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American hero (Pat Tillman)

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Xicoténcatl
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American hero (Pat Tillman)

Mensaje por Xicoténcatl el 6/8/2012, 11:23 pm



American hero

Por Ezequiel Fernández Moores
Para LA NACION
24 de Agosto de 2010 - 23:13

Ateo y lector de Noam Chomsky, Pat Tillman renuncia a un contrato de 3,6 millones de dólares anuales como nueva estrella del fútbol americano y se anota como voluntario en el ejército. "¿Cómo puede ser que yo siga jugando fútbol mientras atacan a mi país?", se pregunta tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas. Deja el deporte guerrero y se va a la guerra. "Patriota modelo", lo elogia el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Alistado en los Rangers, Tillman es destinado a Irak. Antes de cumplir un año, se va asqueado de Irak. "Es una guerra ilegal", dice a sus amigos. Quiere respetar su compromiso de cuatro años con el ejército y marcha hacia Afganistán. Muere de tres balazos en la cabeza. Es ascendido y enterrado con todos los honores. El presidente George W. Bush lee un emotivo mensaje que es transmitido en pantalla gigante en el estadio Sun Devil, de los Cardinales de Arizona, el equipo de Tillman en la National Football League (NFL). "Cuanto más amó al fútbol, más amó a su país. Fue un feroz defensor de la libertad", dice Bush. Tillman es Rambo. Falso. Todo es una gran mentira. The Tillman Story, el documental que se estrenó hace una semana en los Estados Unidos, confirma aquello de que "la primera víctima de una guerra es la verdad". Y muestra que todo se hace aún más complejo si en el medio de esa guerra hay un ídolo del deporte.

Tillman está lejos de sus formidables tackles que llevaron a elegirlo como el mejor defensor de la NFL. Es la madrugada del 22 de abril de 2004 y está en las montañas de Afganistán. Un carro Humvee quedó varado en territorio enemigo, en la provincia de Khowst, cerca de la frontera con Paquistán. El ejército ordena recuperarlo. El pelotón de 35 hombres parte en once vehículos y se divide en dos. En el retorno a la base de Camp Salerno, mientras atraviesan un cañón profundo, los grupos pierden contacto radial. El segundo grupo, en el medio del cañón y sin escondite posible, queda bajo fuego de los talibanes. El primer grupo, donde está Pat Tillman, vuelve para protegerlo. El ídolo del fútbol, que tiene 27 años, divisa a su compañero de 19 Bryan O´Neal solo detrás de una roca, aterrorizado. Va en su ayuda. El fuego cesa. El enemigo se ha retirado. Dura poco. Las balas vuelven inmediatamente. Tillman advierte que son de sus propios compañeros del segundo grupo.

"Tengo la solución", tranquiliza a O´Neal. Saca una granada con señales de humo para indicar que son fuerza amiga. No alcanza a tirarla. Recibe tres balazos en la cabeza. Algunos jóvenes soldados, simplemente, tenían ganas de disparar. O´Neal grita desesperado. Está manchado de la sangre de Tillman. Cree que él también está muerto, que es un fantasma. "¿Ustedes me ven? ¿Estoy vivo?", grita en estado de shock a los soldados que llegan al lugar. Esa noche, en Camp Salerno, ya todos saben que Tillman murió con "fuego amigo". Nadie se lo dice a Kevin Tillman, hermano de Pat, que estaba entre los soldados del segundo grupo. El informe que el capitán Richard Scott comienza a elaborar al día siguiente es devastador. Apunta al sargento Greg Baker y a los soldados Pedro Arreola y Ryan Mansfield como supuestos autores de los disparos que mataron al soldado más célebre en Afganistán.

Esa misma semana la prensa difunde las fotos con las torturas en la cárcel de Abu Ghraib. La muerte del ídolo del fútbol llega justo para apagar el incendio. "Tillman enfrentó a un devastador fuego enemigo" y "pese a estar herido de muerte inspiró a sus hombres a doblegar" a los talibanes, dice Bush en un comunicado. Le concede la tercera condecoración más alta y lo asciende post mórtem. Toda la prensa reproduce la historia del nuevo héroe americano. "Se sacrificó en lo alto de una colina para que pudieran escapar sus compañeros", destaca su amigo Steve White en el entierro en San José, California, que es televisado en vivo por todas las cadenas de los Estados Unidos. Su chaleco antibalas y uniforme fueron quemados al día siguiente de la muerte. No hubo autopsia. El teniente coronel Ralph Kauzlarich se encarga de limpiar el informe del capitán Scott. Pasan cinco semanas. Recién allí la familia Tillman es notificada de que Pat había caído ante "fuego amigo". Los Tillman, sorprendidos por la noticia, revisan miles de documentos. Encuentran contradicciones y recurren al Congreso.

