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Una historia aislada, dentro de la Caballería (Aporte Dominical)

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Soldaomalamañao
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27022011

Una historia aislada, dentro de la Caballería (Aporte Dominical)

Mensaje por Soldaomalamañao

El martes pasado saqué a pesar a mi perrita chihuahua, como es costumbre de todos los días, y me encontré con un amigo que resultó ser militar en retiro. No es que nos acabemos de conocer, lo conozco desde hace unos tres años, pero lo curioso es que apenas me entero que es militar retirado, pues aquella vez que platicamos aquí en una de las bancas del malecón se identificó como “licenciado en cobranzas”, me quedé con esa idea y yo también mentí en la identificación que sirvió de introducción a esta que ya es una amistad madura, es común en estos días mantener el anonimato en el trato cotidiano, a esta condición nos ha sujetado el crimen. Nunca hemos convivido en familia, pues los encuentros se dan en situaciones que impiden esa convivencia, siempre coincidimos un poco antes del mediodía, en la misma banca, él a saborear su lonche y yo a saborear mi helado de limón, mientras mi perrita saborea sus huesos de carnaza. Lo curioso es que este nuevo acercamiento, me lleva a la reflexión de lo que ocurre con un ciudadano de bien, que prestó sus servicios tantos años en bien de la patria, que se va con el orgullo invaluable de haber sido soldado y salir con la frente en alto, por la puerta grande y a seguir siendo buen ciudadano. La plática, en esta ocasión, se prolongó más de lo debido, pues para mí fue más que una sorpresa. Quedó aclarado que él se retiró con el grado de subteniente de caballería, egresado de la EMCA, y que en un principio se identifico como “licenciado en cobranzas” no por poseer el título o haber cursado carrera similar, es un título que él mismo se puso ya que es el encargado de hacer los cobros casa por casa, de la ropa que una tienda de la ciudad vende en abonos. La otra parte de la reflexión, es el efecto que ha causado en el personal en retiro, el hecho de que se hayan implantado las normas de cobrar en banjército, que ahora se hará por medio de tarjetas de nómina, es decir si antes nos veíamos poco y nos conocíamos casualmente entre compañeros de armas, ahora será imposible acercarnos a las generaciones pasadas, principalmente porque existen muchos como éste subteniente; él acude a recibir sus haberes de retiro un día después del que se marca en el calendario, “para no hacer mucha cola” porque debe hacer los cobros dentro de los horarios de la tienda para la que trabaja. Cuando se cita al personal para algún asunto en el cuartel, usa el mismo sistema, para no perder el tiempo. Así las cosas.

La cuestión salió a relucir porque mi pregunta del martes fue directa, “¿Qué opina usted de las Fuerzas Armadas Mexicanas?” Le pregunté a propósito de una unidad que se desplazaba por la avenida, a bordo de vehículos oficiales con equipo táctico, mientras platicábamos. “¿Cuál es el motivo de su pregunta?” me respondió. Luego hice el comentario de que se notaba que el Ejército Mexicano había evolucionado a pasos acelerados, desde aquellas unidades que se desplazaban a caballo o en vehículos inapropiados hasta estos días en que se desplazan rápido y con mejores sistemas de seguridad. “Usted habla como si fuera militar”, me dijo, y ya de ahí salió lo de la identificación y que me dio mucho gusto. La plática nos llevó a una serie de anécdotas que vivió este oficial, desde el dicho de su comandante de Regimiento cuando lo mandó al curso de oficiales a la EMCA y que le decía que debería sentirse orgulloso ya que iría a un plantel único en el mundo, en aquella época. Posteriormente le comenté de este foro, que tristemente me dijo que él no tenía internet ni computadora, que es su hija la que maneja la computadora pero únicamente en la universidad, en la casa solo tiene teléfono, no hay recursos para gastos extras, pero le dio gusto saber que el mundo puede enterarse de que hay inquietud por parte del personal que se entusiasma con las Fuerzas Armadas, del sacrificio en el servicio y que este foro puede servir para exponer los problemas reales, tanto de las policías como de los militares. Ya entrados en confianza me contó su anecdotario que, como todos los que hemos puesto el pie en el cuartel sabemos, siempre resulta al desempeñar los servicios. He aquí la narración del buen “Chuma”, alias con que era conocido el oficial:

