- Yahaira Guadalupe Bahena López fue sacada de su domicilio por un comando armado en Tlacolula de Matamoros.

20 de septiembre de 2011.- El Ejército halla el cuerpo de la mujer.

Noviembre de 2012.- La madre de Yahaira realiza con otras madres una huelga de hambre para que el Equipo Argentino de Antropología Forense efectuara la investigación.

Enero de 2013.- Se permiten al equipo forense tomar las muestras.

3 de julio de 2013.- Margarita confirma que los restos son de su hija.
http://www.tablet.noticiasnet.mx/oaxaca/161248-tras-pasos-yahaira

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Re: Policías, militares y narcos, contra una joven de 19 años

Mensaje por nicki el 8/8/2013, 10:45 am

bien por la sra que tuvo el valor para enfrentarse a funcionarios corruptos. que se presume,
sabian ya el destino de su hija.
gran parte de la poblacion civil cree que en todas las dependencias de imparticion de justicia
hay corrupcion, o que la mayor parte de los funcionarios estan coludidos con los maleantes
o crimen organizado. este caso solo confirma lo aqui escrito.
cabe hacer mencion que es posible que la sra sea de clase media o alta pero no parece ser que pertenezca a la clase  baja, por que hago mencion a esto? por que no todos tenemos los recursos para llevar una lucha asi, es cierto que el amor, hacia un ser amado nos hace hacer hasta lo imposible.
pero el no tener recursos economicos siempre sera un obstaculo dificil de vencer. al menos creo que no es facil tener un guardia al servicio o escolta personal.
lease.

Por si fuera poco, en esos días, acompañada por los peritos y escoltas asignados por la SIEDO, Margarita sufrió un intento de ataque desde un vehículo hacia el suyo, ambos en marcha por la Ciudad de México. Su seguridad desenfundó a tiempo, lo que alejó a los criminales.


bueno yo creo que la mayor parte de la poblacion en mexico vivimos al dia (trabajamos para solventar los problemas economicos del diario vivir, la educacion y manuntencion de los hijos)

ojala y en poco tiempo se recuperara la paz social que tanto necesita nuestro pueblo mexicano.
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Re: Policías, militares y narcos, contra una joven de 19 años

Mensaje por Monakyo101 el 9/8/2013, 12:43 pm

asterix escribió:De Yahaira, pues, los delincuentes sospecharon que tenía vínculos con un cártel rival y por eso se la llevaron. Sin embargo, tras diez días de torturas, confesaron luego, sus captores quedaron convencidos de que “la niña estaba limpia”. A pesar de ello decidieron ejecutarla, en vez de ponerla en libertad. Tres hombres fueron los encargados del homicidio.



En realidad...LA HOY DESAPARECIDA SE CASÒ CON UN MIEMBRO DE LAS FFAA concretamente de la SEDENA...y de ahí VINO SU DESGRACIA......

Este caso ya habìa aparecido...desde antes....No lo subì.,....PORQUE A NADIE LE INTERESA LO QUE PASA CON LOS CIUDADANOS.....

SOLO LES INTERESAN SUS PINCHIS ARMITAS....y ya.....

pero que bueno que usted lo subiò.....

UNA DESGRACIA QUE SE DOCUMENTA....por muchas que SIGUEN EN EL LIMBO...Y TAMBIEN MERECEN JUSTICIA.....


Un saludo.
Es cierto, este caso tiene tiempo y tambien se posteo aqui: http://www.todopormexico.org/t10699-secuestran-a-esposa-de-subteniente pero se revolvio con el de la muerte de la primera graduada del Heroico Colegio Militar. :read:

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Re: Policías, militares y narcos, contra una joven de 19 años

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