"La familia quiere la cabeza de alguien porque no es cristiana y para ellos la muerte no es una vida mejor. Si uno es ateo y no cree en nada cuando se muere no le espera nada. Se lo comen los gusanos." El teniente coronel Kauzlarich respondió de ese modo en un fabuloso informe que espn.com publicó hace unos años sobre la muerte de Tillman. El periodista Mike Fish me cuenta desde Atlanta que revisó miles de documentos oficiales y entrevistó a nueve de los treinta y cinco miembros del pelotón. Ninguno de ellos recibió castigo judicial y tampoco fue echado del ejército. Sólo fueron separados de los Rangers. El único que se animó a mantener su versión fue O´Neal, un mormón que cayó en el alcohol y pensó en suicidarse, pero ahora sólo espera la baja. Kevin Tillman la obtuvo en 2006. Rompió el silencio y escribió: "De algún modo se tolera sacar beneficio de la tragedia y del horror. De algún modo se tolera la muerte de decenas o cientos de miles de personas. De algún modo se tolera la tortura. De algún modo la razón se descarta en favor de la fe, el dogma o el sinsentido". Y agregó: "De algún modo nuestros líderes elegidos estaban subvirtiendo las leyes internacionales estableciendo prisiones secretas por todo el mundo, secuestrando secretamente a personas, secretamente manteniéndolas cautivas indefinidamente, secretamente no acusándolas de nada concreto, secretamente torturándolas. De algún modo, nuestros gobernantes, cuyo único crédito es mentir a su pueblo e ilegalmente invadir otra nación, se han permitido robar el valor, la virtud y el honor de sus soldados de a pie".

El documental sobre Tillman, muy elogiado por la prensa, provoca indignación cuando Amir Bar-Lev, su director, desnuda a los encubridores. Uno por uno aparecen declarando ante el Congreso. Dicen que no saben, no recuerdan o no les consta. Desfilan Rumsfeld y otros señores de la guerra. Entre ellos aparece el general Stanley McChrystal. No sabe explicar por qué se alteró el informe original para que él recomendara a Bush que Tillman fuera condecorado con la Medalla Valor Estrella de Plata. Mentir bajo juramento al Congreso ha llevado hace un año a la cárcel a la velocista Marion Jones.

Los ídolos del deporte siempre son útiles al poder. Roger Clemens, ex estrella del béisbol, corre riesgo de ir a prisión por haberle mentido al Senado en una investigación sobre un caso de doping. Lo mismo puede ocurrirle al ciclista Lance Armstrong si mantiene su inocencia cuando declare ante los legisladores y la justicia, que ya le abrió una causa, comprueba que él también se dopaba. McChrystal no fue a la cárcel. Fue designado jefe de las tropas en Afganistán. El presidente Barack Obama debió echarlo hace dos meses, por unas declaraciones polémicas a la revista Rolling Stone .

El documental sobre Tillman muestra de qué modo el ídolo deportivo fue usado para la propaganda guerrera. "Espero que la historia de Tillman -dice Bar-Lev- nos diga que heroísmo y humanismo no son contradictorios y que el heroísmo es complejo." "Héroe -agrega el director- es una palabra problemática, que dice mucho más acerca de quienes la usan que de la persona de la que están hablando."
http://canchallena.lanacion.com.ar/1297732-american-hero

Un héroe que no quiso serlo

Por: David Alandete | 22 de septiembre de 2011

Se cumplen diez años de la guerra de Afganistán y entre las tropas, el nombre de un héroe se recuerda como símbolo de los grandes sacrificios que Estados Unidos le ha pedido a toda una generación en la misión bélica más larga de su historia. Pat Tillman se alistó en junio de 2002, junto a su hermano Kevin. Murió en abril de 2004, a los 27 años, en la provincia de Khost, en la frontera con Pakistán. Había renunciado a un contrato millonario con la liga de fútbol americano, NFL, por el fuerte impacto que tuvieron sobre él los atentados del 11 de septiembre de 2001. La Casa Blanca y el Pentágono emplearon su sacrificio, el mayor que alguien puede hacer por su país, para ennoblecer la guerra y sus motivos. Pronto se descubriría, sin embargo, que a Pat Tillman no lo mataron los talibanes, sino sus propios compañeros de filas, en lo que se llama un “fuego amigo”, y que el Ejército conspiró para ocultar esas circunstancias.

Tillman nunca quiso ser un héroe. La única razón que le llevó a alistarse fueron los atentados de 2001. Era ateo. Recelaba de Bush. Y vivió como un calvario personal que su primera misión, después del entrenamiento en el equipo de operaciones especiales de los Rangers del Ejército de Tierra, fuera en Irak. Tillman veía aquella guerra, como muchos otros norteamericanos, como innecesaria, un capricho absurdo de la administración de George Bush. Desde que se alistó, se negó a dar entrevistas. No quería ser representante o emblema de ninguna generación. Sólo quería luchar por su patria, como uno más.