Mire, yo causé alta en el Ejército, en el Tercero de Caballería, allá por Jalisco. Era menor de edad y mi padre, que era teniente, tuvo que firmar mis documentos para autorizar mi ingreso, yo apenas iba a cumplir los quince años y recién terminaba mi educación secundaria, y me enorgullece haber estudiado en una escuela de las que fundó mi General Lázaro Cárdenas en Morelia, un colegio al que llamaban 'Los hijos del Ejército'. Recuerdo que mi padre me invitó al cuartel que se construía en la Hacienda de los Capulines y ahí me preguntó que si quería ser Soldado. Francamente yo conocía la vida militar porque había tenido acercamiento con los demás compañeros de mi padre, y el motivo principal por el que se me ofrecía la vacante de Soldado, era el hecho de que casi nadie sabía escribir a máquina y el personal de escribientes no se daban abasto con los documentos que día a día crecían en volumen, independientemente de que la instrucción escolar era escasa entre ellos. Así me la fui pasando. Al principio no había dormitorios, y las camas eran costales de manta que rellenábamos de rastrojo, nos colocábamos en forma de círculo con el banco de armas al centro; un poco después de hacer mis primeras guardias, por fin me enteré a qué iban las mujeres que hacían largas filas en las puertas de la cuadra cuando cobrábamos las “quintas”. Eran prostitutas de Jiquilpan, de Sahuayo y de los pueblos circunvecinos;le daban el servicio fiado a la Tropa y llegaban con su “lista de sobresalientes”. Había algunas que tenían su historia, era imposible mantenerse alejado de las “sabias enseñanzas” de los más antiguos, muchos de ellos clases, así me acerqué al historial y los servicios de algunas de aquellas damas. Había una que venía de un pueblo que se llamaba Taretan, Michoacán, una hembra de ojos grandes, pelo negro y muy largo, buenos atributos que distinguen a las mujeres michoacanas, un Cabo de apellido Ornelas me dice un día, “¿Te gusta la 'charrasca', verdad cabròn?” señalando a la dama en cuestión le respondí que sí, “Y qué esperas, órale, ve y dile que quieres que te lave los arreos y ella te va a decir qué sigue”, le pregunté al Cabo el porqué del apodo tan feo en una mujer tan bonita y me dijo “Ay muchacho, pues le dicen la 'charrasca' porque te deja el sable bien afilado”; con los titubeos propios de mi adolescencia me acerqué a la mujer que en principio pensé que se había enamorado de mí, pero resultó que no, afortunadamente comprendí que cada que la llevaba a las cuadras, era una merma para mis “quintas”, sí hubo buenos momentos, para qué negarlo, pues en aquella mujer color huizache sostuve mis primeras escaramuzas eróticas, pero también no me gustaba dejar la quinta en los servicios de la dama. Un día, la 'charrasca' nos llegó con la sorpresa que dejaba de proporcionar sus servicios sanitarios, pues se uniría en concubinato con un teniente que le iba a poner casa y una vida aparte; conocíamos al teniente y ahí comprendí una enseñanza de la vida; aquella mujer en realidad hacía lo que hacía por una necesidad extrema, pues una vez unida en concubinato con el teniente jamás se le vio en el cuartel con fines de seguir en su labor anterior, hubo, incluso, varios compañeros que fueron arrestados por atentar contra la dignidad de la persona, hasta ahí llegó la historia de la mujer que por fin encontró alguien que le tentó el corazón y le dio vida de hogar. Yo me quedé un poco en blanco como se dice y no sentía confianza de arrimarme a cualquiera, las enfermedades habían dado cuenta de dos que tres y el encargado de la sección sanitaria, que era un civil, los ponía de ejemplo, al centro y al frente del regimiento, decía el nombre y la enfermedad contraída; así que acudí al Cabo Ornelas para que me recomendara una nueva musa, sin importar que mermaran las “quintas” pero evitando las enfermedades, esa era la maravilla del cuartel que para estos casos abundan las asesorías. “Vete a dormir a la cuadra del Grupo de Comando, ahí llega la 'pata larga', haz todo lo posible por acomodarte cerca de las monturas, para que te toque luego luego”, fue la recomendación que me hizo el cabo, pero cuando llegué a la cuadra, curiosamente el área de monturas estaba ocupada por numerosa tropa, esperando el arribo de la dama nocturna, apodada “pata larga”. Nuevamente la curiosidad me hizo preguntarle al Cabo acerca del apodo de la mujer, la respuesta y la experiencia que había vivido todavía me hace reír: Le decían 'pata larga', porque se acomodaba allá en la esquina que encontré vacía la primera noche que fui a dormir con los del Grupo de Comando, pero el Sargento que encabezaba aquella congregación me indicó que el lugar estaba “apartado”; era el lecho donde 'pata larga' hacía el “servicio”. Una vez que concluía la misión iba a los lavabos, se aseaba y luego regresaba al sitio del “pecado” para despertar al del turno siguiente, lo curioso del caso era la forma en que avisaba que ya estaba disponible, ya que nos despertaba dándonos ligeros golpes con el pie ¡Sin levantarse de su sitio! Invariablemente así lo hacía con todos y cada uno de los integrantes del pelotón, y eso que mi lugar correspondía al número siete, como si la pierna de la mujer fuera elástica y para no entrar en conflictos de revelar el misterio, solo se le acomodó el mote de “pata larga”. Cosas de la Tropa que a veces quedan escondidas en algún refugio de la memoria y que se van a la tumba por esa falta de acercamiento con las que fueron generaciones pasadas, de donde proviene el actual Ejército Mexicano.

A petición del buen amigo “Chuma”, les dejo este aporte dominical, esperando sea de su agrado.
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Mensaje el 27/2/2011, 12:45 pm por alezatf

jajajaja la pata larga
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Mensaje el 27/2/2011, 1:31 pm por Don Vader

Mis respetos para este elemento... Le toco se Clase en los viejos tiempos de chinga y penurias.
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Mensaje el 27/2/2011, 2:46 pm por Mictian

Buenas anecdotas que en mis tiempos aun se sabian y se hacian...cuantos ayeres!!!
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Mensaje el 27/2/2011, 7:01 pm por Shirok

jajaja "dile que quieres que te lave los arreos" 🐘 gracias por compartir la anécdota...
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Mensaje el 27/2/2011, 9:39 pm por miny

Muy buena anecdota compañero, saludeme a su compañero Chuma.

le envio un Mp compañero.

saludos

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