Cuando regresó de Irak, donde tomó parte en la toma de Nasiriya, fue destinado, finalmente, a Afganistán. Aquel había sido su sueño, la razón para entrar en el ejército. El 22 de abril se encontraba de misión con un destacamento, de camino a la aldea de Mana, a la búsqueda de insurgentes. En el camino, uno de los dos vehículos acorazados Humvee con los que viajaba se estropeó. Caía la noche y el teniente al mando, David Uthlaut, pidió explotar el vehículo y que un helicóptero les recogiera. El comandante del Regimiento número 57 de los Rangers le denegó la petición desde la base de Bagram. Ordenó que el destacamento se dividiera y selló la suerte de Tillman.

La mitad del grupo dio media vuelta y regresó a la única carretera asfaltada de Khost, arrastrando el Humvee estropeado. La otra, avanzó hacia Mana. En ese último destacamento viajaba Pat Tillman. Su hermano Kevin iba en el primero. Éste fue atacado momentos después, con explosivos, cuando cruzaba un hondo y estrecho cañón. Pat oyó las explosiones, dio media vuelta y corrió a asistir a su hermano. Llegó por un valle cuando el fuego había acabado. Sus camaradas le vieron venir, pero en la oscuridad, pensaron que era un insurgente. Un soldado de gatillo fácil le reventó la cabeza con una ametralladora ligera M-249, a pesar de que Pat se acercaba a él con las manos en alto gritando: “I am Pat Tillman, I am Pat fucking Tillman”. Esas fueron sus últimas palabras. Así describió Kevin los últimos momentos de su hermano en una audiencia del Senado.

De todo eso Kevin se enteró pasadas cuatro semanas. Nadie le dijo inmendiatamente cómo había muerto Pat. De hecho, a pesar de una investigación interna que daba pruebas más que convincentes de que había fallecido por fuego amigo, los mandos dieron la orden a sus compañeros en el destacamento de Rangers de que no dijeran nada de las circunstancias de su muerte a la familia. El Ejército mantendría silencio sobre el asunto hasta el 27 de mayo. La Casa Blanca y el Pentágono dejaron que la nación creyera que Pat Tillman había sido abatido por los talibanes, no como la víctima de una mala decisión de los mandos militares y la precipitación de uno de sus compañeros de filas.

Con Kevin aun en los Rangers, fue imposible ocultar la verdad durante mucho tiempo. El caso se convirtió en un escándalo, en el que el propio secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, llegó a testificar en el Congreso. Tanto él como los mandos militares responsables repitieron 82 veces las palabras “no lo recuerdo exactamente” para evitar asumir las responsabilidades de mentir a la familia sobre los últimos momentos de la vida de Pat Tillman. Durante aquel mes en que la nación no supo esa verdad, la Casa Blanca empleó la historia del héroe caído como una cortina de humo, una razón para defender su presencia no sólo en Afganistán, sino también en Irak.

El investigador Jon Krakauer conto esta historia en un libro de 2009, titulado Where men win glory. El año pasado, además, se estrenó el documental The Tillman story, dirigido por Amir Bar-Lev.

http://blogs.elpais.com/the-american-way-of-life/2011/09/un-heroe-que-no-quiso-serlo.html


El hombre que murió en una guerra en la que no creía

Se cumplen cinco años de la muerte del jugador de fútbol americano que renunció a 3,6 millones de dólares por alistarse en el Ejército y cayó en Afganistán · Su madre reveló que creía que la Guerra de Irak, en la que participó, era "jodidamente ilegal" Hacía proselitismo anti-Bush en el frente y se sospecha que murió asesinado por los propios militares

Por QUIQUE PEINADO 22/04/09 - 11:54.

Pat Tillman era típico un héroe americano. Murió defendiendo a su país en la guerra en Afganistán. Después del 11-S, dejó de lado un contrato de 3,6 millones de dólares con los Arizona Cardinals de la NFL para alistarse en el Ejército Norteamericano. La administración Bush lo convirtió en un mártir de su causa, un hombre que había dado su vida por la causa de su gobierno. El problema es que, como se supo después, Tillman odiaba la guerra en la que estaba. Y murió por fuego estadounidense. Bush mentía.

Hoy se cumplen cinco años de la muerte de Pat Tillman, el hombre que saltó de la fama al santuario profano de la nación más poderosa por dejarlo todo para defender asu país. Se le glorificó hasta el día en que cayó en combate. Sin embargo, pasada la pompa de su entierro, envuelto en la bandera del país que había decidido defender con todo lo que tenía, se empezó a caer el mito. Tillman creía que la Guerra de Irak, en la que sirvió, era "jodidamente ilegal". Y a día de hoy se sigue investigando si esos tres disparos que, como se supo después, llegaron desde sus propias filas fueron un accidente o una ejecución de sus compañeros.


Era admirador del filósofo izquierdista Noam Chomsky y había preparado un encuentro con él

Seis meses después de su fallecimiento, el 'San Francisco Chronicle' publicaba un artículo en el que la madre de Tillman, Mary, revelaba los pensamientos críticos de su hijo hacia la guerra y su admiración por Noam Chomsky, el filósofo y activista de izquierdas. Incluso, como confirmó el propio Chomsky, Mary afirmaba que cuando volviera de Afganistán, el escritor y el soldado habían planeado un encuentro para conocerse. También se supo que el ex jugador hacía proselitismo en favor de John F. Kerry, candidato demócrata que perdió las elecciones contra George Bush jr., en el frente.

Fuego ¿amigo?
A día de hoy no se sabe con total certeza cómo murió Pat Tillman. Fue en el frente, sí, y por fuego llegado desde sus propias filas, sí. Pero, ¿fue un accidente o un ajusticiamiento?


El Ejército trató de ocultar que había muerto por 'fuego amigo'. Su madre dice que fue algo "repugnante"

De primeras, los soldados trataron de ocultar que había sido una muerte desde sus propias filas, quemando su uniforme y con otras artes de ese estilo. Eso está probado, y esos soldados fueron expulsados del Ejército. Pero trataron de ocultarlo con todas sus fuerzas, igual que los mandos que estaban allí. Tardaron más de un mes en comunicarle la verdad a su familia. "La realidad es que él era un verdadero jugador de equipo, y que se viera tiroteado por sus propios hombres es absolutamente trágico y descorazonador. El hecho de que encima mintieran es repugnante", decía la madre al 'Washington Post'.

La cuestión todavía hoy, cinco años después de lo sucedido, es si fue asesinado. la realidad es que no se sabe con certeza. En 2007, la agencia Associated Press publicó el artículo "¿Fue asesinado Tillman?", en el que, en base a los juicios de varios médicos forenses, se establece que "el escenario real no se corresponde con lo que se describió".

Los médicos creen que los disparos "fueron realizados desde muy cerca" del ex jugador, lo que insinuaría un asesinato. Según testimonios recogidos, justo antes de ser disparado en medio de un tiroteo le estaba echando la bronca a un compañero para que dejara de "lloriquear".

Lo único cierto es que la vida de Pat Tillman se secó para siempre a los 27 años en un secarral de las montañas de Afganistán, el 22 de abril de 2004. Dos años antes, se había alistado en el Ejército para combatir el terrorismo que había destrozado su corazón en las Torres Gemelas, pero ese mismo Ejército que parecía venerarlo le envió a una guerra que él consideraba ilegal e indigna. Dentro de la bestia de la muerte renegó de ella. Hoy no se sabe cómo murió, pero sí que no era como los demás soldados. Que no se creía lo que le contaban. Y quién sabe si eso le costó la vida.
http://www.marca.com/2009/04/22/mas_deportes/otros_deportes/1240394074.html

What Really Happened To Pat Tillman?

ByCBSNews

Pat Tillman was a heroic face of the war on terror - an NFL star who left behind a $3.6 million contract and his new wife to fight for his country after the attacks of Sept. 11. When he died in Afghanistan on April 22, 2004, the Army told his family he'd been killed by enemy fire after courageously charging up a hill to protect his fellow Army Rangers.

But as Katie Couric reports, that story didn't hold up. He had really been killed by friendly fire, shot accidentally by his fellow soldiers.

For the past four years, his family, led by his mother Mary, has been searching for answers about what really happened, beginning the day she heard the news from Pat Tillman's wife Marie.

"And she answered the phone just the way she always does. Her voice sounded just the same. And I just sort of breathed a sigh of relief, like, 'Oh, you know, everything's fine.' And I said, 'What's wrong, what's wrong?' And she said, 'He's dead.' And I said, 'Who's dead?' And she said, 'Pat's dead.' Within minutes of that, the Army had sent a soldier, a young, female soldier, to come tell me about what had happened," Mary Tillman remembers.

Asked what the soldier told her, Tillman says, "She said that he was shot getting out of a vehicle. He was shot in the head getting out of a vehicle. And that's basically all she knew."

Eleven days after his death, Pat Tillman's family held a memorial service in their hometown of San Jose, Calif.

At that time, Tillman's family was led to believe that he was killed by the enemy, which was reinforced when the Army awarded him a Silver Star for his "gallantry in action against an armed enemy." They were told his convoy had been ambushed and he had charged up a hill, forcing the enemy to withdraw and saving the lives of his fellow Rangers.

"Was there any solace in the story the military told you about how courageous Pat had been?" Couric asks.

"Well, of course. But what's interesting is the story itself seemed so contrived, even then, even before he knew that it was contrived. It had this contrived feel to it," Tillman says.

Asked why, she says, "Well, you know, the soldier, you know, running up the ridge line, firing at the enemy. You know, saving his men. It did sound kind of like a John Wayne movie."

Then, about a month later there was a stunning announcement: the Army had been investigating his death and determined that Tillman was killed by his own men.

Asked how long she thinks it took the Army to realize her son had been killed by friendly fire, Tillman says, "Oh, they knew immediately. It was pretty evident right away. All the other soldiers on the ridge line suspected that that's exactly what happened."

Tillman says it took the Army five weeks to tell her. "Even the time lapse is not what is so disturbing to us. If they didn't tell us right away exactly what happened, I mean, it would seem to me that because of the clandestine nature of the Rangers, they could've easily said, 'Well, this is, you know, we can't really divulge this,'" she says.

"It's under investigation," Couric remarks.

"It's under investigation. You know, they could've said anything. But they made up a story," Tillman says.

"Made up" a story, Mary contends, because when her son had left behind his football career to join the Army Rangers, he'd become one of the most high-profile soldiers in the U.S. military. He'd signed up to fight al Qaeda following Sept. 11, and talked about the importance of service one day after the attacks.

"You know, my great-grandfather was at Pearl Harbor, and a lot of my family has given up, has gone and fought in wars, and I really haven't done a damn thing, as far as laying myself on the line like that. And so I have a great deal of appreciation for those who have," Pat Tillman said at the time.

After her son's death, Mary Tillman says she never felt like she got the straight story. And so the divorced middle school teacher launched her own investigation. Combing through Army documents, she found inconsistencies in the official military account. Tillman's brother Kevin was in the back of the convoy, but hadn't seen what happened. So she tracked down some other Rangers who were there that day.

While there is some disagreement about the details of what happened the day Tillman was killed, the Rangers 60 Minutes spoke with said it began when their commanders made a critical error, splitting their convoy into two groups as they moved through Taliban territory.

"That was a pretty scary situation you were driving into and you knew it?" Couric asks.

"And we knew it, absolutely," Russell Baer replies.

"We can all identify that feeling as we drove into that canyon and we knew this is not a good spot," Brad Jacobson adds.

Jacobson, behind the wheel of one of the Humvees in the second group, says it was dusk and hard to see.

"We start to see the walls slowly climb up, and get higher, and higher. And the sun is setting, so there's like this gigantic shadow cast into the canyon. And all you can feel is this like, ominous glow come over you. And you think about how this is not a good place to be right now. And this would probably be the best spot to, boom. You know? A mortar hits, then another round hits, and somebody starts yellin', you know, 'Mortars,'" Jacobson remembers.

The soldiers say the mortars were being fired by a handful of enemy fighters at the top of the ridge. Jacobson says his group had no idea that the other group from their unit, including Tillman, had taken up positions on a steep hill nearby in order to protect the men below. As the second convoy raced through the canyon, soldiers in the lead vehicle began firing at the hill, unaware they were shooting at their own men, including Tillman, Baer and Jade Lane.

"And all of a sudden, the vehicle starts coming around the canyon. And then they opened up again, and that's when I realized that that's where all the fire was coming from, was from the vehicle. It wasn't coming from the enemy anymore," Lane remembers.

Pat Tillman, who had crested the hill with another young soldier, took cover behind a rock. He threw out a smoke grenade as a signal. But Russell Baer says after a brief lull, the gunfire only intensified. "I considered, you know, shooting our own guys. And I had actually pointed my weapon in their direction, and you know, turned my safety director on fire. And I was ready to engage them. You just hope for the best. I mean, you're left with nothing. You can't do anything, except sit there," Baer explains.

"And scream cease fire?" Couric asks.

"Scream and do what you've been taught, you know. Give the cease fire signal," he says.

Lane and another Ranger were wounded; Tillman and an Afghan soldier fighting beside him, which may have caused some confusion, were killed. Based on the soldiers accounts, Mary Tillman believes she's pieced together her son's final moments.

"In the end, we feel he was hit in the chest. And it, you know, he had on his body armor, but, you know, it's very powerful when you're hit like that. And it stunned him and he went down. And then they shot him in the head three times," she says.

"He was screaming for them to stop," Couric remarks.

"Yeah. And he was screaming, 'Cease fire.' He was screaming his name. You know, 'I'm Pat Tillman.' Like, 'What's wrong with you?'" Mary Tillman explains.

"And what about for you, the notion that, his own brothers were firing on him?" Couric asks.

"Well, it's hard to take," Tillman says. "When we heard it was a friendly fire, I felt terrible for these soldiers. We didn't go into immediate, you know, 'Oh, these awful men, they need to be punished.' I felt terrible for these young men. And I still do, to a degree. But I don't think it was the horrible accident that they like to play this out. I think there was huge negligence involved here."

The soldiers 60 Minutes spoke to-none of whom were implicated in Tillman's death-say that most everyone in his unit suspected within a few days that he had been killed by friendly fire.

"We all knew. I just don't understand why nobody, you know, told Pat's parents, or told, you know, his brother right away," Donald Lee tells Couric. "They took the honor away from, you know, what we were doing by lying to his family."

"Did it seem like Pat's death was being treated differently than any other soldier's death because of his high profile?" Couric asks.

"Absolutely," one of the soldiers replies.

Mary Tillman believes she has evidence that the Army went to extraordinary lengths to keep what really happened under wraps. She points to the fact that Pat's uniform, which according to one soldier had the marks left by American bullets, was burned, which is against Army procedure.

Then there was the coroner, who'd refused to sign the autopsy for months because when he examined the body, he said the gunshot wounds were not consistent with the Army's original story. And remember the citation on the Silver Star which left the distinct impression Pat was killed by enemy fire? It was later revealed that the eyewitness statements had been altered. Army Ranger Bryan O'Neal testified before Congress last spring.

"Did you write these sentences, claiming that you were engaged with the enemy?" he was asked.

"No sir," O'Neal replied.

"Their testimony was altered by someone to make it appear as though Pat was killed by the enemy," Mary Tillman claims.

But she says she hasn't figured out who changed the statements or how.

Couric asked Pete Geren, the new secretary of the Army, how this could have happened.

"Who do you think, Secretary Geren, altered those soldiers' statements when it came to that Silver Star?" Couric asks.

"Well, that's one of the questions that we will never completely answer," Sec. Geren says. "But it certainly is one of the areas that that raises questions. There are so many mistakes. So many things that happened. If you add them all together, it certainly calls into question the credibility of those who handled this. And raises the kind of questions that Ms. Tillman raises. I don't blame her for that. And I don't expect her ever to believe us. But there was no effort to deceive. There were mistakes and grievous errors by the legions. And as a result, we fell short of our duty to her as a mother of one of our heroes."

"If there was no effort to deceive, why wasn't she told right away that her son's death was being investigated as a possible friendly fire incident?" Couric asks.

"She should have been and Army policy requires that she be notified right away. This was a classified mission, and the people in the operation mistakenly believed that they were not supposed to release any of the details of the investigation until the investigation was complete. They released it 35 days later. But, we've had seven investigations and they have all concluded that there was no deceit, no intentional deceit, no cover up," Geren says.

Mary Tillman says each investigation revealed the flaws of the one before and she chronicles her fight for answers in a new book, "Boots on the Ground by Dusk."

Ultimately, seven Rangers and six additional officers were disciplined for mistakes that were made in that canyon and during the subsequent investigations. But Tillman is not satisfied. She says at times, she hasn't known what to believe.

"When you're lied to, your brain goes all over the map. And things that aren't really true can appear to be true," she tells Couric.

Asked what it will take to satisfy her, Tillman says, "But that's the point that everyone seems to miss. This isn't about us. It's about what they've done to the public. This was a public deception. "

She believes the Bush administration needed a heroic story to bolster support for the war.

"You've made it very clear about your feelings toward the Bush administration and your opposition to the war in Iraq. Is that partially what's motivating you?" Couric asks.

"No," Tillman says. "If this happened under anyone's watch, I would still be doing the same thing."

"Why have you fought so hard?" Couric asks.

"Pat was a pretty honest guy," Mary Tillman says. "Not a perfect person, by any stretch. But he was a very honest. He tried to tell the truth and he would want us to do this."

Some of his fellow Rangers say that before he died, Pat Tillman expressed his fear that if something happened to him, his death would be exploited by the military and used as propaganda.

Asked what they think Pat Tillman would think of all this, Russell Baer tells Couric, "He'd hate it. I'm sure of it."

"He would be just insanely upset," Jade Lane adds. "He'd probably laugh and say this is just criminal. Those would probably be his exact words. This is criminal."
Produced by Kyra Darnton

http://www.cbsnews.com/2100-18560_162-4061656.html?tag=contentMain;contentBody

El veradero legado de Pat Tillman

Por Johnette Howard
ESPN.com

BRISTOL -- La revitalizada campaña para hacer que Pat Tillman ingrese en el Salón de la Fama, sin duda, nace de un lugar con buenas intenciones. Las heroicas decisiones de vida de Tillman y su trágica muerte simbolizan muchas cosas para mucha gente. Su carácter e intenciones han sido intachables.


Getty Images
Tillman fue un buen jugador, pero no de un nivel digno de Canton
Los comentarios sobre la inducción de Tillman en Canton surgen de vez en cuando, y ha sido un tema en la blogósfera de nuevo últimamente. El Salón de la Fama de Fútbol Americano Universitario lo indujo en diciembre y lo honrará en su festival anual de la consagración en South Bend, Indiana, la próxima semana. Sin embargo, después de que el gobierno de los Estados Unidos de América socavó las bases de la verdadera historia de cómo Tillman murió en un campo de batalla en Afganistán en el 2004, y después de que la familia de Tillman tuvo que presionar tenazmente hasta que se llegó a la verdad, parte de mí se ve en medio de esta corriente de debate dentro del fútbol americano sobre su "valor" para el Salón de la Fama del Fútbol Amerciano Profesional y pienso lo siguiente: si es así como recordaremos a Pat Tillman, por favor, ¿podemos dejarlo en paz? ¿Antes de que todo lo que él representaba se vea arrebatado de nuevo?

La última cosa que la historia de Tillman necesita es otra narración falsa sobre su vida. Una historia como la suya no tiene necesidad de adornos. Se alistó porque quería ayudar a luchar contra Osama bin Laden y el terrorismo. Fue un héroe, puro y simple, un atleta millonario y un hombre profundamente filosófico que dejó su novia de la secundaria con la que se acababa de casar y renunció a su ascendente carrera en la NFL a los 25 años para convertirse en un soldado de élite del Ejército poco después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Incluso ahora, siete años después de la muerte accidental de Tillman por el disparo uno de sus compatriotas durante una emboscada en Afganistán, es difícil exagerar los sentimientos profundos que aún evoca, sobre todo entre las personas que lo conocieron personalmente. Glen Lacroix conoció a Tillman durante una conversación que duró siete horas poco antes de su muerte. Un hombre realizado en su propio derecho, Lacroix --un ex sargento del Ejército de 38 años que realizó un trabajo de inteligencia encubierto en zonas de combate y fue herido dos veces durante las campañas en Irak y Afganistán-- habló con Tillman pocas semanas antes de su muerte acerca de la posibilidad de continuar los trabajos de inteligencia algún día.

"Tengo dos héroes en mi vida", Lacroix dice ahora. "Mi padre es uno. Y Pat Tillman es el otro. Eso es todo".

Sin embargo, hacer que Tillman ingrese en Canton es algo que empalidece muchas otras maneras más significativas de recordarlo. Si alguien realmente quiere honrar la memoria de Tillman, ¿por qué no empezar con algunos de los programas que la Fundación Pat Tillman dirige para ayudar a los veteranos militares y sus familias? Lacroix es una de las muchas personas que la fundación ha tocado. (Más sobre esto en un minuto).

Tal como lo señala el querido amigo de Tillman y ex entrenador en jefe de los Arizona Cardinals, Dave McGinnis, Tillman fue un All-American en Arizona State y una autentica elección para el Salón de la Fama Universitario. Pero Tillman no tuvo tiempo en sus cuatro años de carrera en la NFL como un destacado profundo de los Cardinals para establecerse plenamente como material de Canton antes de decidir alistarse.

McGinnis, ahora entrenador asistente senior de los Tennessee Titans, hace hincapié en que nadie debería atreverse de decir qué es lo que Tillman podría pensar sobre el esfuerzo por inducirlo en el Salón.

"Pero", McGinnis dice, "lo que sé de mi estrecha relación con Pat Tillman es que nunca actuó pensando en los honores o la fama. Jamás".

También sabemos por las cosas que Tillman escribió y dijo antes de morir, que se mostró inflexible sobre la noción de un trato especial debido a que sintió el llamado al servicio. Él y su hermano Kevin (que se alistó con él y sobrevivió a la misma emboscada en la que Pat murió) se negaron a conceder entrevistas antes de partir hacia la guerra. Pat firmó los papeles diciendo que no quería un funeral militar con todos los honores. Le dijo a un soldado compañeros que uno de sus temores era que el gobierno de los Estados Unidos hiciera un desfile con su cuerpo por las calles para exacerbar los sentimientos contra los enemigos de los Estados Unidos. Y tenía razón. Lo intentaron.

Junta todo lo anterior y el debate en curso sobre las habilidades deportivas de Tillman parece trivial. Y la forma en la que Tillman está siendo destacado por una distinción que ninguno de los 22 jugadores de la NFL que murieron con anterioridad en la batalla recibió parece ser exactamente lo que Tillman dijo que no quería.

McGinnis dice que cuando piensa en Tillman, lo que le viene a la mente es la "integridad. La honestidad. La valentía. La convicción". Puede contar historias como entrar en la oficina de relaciones públicas de los Cardinals el día que ocurrieron los ataques del 9/11 y encontrar Tillman obsesionado con la cobertura "con los ojos fijos como haciendo un agujero en la pantalla del televisor". McGinnis recuerda el día siguiente, cuando Tillman arrancó una bandera de los Estados Unidos en una página impresa en el Arizona Republic y la pegó con cinta adhesiva en una sala de reuniones del equipo. Recuerda cuando Tillman se le acerco meses después para decirle que estaba por rechazar un contrato de 3.9 millones de dólares para alistarse.


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McGinnis sabe que Tillman jamás hubiera aceptado trato especial
El entrenador todavía puede a ver Tillman cuando los visitó antes de un partido de los Cardinals en el 2003 en Seattle. Tillman acababa de regresar de su primera campaña de combate en Irak y estaba a punto de ser enviado a Afganistán. Tuvieron una larga y emotiva charla y se abrazaron después del partido. Entonces, tal como me dijo McGinnis hace unos años, la primera vez que hablé con él: "Esa fue la última vez que vi a Pat".

Otra cosa que me dijo McGinnis en ese entonces es algo que nunca olvidaré, y sonó muy parecido a algo que Lacroix dijo el miércoles: "No conociste a Pat Tillman", dijo McGinnis. "Pero te hubiese agradado.

Quería mucho a Pat Tillman".

Lacroix dice ahora, "me niego a decir que Pat Tillman era" porque todavía está vivo para mí, y en mí". Es otro ejemplo de cómo el impacto de Tillman va mucho más allá del fútbol y sigue siendo una fuerza activa profunda y dinámica. Si alguien realmente quiere lanzarse a hacer algo importante en honor a Tillman, ayudar a su fundación u otros programas de veteranos sería un lugar excelente para empezar. No Canton. Los genios de las promociones y los que manejan el dinero en la NFL podrían volver a evaluar si el dinero que gastan en los desfiles aéreos con los aviones militares en partidos importantes --que cuestan 500,000 dólares cada uno, según un informe del Washington Post durante el Super Bowl de este año-- podría ser mejor invertido. El costo de un desfile representa más de la mitad de los 900,000 dólares que la Fundación de Pat Tillman les está dando este año a sus becados militares. Hasta el momento, hay 171.

Lacroix fue dado de baja del ejercito por cuestiones médicas en diciembre de 2005, y en parte gracias a la ayuda financiera de la fundación, ahora está a un año de terminar su licenciatura en psicología en la Universidad de Arizona. Después de eso, tiene la intención de obtener su doctorado en terapia física, ya que, "Cada vez que resulté herido, fue uno de esos casos en los que tratan la mente y tratan el cuerpo, pero no lo hacen al mismo tiempo". También es director de estudiantes del centro de estudios y recursos del programa de Educación y Servicios de Transición de Veteranos de UA. Y ahora se dirige a la Cumbre del Legado de tres días que la Fundación Tillman celebrará este fin de semana en el campus principal de la Universidad de Maryland y en las inmediaciones de Washington, D.C.

Lacroix --un hombre inteligente, apasionado y comprometido con una fuerte lealtad con los equipos deportivos en su ciudad natal de Boston-- es el tipo de hombre del que Tillman estaba hablando cuando enfatizó que él se consideraba a sí mismo como cualquier otra persona que elige servir a su país.


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Los Cards honraron a Tillman en su Anillo del Honor
Lacroix sabe por experiencia propia que las necesidades de los veteranos que regresan y las de sus familias son enormes, pero a menudo la financiación es insuficiente. Puede ser difícil para ellos reintegrarse en la comunidad, es difícil pagar la universidad o encontrar trabajo en esta economía, y es muy difícil librarse de los fantasmas de la guerra. Pero no utilices la palabra "no se puede" en torno a Lacroix. Parte del mensaje que va a llevar al Congreso este año --a todos, en realidad-- es su firme convicción de que esta generación de veteranos que regresan puede igualar los logros de los veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

"Se los conoció como 'La Gran Generación', y lo que dio lugar a eso fue la GI Bill", dijo Lacroix. "Si tenemos la oportunidad, podemos crear una 'Gran Generación' una vez más. Pero necesitamos más recursos y oportunidades educativas para nuestros veteranos".

Suena como el tipo de comentario para fomentar la conciencia que Tillman hubiese hecho si estuviera con vida. En abril del 2002, poco antes de unirse al Ejército, Tillman se sentó en su computadora y escribió unas palabras con el fin de explicar su decisión de alistarse. Más tarde aparecieron impresas en el libro de Jon Krakauer en 2010: "Donde los hombres alcanzan la gloria: La odisea de Pat Tillman". Vale la pena leer la pieza completa, pero parte de lo que Tillman escribió es esto: "Muchas de las decisiones que tomamos en nuestra vida son relativamente insignificantes, mientras que hay otras que cambian tu vida... En algún lugar dentro de nosotros oímos una voz, e intuitivamente sabemos la respuesta a cualquier problema o situación en la que nos encontramos. Nuestra voz nos conduce en la dirección de la persona que deseamos llegar a ser...

Durante gran parte de mi vida he tratado de seguir un camino que creía importante. Los deportes encarna muchas de las cualidades que considero significativas: el coraje, la tenacidad, la resistencia, etc... Sin embargo, estos últimos años, y especialmente después de los acontecimientos recientes [como el del 9/11], he llegado a apreciar lo superficial e insignificante que es mi papel. Ya no estoy satisfecho con el camino que he estado siguiendo. Ya no es importante... Mi voz me está llamando en una dirección diferente".

Recuerden a Tillman por esto.

¿No es suficiente?
http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=1333178&s=ame&type=story

    Fecha y hora actual: 20/10/2017, 8:20 pm